Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1825/Sesión del Congreso Nacional, en 21 de enero de 1825

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CONGRESO NACIONAL
SESION 40, EN 21 DE ENERO DE 1825
PRESIDENCIA DE DON JOAQUÍN CAMPINO


SUMARIO. —Cuenta. —Aprobacion del acta de la sesion precedente.—Incidente promovido por don José Antonio Ovalle i Vivar con motivo de un artículo de El Correo de Arauco. —Juramento del Supremo Director, de obediencia al Congreso. —Solicitud de los oficiales que sirvieron en el Perú en demanda de pago de sus sueldos.—Préstamo ofrecido por Ingram i citacion del Ministro de Hacienda. —Nueva solicitud del apoderado de Melipilla sobre asuntos electorales. —Fijacion de dia para renovar la mesa i tratar de las solicitudes particulares. —Poderes del señor Cáceres. —Venta de las haciendas del Bajo i Espejo i condiciones del empréstito de 120,000 pesos. —Enfermedad del intendente de Santiago que le impide venir a la Sala. —Fijacion de la tabla. —Acta. —Anexos.

CUENTA[editar]

Se da cuenta:

  1. De un oficio en que el Supremo Director comunica haber sancionado el acuerdo que manda prestar juramento de obediencia al Congreso por todas las autoridades de la República. (Anexo núm. 290. V. sesión del 12.)
  2. De otro oficio en que el mismo Majistrado espone que los oficiales chilenos, que han servido en el Perú, reclaman el pago de sus sueldos i consulta sobre lo que deba hacer. (Anexo núm. 291.)
  3. De otro oficio en que el mismo Majistrado pide se le fije dia para venir con las autoridades públicas residentes en esta capital a prestar el juramento de estilo. (Anexo núm. 292. V. sesion del 12.)
  4. De otro oficio con que el mismo Majistrado acompaña una nota, por la cual don Juan F. Zegers le comunica que el señor intendente no podrá venir a la Sala del Congreso, a causa de haber sufrido un ataque de nervios; el Supremo Director entra en seguida a esponer los motivos que le indujeron a dar órden al intendente de efectuar una prorrata de cabalgaduras. (Anexos números 293 i 294. V. sesion del 19.)
  5. De un informe de la Comision de Hacienda sobre las propuestas de un préstamo de 40,000 pesos hechas por don Santiago Ingram i propone ella como preferible que el Estado se desprenda de algunos de los fundos que desea conservar. (Anexo número 293. V. sesion del 19.)
  6. De otro informe de la Comision de Policía i Beneficencia sobre la mocion he cha por el señor Íñiguez, para mandar abrir las calles cerradas por conventos i monasterios. Opina dicha Comision que se apruebe el proyecto indicado en la forma que ella propone. (Anexo núm. 296. V. sesiones del 14 de Enero i del 4 de Marzo de 1825.)
  7. De una solicitud en que el apoderado del pueblo de Melipilla, don Nicolás Hurtado de Mendoza, reitera su peticion de que se declare que los inquilinos no tienen derecho a votar i que la eleccion no se efectuará miéntras continúe don Manuel Valdés i Bravo a la cabeza de aquella delegacion. (Anexo núm. 297. V. sesion del 19.)

ACUERDOS[editar]

Se acuerda:

  1. A peticion de don José Antonio Ovalle i Vivar, que se lea un artículo sobre el Mensaje del Senado, inserto en el núm. 41 de El Correo de Arauco, i que se dé a dicho señor diputado un certificado de lo que dijo en la sesion a que dicho artículo se refiere. (Anexo núm. 298.)
  2. Que el lunes próximo a las 12 hs. M. vengan el Supremo Director i todas las autoridades públicas a prestar juramento. (Anexo núm. 299. V. sesion del 24.)
  3. Sobre el reclamo de los oficiales chilenos, que han servido en el Perú, que la Comision Militar informe, fecho, la de Relaciones Esteriores. (V. sesion del 31.)
  4. Sobre las propuestas de un préstamo de 40,000 pesos, hechas por el comerciante Ingram, llamar al señor Ministro de Hacienda a que venga hoi mismo a dar ciertas informaciones.
  5. Sobre la nueva solicitud del apoderado del pueblo de Melipilla, que el solicitante se esté a lo acordado sobre la presidencia de las elecciones por el intendente. (V. sesion del 25.)
  6. Fijar la sesion del sábado próximo para elejir nuevos Presidente i Vice-Presidente i para tratar de los asuntos particulares pendientes.
  7. Aprobar los poderes que acreditan al coronel don José Bernardo Cáceres como diputado por Quirihue, i mandar que se le cite a prestar juramento. (Anexo núm. 300. V. sesiones del 19 i del 22.)
  8. Autorizar al Gobierno para enajenar sin formalidades dilatorias las haciendas del Bajo i Espejo. (Anexo núm. 301. V. sesiones del 14, del 22 i del 25)
  9. Autorizar tambien al Gobierno para que trate de negociar el empréstito de 120,000 pesos, ofreciendo el 2 por ciento mensual de premio. (Anexo núm. 301. V. sesiones del 25 de Enero de 1825 i del 21 de Julio de 1826.)
  10. Reservar para su caso el oficio en que el Gobierno comunica por qué el gobernador-intendente no puede venir al Congreso i esplica los motivos porque este funcionario fuá autorizado a efectuar una prorrata de cabalgaduras. (V. sesion del 24 de Julio de 1826.)
  11. Dejar en tabla para la próxima sesion ordinaria la mocion del señor Echeverría, sobre suspension del pago de las obligaciones fiscales (V. sesiones del 19 i del 25) el proyecto de elecciones de Cabildos (V. sesiones del 19 i del 25), i los informas i mociones pendientes.

ACTA[editar]

Se abrió con asistencia de los señores Argomedo, Araos, Arriagada, Baquedano, Bezanilla, Calderon, Campino, Caldera, Eyzaguirre, Elizondo, Echeverría, Fernández, Gandarillas, González, Hurtado, Huici, Infante, Iñiguez, Lazo, Luco, Merino, Meneses, Montt, Mendiburu, Los tres Ovalles, Ocampo, Olmedo, Prieto, Palazuelos, Pérez, Pineda, Torres, Vicuña, Vera i Valdivieso.

Leida el acta de la anterior, fué aprobada i rubricada por el señor Presidente.

El señor don José Antonio Ovalle pidió se leyera el artículo inserto en el número 41 de El Correo de Arauco, sobre el manejo del Senado, i que, con vista de las actas i redaccion de los taquígrafos, se le dé un certificado de lo que dijo en la sesion a que se refiere, i se resolvió por la Sala que así se verificase, lo que no se ha hecho por haberse espuesto por la Secretaría que estos papeles se hallaban en poder del redactor i que se le pedirían para el efecto. Se leyó un oficio del Ejecutivo para que se le señale dia en que debe prestar el juramento de reconocimiento al Congreso, i se dispuso fuese el lúnes próximo a las doce de la mañana.

Leyóse asimismo otro, sobre los reclamos de los oficiales de Chile, que han servido en el Perú, para que se les paguen sus sueldos que han ganado en aquel país, i pregunta el Gobierno si deben o nó satisfacerse por este Estado, i se mandó pasar a la Comision Militar, para que, con lo que ésta diga, se remita a la de Relaciones Esteriores.

El señor Presidente llamó a discusion el informe de la Comision de Hacienda, sobre las propuestas que hizo el comerciante Ingram, para el préstamo que el Congreso había autorizado al Gobierno i se mandó citar al Ministro de Hacienda para esta misma hora.

Ínterin llegaba, se pasó a tratar sobre una representacion del representante de Melipilla, en que solicita la suspension de la eleccion de diputado, hasta que se declare lo que tiene pedido en otro escrito, de que no voten los inquilinos, i se resuelva el asunto pendiente con el teniente-gobernador, i se decidió se guarde lo acordado a cerca de la ida del gobernador-intendente.

Hizo ver el señor Presidente que se concluía el tiempo prescrito por el reglamento para su duracion i se dió por órden que el dia sábado siguiente se procediese a las elecciones de Presidente i Vice Presidente, i se tratase en esa sesion sobre los negocios que habian pendientes de particulares.

Se leyeron los poderes del señor Cáceres, i despues de aprobados por la Sala, se ordenó fuese llamado, i al efecto se le ofició por Secretaría.

Se presentó el señor Ministro i continuó la discusion para que fué llamado, i el señor Presidente le indicó el objeto de su citacion, instándole para que informase acerca de los arbitrios que podian adoptarse para la cantidad que necesitaba el Gobierno; i despues de varias reflexiones que hizo i observaciones de algunos diputados, se declaró el asunto por bastante discutido, i se fijaron en seguida estas proposiciones:

  1. Se autoriza al Ejecutivo para que, dispensando algunas de las solemnidades dilatorias, relativas a la venta i remate de las haciendas del Bajo i Espejo, proceda inmediatamente a verificarlo.
  2. El empréstito de ciento veinte mil pesos que se hallaba autorizado a levantar el Gobierno, por acuerdo del Congreso, podrá verificarlo ofreciendo de premio hasta el 2 por ciento al mes, i ámbas fueron aprobadas, i la 2.ª por unanimidad, mandando se pasase el oficio prontamente i así se efectuó.

Leyóse un oficio del Ejecutivo, en que acompaña otro de don N. Zegers, que anuncia estar enfermo el gobernador-intendente, por lo que no se ha personado a la Sala a informar sobre las prorratas i se mandó reservar para su caso.

En este estado, se levantó la sesion, anunciándose lo dispuesto para la estraordinaria, i para la ordinaria continuar sobte la mocion del señor Echeverría, elecciones de Cabildos, demás informes de Comision i mociones pendientes.


Se abrió con 38 diputados.

Leida el acta de la sesion anterior, el señor Fernández pidió que se anotase en ella que la mocion del señor Infante se discutió i se tuvo por primera discusion. Añadido esto por el secretario, quedó el acta aprobada i rubricada por el señor Presidente.

El señor Ovalle, don J.A. —Observo, señor, en el periódico El Correo de Arauco, núm. 41, un artículo inserto, en que, segun mi concepto, se han supuesto hechos que en realidad no han sucedido i que del redactor i del taquígrafo puede constar el contenido de mis espresiones, para cuyo fin pido que se me dé un certificado. Pido tambien que se lea el artículo a la Sala para que ésta vea si es conforme a lo hablado.

El secretario leyó el artículo citado i el señor Ovalle, continuó: venga el acta de la sesion i la esposicion de los taquígrafos í vean si está conforme a ese artículo i de su resultado sírvase la Sala darme un certificado.

Se acordó que se le diese.

Se leyó un oficio del Gobierno, en el cual pedia que se le fijase el dia en que habia de prestar el juramento, se le mandó contestar que el lúnes 23, a las doce del dia, podria asistir a esta ceremonia.

Leyóse otro del Ministerio de Hacienda, dando parte de los reclamos que hacian los oficiales chilenos, que habian regresado del Perú, para que se les pagasen sus sueldos. Se mandó pasar a la Comision de Hacienda.

Otro por el Ministerio del Interior, anunciando que ya se habian espedido las órdenes para que todas las autoridades concurriesen a prestar el juramento el dia que determinase el Congreso.

El señor Presidente. —Señor, aquí lo mas urjente que hai que tratar es sobre Hacienda. El intendente de la provincia de Concepcion no ha colmado el empréstito para que se autorizó al Gobierno; no se ha realizado ni se ha podido conseguir. Creo, pues, mui necesario que nos dediquemos por ahora a este solo ramo.

El señor Calderón. —Hasta el dia 18 del actual se tenia observado en la provincia de Concepcion de que las plazas de San Cárlos i Lináres tenían una fuerza competente para rechazar a los sublevados, éstos se habian ya reunido a Pincheira. El pueblo de San Cárlos habia sido asolado enteramente. Mas de 200 personas, entre mujeres i niños, habian sido robadas o muertas. El intendente que habia ido a atacarlos se halla en un estado desesperado i la provincia de Santiago, solo por unos pocos caballos que se han sacado de prorratas para auxiliar a estos desgraciados pueblos, ha hecho mil reclamos i ha manifestado su descontento i por eso el Congreso ha tomado en consideracion esta medida, porque está claro que no se ha exijido a los pudientes sino a los pobres; pero esto no ha sido por el Gobierno sino por los subalternos i la prorrata se ha exijido porque el Gobierno no tuvo en el momento otro recurso para que marchase la tropa inmediatamente, como lo exijian las circunstancias. El caso, como dije ántes, es tan horroroso que jamas se ha presentado otro en Chile i nosotros nos ocupamos en tomar cargos al Ministro de Hacienda i al intendente que, aunque con vergüenza, no puedo dejar de decirlo, que miéntras la provincia de Concepcion está sufriendo infinitos males, vemos aquí continuamente al Ministro de Hacienda, del Interior que se hace desconfiar hasta a mí mismo qué sea la relijiosidad con que manejan los asuntos públicos. Para evitar esto, que se nombre cuanto ántes una comision que examine las cuentas del Ministerio i que inmediatamente se socorra a la provincia de Concepcion; en caso que así no suceda, desde ahora protesto dar cuenta al pueblo que me ha elejido i volverle mis poderes, porque no puedo ver con indiferencia las víctimas que se están sacrificando en aquella desgraciada provincia, que tanto se ha sacrificado por la causa. Los males que nos circundan son todavía aun mas horrorosos que si tuviésemos el enemigo al frente.

Se leyó el informe de la comision sobre las propuestas de M. Ingram, en que opina que eran ruinosas al Estado las condiciones con que ofrecía el préstamo.

El señor Presidente pidió a los señores de la Comision que informasen con mas atencion.

El señor Gandarillas informó.

El señor Infante. —La urjencia del negocio no puede dudarse, i por lo mismo me parece que es escusado andar con papeles i seria mejor que se llamase al Ministro de Hacienda para resolver con él algun arbitrio.

Inmediatamente se le mandó llamar.

Se leyó una representacion del apoderado del pueblo de Melipilla.

El señor Presidente. —Dos parece que son los puntos de esta solicitud; el primero es de las cualidades que deben tener los electores i el segundo, solicitando la suspension de la eleccion miéntras no se acabe el pleito pendiente con el gobernador, sobre la separacion que pide del delegado de aquella provincia para la eleccion; si va el gobernador-intendente a presidirla, ¿qué tiene que temer? Sobre las cualidades que deban tener los electores, están espresadas en el acta, con que la solicitud nada puede influir en el acuerdo que ha dado la Sala, i esto me parece que debe ser el proveído de esa solicitud. Así se acordó.

El señor Presidente. —Hoi concluye el tiempo de los oficios del Presidente i Vice-Presidente, pero parece que seria mejor que se reuniese mañana el Congreso a fin de no perder tiempo. Hai tambien algunas solicitudes de particulares i creo que se podia hacer lo que en el Congreso pasado, que se destinaba un dia vacante para las solicitudes particulares; me parece que mañana tambien se podia ocupar el Congreso de estos asuntos.

La Sala acordó su reunion el dia siguiente para evacuar los asuntos indicados por el señor Presidente.

Se leyó un oficio del señor Cáceres, acompañando los poderes para diputado que recibió del pueblo de Quirihue. El secretario los leyó i quedaron aprobados por la Sala, la que tambien acordó que al dia siguiente el señor Cáceres podia concurrir a la Sala a prestar el juramento. En este momento, se presentó a la Sala al señor Ministro de Hacienda.

El señor Presidente. —Señor Ministro: El Congreso, penetrado de las urjencias del Erario, de la situacion deplorable de la provincia de Concepcion i del riesgo que debe tener el resto de la República sino se corta el asunto de Concepcion, autorizó al Ejecutivo para que levantase un empréstito, creyendo que fuese uno de los medios mas fáciles de conseguir. Ha oido las propuestas de la casa de Waddington; la Comision ha estimado bastante perjudiciales al Erario por el crecido interes con que ofrece ese dinero, a mas de que cree que sean suficientes para cubrir todas las necesidades. En este estado, se han hecho diferentes propuestas por varios señores diputados.

(NOTA.—Estos no se notaron en la discusion anterior porque se habló sin órden i lo mas en diálogo.)

Algunos creen conveniente hipotecar los bienes nacionales; otros han creido mejor que se acelere las ventas de las haciendas del Bajo i lo Espejo, dispensando las formalidades dilatorias de tantos dias de pregón, etc.; otros han creido que, con el resultado de la venta de las haciendas, seria suficiente para que el Gobierno marchase sobre Concepcion; mas, como el Congreso no tiene todos los datos necesarios para deliberar en este negocio, ha llamado a US. para que le informe o le ilustre sobre esta materia.

El señor Ministro. —Cuando el Gobierno fué autorizado por la Lejislatura para el empréstito de 10,000 pesos, tocó todos los resortes para hacerlo efectivo, ya llamando a los hombres ricos, ya ofreciéndoles la garantía del pago, los diezmos, que es la renta mas segura del Estado. Viendo que todo esto no surtia efecto, nombró una comision de hombres bastante intelijentes en los caudales del país, para que buscasen prestamistas, ofreciéndoles asegurar sus capitales con las rentas mas seguras que tiene el país. Esta comision, despues de las mas vivas dilijencias, solo encontró por una parte 1,000 pesos i por otra 400, los que debian ser asegurados con los fondos de la Casa de Moneda, i la propuesta del señor Waddington que ha visto la Sala, con el 2 por ciento de interes mensual. Efectivamente, el premio del 2 por ciento que se pide al Gobierno, aunque mui crecido, es el mismo que se piden ahora los comerciantes entre sí. Es imposible al Ministro arbitrar recursos en este país; el comercio paralizado por mucho tiempo no es capaz de ningun recurso; las malas cosechas de estos años anteriores ha reducido al país a la mayor miseria i la desconfianza por otra parte; todo esto hace de que los que tienen dinero lo guarden en sus arcas. Empréstito voluntario es imposible en Santiago, por lo que he dicho; forzoso, ya se vió el que se puso anteriormente, que despues de mil trabajos i vejaciones solo se pudo conseguir 20,000 pesos. La venta del Bajo puede producir algo; pero ya el Gobierno ha recibido a cuenta una porcion de su valor i el resto no puede satisfacer las necesidades. La Casa de Moneda, el taller que proporciona al país la especie moneda, se halla paralizado tiempo ha, i la estraccion de dinero no será, así es imposible encontrar numerario. El Gobierno, no encontrando arbitrios para adquirir algun numerario, mandó que solo la mitad de los derechos que se adeudasen a la aduana se pagasen en billetes i la otra mitad en dinero efectivo. Ayer llegó un buque a Valdivia i ya se aparece con una multitud de libranzas contra el Erario.

Hipotecas, no creo que es lo que puede traer algunos recursos, pues se han despreciado los diezmos que es la renta mas efectiva que tiene el país. Observando todo esto, no encuentro en el Ministerio un arbitrio que sea pronto como lo necesita.

El señor Presidente. —De la esposicion del señor Ministro me parece que lo mas asequible es que se venda inmediatamente la hacienda del Bajo i Espejo; quizás por el grande incremento que han tomado los frutos en estos años, tal vez será lo que podrá realizarse porque los hacendados podrían pagar al contado. Así me parece que se debe discutir en la Sala i tratar de allanar la mas pronta venta de esa hacienda.

El señor Ministro. — Facultando al Gobierno a que tomase a cuenta i que si la venta se retardaba pudiera abonar un medio por ciento, pero tambien es preciso advertir que esos 70,000 pesos que pudieran recojerse de la venta, como los asuntos de la provincia de Concepcion es lo mas urjente que hai ahora, se emplearían en ésto i no se podría pagar tanto empleado que está sin sueldo, algunos hasta 6 meses; los cuerpos, aunque estaban mui mal pagados, ya se les ha suplido algo, i el número 4 se ha pagado.

El señor Presidente. —El Ejecutivo debe tener la satisfaccion que la Sala ha declarado ocuparse esclusivamente en los negocios de la hacienda. Ella reconviene a la Comision continuamente por sus trabajos; ésta pide otros datos que cree necesarios i parece que deben facilitárseles por el Ministerio.

El señor Ministro. —El Ejecutivo está mui pronto i ha estado siempre a proporcionar al Congreso todos los datos que se le pidan. Ya ha pasado el estado jeneral de entradas i salidas; pero cree el Ministerio que si un individuo del Congreso pasase a imponerse de los datos, ninguno seria mejor que él, encontraría los datos mas claros en los mismos libros, en los cuales quedaría perfectamente instruido al cabo de 8 o 10 horas de trabajo, i se verá si esos gastos estraordinarios, que se cree que son gastos secretos del Gobierno, han servido para que el Gobierno obre contra la lei i para que, por una comparacion o un término medio que tomase la Sala, pudiese ver cuáles serian los gastos del Erario, de los cuales muchos no se han llenado por falta de fondos, que aunque existían no se alcanzaba a pagar a todos. Nada desea mas ardientemente el Ministerio, con las mismas intenciones que la Sala, que el bien del país. Otros datos estadísticos que se han pedido, no es posible ni al Ministro ni al país tenerlos, i así no se han proporcionado. ¿Cuándo ha habido estadística en Chile? Esta será obra de mucho tiempo. Yo suplico a la Sala que se empiece a trabajar con empeño sobre esto.

El señor Presidente. —La Comision de Hacienda está autorizada para llamar a todos los sujetos que crea instruidos en este ramo.

Los señores que tengan que hacer algunas observaciones, pueden hacerlas.

El señor Elizalde. —Por la esposicion que acaba de hacer el señor Ministro de Hacienda, parece que todos los arbitrios que se han tocado por algunos diputados presentan la demora, hasta ahora no se ha presentado uno con el que se pueda socorrer a la provincia de Concepcion, que es lo mas urjente. El único que, a mí me parece, se presenta es la venta de las haciendas del Bajo i Espejo; ésta se podria hacer hoi mismo o se podria anunciar para mañana, i si los compradores diesen el dinero al contado, no habia inconveniente para que se les hiciese alguna gracia en el precio. La hipoteca de los bienes nacionales, aunque se admitiese por los prestamistas, seria mui demorosa; por eso no ha querido tocar ese arbitrio la Comision de Hacienda, porque el Erario necesita recursos del momento, lo mismo sucede con la venta de esos bienes, i si queremos buscar uno que no presente embarazos ni tropiezos, es la venta que se haga inmediatamente de las haciendas del Bajo i Espejo.

El señor Presidente. —Si parece a la Sala pude retirarse el señor Ministro, tanto por no molestarlo como para que los señores puedan opinar con mas franqueza.

El señor Ministro. —Si esas consideraciones son por la molestia del Ministro, creo que no tiene otro objeto su venida que ventilar esta materia; si es por la libertad de los individuos de la Sala, creo que la presencia de un Ministro no pueden impedir que se manifiesten libremente las opiniones de la Sala.

El señor Vera. —Se nos presenta un riesgo tan grande como urjente. Se pregunta ¿Puede remediarse este riesgo sin dinero? Se responde que nó. Se vuelve a preguntar ¿i éste dinero existe? Se responde también que nó. La consecuencia ¿cuál es? que este mal no tendrá remedio. Siendo tan malo al interes público como al personal es preciso remedio; pero se ha mirado como un ataque a las propiedades individuales i como un despotismo en el Gobierno, lo que en él ha sido la imperiosa lei de la necesidad. Se han apuntado varios remedios para contribuir a las necesidades; pero observamos con dolor, que ninguno tiene efecto. Yo no sé si nos atreveremos a apuntar que acaso no se han tocado todos los arbitrios o no se quieren tocar. Yo no sé como, en unos pueblos en que la jactancia de patriotismo es el mayor mérito, creen que éste es un fantasma o que los riesgos están tan léjos que no nos amenacen o están locos; pues se quieren abandonar a la imprudente medida de remediarlos, cuando ya estén sobre nosotros i no tengan remedio.

Yo conozco en el Gobierno bastante interes para que haya tocado todos los medios i creo que los habrá tocado. No dejo de tener vergüenza en acordarme que el Gobierno no haya podido efectuar ninguno. Bien que creí que cada uno de los miembros que se nombrasen para esa Comision, conocedores en el comercio i en los capitales del país, se empeñase cada uno en buscar estos recursos, i en los cuales, miéntras mas se entretenga el Congreso, las contestaciones de parte a parte pondrían en mas ansiedad al Gobierno. Es preciso que el Congreso afiance con su autoridad los préstamos que se hagan al Gobierno; es sabido que el Gobierno no tiene crédito, porque los pueblos miden el crédito del Gobierno, no tanto por la persona sino por el destino que se da a ese crédito; i como la desgracia nos ha hecho tocar que, en las administraciones anteriores, se ha pedido i no se ha pagado, los pueblos desconfían, i así, no es estraño que este Gobierno sea envuelto en el mismo destino. En este conflicto i circunstancias, prescindiendo de las economías que puedan presentarse para esa espedicion, me ocurre que, acercándose esa Comision (no se crea que es insistir en mi primera opinion; es insistir en el único medio que encuentro, i si aun éste no se cree suficiente, soi bastante dócil para ceder); decia, pues, que, acercándose esta Comision al Gobierno meditasen juntos un empréstito por gremios. Todos sabemos lo que cuesta el empréstito forzoso; pero es preciso distinguir que puede solo ser forzoso en el objeto, quiere decir que es forzoso que se saque el empréstito; pero no es forzoso que Juan dé tanto. El que sea forzoso que haya un empréstito, no es decir que sea forzoso personalmente, ni que obligue a cada individuo en particular. La Comision con el Gobierno podia meditar que se reuniese el comercio, i éste acordase por sí mismo, cuánta era la cantidad que pudiese prestar; presidida esta junta por uno de la Comision, poniendo por garante la confianza del Cuerpo Lejislativo e hipotecándose los medios nacionales por medio de una escritura pública; que se retinan los hacendados i hagan lo mismo i así con todos los demás gremios. Yo creo o que era preciso entregarse a todos los desórdenes que trae consigo la desolacion de un Estado, o que el representante arrancase la jenerosidad, iba a decir, señor, la debida oblacion de los prestamistas, para salvarlos a ellos mismos i con ellos a la Patria. No es preciso que el Gobierno llame a un individuo a su seno, i es doloroso que así nos cubra la vergüenza. Cuando yo considero los riesgos, que he visto en otros puntos remediados en ménos de tres horas, remediados con la mayor felicidad, porque los riesgos se remedian con el patriotismo, i no quiero injuriar el patriotismo de Santiago; en que se empeña toda la Lejislatura i la cabeza de todos los hombres, a no ser que crea no se escuchase la voz de la Patria que está en peligro, i que hubiese una lei de impunidad a todo monopolio; entónces solo podria desesperarse. Pudiera tambien meditarse si convendria que, en el próximo remate de las haciendas del Bajo i Espejo, conviniese el Gobierno, no tanto por la calidad con plazos sino con la prontitud; porque, señor, en una necesidad urjente hemos de tocar arbitrios i dar autorizaciones estraordinarias. Yo nunca convendré en que se apuren los remates, porque, cuando hai pocos que compren, el comprador da la lei, así es que es peligroso salvar formalidades, especialmente cuando se acerca el dia en que debe darse el último pregón i remate. Este arbitrio por gremios, señalando a cada uno lo que debe con una escritura i a cada individuo en especial una escritura particular, yo creo que será lo que pueda dar al Gobierno mayores recursos i mas prontos. Veremos si otros medios que se propongan son mas adaptables que éste, que yo de mi parte lo apoyaré.

Iba a decir tambien, no esperemos para esto datos, como se han pedido ántes por la Comision; ellos pueden servir para un plan de Hacienda, pero no para proporcionar en el momento recursos. Desde el primer dia previ i previó toda la Sala que, si íbamos buscando artículo para establecer un plan de Hacienda, no socorreríamos al Gobierno, i despues quizá ni aquél se pudiera establecer. El fuego no se detiene sino atajado por momentos; si nó lo cortamos pronto, acaso encontraremos incendiada la Sala i no podremos salir de ella. Así, pues, la resolucion debe ser en proporcion de la urjencia del medio, i la urjencia del medio con la urjencia del mal.

El señor González. —La Comision no ha querido datos para proporcionar arbitrios, porque serian inútiles en este caso, sino para formar el plan de Hacienda que ha de rejir en lo sucesivo; ahora solo quiere que el señor Ministro proponga arbitrios i que se adopte cualquier medio para que la espedicion marche prontamente al Sur.

El señor Infante. —En el año 818, el señor de legado don Luis de la Cruz, citó a las corporaciones a su Sala, para que le proporcionasen arbitrios para sacar un empréstito de 300,000 pesos; se empezó a discutir i en nada se pudo convenir. Aquí el número de 30 o 40 individuos yo propuse (como puede decirlo uno de los señores de la Sala que fué presidiendo una de las corporaciones) que se nombrase una Comision de Economía, la que dentro del término de ocho dias presentase el empréstito; esta Comision, de la que yo fui individuo, buscó los arbitrios para conseguir esto, i el empréstito de 300,000 pesos se realizó a los ocho dias, i la Comision siguió conociendo sobre economizar gastos supérfluos del Gobierno. Esta Comision fué mui útil, no solo por haberse conseguido el empréstito con prontitud, sino en todos sus demás trabajos. Esto mismo estamos tocando ahora. El señor Ministro dice que no encuentra arbitrio; pueda ser que en estos momentos apurados no los encuentre, pero reflexionando, quizá encontrará alguno; si lo encuentra, puede presentarse aquí a la noche (si se quiere), i si no los encontrase, que se nombre esta Comision, i que las propuestas de la Comision de Economía pasen al Congreso para su sancion. En el Congreso creo que no habrá entorpecimiento, porque hallo en los señores diputados la mejor disposicion para el empréstito. Tampoco hai necesidad de que desmembremos la Sala, sacando de ella una Comision de cuatro o seis individuos; éstos pueden ser de fuera; pues, yo creo que en la capital hai sujetos tan aptos en esta materia como los que pueden haber en la Sala; pueden nombrarse ahora mismo para que empiecen sus trabajos, i haciendo sus propuestas dentro de veinticuatro horas, si es posible. Los arbitrios propuestos por el señor Vera, me parecen mui propios; todo eso la Comision lo tendrá presente i puede dejarse al arbitrio del señor Ministro que él nombre los individuos que han de componer esta Comision.

Resuelto i sancionado esto por el Congreso, yo creo que los pueblos se prestarán gustosos a cualquier sacrificio.

El señor Fernández. —Se dice que existe un remate del empréstito de Lóndres, i que el señor Egaña ha sido encargado de su recaudacion. Un señor diputado ha hecho una mocion dirijida al señor Egaña sobre este particular; el señor Ministro podria informar a la Sala si existe o nó ese recibo, i de su informe se veria si son conformes los medios indicados por algunos señores.

El señor Ministro. —Verdad es que existe un fondo del empréstito en Lóndres, pero todo no está en poder del señor Egaña. Aunque exista ese remanente, tambien se ve que es para concluir la contrata con el estanco. Asentado que exista, si el señor Egaña viene en camino, tampoco se le podrá escribir para que lo remita.

El Gobierno nombró una Comision compuesta de hombres intelijentes; pero nada ha podido conseguir. Yo no culparé a los ciudadanos de Chile porque no prestan, sino a la falta de fondos i numerario. Es verdad que el Gobierno no tiene ese crédito; pero será bien sabido en la Sala que la plata es lo mismo que cualquier otro efecto, hoi tiene el 2 por ciento de premio, i así corre en todo el comercio; éste que parece un exceso, no es sino un efecto de su escasez, así como las casas que ántes valian 50 pesos, ahora valen 200. El dinero sube i baja segun su escasez o su abundancia, lo cierto es que en la actualidad no hai numerario. Los Gobiernos anteriores, que no realizaban sus empréstitos por apuros semejantes a éste, han destruido el crédito del Gobierno, aunque éste fué un hecho criminal, él salvó a la Patria; pero no es tanto la falta de crédito porque debe el Congreso marchar sobre el seguro que la principal dificultad es la falta de numerario que se nota en el país.

La hipoteca de los bienes nacionales i de todos los fondos del Erario se ha propuesto a todos los sujetos que se han hablado para este empréstito, un señor que está hoi mismo en la Sala se proponía tambien afianzar con sus bienes los créditos del Gobierno; pero nada se ha podido conseguir, con que no es falta de garantías o de patriotismo lo que hace nulo cualquier empréstito, como la falta de fondos. Los comerciantes, que son los únicos que podrian tener dinero, lo tienen en poder de los comerciantes por menor, que tampoco pueden cubrirles por las pocas ventas que se hacen en el dia. Tambien sé que hai diezmos que, atraídos del premio, han venido al Gobierno a ofrecer sus fondos; pero no tienen como dar numerario; aquí mismo en la Sala hai uno que lo sabe. Yo creo que si el Gobierno, de justicia i de necesidad, no abona el uno i medio o dos por ciento, a que el senado-consulto tambien autorizó, no se podrá conseguir nada i debe advertirse, como he dicho, que este interes no es injusto por lo escaso el dinero. El Gobierno desea que el Congreso le autorice para que pueda hacer uso de los diezmos, que es la mayor garantía con que puede asegurar su crédito, pudiendo al mismo tiempo rematar las haciendas del Bajo i Espejo en cinco o seis dias, sino se llenan los 100,000 pesos del empréstito, para que se puedan mover los cuerpos sobre el Sur, los que no se han marchado hasta ahora por el temor de que esas tropas insolutas vayan a contaminarse i sigan el ejemplo de las que se han sublevado.

El señor Argomedo. —Si como ha dicho uno de los señores preopinantes la necesidad es la que nos obliga a tomar esta medida ¿qué tiene pagar el 2 por ciento? No encuentro embarazo ni creo que la Sala lo encontrará en autorizar al Gobierno para que, con estas condiciones, pueda realizar el empréstito, principalmente cuando el señor Ministro nos dice que este es su precio corriente. Si hemos de gastar 100,000 pesos, gastemos 120,000. Sobre la venta pronta de la hacienda del Bajo, se ha dicho que éste seria un remate precipitado. Si cada uno es dueño de su medio i se ofrece el 2 por ciento, puede adquirirse así el empréstito. Sobre la venta de la hacienda, creo que está allanada toda la Sala en este mismo enajenamiento.

El señor Lazo. —Ya se ha sentado por el señor Ministro que en Chile hai patriotismo, que la falta de numerario es lo que impide el conseguir recursos i los que los tienen, los tienen encerrado en arcas. Tambien la desgracia que, luego que vino la noticia del gobernador intendente de Concepcion, corrió una voz que ya se habia concluido todo; ahora se oye de nuevo que han aumentado los peligros de aquellos pueblos aunque el Congreso no tiene datos algunos. Haciendo ver esos datos i que todos se convenzan de ellos, esos hombres que tienen dinero en arcas los prestarán gustosos, i si no, queda el arbitrio de pagar el uno, el dos i hasta el 3 por ciento, i así se encontrará donde quiera que se halle, porque los hombres muchas veces dudan de la verdad de los hechos hasta que se les convence con datos incontestables. Supuesto que hai patriotismo en Chile, luego que se conozcan los riegos, inmediatamente se proporcionarán auxilios.

El señor Presidente. —Señor Ministro, la Sala va a ocuparse de la votacion; puede US. retirarse.

El señor Ministro despejó entónces la Sala.

El señor Ocampo. —Apoyo la proposicion del señor Gandarillas, cuando al Gobierno se le concedió la venta del Bajo i Espejo. El Congreso, penetrado de las necesidades del Erario, le autorizó para que procediese a la venta, conforme a las leyes. A mas de las urjencias que manifestó en sus mismas notas, estaba hipotecado parte de su valor, a varios pagos que entónces el Ministro indicó en sus notas. El Congreso creyó entónces que solo esto bastaría; posteriormente han ocurrido los sucesos de Concepcion, que han puesto en bastante peligro la fidelidad de las demás tropas, que felizmente se han mantenido sosegadas. Para estos asuntos posteriores que traen nuevos gastos i apuros en el Erario, debe proporcionársele nuevos arbitrios. Por todos estos antecedentes, creo que es bastante distinta la autorizacion para la venta de las haciendas del Bajo i Espejo de la del empréstito; si no seria dejar al Gobierno con la misma ansiedad. Por estos principios, creo que, siendo diversos los casos sobre que se versa la autorizacion, no se debe solo limitar a la primera que se dió i que, estendiéndose la autorizacion del Gobierno, en los términos que ha propuesto el señor Argomedo, se realice el empréstito igualmente que la venta de las haciendas del Bajo i Espejo.

El señor Presidente. —Señor, todo lo que se ha propuesto hasta ahora, como medios para auxiliar al Ejecutivo, lo creo mui en el órden, como la autorizacion para pagar el uno i medio i el dos por ciento; pero, representado por el Gobierno que del empréstito de los 100,000 pesos no se habian conseguido mas que 40,000 pesos, la Sala no solo ha estrañado que en la propuesta se pone como parte del empréstito, créditos i efectos. Sin meternos ahora en averiguar si es perjudicial o nó, debemos observar que la clase de nuestras circunstancias nos obligan a echar mano de cualquier arbitrio; pero podemos encontrar alguno que no sea tan perjudicial. Un Estado, en circunstancias iguales, es lo mismo que un particular. ¿Qué hace un particular para aumentar sus riquezas? Economizar sus gastos i aumentar sus entradas; lo mismo debe suceder en el Estado; bien mejorando los medios de percepcion o aumentando sus rentas. Hé allí el caso. Sucede a otro particular que sobre eso hai un aluvion del rio que se lleva sus casas, tierras i demás riquezas, ¿qué haria? En este caso, si tenia alhajas, venderia las alhajas de su familia para remediar sus necesidades. Este es el caso de este Estado; tiene alhajas que vender, el Gobierno ha fundado ya los motivos que ha tenido para la ocupacion de los bienes regulares; así se podrían vender esos bienes o alhajas que le han quedado; pero, como encargado que soi de la administracion de ese ramo, no puedo ménos de hacer presente a los representantes de los pueblos que los males que están sufriendo esos bienes son intolerables; se ha tocado a todo jénero de fraudes; son diarias las reclamaciones que se hacen por razon, mejoras, deterioros i refacciones; son tales, que de su lejitimidad o falsedad no la podemos certificar. Teniendo tan inmediato el ejemplo de los secuestros, en que se perjudicó a muchos i el Erario no logró nada, que aunque fuera dándolos de obsequio, ganaría mas el Estado, porque todos esos fundos se están talando i destruyendo, i así, en una porcion, perderá el Erario. Yo creo que éste seria uno de los principales asuntos en que deberia ocuparse el Congreso.

Contrayéndome al caso presente, convengo en la autorizacion de la Sala para la venta del Bajo i Espejo, por la falta de crédito, i creo solo que el Ejecutivo presente uno de los fundos de los regulares para su venta; i que, sometiéndose al Congreso, se dispensasen las solemnidades i se ahorrarian los males que está sufriendo el Estado en esos bienes.

El señor Argomedo. —El arbitrio del señor Presidente seria mui bueno, si se pudiese realizar dentro de ocho dias; pero, no se puede ni dentro de un mes, i las circunstancias no son de esperar; es preciso deliberar con mucha precipitacion. Adoptando la medida del empréstito por de contado, socorríamos mui de pronto la necesidad aunque fuese dando el uno o uno i medio.

El señor Presidente. —Yo soi por el medio mas pronto; convengo en eso.

El señor Araos. —Yo sé efectivamente que si se toma el arbitrio de vender las haciendas del Bajo i Espejo, esta tarde misma podrían venderse. Seria mui conveniente autorizar al Gobierno para que hiciese esta venta sobre su tasacion. Poco importa aprovechar cinco o seis mil pesos mas en el remate, cuando las circunstancias son tan urjentes; así creo que seria conveniente autorizar al Gobierno para esa venta.

El señor Echeverría. —La cuestion ya está reducida a que averigüemos que convenga mas: si vender fundos del Estado o tomar dinero a interes. Tomando dinero a interes, habremos pagado solo veinte mil pesos mas; pero, en vender fundos nacionales, sabemos la gran diferencia que hai en que el comprador conozca la gran necesidad del vendedor a recibir su dinero en determinados dias, i que el Estado lo recibiese de pronto, porque quizá no habrá quién compre al contado i solo hoi sucederá lo que he dicho, esto es, que se aproveche de los apuros en que se halla el Gobierno, i el Erario perderá mas que si hubiese dado un interes crecido.

El señor Infante. —Lo que se ha espuesto por uno de los señores preopinantes, de que se vendan los bienes de regulares, precisamente nadie niega que es conveniente i que adelantaría mucho el Estado, si esos bienes pasasen a manos activas i laboriosas, i ya parece que el Ministro lo ha indicado en sus notas; pero, en las actuales circunstancias, esto traería un perjuicio mayor que pagar el dos o el tres por ciento; eso seria dar lugar, como se ha dicho, a que el comprador acechase las circunstancias críticas del Erario, i éste se perjudicaría. Salgamos de este apuro i despues será lo primero que deberá tratar la Sala, la enajenacion de estos bienes.

Declarada la cuestion suficientemente discutida, se fijó la Sala en las proposiciones siguientes:

  1. Se autoriza al Ejecutivo para que, sin solemnidades de costumbres, se vendan las haciendas del Bajo i Espejo.
  2. Que pueda levantar un empréstito de cien mil pesos, dando de interes el dos por ciento al mes.

Reducidas estas proposiciones por votacion, se aprobaron: la primera por 34 votos sobre 5, i la segunda por unanimidad. Se mandó comunicar inmediatamente este acuerdo al Ministro.

Se leyó una nota del Ejecutivo, contestando a la que se le remitió del Congreso para que hiciese concurrir al gobernador-intendente, que este majistrado no habia podido verificarlo por un fuerte ataque de nervios que padecia, i dando una razon de los motivos que hubo para echar mano de este partido por órden del Gobierno.

Se levantó la sesion, quedando citada la Sala a sesion estraordinaria el dia siguiente, para la eleccion de oficios de Presidente i Vice i para proveer sobre varios reclamos particulares que había pendientes.


ANEXOS[editar]

Núm. 290[editar]

El Director Supremo de la República tiene el honor de avisar al Congreso que ha recibido su acuerdo, en que se declara constituyente, i que, como tal, se le reconociese i jurase en la forma acostumbrada por todas las autoridades de la República. Tal resolucion se ha mandado cumplir i publicar con esta fecha, i el Director lo pone en noticia de la Representacion Nacional, manifestándole al mismo tiempo sus sentimientos de distinguida consideracion. —Santiago, Enero 19 de 1825. —Ramón Freire. —F.A. Pinto. —Al Congreso Nacional.


Núm. 291[editar]

Los oficiales del ejército espedicionario al Perú que han vuelto de aquella República o de las cárceles españolas, donde estuvieron prisioneros, reclaman a este Gobierno los sueldos que han devengado en servicio de aquel Estado i por órdenes de éste. Ellos se fundan en que han servido a su Patria en el Perú, i que ella debe pagarles. Si hai convenios entre ámbos Gobiernos, si hai entre ellos cuentas, serán de Estado a Estado i nunca del individuo del ejército de Chile con el Gobierno del Perú. Parece que estas razones no carecen de justicia; pero el Gobierno actual no tiene facultades para decidir sobre este derecho ni para satisfacer estos cargos. Las medidas que ha tomado en alivio de esos ilustres i desgraciados guerreros han sido de darles algunas cortas buenas cuentas para cubrir su desnudez i de ponerlo así en noticia del señor Ministro Plenipotenciario del Perú para que, con su asentimiento, pueda hacerse cargo a aquella República.

Los reclamantes siempre ocurren al Gobierno en solicitud de sus pagos íntegros o de otras buenas cuentas; pero el Gobierno no tiene fondos del Peiú ni propios para hacer mas suplementos. Tambien no todos los créditos vienen justificados plenamente i los mas son suplidos con certificaciones que se sacan aquí entre ellos mismos. En esta situacion, el Ejecutivo ocurre al Congreso para que determine que si este Estado debe pagar los sueldos del ejército que ha servido en el Perú, i si debe hacerse con inclusion de los que correspondan a varios individuos que tuvieron la desgracia de ser allí prisioneros de guerra.

El Gobierno repite al Congreso sus sentimientos de consideracion i respeto. —Santiago, 19 de Enero de 1825. —Ramón Freire. D. J. Benavente. —Al Soberano Congreso.


Núm. 292[editar]

El Director Supremo de la República espera que la Representacion Nacional le señale el dia en que debe pasar a su Sala con las autoridades i cuerpos públicos de esta capital a prestar el juamento prevenido, en su apreciable nota del 17 del corriente.

El Director saluda al Congreso con el aprecio i consideracion que acostumbra. —Santiago, Enero 20 de 1825. —Ramón Freire. —F.A. Pinto. —Al Congreso Nacional.


Núm. 293[editar]

El Director Supremo trascribió al gobernador-intendente de esta provincia la comunicacion del Congreso, en que se le ordena la comparecencia a la Sala para responder acerca de las prorratas de caballería que últimamente se sacaron, i en su contestacion, ha pasado al Ministerio la nota que orijinal elevo a manos del Congreso.

La órden para sacar la prorrata, habiendo emanado del Gobierno Supremo, cree éste del caso esponer al Congreso los motivos que la orijinaron, a fin de que no se crea una arbitrariedad en el gobernador-intendente.

Luego que el Gobierno recibió avisos oficiales de la sublevacion de una parte de la guarnicion de la provincia de Concepcion i los riesgos inminentes en que la ciudad de Talca i otros pueblos se hallaban de ser saqueados i degollados sus habitantes, previno al gobernador le aprontase, a la mayor brevedad, las cabalgaduras necesarias para que un escuadron marchase en su auxilio a la lijera. Era de necesidad, o echar mano del odioso recurso de la prorrata o mirar a sangre fría la invasion i degüello de una gran porcion de chilenos que imploraban auxilio del Gobierno. La tropa de caballería no tiene cabalgaduras propias ni tampoco el Estado arbitrios para comprarlas; i aunque se hubiese adoptado esta segunda medida (inverificable en el dia), nunca hubiera podido moverse el escuadron, sino despues que se hubiesen cometido los mas deplorables estragos.

Sin embargo, que cualquiera prorrata que se tome, se paga relijiosamente con preferencia a todo, no por esto deja de conocer el Gobierno que es una medida bárbara, que solamente la puede cohonestar la necesidad de protejer la vida i bienes de los pueblos amenazados, que tienen un derecho incontestable a este auxilio.

Para un fin tan digno, ha dispuesto el Gobierno marche otro escuadron inmediatamente, pues toda la provincia de Concepcion se halla en el espantoso riesgo de ser presa de los bárbaros i sublevados, si oportunamente no se le auxilia. Todo el rejimiento de caballería, que aquí existe, debia marchar si hubiese recursos para proporcionarle cabalgaduras, i solamente por evitar extorsiones se van remitiendo escuadrones sueltos i en escalonaje.

El Director, con esta ocasion, tiene la honra de ofrecer nuevamente al Congreso las singulares consideraciones de su distinguido aprecio. —Santiago, Enero 21 de 1825. —Ramón Freire. —F.A. Pinto. —Al Congreso Nacional.


Núm. 294[editar]

Señor Ministro:

Habiéndose fuertemente indispuesto el señor intendente, de resulta de un fuerte ataque de nervios, que ha tenido esta noche, me manda le haga presente a US. que le es imposible el presentarse hoi al Congreso, segun se lo previene US., por su honorable nota fecha de ayer.

Con este motivo, renuevo a US. los sentimientos de mi mas alta consideracion i respeto. —Intendencia de Santiago. —Santiago, Enero 21 de 1825. —Juan F. Zegers. —Señor Ministro del Interior.


Santiago, Enero 21 de 1825. —Elévese al Congreso. —(Hai una rúbrica). —Pinto.


Núm. 295[editar]

La Comision de Hacienda ha observado las propuestas hechas al Ejecutivo por don Santiago Ingram, que ofrece cuarenta mil pesos con el dos por ciento de interes mensual. Ellas son ruinosas al Erario i exijen un sacrificio mucho mayor que si el Estado se deshiciese de algunos de los fundos que desea conservar; lo que parece mas oportuno, si el Gobierno no propone otros arbitrios. El Congreso determinará lo conveniente. — Santiago i Enero 21 de 1825. —Francisco R. de Vicuña. —Manuel Antonio González —Joaquín Prieto. —M.J. Gandarillas.


Núm. 296[editar]

Aunque no pueden ocultarse a la Comision de Policía algunas pequeñas dificultades que se presentan para la apsrtura de las calles, que actualmente existen cerradas, porque algunos conventos de regulares i monasterios, a mas de la grande estension de terrenos que poseen en el centro de la poblacion, ocupan el rasgo mismo de la calle; aunque está bien penetrada de que esta medida será en cierto modo alarmante para una multitud de procuradores i ajentes de ámbos sexos que, olvidados tal vez del bien jeneral i comodidad pública, se ocupan esclusivamente de los de estas pequeñas comunidades; ya sea, en unos, por un efecto de relijiosidad o afeccion a las personas que las componen, ya, en otros, por una particu lar conveniencia, i que, por consiguiente, no perdonarán medio ni arbitrio alguno para hacer ilusoria esta determinacion, como lo ha acreditado la esperiencia; convencida íntimamente dicha Comision que, de la adopcion de esta medida, no solo resultará la comodidad pública, sino que contribuirá a hermosear la poblacion, regularizándola; que, a mas de esto, aumentará su valor; i finalmente, que la comodidad, conveniencia e intereses de la gran comunidad son infinitamente preferentes a los de estas pequeñas congregaciones, ha tenido a bien acompañar la siguiente


Minuta de decreto

Siendo contrario a la policía, hermosura i comodidad pública, que las calles estén cubiertas en su tránsito por conventos, monasterios o departamentos de cualquiera clase, que ocupan mas terreno que el comprendido en una cuadra en área,

Se decreta:

  1. Que todos los que en la actualidad encerrasen mas terreno que el indicado, se reduzcan a solo éste, dejando libre el demás que ocupan, dividido por la correspondiente calle pública para aquellos usos i destinos que tuviesen a bien los interesados.
  2. Al dia siguiente de publicado este decreto, las justicias, a quienes corresponde su ejecucion, harán que el alarife de ciudad, asociado con el síndico, procurador o personero de las casas comprendidas en el anterior artículo, señalen el lugar por donde debe tirarse la línea divisoria de la manzana a que debe quedar reducida.
  3. Al mes de practicada esta dilijencia, debe hallarse formado dicho claustro i en estado que la policía, derribando las paredes que cierran las comunicaciones de las calles, queden éstas espeditas.
  4. De consiguiente, será de la obligacion del majistrado encargado de este ramo, así el señalar o cuidar que señale la línea divisoria precisamente al dia siguiente de la publicacion del decreto, como la apertura de la calle, al cumplimiento del mes, en cualquier estado que se halle.
  5. Para que no se haga ilusorio este decreto, se prohibe a todas las autoridades del Estado admitir recursos que en manera alguna se terminen a embarazar o demorar su cumplimiento. Cualquiera que lo introduzca, incurrirá, por el mismo hecho, en la multa de quinientos pesos, aplicados a la misma apertura de calles, i la autoridad que recibiese peticiones de esta clase no podrá decretar otra cosa que declarar al contraventor en la multa i ejecutar por ella.
  6. El Ejecutivo comunicará este decreto al señor gobernador del Obispado i gobernador-intendente, para que cada uno, en la parte que le toca, cuide de su puntual cumplimiento. —Santiago, Enero 19 de 1825. José María de Hurtado. —José Antonio de Huici. —Antonio Mendiburu. —Al Congreso Nacional.

Núm. 297[editar]

Soberano Congreso:

El apoderado del vecindario de Melipilla, con el mayor respeto, digo: que hace dias que imploré, que ántes de procederse a la eleccion de diputado de aquel pueblo, se declarasen terminantemente dos puntos contraidos, el primero, a que los inquilinos no debian sufragar, como que carecen de la propiedad inmoble que pide la convocatoria; i el segundo, que la eleccion no se verificase, ínterin permanezca indeciso el recurso sobre la indebida restitucion del delegado Valdés, pendiente la causa que se le sigue por varios capítulos i entre ellos por el manejo impropio en materias de eleccion. Ambas proposiciones se fundaron en términos que el vecindario esperaba hubiese de preceder aquella declaracion a toda providencia. Hasta el dia nada se resuelve, pues el negocio pende en la Comision de Justicia, i he llegado a entender estrajudicialmente que el Soberano Congreso ha determinado que el gobernador-intendente salga con destino de presidir la citada eleccion. Yo creo que si esto es efectivo, hai en ello una equivocacion de que no está libre la mas alta jerarquía. Hacerse la eleccion, pendiente una declaratoria que debe servirle de norte i que toca en la sustancia de aquel acto, parece incompatible con la rectitud de que tantas pruebas nos ha dado el Congreso. Esto me fija en el concepto dicho de equivocacion, procedente de la inmensa multitud de negocios que gravitan sobre la Representacion Nacional, i me obliga a suplicarle se digne proveer que, suspendiéndose todo procedimiento, se traiga a la vista mi solicitud i se haga la ántes pedida declaratoria. Lo exije así la razon i con su auxilio,

Al Soberano Congreso suplico se sirva mandar lo que imploro en justicia. Juro. etc. Nicolás HurtadoNicolás Hurtado.


Núm. 298[1][editar]


Mensaje del Senado

Cuando los periódicos i memorias del Ministerio han combatido sábia i convincentemente aquel folleto, observamos el embarazo en que se halla el Congreso para ejercer sus funciones soberanas, ántes de que se declaren su poder, facultades i fines a que ha sido convocado.

Esa duda degradante a su alta dignidad i a la amplitud de los poderes que han conferido los pueblos a sus representantes, ha excitado discusiones en que, tomando la palabra uno de los señores diputados, que siéndolo del Congreso actual, lo fué también del anterior i es firmante del Mensaje, como apoderado de éste i como miembro de la Lejislatura, cuya monstruosidad consentida, nos hace observarla como uno de los muchos actos de nulidad i vicio, repetidos en las anteriores con notable frecuencia. Séanos permitido repetir la observacion de la Memoria del señor Ministro del Interior en este caso [2], que dice:

«¿Cómo se pretende que el actual Congreso pase por una misma cosa con la Cámara de la Constitucion, cuando vemos diputados en él a cuatro individuos que pertenecían al Senado i que, conforme a la formacion de poderes establecida en aquel Código, era éste un cuerpo distinto de la Cámara? Lo que sí aparece igualmente estraño, es que dichos individuos suscriban el Mensaje, como formando un cuerpo realmente existente el 22 de Noviembre, dia en que se instaló el Congreso, en el que estaban incorporados, sin que alguno de ellos hubiese asomado la menor escusa para admitir el cargo de diputado, como debian haberlo hecho, si hubieran tenido la pretension que el Senado debia existir o existia?»

El diputado de que hablamos, despues de repetir cuanto dice el Mensaje i negar al Congreso como aquél sus atribuciones, adelantó sus acusaciones al Gobierno Ejecutivo, por no haber, como espresamente lo dijo, fusilado al pueblo de la capital, que el septenvirato llama pequeña seccion. Hubiéramos querido oir una espresion ménos española, o una fanfarronada ménos aristócrata, para dudar algo de la naturaleza de las instituciones del pasado Congreso i lojia senatorial; pero ella no deja duda de las intenciones de los que constituyen la riqueza i respetabilidad del país; a lo que añadimos, su subyugacion, bajo unas leyes que se proyectaron relativas al establecimiento del réjimen monárquico en Chile[3].

La impunidad con que se han repetido en él los abusos del poder, i mas la que se ha abusado de la paciencia i docilidad de los pueblos, hace aparecer diariamente sobre nuestra escena política, nuevos actores como aquéllos; otros Silas, nuevos Césares.

Si el Soberano Congreso pudo dejar vertir la arrogante i despótica espresion citada, sin reclamar el órden, la barra, por quien hablamos i que concurrió con esa seccion puede contestar que si el 28 de Enero de 823, i el 20 de Julio de 824, hubiera hecho entender su indignacion contra los opresores por la punta de la espada o la boca de sus pistolas, se habria hasta borrado del diccionario de la lengua chilena el vocablo fusilar pueblos. El Supremo Director prudentemente mandó contener la guarnicion dentro de sus cuarteles, porque estaba o debió ser instruido, que el pueblo, cuando se reunió, lo hizo a todo trance, contando con la oposicion de la fuerza, i que ésta lo combatiese i aunque lo destrozase, para cuyo caso tenia tomadas medidas, que si no lo hiciesen triunfar en el momento, seria indudablemente a los pocos dias; i entónces no aseguramos si hoi habria quien dirijiese mensajes injuriosos al carácter i honor nacional e incendiarios contra la actual administracion, que aun excedió los límites del sufrimiento.

Lo dicho baste por contestacion a la valiente invectiva del señor diputado senador.


Núm. 299[editar]

El Congreso ha tomado en consideracion la apreciable nota, contestatoria de S.E., el Supremo Director, de 20 del corriente, sobre que se le designe dia para que las autoridades i cuerpos públicos pasen a la Sala de representantes a prestar el juramento acordado, i habiéndose resuelto por ésta que debe ser precisamente el lúnes próximo, 24 del corriente, el Presidente tiene el honor de ponerlo en noticia de S.E. para su debido conocimiento, protestándole de nuevo su mas distinguido i alto aprecio. —Sala del Congreso, Enero 22 de 1825. —Al Excmo. Supremo Director.


Núm. 300[editar]

En sesion de este dia, he hecho presente al Congreso la honorable nota de US., de 19 del corriente, i los {MarcaCL|C|Poderes|OK|Comunicación aprobando poderes de don J.B. Cáceres}}poderes que justifican la eleccion de {MarcaCL|C|Diputado|OK|Comunicación aprobando poderes de don J.B. Cáceres}}diputado que se ha hecho en su persona en la villa de {MarcaCL|L|Quirihue|José Bernardo Cáceres Gutiérrez de Palacios|OK|Comunicación aprobando poderes de don J.B. Cáceres}}Quirihue.

Tengo la honra de comunicarle que la Sala ha probado su representacióon, i que en su virtud se sirva reintegrarse a ella a llenar el objeto de su eleccion con que ha sido electo.

El secretario del Congreso se ofrece a US., con toda consideracion i respeto. —Secretaría del Congreso, Enero 21 de 1825. —Al señor diputado de Quirihue, coronel don Bernardo Cáceres.


Núm. 301[editar]

El Congreso, en consideracion a los apuros presentes del Estado, ha resuelto autorizar al Ejecutivo para que, dispensando aquellas solemnidades dilatorias, relativas a la venta i remate de la hacienda del Bajo i Espejo, proceda a su verificativo inmediatamente o segun lo estime mas oportuno; asimismo que el empréstito de 120,000 pesos que, por el mismo Congreso, pod a levantar, trate de que se efectúe en lo posible, ofreciendo para ello hasta el 2 por ciento al mes de premio. El secretario del Congreso tiene el honor de avisarle estas resoluciones al señor Ministro de Hacienda, para que practique las medidas convenientes ai efecto, i ofrecerle su consideracion i aprecio. —Secretaría del Congreso, Enero 21 de 1825. —Al señor Ministro de Hacienda.


Núm. 302[editar]

El secretario del Con notable atraso de las urjencias i atenciones del Congreso i su Secretaría, han faltado los dos ordenanzas de infantería destinados a este objeto por una semana.

Con este motivo, tengo el honor de ponerlo en noticia de US. para que se sirva disponer continúen las órdenes que en este caso tiene anticipadas. El secretario del Congreso tiene la satisfaccion de ofrecer a US. toda su consideracion i respeto. —Secretaría del Congreso, Enero 21 de 1825. —Al señor Comandante Jeneral de Armas.


  1. Este artículo ha sido trascrito de El Correo de Arauco, de 8 de Enero de 1825, número 41. (Nota del Recopilador.)
  2. Pájina 4.
  3. Memoria del Ministro del Interior, pájina 12.