Revista de España: Boletín 18 (cont.)

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Revista de España: Tomo V#Número 18
Boletín bibliográfico​

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


LIBROS EXTRANJEROS.


Libre Philosophie, par Ernest-Bersot. — Bibliothéque de philosophie contemporaine. — París, Germer-Baillière, 1868.

Según declara el autor en la advertencia con que dá principio á su libro, éste es una invitación á filosofar, y á filosofar libremente, y el objeto que se propone es ganar partidarios al espiritualismo, doctrina que profesa y á la que tiene amor. Muy necesarios son en la actualidad los esfuerzos de esta escuela en Francia, porque no puede negarse que se halla en notabilísima decadencia, á pesar de contar entre sus defensores á hombres de tanto mérito como Caro, Janet y el mismo autor del libro. El antiguo sensualismo, revestido con el nombre más eufónico de positivismo, ha recobrado su imperio, y lo tiene más extenso y quizá más firme en la nación vecina que en el siglo pasado, cuando dominaban sin rival en la literatura y en la ciencia las doctrinas de Locke, exageradas por Lametrie y por los autores de la Enciclopedia, y algo mitigadas después para uso de las escuelas oficiales por Condillac y por Laromiguiére.

Verdad es que, por más que los discípulos más ilustres de Aug-Comte declaren que los problemas metafísicos deben abandonarse, porque siendo inaccesibles á la razón humana, no pueden constituir un objeto científico; por más que esto digan, esos problemas se ofrecen al entendimiento con un carácter de persistencia y exigen perentoriamente solución, pero creemos que no la puede dar la escuela espiritualista francesa, á no ser que abandone sus antiguos puntos de vista y sus métodos, constituyendo nuevos sistemas que estén más en armonía con el estado actual de la ciencia y del espíritu moderno. Buena prueba de lo que decimos es el libro que nos ocupa, en el cual se tocan todos los asuntos que hoy están debatiéndose con ardor en la alta esfera de la especulación científica, pero á nada concluye sino á la libertad y á la tolerancia, lo cual es un buen consejo relativo á la conducta de los pensadores y de los hombres públicos, pero no la solución de los graves problemas que forman el contenido de lo que puede llamarse la ciencia moderna.


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