Romance del moro de Antequera

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Romance del moro de Antequera
de Anónimo


        De Antequera sale un moro,              
        de Antequera, aquesa villa,             
        cartas llevaba en su mano,              
        cartas de mensajería.           
        escritas iban con sangre,               
        y no por falta de tinta,                
        el moro que las llevaba                 
        ciento y veinte años había. 
        Ciento y veinte años el moro,
        de doscientos parecía,          
        la barba llevaba blanca
        muy larga hasta la cinta,
        con la cabeza pelada    
        la calva le relucía;     
        toca llevaba tocada,            
        muy grande precio valía,                
        la mora que la labrara          
        por su amiga la tenía.          
        Caballero en una yegua,                 
        que grande precio valía,
        no por falta de caballos,
        que hartos él se tenía;
        alhareme en su cabeza
        con borlas de seda fina.
        Siete celadas le echaron,
        de todas se escabullía;         
        por los cabos de Archidona              
        a grandes voces se decía:               
        -Si supieres, el rey moro,              
        mi triste mensajería,    
        mesarías tus cabellos           
        y la tu barba vellida! 
        Tales lástimas haciendo
        llega a la puerta de Elvira;
        vase para los palacios
        donde el rey moro vivía
        Encontrado ha con el rey        
        que del Alhambra salía  
        con trescientos de a caballo,    
        los mejores que tenía. 
        Ante el rey , cuando le haya,
        tales palabras decía:
        -Mantenga Dios a tu alteza,
        salve Dios tu señoría.          
        Bien vengas, el moro viejo              
        días ha que te atendía.                 
        -¿Qué nuevas me traes, el moro,                 
        de Antequera esa mi villa?              
        -No te las diré, el buen rey,           
        si no me otorgas la vida.               
        -Dímelas, el moro viejo,         
        que otorgada te sería   
        - Las nuevas que,rey, sabrás 
        no son nuevas de alegría:
        que ese infante don Fernando
        cercada tiene tu villa.
        Muchos caballeros suyos
        la cobaten cada día:
        aquese Juan de Velasco
        y el que Henriquez se decía,
        el de Rojas y Narváez,
        caballeros de valía.
        De día le dan combate,
        de noche hacen la mina;
        los moros que estaban dentro
        cueros de vaca comían,
        si no socorres, el rey
        tu villa se perdería.