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MIGUEL MORENO.— CANTARES DE ELINA

¡Ay! ¿Por qué das al olvido
que te ofrecí con amor,
para que tejas tu nido,
rosas y malvas de olor?

Como un inocente niño,
cuanto tuve te ofrecí;
aun de mi madre el cariño
lo sustraje para ti...

Si al nacer hubieras dado
á la tierra tus despojos,
no te habrían visto ni amado
mi corazón y mis ojos.

Mas creció en el pecho mío,
al par que tú, mi pasión;
ahora lloro mi desvío,
¡Ay, paloma! ¡Ay, corazón!...

¡Vuelve, palomita ausente;
mi pecho es tu palomar!
¡Como supe amar ardiente,
así sé yo perdonar!...

Vuelve, vuelve, te lo ruego
por nuestro soñado edén,
por mi amor ardiente y ciego,
y por el tuyo también.