Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1825/Sesión del Congreso Nacional, en 8 de mayo de 1825

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CONGRESO NACIONAL
SESION 93, EN 8 DE MAYO DE 1825
PRESIDENCIA DE DON FERNANDO ANTONIO ELIZALDE


SUMARIO. —Cuenta. —Acusacion del coronel Beauchef i representaciones de los jefes del ejército. —Fijacion de la tabla. —Acta. —Anexos.

CUENTA[editar]

Se da cuenta:

  1. De un oficio con que el Supremo Director delegado acompaña unas cuatro representaciones hechas por los jefes de los batallones número 7 i 8 de infantería, el de artillería i el rejimiento de cazadores, en demanda de satisfaccion por unas ofensas que se les han inferido en el seno del Congreso. (Anexos núms. 342 A 351. V . sesión del 7 de Mayo de 1825 i documentos relativos a la revolución del 15 de Noviembre de 1811.)
  2. De un oficio en que don Cárlos Rodríguez comunica que no puede asistir a la sesión de hoi i esplana los fundamentos de la acusación que ha entablado contra el coronel don Jorje Beauchef. (Anexo núm. 352. V. sesiones del 7 i del 11.)

ACUERDOS[editar]

Se acuerda:

Despues de una larga discusion sobre la acusación del coronel Beauchef i las representaciones de los jefes de los cuerpos, dejar pendiente la resolucion para la sesión de mañana.


ACTA[editar]

Se abrió con los señores que asistieron, i recibidas las representaciones de varios cuerpos del ejército que se pidieron, según la sesion del dia anterior, se leyeron, i también un oficio del señor Rodríguez que anunciaba su imposibilidad de asistir i esplana por estenso su indicación; i con esto pasó la Sala a una seria discusion de la materia indicada, i despues de varias i repetidas observaciones, preguntándose si estaba bastantemente discutida, se acordó fijar las proposiciones por cuanto algunos señores espusieron que hasta no saber las proposiciones no podían votar, i convenida la Sala, se procedió a fijar las proposiciones, sobre lo que hubo absoluta diverjencia; i siendo ya las tres de la tarde, se acordó suspender la sesión hasta el siguiente dia, anunciándose esta materia para la sesión ordinaria inmediata.


===ANEXOS ===

Núm. 342[editar]

Señor:

Dirijo a la Representación Nacional las cuatro adjuntas representaciones de los cuerpos de esta guarnición que, por el conducto del jefe jeneral de las armas, se me han remitido para que las eleve al Congreso.

El Delegado del Gobierno Supremo cree que la sabiduría i justificación de la Sala dulcificará los sentimientos que en ella se espresan, con la satisfaccion que los jefes i tropa conservarán el honor, subordinacion i virtud que hasta hoi les han sido característicos.

Saludo al Congreso Nacional con mi mas alta consideración i respeto. —Santiago i Mayo 8 de 1825. Francisco R. de Vicuña. —A la Representación Nacional.


Núm. 343[editar]

Señor Director Delegado:

Las cuatro representaciones de los cuerpos de artillería, números 7 i 8 i el rejimiento de cazadores a caballo, que han dirijido los señores coroneles que les mandan, tengo el honor de elevarlas, con los oficios acompañados, al conocimiento de V. E.

No puedo ménos de hacer presente el dolor que me oprime el ánimo al ver que la oficialidad del ejército se halle jeneralmente ofendida, i que seguramente se hayan combinado para representar por las consecuencias, que son siempre consiguientes al hacer común una ofensa i representarla en comunidad. La Ordenanza prohibe sériamente que se dirijan ni admitan representaciones de oficialidad por el agravio de uno o mas, haciéndolo trascendental a todos. Pero no estamos en este caso, por lo que me veo en la precisión de elevarlas a V. E., o para que las dirija a la Representación Nacional como lo piden, o que V. E. resuelva lo que considere conveniente.

Si uno o dos cuerpos solo hubiesen dado este paso, desde luego habria evitado darle curso, procurando amainar los ánimos exaltados; pero, habiéndose perdido el equilibrio por haberlo hecho, puede decirse todos, la prudencia dicta satisfacer a los interesados dando el curso que piden sus instancias. Por otra parte, V. E. sabe las escaseces en que los cuerpos se hallan, que no hai motivos mas poderosos para el aburrimiento que la miseria, i en esta triste situación, verse ofendidos en la Representación Nacional, cuando de ella debian esperar la recompensa de los sacrificios que han hecho en la guerra por la libertad de la Patria, se han visto precisados del dolor i sentimiento a manifestarlo; pues no hai duda que el que padece le es de consuelo el quejarse.

Para evitar todo resultado desagradable, he dado las mas estrechas órdenes a los jefes para que velen de dia i noche sobre la observancia de la mas rigurosa disciplina en sus cuarteles, i que se prohibe a la oficialidad que vierta en presencia de la tropa espresion que indique siquiera alusión a la queja, ni a los recursos entablados, i que de cualquier incidente se me avise, para tomar las providencias que convengan i participarlo a V. E.

Dios guarde a V. E. muchos años. —Excmo. Señor. —Luis de la Cruz.—Excmo. Señor Director Delegado.


Núm. 344[editar]

Tengo el honor de acompañar a US. la adjunta representación que hacen los oficiales del batallón de mi mando que, a pesar, señor, de la satisfacción que tengo en el espresado batallón, no dejo de ver con bastante sentimiento trascender males por la imprudencia de un representante de la Nación; i que los demás quedasen en silencio a esas voces, cuando no se hallan los recursos necesarios para remediar la notable miseria en que nos hallamos envueltos, a lo ménos valerse de la prudencia, tan familiar a los hombres bien educados. US., tomando en consideración todo lo espuesto, espero le dé el curso que hallase en justicia.

Dios guarde a US. muchos años.—Santiago, Mayo 5 de 1825 —José Rondizzoni. - Señor Comandante Jeneral de Armas, Mariscal de Campo, don Luis de la Cruz.


Núm. 345[editar]

Señor Coronel:

Los señores oficiales de este batallón, con el debido respeto a US., esponemos: que, a pesar de la debida subordinación que siempre ha sido manifiesta i que jamas nos separamos de ella, hoi dia nos es indispensable hacer presente a US. lo siguiente: hasta ahora se han agotado todos los recursos posibles para mantener la moral del soldado. Pero, señor, desde el dia 1.º de Enero hasta la fecha, no ha sido ajustada la tropa; el crédito de US., no ignoramos que se halla empeñado para dar que comer muchas veces al batallón, vestirlos i calzarlos; nosotros sin nuestros sueldos, perecemos; se nos habia dado el consuelo que se iba a ajustar i pagar el ejército; pero, cuál fué nuestra sorpresa cuando algunos de nosotros hemos oido el discurso de un representante de la Nación, llamado don Cárlos Rodríguez, en la Sala del Soberano Congreso, decir cuando se reclamó se atendiese a los militares, contestar que no se hablase mas de ellos, i que fueran a trabajar de peones a las chácaras; que allí era donde hacían mas falta! Esta será la recompensa que nos espera despues de haber vertido nuestra sangre para libertar a Chile, nuestra amada Patria; no digo para ganar un sueldo, ya arriba espresado, pero no poder llegar a mas el odio al benemérito.

En esta virtud, se ha de servir US. tomar en consideración lo que sus subordinados esponen, i le dé el curso que halle US. por conveniente, etc. —Por la clase de capitanes, Justo Quintero. —Por la clase de tenientes, Manuel F. Gutiérrez. —Por la clase de subtenientes, Juan Sobaton.


Núm. 346[editar]

Acabo de recibir de los oficiales del rejimiento de mi mando la representación que tengo el honor de acompañar a US. La deplorable situación de estos beneméritos defensores de la República les ha movido a solicitar un alivio a sus necesidades i al mismo tiempo han creído de su honor, hacer presente que se hallan justamente ofendidos de las espresiones vertidas por un señor diputado, al tiempo que se proponía de tratar sobre los medios de remediar el cruel estado de miseria en que está el ejército. Cuando la mayor parte de la Nación está disfrutando de las ventajas de la independencia que los militares han sellado, unos a costa de su propia sangre, otros a fuerza de constancia en las fatigas i en los peligros; cuando se consideraban como el objeto de la bien merecida gratitud nacional; en fin, en circunstancias que la esperanza de recibir el premio de sus servicios, era un estímulo para hacerles sufrir en silencio el peso de las privaciones que esperimentan, ¡cuál ha sido el sentimiento de verse tratados con el mayor desprecio en medio de los representantes de la Nación! La oficialidad suplica respetuosamente al Soberano Congreso se digne tomar en consideración los justos reclamos que eleva a su justicia; lo que yo espero que la prudencia de US. le dictará los medios conducentes a este fin.

Dios guarde a US. muchos años. Santiago i Mayo 6 de 1825. Benjamín Viel. —Señor Comandante Jeneral de Armas, Mariscal de Campo don Luis de la Cruz.


Núm. 347[editar]

Señor Coronel:

Los oficiales que suscriben, a nombre de los de sus respectivas clases, ante US. tienen el honor de esponer que se encuentran rodeados de la mas espantosa miseria, a causa de no ser cubiertos de sus sueldos despues de algunos meses; ésta les obliga a manifestar a US. enéticamente su deplorable situación, a fin de que se digne elevar este conocimiento al Supremo Gobierno, quien, convencido de nuestra resignación, no dudamos tratará de alejar la desgraciada suerte que nos agobia. Ya, señor, no es posible continuaren un estado tan lamentable; i si hasta ahora hemos guardado un profundo silencio, oprimidos con el peso de esta tan melancólica situación, era porque nos lisonjeábamos con que los padres de la Patria reunidos en Augusto Congreso, mirarían algún dia a los defensores de ella con aque-lla consideración a que sus sacrificios les ha hecho acreedores; mas, cuando han visto que del seno mismo de la Representación Nacional, en premio de tantas fatigas, i despues de haberse presentado por el Ministro de la Guerra el horroroso cuadro que ofrece la benemérita clase armada, se ha opinado, en lugar de poner remedio a sus males, que aquella se reduzca a la vil, degradante de peones gañanes pata lograr su sustento, han quedado sorprendidos, llenándose al mismo tiempo de indignación, que el honor de su profesión tan altamente ofendida les sujiere; i que, por los peligros que han arrostrado por la independencia de su país, han merecido la mas afrentosa recompensa. En esta virtud, suplicamos a US. se sirva hacer que se nos satisfaga por tamaño e injusto insulto, e igualmente de los sueldos devengados hasta la fecha, pues sin este recurso perecerán irremediablemente al impulso de la necesidad que los agobia. —Con mi permiso, Gutiérrez. —Julián Adele, capitan. —José Videla, teniente.—José Antonio Novoa, alférez.


Núm. 348[editar]

Señor Comandante Jeneral de Armas:

Acompaño a US. la representación que los oficiales del cuerpo de mi mando, dirijen al Congreso Nacional, para que US. se digne darle el curso que corresponde.

Dios guarde a US. muchos años. —Santiago i Mayo 7 de 1825. J. Manuel Borgoño. —Señor Mariscal de campo don Luis de la Cruz, Comandante Jeneral de las Armas.


Núm. 349[editar]

Tengo el honor de acompañar a US. la representacion que me ha dirijido el cuerpo de oficiales del batallón de mi mando. Este debe ser el resultado de una inconsideración cometida por un diputado del Soberano Congreso. A US. constan los esfuerzos que he hecho i hago para sostener la moral de la fuerza que me ha confiado la República. Cuando diariamente estoi en el caso de consolar la oficialidad i tropa con la esperanza de las recompensas i mejoras que debe esperar la milicia, de una Nación agradecida, como lo vemos en todo el continente sud americano, encontramos en el Congreso de Chile uno de sus miembros que nos manda de un golpe, de peines a trabajar las chácaras; i de un mismo golpe destruye la ilusoria esperanza de estas merecidas recompensas i ataca la moral del ejército en sus fundamentos ¡qué servirá ahora, señor jeneral, exhortar a la paciencia esta oficialidad i tropa si el Soberano Congreso no mira con cariño a todos sus veteranos! Sí, señor jeneral, solo han quedado en las filas estos virtuosos soldados que ya han hecho costumbre de su carrera, estos soldados cubiertos de heridas recibidas en el campo de batalla para conseguir la independencia de su Patria ¡estos soldados que han soportado todo el peso de las escaseces! Los miserables no han perdonado ni el hambre, ni la intemperie, ni la desnudez, ni, en fin, todas clases de privaciones imajinables. A US. consta lo que hicieron el año pasado en Chiloé por ser ménos remoto!

Esta misma oficialidad que reclama por su honor ultrajado, si no son todos, a lo ménos la tercera parte de ellos son llenos de heridas recibidas heroicamente para conseguir esta libertad tan deseada; ¿i cuál es el uso que se hace de ella, despues de haberla proporcionado? La inviolabilidad de un ciudadano que se sirve de ella para ultrajar a un ejército, a quien la Patria debe, a lo ménos, alguna gratitud, por tantos sacrificios hechos en las campañas, por tanta sangre vertida, tantas viudas mal asistidas, tantos inválidos abandonados, este ejército, en una palabra, tan malamente asistido. Yo me tomo la libertad, como es de mi deber, de decir a US. que esto no puede durar. US ., con su prudencia acostumbrada, tratará de evitar los males que nos amenazan, i me perdonará estas reflexiones, en favor del ardiente deseo que tengo de ver prosperar a mi Patria.

Dios guarde a US. muchos años. —Santiago i Mayo 7 de 1825. —Jorje Beauchef. —Señor Mariscal de Campo, Jefe del Estado Mayor Jeneral.


Núm. 350[editar]

Señor Coronel:

Hallándose resentido el batallón número 8, por la tolerancia con que el Soberano Congreso procede, cuando se ha ultrajado el honor del ejército, hace presente a US., por medio de los oficiales, que, del modo prevenido por Ordenanza, se suscriben que, habiendo soportado con vigor i entusiasmo los asiduos trabajos que han sido inseparables de la guerra que, por la libertad, hemos sostenido, i habiendo puesto en prueba que nuestro celo i ardor patriótico en el largo tiempo que hemos servido de apoyo a la independencia, no esperábamos que nuestros desvelos i fatigas fueran recompensados con el abatimiento a que nos vemos tan próximos, ni ménos con arrojarnos al campo en clase de peones para buscar la comida misma que nuestras virtudes han proporcionado a algunos egoístas que lo desean i declaran públicamente. En esta virtud, el cuerpo pide a US. que reclame, por cuantos medios sean compatibles con el decoro militar, la reposición de nuestro honor i crédito; i que, habiéndose producido un miembro de la Representación Nacional diciendo: Que si el ejercito no tiene que comer salga a las chácaras, que hai en ellas bastante necesidad de peones, suplicamos al Soberano Congreso que reprima al diputado que se propase; la Representación Nacional, tan respetable en sí misma, guarde las consideraciones i respetos al ejército: pues no pende el edificio político mas que del equilibrio que mútuamente conservan las corporaciones, i ya que el ejército respeta, es justo que se le corresponda con una santa reciprocidad.—Santiago i Mayo 7 de 1825. —Ildefonso Rodríguez, capitan. —Manuel Vicente Sayago, teniente primero. — Juan Acevedo, subteniente.


Núm. 351[editar]

Señores Representantes:

El cuerpo de Artillería, a cuyo nombre suscriben los oficiales que previene la Ordenanza, con todo respeto, esponen ante el Congreso que, en el seno de la Representación Nacional, en el lugar mas sagrado i entre la mas respetable de las autoridades, se ha vertido un miembro de ella de un modo que hiere la delicadeza del ejército i ataca el honor de los héroes de la revolución, por cuyos sacrificios i servicios, dignos del mas alto reconocimiento, goza la Patria de libertad i se halla reunida la voluntad de los pueblos.

El cuerpo de Artillería, que tan imponderablemente ha desempeñado estos deberes, no puede mirar con indiferencia un insulto de esta naturaleza, al mismo tiempo que está penetrado que, en el centro de tan sabia corporacion, solo un individuo ha podido ser capaz de proferir las espresiones de que, si el ejército no tiene que comer, salga a trabajar a las chácaras, pues hai bastante necesidad de peones; en virtud de lo cual, suplica al Congreso decrete que seamos satisfechos de un modo tan propio, como fué impropia la observación del señor diputado, pues parece justo reponer el decoro de un ejército entero que, con este acontecimiento, vé su honor ofendido i su crédito vulnerado. —Santiago, Mayo 7 de 1825. —Por los capitanes, Gregorio Amunátegui. —Por los tenientes, Juan Aurengren. —Por los alféreces, Lúcas Lujan.


==== Núm. 352 ====

Señores Representantes:

Hace cinco o seis dias que estoi atacado nuevamente de mi antigua enfermedad de sangre por la boca. El suceso de anoche me ha hecho arrojarla con abundancia i, por este motivo, he resuelto no asistir hoi a la Sala. Para nada creo necesaria mi presencia en la órden del dia. Ya dije con bastante claridad las razones que me impelieron a acusar públicamente al coronel del número 8, don Jorje Beauchef.

La representación a él de los oficiales del batallón, dirijida a exijir satisfacción, por haber dicho yo, como representante del pueblo, que la tropa que no fuese indispensable al servicio podria ocuparse en las labores del campo, para adquirir su subsistencia, ínterin se desahogara nuestro estrujado Erario, a consecuencia de los continuos clamores con que de ordinario son heridos los oidos del Congreso por los jefes de la guarnición, pidiéndole dinero para sus gastos, es un acto tan marcado de sedición que, por solo abrigarlo el comandante, se hace reo de este crimen. Se agrava en proporcion, que es de presumir traiga su oríjen de él mismo, por cuanto su actual conducta, hechos anteriores i recientes, lo hacen acreedor a esta nota.

El coronel Beauchef se produce con descaro contra el pueblo i su representación, del modo mas insolente. Hace pocos dias que en una concurrencia insultó a un señor diputado, sin otro principio que por su carácter de tal, i, por que le reprendió dignamente el tono procaz con que se proferia contra la mas alta corporacion de los chilenos. De ordinario trata de degradar i deprimir el crédito i espíritu nacional del país, cuando a él solamente debe el ser conocido en el mundo.

El testimonio público, el sentimiento jeneral de todo buen chileno, son el mejor garante que puedo dar de la verdad de mi relato. Juro que no me mueve el menor ínteres particular i que solamente el deber i el deseo de sostener los derechos, el honor i la tranquilidad de mi adorada Patria, me han obligado a atacar con firmeza al que creo que los acomete i ultraja. Prescindo, por lo que respecta a mi individuo, de que el coronel Beauchef, según estoi informado, hubiese dicho a sus oficiales que me diesen de palos o me asesinasen. Mi persona nada vale al Congreso ni al público, i estoi dispuesto a correr riesgos individuales sin ayuda de nadie. Nada me intimida. El crédito chileno es superior a mi existencia, que no la quiero si el carácter i el honor nacionales han de ser profanados impunemente.

Yo suplico a los señores Representantes se sirvan disculpar la exaltación de mi celo en las discusiones, i especialmente en la que terminó la sesión de anoche. Soi decidido por los cuerpos representativos, i mi decisión es tan sin límites, que tal vez podrá calificarse por el que tenga la dicha de ser con calma Padre de la Patria, delirio, frenesí o manía.

Confieso que la menor descompostura en la casa, aun de aquellos que solo tienden a su adorno, ha sido bastante para instarme. Esto tal vez será reprensible, pero proviene de mi carácter, que no está a mi alcance dominar. ¡Dichosos los que posean tan alta felicidad!

Si, sin embargo de lo que dejo dicho, de lo que espuse anoche i de los peligros que advirtió un vecino honrado a varios representantes corria la tranquilidad pública, encontráis, señores, que el coronel Beauchef es buen servidor de la Patria, estáis en absoluta omnipotencia de determinar en su favor lo que creáis conveniente. Si yo soi delincuente, tendré el mayor placer de ser declarado en juicio como tal i sufrir la pena que se me aplique, sin acojerme al fuero de diputado, pues, para evitaros tropiezos, haré renuncia en caso necesario del cargo que ejerzo, i si ya es urjente, puede darse por hecha desde el momento.

Es preciso, señores Representantes, dar con mi persona ejemplo de enerjía i satisfacer a los militares, sean de la calidad que fuesen. Ya se hi dicho por algunos que a ellos solo debe el pueblo i los individuos del Congreso la libertad que gozan, cuando aquél disfruta sus beneficios con abundancia i cuando para matar a un Rodríguez no se necesita mas que un balazo o un bayonetazo sin la menor responsabilidad.

Dignaos, señores Representantes, disculpar lo inconexo i las espresiones fuertes de mi lenguaje. Mi corazon está ajitado. No poseo la oratoria, i a mi juicio i carácter repugnan sus artificios. Con mas enerjía i firmeza he hablado a los tiranos, porque tanto, desde el templo de la libertad como desde el cadalso, me preciaré de honrado i de libre.

Dios os guarde el tiempo necesario para dar libertad al país.

Tengo la mayor honra en firmarme con la mayor consideración i respeto, mui obediente al Cuerpo Representativo de la República. — Santiago, 8 de Mayo de 1825. Carlos Rodríguez.