Revista de España: Boletín 30

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Boletín bibliográfico de Revista de España: Tomo VIII#Número 30
Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


BOLETIN BIBLIOGRÁFICO.[editar]

LIBROS ESPAÑOLES.[editar]


Cuatro palabras sobre las lenguas y su escritura, para servir de preámbulo á un ejemplo de ortografía simplificada, por D. José Galo de los Villares Amor. — Madrid, 1868, imprenta de la Compañía de Impresores y Libreros.

Entre el idioma castellano hablado y el escrito no ha tan grandes anomalías como se notan entre la pronunciación y la escritura de otros. «Hay un modo excelente, dice Víctor Hugo en L'Homme qui rit, de pronunciar los nombres ingleses, y es no pronunciarlos de ninguna manera. Así, por Southampton, decid: Stpntn

Un periódico ingles, el Pall Mall Gazette, ofendido en su patriotismo por las palabras del célebre poeta, las ha comentado de este modo: «Quizás es muy ingeniosa esa manera de poner en caricatura la pronunciación inglesa. ¿Pero cómo se pronuncian en francés: O, oh, au, aux, eau, eaux, od, op, ot, ault, aulx, aud, aut, etc., etc.?» Más hubiera podido decir el periódico británico, puesto que Volney contó treinta y siete modos distintos de escribir en francés el sonido an; y M. Luis Figuier, según cita que de él hace el Sr. Villares Amor, ha notado que en la sisiguiente frase se encuentran seis palabras diferentes con la misma pronuncion:

«Cing cordeliers sains de corps et d'esprit, et ceints de leur cordons, portaient dans leur sein le seign du saint père.»

Goëthe no tenía el amor propio nacional tan delicado en este punto como el Pall Mall Gazette, y escribía del idioma de su país lo siguiente: «He dibujado, he grabado sobre cobre, he pintado al óleo, he amasado arcilla, y en nada logré buen éxito; sólo en una cosa he llegado á ser maestro: en el arte de escribir en alemán. ¡Cuan desgraciado soy! La única cosa que sé trabajar, es la más ingrata.»

Pero aunque del castellano no puedan hacerse con justicia críticas tan duras, hay en su ortografía defectos notables. El señor de los Villares Amor cree que deberían hacerse en ella las siguientes reformas: suprimir la h que nunca pronunciamos ni aspiramos; la q que no puede pronunciarse sin que vaya seguida de la u; la c cuyo sonido es variable, según la vocal á que se une; la v consonante; la u vocal en las silabas gue y gui; todos los caracteres mayúsculos que se distinguen en su forma de los minúsculos; el acento, como inútil sobre las vocales aisladas que expresan preposición ó conjunción; y la diéresis, en la prosa, como innecesaria. Sería preciso, sin embargo, conservar el conocimiento del uso de la c, h, q, v y w, reservándolas para la traducción y escritura de las palabras extranjeras en caracteres latinos. Y tendríamos, en lugar de los 43 signos diferentes como mayúsculos y minúsculos que usamos, solamente 24.

Precede á la exposición de estas ideas una ligera noticia sobre la clasificación de los idiomas, y sigue, como ejemplo práctico de la sencillez, facilidad y otras ventajas de las innovaciones propuestas por el señor de los Villares Amor, la traducción de una novela inglesa, Orsina Brandini, de Miss M. B. La cuestión, en nuestro dictamen, no versa sobre esas ventajas, pues es indudable que la ortografía propuesta las tiene sobre la usual: lo que, en todo caso, habría que examinar, son los inconvenientes de abandonar esta última. Los niños y las clases indoctas aprenderían mejor y más pronto á escribir con corrección; la etimología y la paleografía aumentarían sus dificultades: el término medio del saber humano sufriría más bien bajada que ascenso. En cuanto á la resistencia que la costumbre arraigada opusiera, y que en la práctica sería la dificultad más grave, nada decimos, ni el autor tampoco ha tratado de estudiar los medios que pudieran emplearse para vencerla. Su obríta, de todos modos, contiene noticias curiosas, é ideas dignas de ser examinadas con detenimiento.


Anuario administrativo y estadístico de la provincia de Madrid. — Redactado de órden del Excmo. Sr. Gobernador, por D. Francisco Javier de Bona. — Publicado por acuerdo y á expensas de la Excma. Diputación provincial. — Madrid, oficina tipográfica del Hospicio, 1868 y 1869.

Es el libro más completo y metódico de su clase que hasta ahora se ha publicado. No ha sido Madrid la primera provincia que ha formado su estadística; pero ninguna de las que le habían precedido en este trabajo ha reunido en un volumen de 700 páginas tan grande suma de datos. Verdad es que la reconocida competencia del Sr. Bona ha encontrado las ventajas no sólo de contar Madrid con oficinas y servicios montados en mayor escala y con más considerable desarrollo, sino de que ésta es la provincia en donde la Junta de Estadística ha empleado de preferencia los recursos del Estado.

Empieza el libro del Sr. Bona por describir el territorio, comprendiendo toda clase de datos sobre la situacion, límites y extensión de la provincia, su orografía, hidrología, geología, climatología, vegetación, montes, jurisdicciones y divisiones, poblaciones, nomenclátor de los pueblos, edificios, superficie urbana de la capital, movimiento de carruajes, división municipal, parroquial, indicador de las calles, de las plazas, de las afueras y barrios nuevos de Madrid. Después del territorio, siguen los datos que se refieren á la poblacion y á su movimiento. En los de la Estadística moral se incluyen los relativos á premios á la virtud, Caja de Ahorros, nacimientos ilegitimos, expósitos, pauperismo, suicidios, criminalidad. En los de Beneficencia los que dan á conocer el número y condiciones de los establecimientos generales, provinciales, municipales, la domiciliaria, las casas de socorros y los montes de piedad. En los de Sanidad todas las noticias reunidas sobre epidemias, embalsamamientos, exhumaciones y traslaciones, estadística médica, sanitaria, inspectores de carnes, legislación, baños y cementerios.

Van después los de corrección, seguridad pública, Diputación y Consejo provincial. De este último se trata, porque la mitad del tomo se hallaba impreso al estallar la Revolución de Setiembre. En la parte destinada á Ayuntamientos ocupa el de Madrid lugar separado y muy considerable, dándose muchos y curiosos detalles sobre su Secretaría y dependencias, fiel contraste y almotacén, alumbrado público, ramo de limpiezas, servicio de incendios, paseos y arbolados, mataderos, mercados y puestos públicos, alineación y ensanche de las calles, nuevas construcciones, fuentes y bocas de riegos y de incendios, lavaderos y alcantarillas, vigilantes subterráneos, personal de obras públicas, carruajes, beneficencia municipal, instrucción pública, montes comunes, funciones de iglesia, subsistencias, alimentos, ropas, camas, jornales y materiales de construcción.

Siguen las estadísticas de elecciones, correos, telégrafos, parte reglamentaria de policía, diversiones y espectáculos, como complemento de los ramos de Gobernación. Los de Fomento están divididos en servicio general, estadística intelectual, instrucción pública, prensa periódica, obras públicas, ferro-carriles, aguas, montes, minas, agricultura, ganadería, industria fabril, comercio, pesos, medidas y monedas, trabajo y subsistencias. Los de Hacienda en contribuciones, presupuestos, propios y arbitrios. Y, por último, al ramo de Guerra corresponde la estadística de los contingentes militares.

Como se ve, este libro es algo más que un Anuario. ¡Cuánto más fácil sería el estudio, no ya sólo de las instituciones de Roma y de los pueblos antiguos, sino de las vigentes en España en el siglo último ó en el precedente, si se hubieran formado en los respectivos tiempos trabajos de igual clase á este!