Romance del prior de Sant Juan

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Romance del prior de Sant Juan
de Anónimo


         Don Rodrigo de Padilla,		
	aquel que Dios perdonase, 		
	tomara e rey por la mano 		
	y apartólo en puridade 		
	-Un castillo está en Consuegra 	 
	que en el mundo no le hay tale, 		
	más para vos vale, el rey, 		
	que para el prior de Sant Juane. 		
	Convidédesle vos, el rey, 		
	convidédesle a cenare, 	 
	la cena que vos le diésedes 		
	sea como en Toro a don Juane, 		
	que le cortéis la cabeza 		
	sin ninguna piedade: 		
	desque se la hayáis cortado, 		
	en tenencia me lo dade. 		
	Ellos en aquesto estando, 		
	el prior llegado hae. 		
	-Mantenga Dios a tu Alteza, 		
	y a tu corona reale. 	
	-Bien vengades vos, Prior, 		
	digades me la verdade: 		
	¿el castillo de Consuegra, 		
	decidme, por quién estáe? 		
	-El castillo con la villa 	 
	está todo a tu mandar. 		
	-Pues convídoos, el Prior, 		
	para conmigo a cenar. 		
	-Pláceme, dijo el Prior, 		
	de muy buena voluntad. 	 
	Deme licencia tu Alteza, 		
	licencia me quiera dar, 		
	mensajeros nuevos tengo, 		
	irlos quiero aposentar. 		
	-Vais con Dios, el buen Prior, 	 	
	luego vos queráis tornar. 		
	Vase para la cocina, 		
	donde el cocinero está; 		
	así hablaba con él 		
	como si fuera su igual: 	 	
	-Toma estos mis vestidos, 		
	los tuyos me quieras dar; 		
	ya después de medio día 		
	salido se ha a pasear. 		
	Vase a la caballeriza 	 	
	donde el macho fue a estare. 		
	-De tres ya me has escapado, 		
	con esta cuatro serane, 		
	y si de ésta me escapas, 		
	de oro te haré herrare. 	 
	De presto le echó la silla, 		
	y comienza de caminar. 		
	Media noche era por filo, 		
	los gallos querían cantar 		
	cuando se entró por Toledo, 	 
	por Toledo, esa ciudad. 		
	Antes que el gallo cantase 		
	a Consuegra fue a llegar. 		
	Halló las guardas velando, 		
	y empiézales de le hablar: 	 
	-Digádesme, veladores, 		
	digádesme la verdad, 		
	¿el castillo de Consuegra, 		
	cúyo es y a qué mandar? 		
	-El castillo con la villa 	 	
	es el prior de San Juan. 		
	-Pues abridesme las puertas, 		
	catalde aquí donde estáe. 		
	La guarda desque lo vido 		
	abriólas de par en par. 	 	
	-Tomádesme ese macho, 		
	de él me querades curare: 		
	dejádesme a mí la vela, 		
	porque yo quiero velare. 		
	¡Velá, velá, veladores, 	 
	que rabia os quiera matare! 		
	que quien a buen señor sirve, 		
	ese galardón le dane. 		
	Y estando él en aquesto 		
	el buen rey llegado hae: 		
	halló las guardas velando, 		
	comiénzales de hablare: 		
	-Digádesme, veladores, 		
	que Dios os quiera guardare: 		
	¿el castillo de Consuegra, 		
	dígades, por quién está? 		
	-El castillo con la villa, 		
	por el Prior de San Juan. 		
	-Pues abrádesme las puertas; 		
	catalde aquí donde está. 	 	
	-Afuera, afuera, el buen rey, 		
	que el Prior llegado ha. 		
	-¡Macho rucio, macho rucio, 		
	muermo te quiera matar! 		
	¡siete caballos me cuestas, 	
	y con este ocho serán! 		
	Abridme, buen Prior, 		
	allá me dejéis entrar; 		
	que por mi corona os juro 		
	de nunca he haceros mal. 	 
	-Hacerlo he esto, buen rey, 		
	que agora en mi mano está.