Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1827/Sesión del Congreso Nacional, en 5 de febrero de 1827

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
CONGRESO NACIONAL
SESION 135, EN 5 DE FEBRERO DE 1827
PRESIDENCIA DE DON DIEGO ANTONIO ELIZONDO


SUMARIO. —Cuenta. —Aprobacion del acta de la sesion precedente. —Consulta sobre el artículo 3 de la lei de eleccion de los intendentes. —Solicitud de don Tadeo Fierro. —Eleccion de los señores Pérez i Aguilar de los Olivos para Presidente i Vice-Presidente del Congreso. —Aprobacion de la conducta del secretario sobre la demanda de ciertos datos hecha por el fiscal de la causa de los sublevados. —Renuncia de don Ramon Freire i agradecimiento del Congreso. —Eleccion de Presidente de la República i atribuciones del Ejecutivo. —Fuero del diputado don Enrique Campino. —Fijacion de la tabla. —Acta. —Anexos.

CUENTA[editar]

Se da cuenta:

  1. De un oficio en que el Excmo. Presidente interino de la República da razon de las medidas adoptadas para restablecer el órden, en cumplimiento del encargo del Congreso, i hace renuncia del mando supremo. (Anexo núm. 117. V. sesiones del 25 de Enero i del 2 de Febrero de 1827.)
  2. De otro oficio en que el mismo Majistrado comunica que don Enrique Campino, en la causa que se le sigue por los sucesos del 24 i el 25 de Enero, ha alegado su fuero de diputado, i pide que el Congreso declare si ha o nó lugar a formacion de causa. (Anexo núm. 118. V. sesiones del 12 i del 26 Julio de 1826 i del 6 de Junio de 1828.)
  3. De un informe de la Comision de Peticiones sobre la solicitud de don Tadeo Fierro. La Comision propone que se admita dicha solicitud a discusion i se pase a la Comision de Justicia. (V. sesion del 24 de Enero de 1827.)
  4. De otro oficio en que la Asamblea de Valdivia consulta si es lícito elejir para intendente o vice intendente de provincia a personas que no están avecindadas en ella ni son de ella naturales. (Anexo núm. 119. V. sesiones ordinaria del 24 de Noviembre de 1823 i del 17 de Julio de 1826.)

ACUERDOS[editar]

Se acuerda:

  1. Sobre la consulta de la Asamblea de Valdivia, que la Comision de Constitucion dictamine.
  2. Sobre la solicitud de don Tadeo Fierro, que informe la Comision de Justicia.
  3. Elejir para Presidente i Vice-Presidente del Congreso, respectivamente, a los señores don Santiago Pérez i Salas i don Juan Aguilar de los Olivos. (Anexo número 120. V. sesiones del 3 i del 7.)
  4. Aprobar la conducta observada por el Secretario sobre la peticion de ciertos datos hecha por el fiscal de la causa de los sublevados. (V. sesion del 2.)
  5. Sobre la esposicion i renuncia del Excmo. Presidente de la República, contestarle manifestándole los agradecimientos del Congreso i asegurándole que su renuncia se discutirá lo mas pronto posible. (V. sesion del 6.)
  6. Que, ántes de proceder a la eleccion de Presidente de la República, se fijen las atribuciones del Poder Ejecutivo. (V. sesiones del 4 de Setiembre i del 4 de Octubre de 1811, del 18 de Agosto de 1823 i del 6 de Febrero de 1827.)
  7. Dejar en tabla el allanamiento del fuero de don Enrique Campino (V. sesion del 6) i demas asuntos pendientes.

ACTA[editar]

Se abrió con los señores Albano, Aguirre, Arce, Amagada, Bauza, Balbontin, Benavides, Benavente don Diego, Bilbao, Campos, Casanova, Carvallo, Cienfuegos, Donoso, Eyzaguirre, Elizondo, Fariñas, Fernández, González, Huidobro, Lazo, López, Luco, Infante, Irarrázaval, Marco leta, Meneses don J. Francisco, Meneses don J. Gregorio, Mena, Molina, Montt don José Santiago, Montt don Lorenzo, Muñoz Bezanilla, Novoa, Olivos, Ojeda, Prats, Prado, Pradel, Pérez, Sapiain, Santa María, Silva don Francisco, Silva, don Manuel, Tapia, Vicuña don Rafael i Vicuña don F. Ramon.

Aprobada el acta de la sesion anterior, se dió cuenta de una nota de la Asamblea de la provincia de Valdivia, consultando sobre la intelijencia del artículo 3.º de la lei de eleccion de intendentes, que se mandó pasar a la Comision de Constitucion; i del dictámen de la de Peticiones en la solicitud del ciudadano Fierro, que, en su conformidad, se mandó pasar a la de Justicia.

Procedióse despues, conforme a la órden del dia, a la eleccion de Presidente de la Sala i Vice. Hecho el escrutinio, resultaron electos el señor Pérez para el primer oficio con veinticinco sufrajios; i para el segundo el señor Olivos con veintitrés, en contraposicion de los señores Vicuña don Francisco e Irarrázaval, que obtuvieron, el primero diezinueve sufrajios para el primer oficio, i el segundo dieziocho; con uno para este último, los señores Bauza, Benavides, i Carvallo i uno en blanco.

Llamóse despues en discusion la consulta hecha por uno de los secretarios, pendiente desde la sesion anterior; durante ella se hicieron varias indicaciones; no se resolvieron, habiéndose solo aprobado la conducta que en el particular habia observado éste.

En segunda hora se leyó una nota del señor Presidente de la República en que da cuenta de las medidas que adoptó para desempeñar la comision que se le confirió de restablecer la tranquilidad de este pueblo, alterada por el movimiento del 24 del pasado, i que en consecuencia de haberla concluido, se dignase proceder a la eleccion del ciudadano que debe subrogarle en el Gobierno que espresamente renuncia. Considerado lijeramente, se acordó se le contestase, que el Congreso Nacional, aprobando su conducta, rendia a S. E. el justo reconocimiento que merece tan importante servicio, i que su renuncia la consideraría lo mas pronto posible, debiendo, en consecuencia, continuar hasta que se haga la eleccion, que oportunamente se le daria aviso.

Discutióse despues la eleccion de Presidente de la República, leida la mocion del caso; durante ella se hicieron varias indicaciones, habiéndose arribado a la siguiente resolucion: que ántes de proceder a ésta, se sancionase la lei de atribuciones del Poder Ejecutivo i que a este efecto presentase la Comision de Constitucion para la siguiente sesión el proyecto competente.

Leyóse últimamente una nota del fiscal de la causa de los sublevados en que instruye haber participado al Gobierno que el coronel don Enrique Campino se niega a prestar su confesion, fundado en la lei que señala otro tribunal para el juzgamiento de las causas civiles i criminales de los diputados, i que, en esta virtud, se ve en la necesidad de manifestar al Congreso que es preciso proceder a la declaración que determina el artículo 2.º i poder, en consecuencia, pasar al tribunal la causa que señala el primero.

Se acordó se pusiese en tabla para la siguiente sesion.

En este estado i siendo mas de la dos i media de la tarde, se levantó la sesion, anunciando para la siguiente los asuntos indicados.

Nota. —La nota a que se refiere el acta, no es del fiscal, lo es del Gobierno. —Pérez. —Fernández.


ANEXOS[editar]

Núm. 117[editar]

Señor:

Encargado por los Representantes de la República de restablecer la tranquilidad de este pueblo, que habia sido alterada por el motín de la noche del 24 del pasado, es de mi deber darle cuenta de las medidas que adopté para desempeñar mi comision.

Despues de haber aceptado, aunque con repugnancia, el cargo de Presidente, con que el Congreso se dignó investirme, mi primer paso, siguiendo la indicacion que se me hizo por el Congreso mismo, fué el de emplear la persuasion para hacer que los amotinados, convencidos de los males que iban a causar a la Patria, depusiesen las armas, entrasen en órden i descansasen tranquilos en que sus excesos serian sepultados en un eterno olvido. Al electo, luchando contra el desfallecimiento a que me había reducido una fiebre violenta de que estaba atacado entónces, me dirijí al cuartel de artillería, en donde estos se habian atrincherado, para tener una entrevista con su caudillo.

Las avanzadas me impidieron el paso, i no me permitieron introducirme hasta aquel punto, por lo que me fué preciso hacerle llamar en los términos mas corteses que podia esperar en aquellas circunstancias, indicándole al mismo tiempo el deseo que me animaba, de que terminase el movimiento por medio de una conciliacion; i para inspirarle alguna confiancia en mis promesas, le remití con uno de sus confidentes el decreto de mi nombramiento. Se negó obstinadamente, no solo a admitir mi invitacion, sino también a comparecer al sitio en que le esperaba, i me envió tino de sus allegados, a quien manifesté el objeto que me dirijia.

Sufrí el sentimiento de ver frustradas las esperanzas con que me habia lisonjeado, porque este emisario no solamente se resistió a escuchar mis proposiciones, sino tambien que, prevalido de la superioridad momentánea que le deba su posicion, manifestó el mayor desprecio por las garantías que se le ofrecían a nombre de la Representacion Nacional; se burló de la autorizacion que el Congreso me habia conferido, i en medio del frenesí que causa regularmente en los rebeldes el triunfo de la primera empresa, olvidándose hasta de la decencia que le imponían las divisas con que se habia adornado, empezó a convertir su lenguaje en insultos i vilipendios contra mi persona. Por esto desistí de mi tentativa i me retiré profundamente convencido de que las vías conciliatorias no eran capaces de surtir el resultado por que anhelaba. Obcecados los sediciosos con el éxito de sus primeros pasos, contaban, sin duda, con un triunfo completo, i era preciso acudir a la fuerza para reducirlos. Yo sentia el dolor de tener que esgrimir mi espada contra mis propios compatriotas, contra los mismos compañeros en los triunfos de la Patria, i contra esos soldados con quienes habia terminado gloriosamente la guerra de la libertad; pero tuve que decidirme por la adopcion de este último recurso para con tener el progreso contajioso de los males que iban a sobrevenir.

La rebelion se habia manifestado en el aspecto mas deforme. Las tropas de la guarnicion habian despedazado los vínculos de obediencia, i mediante la sujestion de los amotinadores, se pusieron a sus órdenes. Los derechos del ciudadano habian sido atacados violentamente a presencia de todas las autoridades. El primer Majistrado de la República fué arrojado de la silla i colocado en su lugar, tumultuariamente, el jefe de los desórdenes, despues de haber apresado a sus Ministros i otros empleados. Los Representantes de la Nación fueron acometidos con armas dentro de su misma Sala. El pueblo se hallaba enlutado con la consternacion i en una especie de letargo, orijinado del pavor que infundía la prevision de posteriores desastres. Todo anunciaba una dislocacion espantosa, i las armas que pudieran haberla detenido, se hallaban en poder de los sublevados.

En este conflicto, dispuse se reuniesen algunos ciudadanos para patrullar la ciudad, i habiéndose juntado como cuatrocientos de los mas respetables, se distribuyeron en rondas por todas partes hasta el amanecer del 26, en que salieron los amotinados del cuartel i se situaron en la plaza, por cuyo motivo se retiraron a la Cañadilla, junto con los serenos, dejando una avanzada a las inmediaciones del puente, la que poco despues fué cargada por una partida de los rebeldes que hizo fuego sobre ella. Esta circunstancia descubrió, a toda luz, que las miras de estos facciosos eran conseguir sus infames pretensiones, aun a costa de la sangre de los ciudadanos pacíficos; i como no contaba en esta capital con ningunos elementos de guerra para correjirlos, resolví marcharme a la ciudad de San Felipe a preparar los que pudiese. Partí el mismo dia acompañado de un considerable número de vecinos, habiendo espedido órdenes en Colina para que se reuniesen las milicias de los contornos, i despachado comisionados a Quillota, Rancagua, Melipilla i otros puntos para que se hiciera lo mismo.

El vecindario de San Felipe, a quien los rebeldes se figuraban como el protector i apoyo de sus maquinaciones, inmediatamente que se informó del atentado que habian cometido, i que tomaban su nombre para dar peso a sus desaciertos, se manifestó mui deseoso de cooperar a restablecer el órden.

Aquella Asamblea reconoció i acató mi nombramiento; i con toda presteza circuló mis órdenes para el acuartelamiento de milicias i para las demas medidas que dispuse.

Valparaíso obedeció inmediatamente la órden de remitir la tropa, armas, municiones i todos los pertrechos.

Los demas pueblos se ajitaban por concurrir tambien a la espedicion que preparaba sobre Santiago, i en todos se observó una firme resolucion de rechazar, a costa de todos sacrificios, los proyectos de los amotinados.

En esta ocasion he acabado de convencerme que los pueblos de Chile resisten naturalmente a toda idea de anarquía; que, amantes del reposo, están siempre dispuestos a contener los desórdenes con que se les quiera perturbar, i que, si en uno u otro han aparecido conmociones desarregladas, ha sido obra de sujestores ambiciosos que, aprovechándose de su sencilla docilidad, les quisieron hacer servirá sus perniciosos designios.

Así se ha visto que, en la presente crisis, todos se han prestado gustosos a concurrir a la sofocacion del desórden. Mediante sus esfuerzos la espedicion restauradora de Santiago hubiera llegado a seis mil soldados; i habria pasado este número, si los hombres de la campaña no hubiesen estado ocupados en las indispensables labores de las cosechas.

El 30 iba a salir la primera division, compuesta de 1,200 hombres, a situarse cerca de esta ciudad, para esperar otras que se le debian reunir. La capital de la República en pocos dias mas habria recobrado su quietud por las operaciones de un ejército respetable, formado por el patriotismo de los pueblos, i compuesto de ciudadanos dirijidos por el amor al órden, i animados del deseo de vengar las injurias inferidas a la Patria.

Todo estaba dispuesto para entrar en la lucha ignominiosa a que habian provocado los sediciosos; i seguramente el resultado habria sido que éstos hubiesen pagado su aleve arrojo con su total esterminio.

Pero, felizmente el movimiento que hizo el batallón número 7 en la mañana del 29, libertó al país de esta escena de horror i restituyó el órden sin que hubiese sido necesario emplear los medios terribles que se habian adoptado. La noticia de este acontecimiento me hizo dar contra órdenes para despedir las milicias, i suspender todas las disposiciones que se estaban ejecutando. Mandé cubrir los gastos que se hubiesen orijinado, lo que se hizo con el producto de especies estancadas, que se tomó de aquella administracion por conducto del intendente de la provincia, i me trasladé a esta ciudad, a donde llegué en la tarde del 30.

Inmediatamente ordené que los tribunales correspondientes formasen causa a los autores del motín, para que sean escarmentados del modo que previenen las leyes. He dado todas las disposiciones necesarias para estrechar la subordinacion de la tropa, i puedo asegurar al Congreso que ya este pueblo reposa en el seno de la tranquilidad. Desaparecieron los sustos i el terror que aflijian a los ciudadanos; todos han recobrado sus trabajos, que el desórden les habia hecho abandonar; las variaciones que habian hecho los facciosos en algunos empleado?, han sido repuestas, i no queda otra cosa de ese movimiento fatal, que la funesta memoria del ultraje escandaloso que se hizo a las autoridades de la República, que sin duda menguaría el crédito del país, si hecho tan ominoso fuese autorizado por la impunidad o el disimulo.

He concluido mi comision, i espero que los Representantes que se dignaron confiármela, procederán inmediatamente a la eleccion del ciudadano que ha de subrogarme en el Gobierno que espresamente renuncio. Yo me retiro a la vida privada, tributando a la Sala las espresiones de mi mayor gratitud por la distincion con que se sirvió honrarme, i protestándole que nunca seré indiferente a los ataques que se dirijan contra la libertad i gloria de la Patria.

Con esta ocasion, tengo el honor de saludar al Congreso con las consideraciones de respeto i veneracion. —Santiago, Febrero 5 de 1827. —Ramon Freire. —M. J. Gandarillas. —Al Congreso Nacional.


Núm. 118[editar]

El fiscal nombrado para instruir el proceso a los amotinados del dia 24 i siguientes de Enero último, ha participado al Gobierno que el coronel don Enrique Campino se niega a prestar su confesion, fundándose en que, por la lei del Congreso Nacional de 24 de Julio último, no debe ser interrogado por otro juez que por aquél que dicha lei designa; en esta virtud, el Presidente de la República se ve en la necesidad de consultar al Soberano Congreso sobre la materia, para que se digne manifestar si hai lugar a la formacion de causa, para, en su vista, proceder conforme al artículo primero de la enunciada lei.

Esta ocasion presenta al Presidente de la República la oportunidad de ofrecer al de la Representacion Nacional las consideraciones de su distinguido aprecio i respeto. —Santiago, Febrero 5 de 1827. —Ramon Freire. —Tomas Obejero. —Señor Presidente del Congreso Nacional.


Núm. 119[editar]

El Vice-Presidente de esta provincia tiene el honor de espresar a V. E. el nombramiento que ha practicado el once del actual, de intendente i vice intendente de ella, con vista de las elecciones de sujetos, hechas por los Cabildos de la misma provincia i en cumplimiento de la lei de once de Octubre último, cuyos cargos han recaido: el primero, en el coronel graduado de artillería don Ramon Picarte; i el segundo en don Rafael Pérez de Arce.

El objeto en dar a V. E. esta noticia consiste en su deseo porque se resuelva por el Soberano Congreso, la duda que se ofreció al tiempo del nombramiento respecto al sentido del artículo tercero de la lei, sobre si podían ser nombrados para los citados empleos ciudadanos que no fuesen naturales o avecindados en la misma provincia.

Con este motivo, el Vice-Presidente ofrece a V. E. los sentimientos de su alta consideracion i respeto. —Valdivia, Diciembre 23 de 1826. Víctor Jaramillo, Vice-Presidente. —Joaquín Félix de Alvarado, diputado-secretario. —Al Excmo. Señor Presidente del Congreso Nacional.


Núm. 120[editar]

El Congreso Nacional ha elejido, en la sesion de hoi, de Presidente de la Sala al señor don Santiago Pérez, i de Vice al señor don Juan Olivos.

Lo que tengo el honor de participar al Presidente de la República, protestándole las seguridades de mi mayor aprecio. —Congreso Nacional, Febrero, 5 de 1827. —Al Excmo. Señor Presidente de la República.