Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/34

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tinuo de la maldad de los hombres. Solo pues una alma grande y noble es susceptible de aquella aversion ó aborrecimiento. El horror y el desprecio que alimenta en ella esta pasion ácia todos los vicios que la han irritado, sirve aun para desviarlos del corazon que agita.

 No quiere decir esto que el hombre no sea siempre hombre; que la pasion no le haga muchas veces débil, injusto y falto de razon; que quizá no espíe ú observe los motivos ocultos de las acciones de los otros con un secreto placer de ver la corrupcion de sus corazones; que un mal pequeño no le cause algunas veces una gran cólera, y que irritandole de intento un malvado diestro, no pueda llegar á hacerle pasar por un malvado como él; pero no es menos cierto que no todos los medios son buenos para producir estos efectos, y que deben asemejarse á su carácter para ponerlas en uso; sin lo cual es sustituir otro hombre al Misantropo, y pintarnoslo con unos colores que no son los suyos.

 He aquí pues ácia donde debe dirigir sus defectos el carácter del Misantropo; y he aquí tambien de lo que Moliere hace un uso