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MIS CONTEMPORÁNEOS.

 En su conversación, siempre graciosa, había frases que han quedado.

 Ganó una vez al juego tres mil reales que le resolvieron muchas dificultades.

 Y decía:

 — No lo puedo negar. ¡Hay una Providencia!

 A los pocos días un amigo le pide prestados diez pesos.

 El poeta, enseñando los bolsillos vacíos:

 — ¡La Providencia está de veraneo!

 Hubiera sido un escritor festivo sin rival. El puso en moda aquellas moralejas' de que tan graciosas muestras nos han dejado Miguel de los Santos Alvarez, Narciso Serra, el general Ros y otros contemporáneos.

 Yo tengo una de Florentino Sanz que dice:

 Un sobrino carnal, corto de alcances,
Á vuelta de muchísimos percances
Que le tenían harto,
Estaba enfermo, y triste, y sin un cuarto.
 Era como una malva
Y madrugaba siempre con el alba;
Y Dios, que es el demonio (!!!),
Le hizo hablar á su tío Don Antonio,
Que era de los más brutos,
Y conversó con él cuatro minutos.
 Madruga con calor en el verano,
Y también en invierno, aunque haga frío,
Y si hablas con tu tío muy temprano....
Hablarás muy temprano con tu tío!