Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/179

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secreto sus oráculos. Toda esa charlatanería es indigna de una muger honesta; aun cuando tuviese verdaderos talentos, su vanidad y su orgullo los envilecerian: su dignidad consiste en ser ignorada, su gloria en la estimacion de su marido, y sus placeres en la felicidad de su familia.

 La grande hermosura me parece mas digna de huirse que de buscarse en el matrimonio. La hermosura se gasta por la posesion; al cabo de seis semanas no es nada para el poseedor, pero sus peligros duran tanto como ella: una muger hermosa, á menos que no sea un ángel, hace á su marido el mas desgraciado de los hombres; y aun cuando fuese un ángel, ¿como estorbaria ella que sin cesar estuviese cercado de enemigos? Si la estrema fealdad no repugnase tanto, yo la preferiría á la estremada hermosura; porque una y otra siendo en poco tiempo nulas para el marido, la hermosura llega á ser un inconveniente, y la fealdad una ventaja; pero la fealdad, cuando llega á ser tanta que causa disgusto, es la mayor de las desgracias: este sentimiento, lejos de borrarse, se aumenta incesantemente, y se convierte en odio. Un matrimonio asi es un infierno, y