Página:La Eneida de Virgilio.djvu/523

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«Adelante no lleves.» Pero Eneas,
Aunque fiero en las armas, revolviendo
Sus ojos de furor, detuvo el brazo,
Y el golpe suspendió del cruel acero.
Empezaba á dudar y con las súplicas
Sentir de compasion el movimiento;
Cuando descubre que en su espalda luce
El tahalí de Palas el guerrero,
Del jóven Palas á quien Turno diera
Muerte y le deja en el sangriento suelo,
Y victorioso viste sus depojos.
Con los ojos devora aquel trofeo
Eneas, y su cólera se enciende,
Su espiritu se ciega, y dice ardiendo:
—«¡Que! tú te has de salvar de estas mis manos,
«De mi amigo despojos te cubriendo?
«Palas sí, Palas él solo te hiere,
«Tu barbarie castiga.» Asi diciendo,
De furor poseido, le sepulta
La espada aguda en el temblante seno.
El frio de la muerte le domina,
Y su alma indignada vá al Averno.



FIN.