Página:Viaje en las rejiones septentrionales de la Patagonia.djvu/128

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Son trece en número i algunas de ellas habitadas por indios. De Futronhue hasta Hueque-cura orillamos la ribera oriental que es formada de colinas altas cubiertas de bosque espeso, que dan al lago el aspecto de una inmensa soledad.

Los rios que bajan de la Cordillera para echarse en el lago de Ranco, son el rio Caunahué que despues de haber recibido varios afluentes viene a desembocar dando muchas vueltas en medio de arenales, el Cullinmillahue, el Huentruleufu, el Pillanleufu i el Cunringue, pero antes de echarse en el lago pasan estos tres por la lagunita de Maihué situada mas al Este i cuyo desagüe es el rio Llebcan. Todos esos nombres de rios tienen un significado en indio.—Cullinmillahue, quiere decir, rio de arena de oro, Pillanleufu, rio del volcan. Pero hablaremos mas estensamente de cada uno de ellos, cuando los encontremos en el camino. El rio Bueno une las aguas del lago con las del mar Pacífico: sale del Sur i no del medio de la laguna como se creia antes: recibe varios esteros que vienen a echarsele a derecha e izquierda i llega en seguida a la mar. Las mareas suben hasta cuarenta i cuatro quilómetros adentro.

Despues de haber pasado a Futronhue, siempre por pampas i bosques, llegamos a un lugar llamado la Mariquina, al rancho de un indio Antonio Panguilef, pariente de los caciques Pehuenches i que en ese momento se hallaba en el otro lado de la cordillera. La família constaba de tres o cuatro hijos, de los cuales dos niñas, eran de catorce a quince años: una tenia un tipo mui notable: las facciones eran mas que regulares, la cara color de aceituna i los cabellos de un negro de azabache. Regalé algunas chaquiras a la madre i a las hijas. Allí vi colgado en la pared el cuero de un leon que poco ántes habia muerto un peon de la casa. Despues de haber comido una cazuela que por mis regalos quiso retornarme la india, proseguimos nuestro camino.

La ramificacion de la derecha concluye en el lago mismo; la faldeamos por un sendero malísimo abierto en medio de un bosque mui tupido de quilas, por donde tuvimos que andar como un quilómetro tendidos sobre el pescuezo del caballo para no enredarnos: despues echamos pié a tierra en algunos declives violentos, pasando por debajo de enormes trozos de rocas inclinados que amenazan desprenderse: hicimos algunos trechos por la orilla misma del lago con el agua hasta el pecho del caballo i a la noche llegamos a un lugar llamado Hueque-cura, que significa en lengua chilena piedra nueva. Como a un quilómetro ántes habiamos atravesado el rio Cahuna-hue que