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La Eneida.


LIBRO VI.


Lágrimas derramando Eneas habla,
Y navega la flota á vela llena;
A Cúmas llega en fin, en cuya rada
Las orillas encuentra de la Eubea.
Las proas ven la mar, de la ancla penden
Las naves que bordaban la ribera:
La ardiente juventud viva y alegre
Huella de Italia la anhelada tierra;
Unos del pedernal las chispas sacan
Que un tiempo se ocultáran en sus venas,
Otros el bosque abaten, las manidas
Que fueron antes de feroces bestias,
Y mas allá se muestran anchos rios
Que esta tierra fecundan tan risueña.
Entretanto sus pasos dirigia
Eneas hácia el monte, á dó la cueva