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Página:Vida y escritos del Dr. José Rizal, por Wenceslao Retana.pdf/448

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W. E. RETANA

tomó el desayuno en compañía de los Oficiales, que ya le miraban, con razón, de otra manera.

»Á las seis[1] entró la inglesa [Josefina], llorando á mares, acompañada de una hermana de Rizal. El P. Balaguer los casó; y aquellos esposos se separaron para siempre, dando Rizal á su mujer consejos de resignación y piedad, y pidiendo á los que le asistían la ayudaran para que pudiera retirarse á un convento y allí acabar sus días[2]. Faltaban quince minutos para salir al patíbulo, cuando llegó el P. March. Rizal dijo entonces al P. Balaguer que no le acompañara, por estar muy conmovido; despidiéndose con un abrazo y con lágrimas, no sin recomendarle el Padre que sus últimas palabras y afectos fueran para Dios, con aquella humilde súplica del ciego de Jericó: Jesu, filii David, miserere mei.»

Durante todo el tiempo que Rizal había permanecido en capilla mantúvose tranquilo, á ratos con buen humor, y comió con buen apetito. En uno de esos ratos de «cierto buen humor», «dijo al P. Vilaciara, antiguo profesor suyo de Física, una idea suya propia sobre el movimiento continuo, y otra sobre la dirección de los globos, para que no quedaran estériles y alguien pudiera hacer ensayos prácticos»[3].

Á las seis y media, «formado el piquete de Artillería, Rizal besó la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que él había hecho veinte años atrás; y después de firmar y dedicar á su esposa, madre y hermanas varios libros de devoción y estampas, colocado en el centro del piquete, y entre los PP. March y Vilaclara, partió de la fuerza de Santiago»… Iba á emprender el camino del Calvario. Su indulto no había sido pedido por nadie[4]: ni por el Arzobispo ni por los


  1. En el periódico El Comercio, de Manila, núm. del 30 de Diciembre, dícese que Rizal contrajo matrimonio á las cinco de la madrugada.
  2. Según refiere D. Manuel Alhama, en un telegrama fechado en Manila el 30 de Diciembre á las 6 y 45 minutos de la tarde, «cuando la ceremonia [del matrimonio] terminó, Rizal preguntó á Josefina:
    »—Y ahora, ¿qué va á ser de ti? ¿De qué vas á vivir?
    »Josefina contestó: —Viviré dando lecciones de inglés.
    »La mujer trataba de contener la emoción que sentía»… Rizal «despidióse de su mujer, y al irse ésta, Rizal la habló algunas palabras en inglés y la hizo una pregunta en voz baja, á que ella contestó: Yes, yes. —Al desaparecer Josefina, Rizal, sollozando, se arrojó en los brazos del P. Faura (sería en los del P. Balaguer; el P. Faura no estaba en la capilla). Mientras tanto, Josefina, en la habitación inmediata, pateaba con furia, gritando: ¡Miserables! ¡Crueles!» —Manuel Alhama.
  3. Rizal y su obra, capitulo citado.
  4. Se ha dicho que alguien, en nombre del Casino Español, fué á solicitar del general Polavieja el indulto de Rizal. El Sr. Mataix, en su carta citada del 12 de Abril 1906, dice terminantemente: «Autorizada por el general Polavieja puedo decir á Vd. que el Casino Español de Manila no le pidió el indulto de Rizal. Sólo lo pidió su familia.»