Página:Paris y Londres en 1793.djvu/15

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( 10 ) ' combinada de las riendas, del látigo, del postillon y del conductor se opusieron en virtud de las leyes de la guer- ra L tan rebelde designio, y los caballos, lo cual prueba que los irracionales no estan desprovistos de razon, aa vieron precisadoa E capitular y volvieron ¿cumplir con su obligacion. . Los cuatro oscudlìdos jamelgos se bundìan en el lodo con la cabeza baja, y dando sonoros resoplidos resbala- ban, oaian y sudahan como quien lleva una carga superior I sus fuerzas. Cada vez que, despues de-una parada prudente el con- ductor los obligaba 6 oontinuar la marcha, el caballo de- lantero que se hallaba mas amenazado por el látigo, sa† cudìa violentamente la cabeza y parecia negar que el co- olie pudiese llegar ¡la cima dela cuesta. Cada una de esas negativas hacia estremecer 6 nuestro viajero y le llenaba de dolorosa inquietud. Una densa nie- bla cubrla el valle, se arrastraba por la colina como un al- ma en pena que busca el descanso. se alzaba con lentitud y empnjaba penosamente en el aire sus frias y esposas ondas. La luz proyectada por los faroles del coobe. aprlsíona- da en un círculo de niebla, alumbraba apénas algunos pal- mos del camino, y el vapor que exbalaba el sudor de loa caballos se oonfundla con la neblina que los rodeaba Se veian dos viajeros mas al lado del coche. Emboza- doa hasta laa cejas y calzados oon botas que les llegaban hasta los muslos, ninguno de esos tres hombres, 6 juzgar por lo que llevaban descubierto, hubiera podldo decir qué oara tenia su vecino, y lo que pensaba cada oual estaba tan oculto 6 la mente de los otros dos como su persona 6 los ojos de sus compañeros. En aquella época era forzoso desconfiar de las personas qua se encontraban en el camino. pues podian ser con mu› elias probabilidades bandidos, ó cuando menos afiliados en alguns. cuadrilla de ladrones, y era muy comun encon-