Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/303

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acojida dispensada por su rey endulzaron la amargura, que esperimentó Colon por este accidente. En ningún pais de Europa hubiera encontrado una hospitalidad mas cariñosa ni mas cordial.

Siempre sumiso á la voluntad de Dios, sabiendo que hace redundar en nuestro bien lo que nos parece un descalabro. Colon, al recordar las diversas circunstancias del accidente sobrevenido sin culpa suya; á pesar de la falta de viento y de brumas y de la calma y el ruido de las rompientes, á despecho de los esfuerzos intentados para enderezar el navio, y por la misma traición del contramaestre de la carabela, que era su compatriota; considerando que la capitana permanecía intacta, como el dia de su partida, que lo que llevaba en su bodega estaba en salvo, que ni una tabla, ni un clavo, ni una barrica de harina se habia perdido, pensó que nuestro señor lo hizo encallar, á ñn de que se estableciera allí.1 En efecto, podia dejar en los estados de un soberano hospitalario una parte de su tripulación, que aprenderla la lengua de los naturales, les enseñarían la relijion cristiana, y recojeria oro, mientras él fuera á España. Muchos de su jente pedian quedarse en la isla, y Guacanagari estaba en estremo complacido de ver establecerse á su lado á los seres maravillosos, tanto mas, cuanto que como á veces desembarcaban los antropófagos por aquellas costas, y arrebataban á sus subditos para comerlos esperaba que los poderosos estranjeros lo libertaran de ellos. Colon para confirmar su confianza le mostró el efecto de los talabartes y los arcos moriscos, y los estragos que podia producir la artilleria, queriendo al mismo tiempo que probarle cuan temible seria para los caribes, inspirarle el respeto que sabe imponer la fuerza, para que en caso de necesidad supliese á la benevolencia. Resolvióse la construcción de un fortin,

1. "Que yo conosco que milagrosamente mandó quedar allí aquella nao Nuestro Señor." Domingo 6 de Enero.