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ENSAYO DE UNA COSMOGONIA

sino la síntesis de todas las energías, que hasta su tercer estado no es materia en realidad.

Oímos ya que se objeta con el panteísmo; pero los estados sucesivos no tienen lugar por diminución ó desaparición del primero, según lo prueba nuestro pensamiento en acción, pues coexiste con todo ellos y nunca deja de estar convirtiéndose. Así se explica que los universos acaben y vuelvan á empezar en el punto donde acabaron, no como un nuevo proceso de repetición, sino como una continuación del que lo precediera.

No siendo esa energía una magnitud, no puede disminuir, lo que explica su permanencia; y así está eternamente convirtiéndose y siendo la misma.

Las ruedas de luz en que luego se divide, forman la primera hueste de seres, multiplicados en los polígonos inscriptos en ellos, y sucesivamente en los poliedros del primer estado atómico; pero como estos seres no son materia de la nuestra, digamos así, es lorzoso considerarlos entidades incorpóreas, ó sea espíritus[1].

Unitarios en un principio, como que no son sino formas, se convierten en hermafroditas al volver-

  1. He aquí por qué llamamos ideación al ternario superior de nuestro esquema.