Página:Platón - La República (1805), Tomo 1.djvu/69

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LXIII

executados por Dion, cuñado y favorito de Dionisio el viejo.

Era Dios jóven esforzado y magnánimo, pero acostumbrado á las baxezas y esclavitud de un cortesano cobarde y tímido, y lo que aun es peor, criado en el luxo, en la opulencia y en la ociosidad, hubiera dexado morir aquellas preciosas semillas si Platón no las hubiese animado por medio de sus discursos. Apénas oyó los preceptos de su doctrina, quando inflamado de amor á la virtud, no deseaba mas que seguirle, y como veía la facilidad con que Platón habia mudado su corazon, creyó que haria lo mismo con el de Dionisio, y así no tuvo descanso hasta que determinó á este Príncipe á tener una conversacion con el filósofo. No se habló al principio sino de la virtud, y luego se disputó sobre la esencia de la verdadera fortaleza; probando Platón que de ningun modo era herencia de los tiranos, los quales muy léxos de ser valerosos y fuertes, son mas débiles y tímidos que los mismos esclavos. Vino por fin á tratarse de la utilidad y de la justicia y Platón hizo ver que en realidad no se