Página:Los ladrones de Londres.djvu/191

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- 18îi — —-Oh Señora ! Son animales muy dulces y muy caseros. —-Es muy ciertol―proSiguió la Señora con entusiasmo Son tan amantes de la casa, que es una gloria el tenerlos. ―Señora Corney —dijo Mr. Bumble con tono doctoral mar cando el compás con su cuchara ­-Tened bien entendido que un animal cualquiera que el sea que viviera con vos y no fuera amante de la casa, seria necesariamente un asno. 0h ! Señor Bumble ! — hizo la matrona. — Es imposible disfrazar la' verdad! ―eontinuó Mr. Bumble agitando su euehara con una amorosa dignidad que daba mayor fuerza á' sus palabras ­―Si pudiera, yo mismo la negaría con sa tisfaccion! —EntonCes soís un cruel! ­repuSo vivamente la matrona alargando el brazo para tomarla taza del pertiguero—Es nece sario que tengais el corazon muy duro! El oorazon duro! —— replicó Bumble — El corazon duro! — Diciendo esto alargó su taza á la Señoraßorney, oprimió su dedo meñique en el acto de tomarla y llevando Su mano al chaleco ga lonado exhaló un profundo suspiro y retrocedió su Silla. Como la mesa era redonda y la matrona y el pcrtiguero estaban sentados ante la chimenea frente por frente, Será fácil compren der que alejándose del fuego Sin apartarse de la mesa. Mr. Bum_ ble aumentaba la distancia entre la Señora Corbey y él; compor tamiento que no dejará de admirar el lector considerándolo oo­ mo un acto de heroismo por parte de Mr. Bumble que hasta cierto punto era tentado por la hora , el Sitio y la oeasion de reci tar esas dulces insustaucialidades, que aun que convenientes en los labios de un atolondrado, están muy lejos de la dignidad de un magistrado , de un miembro del parlamento, de un ministro de Estado de un l.ord―eorregidor, ó cualquiera Otro funcionario público y_con mayoría de razon, de un pcrtiguero , que como nadie ignora de` todos los hombres constituidos en dignidad es el mas Severo y el mas inllecăiblo. Con todo fuera cual fuera la intencion del pertiguero (y no de