Revista de España: Boletín 23

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Boletín bibliográfico
de Revista de España: Tomo VI#Número 23

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


BOLETIN BIBLIOGRÁFICO.[editar]


Estudios en la emigración. — El futuro Madrid. — Paseos mentales por la capital de España, tal cual es y tal cual debe regenerarla la Revolucion, por D. Ángel Fernández de los Ríos. — Segunda edición, hecha de orden del Ayuntamiento Popular de Madrid.

El título de este libro basta para comprender lo que trata y contiene, que es un grandioso plan de reformas aplicables á Madrid, no sólo en lo relativo á su parte material, sino también en los diferentes ramos de la Administración; por lo tanto, toca en muchos puntos á las cuestiones políticas de más gravedad y trascendencia. Después de la dedicatoria al pueblo de Madrid y de un prólogo al lector, se expone en la introducción el pensamiento general de la obra, consagrándose sus tres primeros capítulos á relatar la historia de Madrid desde que trasladó á ella la Corte Felipe II, dividiéndola en tres períodos: Madrid bajo la dinastía austríaca, bajo la dinastía de Borbon y en el presente siglo.

Entrando ya en la materia propia de la obra, el Sr. Fernandez de los Ríos expone la base de la transformación de Madrid, que consiste en medidas generales y de carácter esencialmente político, tales como la exclaustración de monjas y supresión de conventos, reforma de las circunscripciones parroquiales, modificación de la ley de expropiación por causa de utilidad pública, reformas en las leyes y en la manera de plantear la Instrucción pública en todos sus ramos, etc., etc., concluyendo esta parte con la propuesta de medios para dar ocupación á los jornaleros con utilidad de la población, interesando en estos proyectos á los particulares.

Al ocuparse del método de la reforma el Sr. Fernandez de los Ríos encarece la necesidad de garantir la propiedad y de asegurar el orden público, y con este motivo hace un estudio comparado de lo que ha sido el servicio de la policía en Madrid desde Fernando VII y lo que es en las primeras capitales de Europa, proponiendo además que se lleven de frente y con la misma actividad los derribos y las construcciones.

Para facilitar la realización del plan general, divide el autor las reformas en tres períodos, según que juzga las modificaciones que proyecta más urgentes y más hacederas. Sería muy largo, porque tendríamos que copiar una buena parte del libro, dar idea de estas mejoras que comprenden todos los ramos de la edilidad, si se nos permite esta palabra. Un capítulo especial se dedica en el libro que examinamos á las cercanías de Madrid, que son, sin disputa, las que más urgentes reformas exigen, si se ha de disminuir algún tanto la aridez y la fealdad que ahora las caracteriza; sin detenernos á exponer todo lo que sobre esto dice el Sr. Fernandez de los Ríos, no podemos menos de aplaudir su pensamiento de plantar y criar diez millones de árboles, que con razón dice que es el mejor monumento que se puede legar á las generaciones futuras, pues para modificar las condiciones meteorológicas y atmosféricas de Madrid, y con ellas las de la existencia humana, no hay medio más eficaz y saludable.

La crítica de la vida actual de Madrid, á que dedica un capítulo especial el autor, es justísima, como lo sabemos cuantos tenemos que sufrir la carestía de los alimentos, de los alquileres y todas las molestias hijas de la ignorancia y del atraso de la administración municipal y de la general del país. Los deseos que manifiesta el Sr. Fernandez de los Rios de dar á Madrid condiciones de existencia propia con el establecimiento de ciertas industrias, son muy laudables, y sólo si se lograra realizarlos, podría llegar la Villa á ser una gran población, porque de otra manera continuará siendo, como hasta aquí, un pueblo de empleados y de pretendientes, formado por aluvión, y donde son raras las familias que se establecen con carácter definitivo y por espacio de varias generaciones.

No hay para qué decir hasta qué punto son convenientes y aun útiles, si no todos, la mayor parte de los planes que se contienen en el libro de que hemos procurado dar idea, pero lo que no nos parece es que sean tan fácilmente realizables (ni aun procediendo de un modo revolucionario) como el autor se imagina. La trasformacion del Madrid actual, es una obra superior á nuestras fuerzas económicas, y aunque no lo fuese, debíamos renunciar á todo lo que nos obligase á derribar manzanas y barrios enteros, cuando para ello no haya una necesidad imperiosa ó una utilidad grandísima, porque la destrucción de edificios es una pérdida seca de capital que no tiene compensación alguna y que grava sobre las construcciones futuras. Por estas y otras causas, en todas las grandes capitales de Europa, menos en París (cuya reforma obedece á motivos que no son precisamente la utilidad de sus habitantes) se ha seguido el plan más modesto, pero más práctico, de hacer en lo antiguo las mejoras indispensables, construyendo nuevos barrios, nuevos paseos y nuevos establecimientos, con todas las circunstancias y perfecciones que enseñan los adelantos modernos y que reclaman las necesidades y modo de vivir de la época presente. De todas maneras, el Sr. Fernandez de los Rios ha hecho un gran servicio á Madrid con la publicación de su libro, porque contribuirá á que se realicen, si no todas, algunas de las reformas que con más urgencia necesita la capital de España.


Memoria leída por el Sr. Director de la Biblioteca Nacional, en la sesión pública del 31 de Enero de 1869.

Con arreglo á las prescripciones del reglamento y á la costumbre establecida desde hace algunos años, se ha celebrado en el presente, en la Biblioteca Nacional, la sesión pública en que su Director da cuenta del estado de aquel establecimiento, de las novedades ocurridas en los últimos doce meses, de las mejoras que con más urgencia reclama, y de los premios concedidos en el certamen anual.

El número de concurrentes á la Biblioteca continúa en el aumento que ya en los años anteriores venía presentando. En el de 1868 los lectores han sido 27.902, y se les han servido 32.344 volúmenes, correspondientes á 28.241 obras impresas, distribuidas de este modo: de ciencias y artes, 10.356; de historia, 6.480; de bellas letras, 4.523; de jurisprudencia, 3.394; de miscelánea y periódicos, 2.846, y de teología, 642. Por el idioma en que se hallan impresas, se descompone asi el mismo total: en lenguas muertas, 1.003 obras; en castellano, 22.219; en francés, 4.371; en italiano, 294; en ingles, 227; y en alemán, 127. En 1867 los lectores habían sido 26.994, y se les habian servido 29.262 obras impresas.

En el departamento de manuscritos han sido en 1868 los lectores en número de 618, y se les han facilitado 1.318 códices, ó cuadernos, casi todos de carácter histórico, los más genealógicos.

Un recuento, recientemente hecho, de los libros custodiados en la Biblioteca Nacional, aunque no con exactitud, por no permitirlo el estado de hacinamiento á que la estrechez del local los tiene reducidos, ha patentizado que se cometía un error considerable al suponer que no bajarían de 300.000 los volúmenes allí reunidos. Apenas pasan de 220.000. Se acercarían á aquel número, en opinión del Sr. Hartzenbusch, antes de que se autorizasen, hace algún tiempo, dos subastas de duplicados, y de que se trasladase la biblioteca del Pretendiente D. Carlos al Senado, y fuese devuelta á D. Sebastian la suya.

Triste pintura hace el Director de la Biblioteca, de las condiciones del edificio. Aparte de ser imposible organizar un servicio completamente satisfactorio, estando los libros en filas dobles, en piezas oscuras, en departamentos que fueron cuadras, y en buhardillas, inconveniente que podría sobrellevarse de cualquier manera, ínterin se construye la nueva Biblioteca en Recoletos, los destrozos grandes que la humedad ya hace y los mayores que amenaza producir en los sótanos no permiten demorar el remedio. El que propone el Sr. Hartzenbusch consistiría en construir en el jardín inmediato, que estaba antes agregado á la Botica de Palacio, un pabellón de fábrica de ladrillo ligera y no costosa, semejante á la que se levantó para la última exposición de Bellas Artes cerca de la Fuente Castellana; y en el caso de que tampoco se quiera hacer este gasto para una obra provisional, propone que se entreguen á la Dirección de la Biblioteca Nacional las piezas del piso bajo de Palacio, que servían para la oficina de la Mayordomía Mayor.

Lamenta el Sr. Hartzenbusch que, además de haberse cedido por el Gobierno al Senado la Biblioteca del Pretendiente D. Carlos, hayan quedado en la particular del Ministerio de Fomento las compradas á los herederos del Marqués de la Romana y de D. Serafín Estébanez Calderón; y se queja en términos amargos de que haya cesado de ser un precepto, y caído en casi completo desuso, la antigua práctica de entregar en aquel útil establecimiento un ejemplar de toda obra impresa en España.

Entre los adquiridos por donaciones, los comprados, y los entregados por los autores ó editores para asegurar los derechos de propiedad literaria, han sido 4.463 los artículos que han ingresado desde 1.° de Octubre de 1867 á 31 de Diciembre de 1868, á saber: 1.766 libros; números de periódicos, de que se han formado 130 volúmenes; 1.992 folletos; 463 piezas de música; 36 cuadros sinópticos; 9 mapas; 26 estampas ; y 41 manuscritos.

El premio anual de 800 escudos ha sido adjudicado por unanimidad del tribunal que ha examinado los trabajos presentados al certamen, al señor D. Felipe Picatoste y Rodríguez, como autor del titulado: «Apuntes para una biblioteca científica española del siglo XVI, ó sean estudios biográficos y bibliográficos de ciencias exactas, físicas y naturales, y sus inmediatas aplicaciones en dicho siglo