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E. BLASCO.

serva el amor de su tierra, y es castellano viejo; pero su amor ferviente, su envidia constante es la que todos vamos sintiendo apenas aparece la primera cana.

 — Desengáñese usted — le decía no ha mucho á un su amigo — como la juventud no hay nada.

 Sin embargo, como García Gutiérrez, este poeta nacional será siempre joven en sus versos.

 Cree él que se siente viejo, y se engaña. Su edad á la hora en que yo le pinto, no es aún la que marca la vejez. Pero como todos los que hemos batallado mucho, confunde la vejez con el cansancio y la edad con la fatiga.

 Joven es, sus versos lo dicen; su misión es hermosa, y mientras cante la patria, la libertad, el progreso, el ideal, la pasión y la vida, no habrá español que no lea con placer sus concepciones, que todas llevan en si sello de grandeza, y á su muerte podrá repetir con el poeta: Non omnis moriar, no moriré del todo.

 Un biógrafo diría que Núñez de Arce nació en Valladolid, que ha pasado de los cincuenta, que fué redactor de La Iberia, que estuvo en la guerra de África, que de progresista pasó al partido de la unión liberal.... ¿y qué le importará todo eso al amante de las bellas letras?

 Tanto valdría hacer constar que es académico y que ha sido ministro. ¡Lo han sido tantos! Pero el Idilio lo ha escrito él solo.