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Premática que han de guardar las hermanas comunes y premática contra las cotorreras

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Premática que han de guardar las hermanas comunes y premática contra las cotorreras
de Francisco de Quevedo


Nos, el hermano mayor del Regodeo, unánime y conforme con los cofrades de la Carcajada y Risa: salud, dineros y bobos, etcétera.
A vosotras, las busconas, damas de alquiler, niñas comunes, sufridoras de trabajo, mujeres al trote, hembras mortales, recatonas del sexto, ninfas de daca y toma, vinculadas en la lujuria; lo cual, traducido en castellano, quiere decir cotorreras.
Habiendo advertido vuestras ceremonias, trajes, costumbres, posturas, ademanes y demasías, os mandamos, movidos de la vuestra insolencia, guardar nuestras premáticas leyes, establecimientos y transaciones, mientras con título de concubinas en casas de solar conocido con perpetuos guadamecies, tocas de reo, gajes del diablo, lo cual os mandamos obedecer para diferenciaros de la gente honrada so pena de la nuestra gracia.
Primeramente os mandamos que no gastéis pastillas de boca, alcorzas ni algalías, para sahumar vuestro aliento; y porque estamos informados que coméis salpicones y mondongos y otras cosas contra el buen olor de la boca os damos licencia que lo incenséis con anís en calzas y jubón y no confitado, regaliz y romero cosa barata que para beso al vuelo de gente bahúna y con hambre basta.
Otrosí vos mandamos que no vais a los actos públicos y holguras con valonas ni despechugadas, pues vivís de apechugar con todos, sino atacadas de gaznate a diferencia de las cotorreras de bacía de plata como barberos.
Ítem. Vos mandamos que en vuestras posadas no seáis atrevidas a colgar cosas de seda como catalufas y tafetanes, sino guardamecies, por ser de cuero, y salir de vuestros cueros y ganarlos vosotras mostrando los vuestros. También os permitimos arambeles para el obrador y esto susodicho os mandamos guardar so graves penas y fasta en tanto que vos fagamos cotorreras de Juanes de la Horta o de Sahagún el Viejo a diferencia de otras ginovesas de media taujía.
Además desto os mandamos que no seáis atrevidas las pecadoras chabacanas y badeas a vestir leonado, rosa seca ni calzar media naranjada, traer apretador de oro ni alumbrarse con vela, sino como cotorreras capuchinas, vistáis remendado, durmáis en el suelo, pues por vuestras llagas y bubas entendéis más de velas que de pabilos.
También nos pareció mandatos que no seáis atrevidas a despreciar ningún género de moneda de cuatro cuartos arriba, ni pedir de contado de ocho reales adelante, so pena que será aposentada vuestra vejez en el hospital; que se tiene por cierto, que con la falta de los galanes y esterilidad de los años vendréis a valer a mendrugo dentro de tres meses.
Ítem. Vos apremiamos a que no llaméis a los títulos por sus estados, diciendo: «Bueno anduvo Almazán; mucho debo a Fuensalida; galán salió Fuensaldaña», sino que estéis obligadas a decir: «El duque, mi señor; el marqués, mi señor; el conde, mi señor», so pena, si no lo hacéis, de entrar en el número de las bufonas.
Asimismo nos plugo ordenar por las exorbitantes arrogancias de las cotorreras que bajan de Sevilla en cueros, que no digan siempre por disculpa de su pobreza que aguardan tres cofres de ropa blanca que dejaron en tal parte con una mulata y dos criados enfermos, sino que confiesen que vienen como nacieron y que se venden por mendigas envergonzantes.
Asimismo mandamos que cuando las dichas cotorreras os digan de ensillar sea de brida o jineta, no deis la lengua, si no os la piden, so pena que os la morderán. Vos vedamos las palabras de: «Tómalo mi vida», pues nunca dais nada, haciendo dicho oficio sólo por quitar, y a las cotorreras blasfemas que por pelar moscateles y tontos hácenles creer que tienen gusto, echan votos por vidas pecando con ellos más en el segundo que no en el sexto, las condenamos a perro muerto.
Y porque sabemos la suma desorden que se ha introducido en vuestros alojamientos, mandamos que nadie llame a vuestras posadas, casas, sino tiendas, pues todas sois mercaderías y que vuestras caudatarias así pícaras motilonas, como viejas que se atrevan a decir a los que os buscan: «No están en casa estas señoras, duermen estas señoras, están ocupadas estas señoras», sino que fablen en este tenor: «Han ido a mariscar las hermanas, están tornando cuartos las hermanas», pues son prójimas y las llaman así cuando las convierten.
Ítem. Por el conocimiento y distinción de la corte, equívocación de los nombres que hurtáis, como Silvas, Carvajales, Mendozas y Ramírez y otros, mandamos que ninguna sea osada a afrentar sus carnes sin nombre postizo de los antiguos, como doña Elvira Mozo, que es la que mandó el sello rodado de las cotorreras, La Moruca, La Interesante, Pío Quinto, jergón de carne, Sangre lluvia, La virgen loca, y otras de gloriosa memoria; y mandamos que las que no tienen nombre, dentro de tres días primeros siguientes, vengan ante el hermano mayor y cofrades, que se les pondrán conforme pidieren sus faltas por lo que justo fuere y a las pobres de balde.
Y porque ya que se peca se peque con gusto, orden y concierto, atento a las quejas de los represados coléricos, a quienes hacéis aguardar, os mandamos que no podáis dormir siestas solas, porque no se detenga el despacho, y que no os acostéis hasta la una, ni durmáis hasta las siete, que son muchos los alterados y pasan extrema necesidad.
Asimismo, porque nos han dicho que sabiendo vosotras que trayendo aforrado el engendrador con felpa larga y no corta es desaliño virtuoso de mujeres, habéis dado en traer los dichos engendradores ermitaños con más barbas que un letrado, os mandamos que sopena de chamusquina, los traigáis galeotes, rapados a navaja por el buen ejemplo.
Otrosí, a las de vosotras que habéis estado en Italia y vuelto de allá, os mandamos poner enrejados en los traseros o carrancas en las asentaderas, como perros de ganado, dándoos por mujeres tornillos, que lo volvéis de todos los lados, y, asimismo por cotorreras montantes de a dos manos y mandamos que las que de vosotras esté bien amancebada con ginovés, pueda tener otro galán español, sin dar celos, pues cada uno trabaja en otro barrio.
Ítem. Que habiendo visto que algunas con poco temor de Dios y de vuestras conciencias, habéis dado en traer hábitos de Alcántaras, Santiago, Calatrava y San Juan, sin haber Consejo de órdenes de gente tan desordenada, mandamos que aunque os lo hayan dado caballeros de las mismas órdenes y religiones en pago de vuestro trabajo, no los podáis traer y sólo os permitimos el de San Juan Manco,con el brazo de arriba menos, lo cual se llama tao, que pues sirve de sobrescrito a los bufones, bien puede ser cubierta de las cotorreras.
Últimamente nos pareció mandar por pensión impuesta de vuestros beneficios simples, que todas las dichas bullidoras del delito, estéis obligadas a dar gusto a vasto a don Pedro Barahona, caballero prieto, cofrade tinto, de los que hacen nuestra cofradía y hase de entender que por esto y por cofrade tapetado, estén obligadas a todas vuestras menacillas del deleite a destinarle los días de trabajo y las pascuas y días solemnes por vuestras antigüedades, habéis de gozar sus anochecidos y tenebrosas carnes.
Mándase esto pregonar porque no pretendáis ganancia vosotras: lechuzas dueñas, bolsas, polillas de nuestras vidas y cáncer de nuestros gustos, reservando de toda nota la actividad de la madre Vallejo, por otro nombre la Mula Cacique de las encubridoras y archicelestina de nuestros reinos y fuera dellos.
Regente Trápala-Trápala.—El Licenciado Bulla Doctor Barraúnda.—Doctor Chacota.—Por mandato de sus mercedes: Secretario, Arborbala.