Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1839/Sesión del Congreso Nacional, en 1 de junio de 1839

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
CÁMARA DE SENADORES
SESION DE APERTURA, EN 1.º DE JUNIO DE 1839
PRESIDENCIA DE DON JOSÉ MIGUEL SOLAR


SUMARIO. —Nómina de los asistentes. —Comisiones de recepcion. —Discurso del Presidente de la República. —Contestacion del Presidente del Senado. —Apertura de las sesiones. —Acta. —Anexos.

ACTA[editar]


Sesion de las Cámaras reunidas F. N. 1.º de Junio de 1839

En la ciudad de Santiago de Chile, a primero de Junio de mil ochocientos treinta i nueve, reunidos los señores que forman el Congreso Nacional, en la sala de sesiones del Senado, a saber: la de Senadores con los señores Solar, Barros, Bello, Mecieses, Ortúzar, Ovalle, Ossa, Portales, Formas, Tocornal e Irarrázaval; i la de Diputados con los señores Formas, Concha, Cisternas, Vidal, Palacios, Valdés Saravia, Valdés Aldunate, Bustillos, Mena, López, Montt, Fierro, Solar don Fermin, Izquierdo, Prieto, Rozas, Frutos, Huidobro, Iñiguez, Larrain, Carcía de la Huerta, Pérez, Ovejero, Arriarán, Moran, Reyes, Malte, Toro, Martínez i Plata. Ambas Cámaras con el número prevenido por el artículo 54 de la Constitucion, se ocuparon inmediatamente en nombrar las comisiones establecidas por el ceremonial para recibir al Presidente de la República i las corporaciones i autoridades que debían acompañarle; i habiendo llegado S. E. el Presidente de la República, tomó asiento en medio de los dos Presidentes de la Cámara de Senadores i de Diputados. En seguida, leyó un discurso en que da cuenta de todo lo obrado en el tiempo trascurrido desde su último Mensaje. Concluido esto, el señor Presidente del Senado le contestó en una breve alocucion i desde luego quedaron abiertas las Cámaras por esta fórmula espresada por el Presidente de la República "quedan abiertas las sesiones ordinarias del Congreso". Se retiró de la sala acompañado de las mismas comisiones nombradas para su recibimiento i se levantó la sesion.—SOLAR.


ANEXOS[editar]

Núm. 1[1][editar]

Conciudadanos del Senado i de la Cámara de Diputados:

Me congratulo con vosotros de ver otra vez abrirse las sesiones ordinarias de la Representacion Nacional, i de poder anunciaros solemnemente, que (gracias a las dispensaciones de la Providencia, que se ha dignado echar una mirada de bondad sobre nuestra República) la patria ha salido salva i victoriosa de la ciísis que en los años anteriores pareció amagar a sus mas vitales intereses i a su existencia misma. Desde la sesion de 1.° de Junio de 1837, la última en que tuve la honra de esponeros de viva voz los trabajos anuales del Gobierno, su política i sus votos, ¡qué de eventos importantes han ocupado sucesivamente nuestra atencion! Si el primero de ellos, acaecido pocos días despues, llenó de angustia a la patria; si en el triunfo de la lei sobre un motin desorganizador tuvimos que llorar la pérdida de un ministro ilustre, modelo de ferviente patriotismo i de heroica devocion a los intereses i al honor de Chile, ¡qué consoladora fué para vosotros i para todos los habitantes la concordia universal, estrechada por los mismos medios que se habían puesto en accion para disociarla, i la denodada constancia con que la nacion, léjos de dar abrigo al desaliento, redobló entonces sus esfuerzos contra el enemigo esterior!

El Jeneral Santa Cruz escojió aquel momento crítico para renovar sus proposiciones de paz. El había presentido en Lima el movimiento de QuiIlota, i su Ministro de Relaciones Esteriores dirijió al de Chile, en 14 de Junio, once dias solamente despues de haber estallado el motin, una larga comunicacion con el objeto, según él mismo dice, de aprovechar un incidente que pudiera conducir a una avenencia. El tono de esta comunicacion i la intelijencia que ella revela entre el Gobierno Protectoral i los autores de aquel horrible atentado, intelijencia de que también parecían hacer alarde los periódicos oficiales de Lima, no nos permitían darle otra respuesta que el silencio. Convencido por otra parte el Gobierno chileno de que la existencia de la Confederacion Perú-Boliviana era un peligro perpetuo para los estados del Sur; de que el reconocerla hubiera sido sancionar un ejemplo ominoso; de que este sistema, erijido con cuantos caractéres de ilegitimidad pueden tiznar una usurpacion, no tenía a su favor el sufrajio de los pueblos; i de que el Jeneral Santa Cruz estaba resuelto a sostenerlo a toda costa, ¿no hubiera sido malograr un tiempo precioso dar oídos a proposiciones en que se sentaba como base precisa el reconocimiento de ese mismo sistema, causa principal de la guerra?

La República Ecuatoriana había interpuesto desde 15 de Febrero de aquel año su respetable mediacion.

Persuadido del espíritu de cordial amistad que había dictado esta oferta, me hubiera complacido en aceptarla; pero no pareció conveniente tomar esta determinacion sin acuerdo del Gobierno de Buenos Aires, encargado de las relaciones exteriores de la Confederaron Arjentina, empeñada en la misma causa que nosotros; i ademas, habiéndose ofrecido igual inteiposicion por el Gobierno de S. M B., juzgué que el carácter de mediadora que la República Ecuatoriana había deseado tomar en la contienda, no era el que mejor le convenía en el arreglo de los puntos pendientes; que, pues el oríjen principal de la guerra era el peligro de los estados de la América Meridional, el Ecuador no se hallaba en el caso de un tercero desinteresado, que proponía medios de transaccion i avenencia en controversias ajenas; que él era parte principal en una cuestion sur-americana, en que se hallaban envueltos sus intereses nacionales mas caros, no ménos que los de Chile i de las provincias unidas; i que por tanto era preferible para nosotros que el Ecuador apareciese en las negociaciones, no como mediador, sino como quien tenía derechos propios que poner a salvo en el arreglo del punto capital que había de disentirse en ellas. Este modo de pensar no tuvo la fortuna de ser acojido por el Gobierno Ecuatoriano.

He aludido al benévolo ofrecimiento que nos hizo de sus buenos oficios el Gabinete de S. M. B. Trascurrió algún tiempo sin que pudiesen ponerse de acuerdo sobre las bases de esta mediacion los belijerantes aliados; i creí por fin llegado el caso de aceptarla por mi parte, como lo hice, con una sincera confianza en los sentimientos benévolos que habían inducido al Gobierno Británico a dar este paso. Pero la campaña peruana marchaba ya rápidamente a su desenlace; i creo necesario, ántes de pasar adelante en esta materia, dirijir vuestra atencion a los sucesos de la guerra.

Apesar del funesto contratiempo de Quillota, en 15 de Setiembre de 1837 zarpó de Valparaíso una expedicion de cerca de 4,000 hombres, que tocó en Iquique el 21, desembarcó en Arica el 24, i el 12 de Octubre se apoderó de Arequipa. No os hablaré de los sucesos de esta campaña, que sin embargo de las esperanzas que la buena acojida de los pueblos hizo concebir al principio, tuvo por término el tratado de Paucarpata. Ni relativamente a este tratado, que produjo en Chile una sensacion jeneral de reprobación i disgusto, me toca hacer mas que remitirme al Mensaje de 20 de Diciembre, en que os di cuenta de él, i del decreto espedido en 18 del mismo mes, desaprobándolo, i notificando la continuacion de las hostilidades contra el Gobierno del Jeneral Santa Cruz.

Organizóse otra nueva expedicion, a que los departamentos vecinos contribuyeron con gran número de voluntarios, i que dejó nuestras costas en Julio de 1838, en número de 6,00c hombres. Entre tanto, el Norte del Perú era teatro de una revolucion que, habiendo tenido por único principio el odio de los pueblos contra la dominacion del Jeneral Santa Cruz, parecía destinada a facilitar el triunfo de los belijerantes aliados, proporcionándoles la accesión poderosa del pueblo peruano, cuya libertad era el objeto de sus constantes esfuerzos. Frustráronse también fundadas esperanzas. Causas que sería largo enumerar convirtieron aquella revolucion en el mas sério de los obstáculos con que tuvo que luchar la expedicion chilena. Las armas afiladas contra el Usurpador del Perú se dirijieron, por una alucinacion fatal, contra los defensores de la Inde pendencia peruana. El Jeneral del Ejército Restaurador, despues de haber agotado en vano todos los medios honrosos i conciliatorios que estaban a su alcance; forzado, en fin, a deponer una moderacion a que se contestaba con insulto, se vió en la dura necesidad, como él mismo dijo a su Gobierno en el parte de 22 de Agosto, de derramar una sangre que hubiera querido ahoriar a costa de la suya propia. Se dió la batalla de Guias, i Lima fué ocupada por nuestras tropas el 21.

En medio de las operaciones hostiles al Gobierno, quedaba a los buenos oficios de la Gran Bretaña toda la importancia a que la hacían acreedora la justificación de aquel Gabinete, que hasta entónces había ejercido una influencia bienhechora en nuestros negocios, su poder i nuestro ínteres en granjearnos su benevolencia, determinó que acompañase a la expedicion restauradora con plenos poderes para obrar según las circunstancias lo exijiesen, un ministro de conocida ilustracion i celo, que había tenido parle desde tiempo atras en sus mas íntimos consejos; i le dió por especial encargo el de observar atentamente la situacion del pais, estudiar la opinion de sus habitantes con respecto al nuevo sistema federal, i calcular las probabilidades de suceso en la empresa que habíamos acometido, de restaurar la recíproca independencia del Perú i de Bolivia. Pensaba el Gobierno que el reconocimiento de la Confederacion, propuesto por la potencia mediadora, no podía fundarse sino sobre la suposicion de que los medios empleados por el Jeneral Santa Cruz, para el establecimiento de la Confederacion, habían sido justos i lejítimos; de que este arreglo político era conforme a la voluntad de los pueblos; i de que los recursos de Chile eran insuficientes para una lucha contra el dominador del Perú i de Bolivia. Los sucesos de Julio en Lima habían añadido, a los que ántes teníamos, datos irrefragables de la injusticia i perfidia con que don Andrés Santa Cruz había procedido en la ereccion de su imperio federal, i sobre la impopularidad de su obra. Sabíamos que el Congreso de Bolivia no había querido ratificarla, i eran notorias las providencias de rigor i violencia con que en Julio de 38 se obtuvo finalmente la accesion del Congreso lejislativo boliviano. Aun esta accesion forzada de un cuerpo cuyos miembros mas distinguidos estaban confinados en calabozos, no se prestó sino bajo condiciones que debían discutirse préviamente por los Estados Peruanos, para que ellas i la Confederacion tuviesen efecto. Veíamos, en suma, por todas partes síntomas claros de la aversion de los pueblos al sistema de Confederacion; i los eventos que siguieron a la jornada de Yungai, han demostrado que las noticias de que sobre todo esto se hallaba en posesion el Gobierno eran perfectamente exactas. Se podía, pues, esperar con toda confianza que los esfuerzos de Chile i de las provincias arjentinas iban a ser poderosamente ayudados por los de los pueblos de las dos repúblicas oprimidas, luego que a la luz de los hechos se desvaneciesen las malignas especies que artificiosamente se habían sembrado contra los designios de Chile. Apesar de la confianza que debían inspirarnos estos antecedentes, i que ha sido tan completamente justificada por los sucesos, la mision del Ministro Senador don Mariano Egaña tuvo por objeto principal examinar profundamente el verdadero estado de las cosas, e instruir de todo al Gobierno, para que pudiese discutir con pleno conocimiento las indicaciones de la Alta Potencia Mediadora; i con presencia de los informes de este Plenipotenciario, el Gobierno creyó que no podría dar una prueba mas acendrada de sus justas i moderadas intenciones, que remitir el punto principal de la contioversia a la libre decision del pueblo peruano. Creíamos que merecería la concurrencia del Gabinete Británico una proposicion que se dirijía a someter la Confederacion Perú-Boliviana a una prueba que, si le era favorable, le daba un título verdadero de lejitimidad, cualquiera parte que la violencia o la mala fe hubiesen tenido en su establecimiento, i si le era contraria, ponía término a las calamidades de la guerra, restableciendo el órden antiguo i haciendo patentes a todos la injusticia i la inconveniencia del nuevo.

Dos veces se propuso este arbitrio a los respetables Ajentes Británicos encargados de la mediacion; una por el Plenipotenciario don Mariano Egaña, en el Perú, i otra por el Ministro de Relaciones Esteriores, en esta capital. Ambos lo juzgaron inadmisible, no, a la verdad, en cuanto a la sustancia, sino en cuanto al medio propuesto por Chile para esplorar la voluntad del pueblo peruano, sin el peligro de que se reprodujese el irrisorio simulacro de asambleas deliberantes que había dado el ser a la Confederacion Perú-Boliviana. Pero aun no estaba cerrada la discusion, cuando la noticia del espléndido triunfo de Yungai, del rápido levantamiento del Perú i de Bolivia, de la deposicion del Jeneral Santa Cruz, no solo como protector de la Confederacion, sino como Presidente, i de su espulsion de ámbos territorios, puso término a ellas, i demostró al mundo que la injusticia, la obstinacion i la temeridad no estaban en esta contienda del lado de Chile.

Si aun pudiese quedar alguna duda en espíritus prevenidos contra el desinteres de nuestras miras, la conducta que observa actualmente i a que siempre será fiel el Gobierno, la disipará del todo. No hemos intervenido de modo alguno en los negocios internos del Perú, cualquiera que hubiese sido la persona en quien depositase el pueblo peruano la autoridad suprema, hubiéramos respetado su eleccion. Esta ha sido nuestra política respecto de todos los Estados Americanos, i lo será respecto de Bolivia i de cualquier otro que se halle en igual caso. Se ha dado órden para el regreso inmediato del Ejército, i aguardamos que lo efectúe para dar principio a la negociacion de los tratados de amistad i comercio que deben ligar a las dos Repúblicas, chilena i peruana. Jamas se nos echará en cara que hemos hecho un uso poco jeneroso de la victoria, o que nuestros esfuerzos por la restauracion del órden público de los Estados del Sur, i contra una inno vacion que legaba a nuestra posteridad un ejemplo funesto, abrigaban miras ocultas de ventajas comerciales. Fiamos la prosperidad de nuestro suelo en los medios que nos ha concedido la naturaleza, i solo contrariaremos las trabas artificiales que una política mal entendida quiera poner a su espontáneo desarrollo.

Apesar de la liberalidad de las instrucciones dadas para las operaciones de nuestras fuerzas navales se han suscitado a veces controversias con los neutrales; i me lisonjeo de que en sus arreglo se han dado por nuestra parte pruebas inequívocas de moderacion, i de que no somos ciegos al ínteres que tiene esta República en el fomento del comercio. He tenido la oportunidad de ver de cerca el espíritu leal i conciliatorio de que está animada la clase verdaderamente respetable de los comerciantes estranjeros establecidos en Chile; i uno de mis votos mas sinceros es que ninguna ocurrencia vuelva a turbar la íntima simpatía que me lisonjeo de ver restablecida entre ella i el pueblo chileno. Las escenas de efusion amistosa i, por decirlo así, fraternal de que acabo de ser testigo, i el espectáculo que me ha presentado Valparaíso, de lo que pueden la actividad e intelijencia estranjera, combinadas con los elementos de prosperidad que encierra nuestro suelo, han dejado en mi alma recuerdos que no se borrarán jamas.

Terminada la guerra con el Gobierno del Jeneral Santa Cruz, se han renovado espontáneamente los antiguos vínculos entre Chile, Bolivia i el Perú. El esmero de la administracion chilena en estrecharse esta amistad preciosa será constante e invariable; i lo emplearemos igual en el cultivo de las relaciones que nos unen con la Federacion Arjentina, que no vaciló en lanzarse con nosotros a una lid de sacrificios i peligros en defensa de las libertades americanas. ¡I ojalá que todas las repúblicas de HispanoAmérica, convencidas de lo que importa su íntima union al bienestar de cada una, la consolidasen bajo formas que diesen nuevas garantías a su seguridad, a su respetabilidad interior i esterior, e hiciesen imposible la repeticion de otros atentados, como el que acaba de reprimirse en el Perú!

Puedo aseguraros que, en mis relaciones con las demás potencias estranjeras, nada existe que deba causarnos inquietud arerca de la continuacion de esta paz inestimable, de esta concordia con todos los pueblos de la tierra, a que siempre se han dirijido los votos mas fervorosos del Gobierno de Chile. La justicia es el cimiento de la paz. El Gobierno, penetrado de este sentimiento, se ha ocupado, aun durante las exijencias de la pasada guerra, en el exámen i arreglo de todas las demandas de indemnizacion de las potencias estranjeras; i hará cuanto esté de su parte para su pronto i equitativo ajuste, a que espero daréis una atención asidua en el curso de la presente Lejislatura.

He abierto los puertos de la República al comercio español, poniéndolo sobre el mismo pié que el de las naciones mas favorecidas, o hablando con mas propiedad, sobre el pié de igualdad de que gozan en nuestro mercado todos los pabellones estranjeros. Asegurado de las disposiciones pacíficas del Gobierno español, he nombrado un Ministro Plenipotenciario que se dirija a la Península para negociar un tratado en que se reconozca solemnemente nuestra independencia, i se consagren los lazos fraternales que deben ligarnos con los habitantes de la tierra de nuestros padres.

El Ministro de Relaciones Esteriores completará en su Memoria el cuadro lijero a que me veo precisado a reducirlas en este momento para no fatigar vuestra atencion. El someterá a vuestra aprobacion constitucional el tratado que hemos celebrado con el Gobierno de S. M. B., para concurrir por nuestra parte a la abolicion del comercio de esclavos; objeto digno de la solicitud de aquel ilustrado Gobierno, i a que me ha parecido ligada en cierto modo la cooperacion de Chile, por el estatuto memorable que proscribió la esclavitud en nuestro suelo, i por el Acta Constitucional que ha convertido esta proscripcion eu una lei fundamental de la República. El Ministro de Relaciones Esteriores tiene también encargo de presentaros el tratado de amistad, navegacion i comercio, ajustado con S. M. el Emperador del Brasil. En medio de los desvelos incesantes a que la prosecucion de esta guerra me obligaba, me lisonjeo de que no hallareis desatendidos los demas objetos de servicio público. La enumeracion de las providencias que se han dictado para la mejora de la policía de la capital i de otras ciudades; para el fomento del comercio interior; para el arreglo económico de los hospitales; para el de las cárceles, estableciéndolas donde (altaban; para el de pesos i medidas; para la direccion de obras públicas; para la refaccion o conservacion de los edificios públicos existentes, i la ereccion de otros nuevos; para la mejor organizacion del ramo de correos; para la de la interesante institucion de subdelegado e inspectores; para protejer el derecho de propiedad contra los ataques a que pudiera estar espuesto en los casos de espropiacion forzosa autorizados por la Constitucion; para hacer mas regular i espedita la administracion de justicia, ya simplificando los trámites, ya determinando las funciones del Ministerio Público, ya señalando los tribunales que deben conocer de ciertas causas, cuya leji tima competencia era dudosa, ya dando reglas para la reintegracion de las Cortes, a fin de que se halle siempre completo el número legal de Ministros; ya estableciendo penas para delitos comunes que no la tenían suficientemente determinada; ya prescribiendo el método de ejecucion de las sentencias; ya practicando una visita judicial en el territorio de la República i corrijiendo varios abusos introducidos en los juicios; la enumeracion, repito, de estas i otras providencias, en que merece una mencion señalada el establecimiento i organizacion de un tribunal de consulado en el puerto de Valparaíso, donde era de necesidad absoluta para el comercio, hallará su lugar en la Memoria que se os presentará por el Ministro que tiene a su cargo los Departamentos del Interior i de Justicia.

Yo hubiera deseado añadir a estos trabajos Iejislativos el de una nueva lei para precaver o reprimir los estravíos de la libertad de imprenta, concillando, mejor que en la que hoi rije, las garantías tutelares que nuestra Constitucion ha concedido a la circulacion del pensamiento con las que ella misma ha querido acordar a la relijion, a la moral, a la seguridad común i al mas precioso de los bienes humanos, la reputacion i buen nombre. Pero me ha parecido que las provisiones legales destinadas a asegurar i regularizar el ejercicio de un derecho tan caro a los pueblos i tan necesario para la conservacion de los otros, inspiraría mas confianza, si no emanase de la sola opinion del Gobierno, i se presentasen al público bajo los auspicios de la Representacion Nacional.

Por lo que toca al culto, me limitaré a deciros que se han dirijido preces a la Sede Apostólica para la ereccion de metrópoli eclesiástica en Santiago i de dos sillas episcopales en Coquimbo i Chiloé; que el arreglo de relaciones regulares con el Sumo Pontífice, objeto de tanta importancia para la Iglesia Chilena, ha sido i es una materia de constante solicitud en el Gobierno; que se ha reedificado el Colejio de Propaganda de Chillan, se ha establecido en él una casa de estudios i se han aumentado los misioneros; i que en la ciudad de Castro, de la provincia de Chiloé, se ha fundado un nuevo colejio de propaganda i casa de estudios; establecimiento que cuenta ya un crecido número de novicios i estudiantes, i que, como el de Chillan, me parece destinado a producir grandes bienes, promoviendo la conversión, civilizacion i verdadera incorporacion de los indios en el seno de la patria.

Las escuelas primarias florecen i se multiplican. Se ha abierto de nuevo el convictorio del Instituto Nacional, en que adelanta cada dia la educacion secundaria i científica; se han establecido liceos o institutos provinciales en Cauquenes i San Felipe; se ha restaurado el de Concepción; se ha acordado plantear uno nuevo en San Fernando, reedificar i reorganizar el de Talca, i se ha mejorado notablemente el de Coquimbo. A la Universidad de San Felipe se ha sustituido una casa de estudios jenerales, con la denominacion de Universidad de Chile, que celebrará sus sesiones en el edificio que acaba de concluirse en Santiago, destinado también a la Biblioteca, Museo i otros establecimientos literarios de la capital. Creo de suma importancia dar a este cuerpo estatutos que lo hagan eficazmente útil para el progreso de la literatura i las ciencias; i éste es uno de los objetos preferentes en que me prometo la cooperacion de vuestras luces i de vuestro celo patriótico.

Fácil es haceros cargo de la contraccion asidua que las atenciones de la pasada guerra prescribían al Departamento de Hacienda; pero no por eso se han descuidado en él las otras obligaciones administrativas; i las del crédito nacional han tenido, como era justo, una parte mui principal en las deliberaciones del Gobierno. Por decreto de 22 de Febrero de 1837, se mandó consolidar la deuda nacional interior, exijiendo un 10 por ciento de derecho de consolidacion, que debía enterarse en dinero efectivo, i se agregaba al total. La deuda consolidada asciende hasta la fecha a un millón quinientos sesenta mil novecientos veinticinco pesos, i se paga por este capital un ínteres de tres por ciento anual. Se han amortizado treinta i un mil ochocientos cin cuenta pesos. El diez por ciento de derecho de consolidacion ha producido ciento cuarenta i cuatro mil setecientos cuarenta pesos, i es uno de los recursos con que se ha provisto a los gastos de la guerra.

Deseoso de hacer justicia a los reclamos de los accionistas del empréstito estranjero, he dado ámplias instrucciones a un ájente de la República, que en este momento está sin duda en Londres, adonde seles destinó, tiempo ha, con el encargo de procurar un ajuste satisfactorio i honroso Esta es la carga mas grave que se ha hecho sentir sobre nuestro Erario, desde que apénas hubo comenzado a salir de la penuria i confusion en que le dejaron los apuros i conflictos de la guerra de independencia. Los que calculen la proporcion entre el gravámen que nos impone este empréstito, i las rentas anuales del Estado; los que sepan el trabajo continuo que ha sido necesario para reducir a un sistema ordenado la administracion de los caudales públicos, no culparán la buena fe del Gobierno, ni le acusarán de injusto, porque ha creido que la dura providencia de retardar los dividendos de algunos años, era el único medio de preparar recursos permanentes para hacerlos despues con regular puntualidad. Yo creo no engañarme presajiando una época no distante en que la satisfaccion de nuestros acreedores estranjeros deje de ser una excepcion a la buena intelijencia que deseamos mantener con todos.

Estoi seguro de que vosotros i la nacion ente ra mirarán este objeto como digno de cuantos sacrificios podamos hacer para obtenerlo.

La leí de 16 de Agosto de 1836, que se dictó en los primeros momentos de la alarma producida por la conducta del Presidente de Bolivia, me autorizó para levantar un empréstito de cuatrocientos mil pesos, destinados a la creacion de una fuerza naval. El Gobierno, por decreto de 1.° de Setiembre del mismo año, lo redujo a la suma de doscientos mil pesos, pero cobró solamente ciento cinco mil. De este capital, que paga un ínteres de cuatro por ciento, están ya amortizados veintidós mil quinientos pesos, que ascienden a mas de la quinta parte.

Se han ajustado las bases de una contrata para la construccion de nuevos almacenes de Aduana en Valparaíso. Al presente se invierte en el arrendamiento de almacenes particulares i salario de los numerosos empleados de Aduana i Estanco, que son necesarios para su servicio, por estar diseminados a distancias considerables, la suma de veinticinco mil pesos, poco mas o ménos, con cuyo ahorro se reembolsará en cuatro años el costo del edificio proyectado.

Se han suspendido los subidos derechos impuestos sobre los azúcares i chancacas peruanas en el año de 1834; medida de retorsion por los que en el Perú se exijieron a los trigos i harinas de Chile.

Se ha espedido una ordenanza para el arreglo de la Contaduría Mayor i del Tribunal Superior de Cuentas. Esta medida, que yo había tenido la honra de anunciaros, tiempo hace, es de una importancia vital para el arreglo de la Hacienda pública.

Nada se ha omitido para hermanar en ella la custodia efectiva de los intereses fiscales, a la que importa mas que todo la prontitud en el exámen de las cuentas i en la decision de las causas con la claridad i simplicidad, no ménos necesarias para la exacta ejecucion de las leyes.

En esta época de dificultades para el Erario, el crédito público ha satisfecho escrupulosamente sus obligaciones.

Los empleados de todas clases han recibido sus salarios sin retardo ni descuento, no se ha establecido impuesto alguno estraordinario; no se ha recurrido al arbitrio odioso de los empréstitos o donativos forzados; no se ha causado gravamen alguno a las propiedades. El Gobierno ha encontrado en su crédito, en los espontáneos servicios de los particulares i en los recursos de una severa economía, lo necesario para cubrir sus empeños.

Me resta deciros, para daros idea del movimiento de las rentas públicas, que los ingresos del año 1837 ascendieron a dos millones quinientos setenta i un mil setenta i tres pesos, i los del año de 1838 a dos millones trescientos quince mil veinticuatro.

El Departamento de Guerra i Marina era naturalmente llamado a una ocupacion constante i laboriosa durante la lucha que ha sostenido Chile con el Usurpador del Perú; pero las providencias dictadas para la creacion, aumento, reforma, disciplina i destino de los varios cuerpos del Ejército, se os presentarán con mas oportunidad en la Memoria del respectivo Ministro. Los resultados de estas operaciones del Gobierno están a la vista; mediante ella hemos podido atacar al enemigo en la capital de su imperio, i el pabellon de Chile ha flameado sobre todas sus costas.

Entre tanto, la organizacion permanente de la fuerza armada, la lei de retiros, la reforma del Código Militar, la creacion de nuevos cuerpos cívicos, han dado también materia a los cuidados de la administracion i a la actividad de los jefes provinciales. Resta reglar el pié de paz del Ejército; el de nuestra Escuadra, que va pronto a ser aumentada con una fragata de excelente construccion, i lo que aun queda por hacer para que el sistema de nuestras leyes militares, el de los servicios i recompensas de nuestros guerreros, corresponda a la gloria de esta benemérita porcion del i Estado i a las esperanzas que sobre ella coloca la Patria.

Este debiera ser el lugar en que yo os trazase el cuadro de las operaciones militares en la guerra anterior. El íntimo enlace de este asunto con nuestras relaciones esteriores me ha hecho anticiparlo en gran parte, i solo me resta hablar de los sucesos que han puesto fin a la contienda. ¡Cuántos nombres inmortalizados por nuestras armas, si el de Yungai no los oscureciese! No necesitáis que yo os recuerde los pormenores de una victoria en que la pericia militar i el valor hicieron vanas todas las ventajas de que era dueño el enemigo en número, posicion i recursos, en que una juventud que haría entónces el primer aprendizaje de la milicia compitió en intrepidez i serenidad con los veteranos encanecidos bajo las armas; en que las fuerzas enemigas fueron no derrotadas sino destruidas i sus débiles restos no se salvaron sino para llevar la confusion i el desmayo a los pocos partidarios sinceros de una dominacion funesta, i para asistir a su postrera agonía. Tampoco esperareis que me esplaye sobre el inagotable asunto que me ofrecerían las proezas, las fitigas. los distinguidos servicios de los jefes, de los oficiales, de todos los individuos de aquel Ejército, gran parte de los cuales me glorío de haber contado entre mis antiguos compañeros de armas; la imponderable paciencia de la tropa en medio de privaciones i penalidades sin ejemplo; su disciplina, su moderacion, que resalta tan notablemente sobre su denuevo heroico. ¿Hai acaso uno de vosotros que no conserve impresos en la memoria con caractéres indelebles los pormenores que omito, i que, al oirlos, al referirlos, al celebrarlos, no haya palpitado mil veces con las emociones mas vivas de entusiasmo patriótico? El monumento decretado al Ejército Restaurador os parecerá, sin duda, un justo tributo de gratitud a nuestros héroes; él es por otra parte la sola recompensa de aquéllos a quienes no con cedió el Cielo pisar otra vez las playas queridas, que saludaron con tan alegres aclamaciones al embarcarse bajo el pabellón de la Patria, i que, inmolándose por ella, la dijeron el último adiós desde el orilla del Santa, en que reposan sus reliquias.

El Jeneral en jefe ha tenido la honra de ver a su lado en esta campaña los caudillos mas ilustres de la independencia peruana. Yo me complazco en pensar que los dias de paz i ventura que van a amanecer para el Perú, fortificará mas i mas la fraternidad antigua de chilenos i peruanos, ilustrada en tantas jornadas de peligros i glorias comunes.

La Escuadra ha rivalizado con el Ejército en ardimiento i constancia. Ella también ha luchado con dificultades i padecimientos no comunes.

Ella ha hecho recordar en Casma los trofeos navales que adornaron la cuna de nuestra República.

Conciudadanos del Senado i de la Cámara de Diputados:

Los Ministros os espondrán con la debida estension las miras del Gobierno en las varias providencias, de que acabo de haceros una sucinta reseña. Vereis en sus esposiciones el uso que se ha hecho de la plenitud de poderes con que me autorizó la lei del 31 de Enero de 1837. Me felicito ahora de ver llegado el momento de deponerlos en vuestras manos, i al hacerlo, me asiste una plena confianza de que percibiréis la escrupulosa circunspeccion i economía con que he creido de mi deber administrarlos. El Gobierno, no contento con abstenerse de invadir en su ejercicio las atribuciones de la potestad judicial, no ha usado tampoco de la facultad lejislativa, imponiendo contribuciones o gravámenes de ninguna clase; i solo se ha servido de ellos para medidas urjentes i de una trascendencia secundaria, para cortar abusos cuyo remedio no era prudente demorar, i para ocurrir a necesidades públicas, que reclamaban disposiciones eficaces i prontas.

A vosotros toca ahora trabajar de consuno conmigo en la mejora de las leyes. Os pido encarecidamente, os demando a nombre de la Nacion, que ha depositado en vosotros su confianza, la ayuda esforzada, laboriosa, constante, de que necesita el Gobierno para arraigar nuestias instituciones republicanas i hacerlas fecundas de bienes sólidos i durables.

La última vez que os dirijí la palabra, un grato presentimiento me pronosticaba dias de gloria i regocijo para la Patria. El patriotismo de los hijos de Chile, la intrepidez con que siempre han vindicado los derechos nacionales, han correspondido completamente a mis esperanzas. Bajo los auspicios del Supremo Moderador de los destinos de los pueblos, ha triunfado la causa de la justicia. Nuestras banderas se han cubierto otra vez de honor en la tierra que ántes habían contribuido a librar, i de que ha sido lanzado por segunda vez el despotismo estranjero. Hemos ganado la paz de los libres. Nuestro respeto a los otros Estados; el amor al órden que es el distintivo de una inmensa mayoría de los chilenos, i que ha brillado mas que nunca en esta época de crisis, me aseguran que esta paz preciosa se perpetuará en nuestro suelo. ¡Ojalá que ella florezca también en el de las Repúblicas hermanas, i que veamos cumplirse en todas los presajios felices con que el mundo aplaudió nuestra emancipacion.

Santiago, 1.° de Junio de 1839. —Joaquín Prieto.


Núm. 2[editar]

El Presidente de la República ha acordado poner fin al uso de facultades estraordinarias el dia 1.° de Junio siguiente, i hacerlo saber así al Congreso aquel dia en el seno de las mismas Cámaras, i de su órden tengo el honor de participarlo a V. E. previniéndole que, restablecido para entónces el imperio de la Constitucion, deben reunirse las Cámaras de hecho en dicho dia.

Dios guarde a V. E. —Valparaíso, Mayo 21 de 1839. Mariano Egaña Fabres. —Al Presidente de la Cámara de Senadores.


Núm. 3[2][editar]

He acordado i decreto:

Artículo primero. Los Jenerales, jefes i oficiales separados del servicio, en consecuencia de los decretos del Congreso Nacional de Plenipotenciarios de 7 de Marzo i 15 de Abril de 1830, serán rehabilitados a sus honores i empleos si se presentaren al Gobierno, solicitándolo, dentro de cuatro meses los que estén en el territorio de la República, i dentro de ocho los que se hallen fuera de él, contados ámbos términos desde la promulgacion de la presente lei.

Art. 2.º Se exceptúan:

  1. Los que salieron del territorio de la República en virtud de decreto especial.
  2. Los que han sido sentenciados por delitos o crímenes posteriores, o se hallen actualmente procesados.
  3. Los que hubieren tomado partido con el enemigo durante la última guerra con don Andrés Santa Cruz, o se hubieren empleado en servicio de alguna potencia estranjera.
  4. Los que despues de reformados volvieron a incorporarse en el Ejército.
  5. Los que empezaron sus servicios despues del año de 1826.
  6. Los que llamados especialmente al servi cio en la última guerra, se escusaron de admitirlo.

Art. 3.º Las viudas i huérfanos de los dados de baja que hubieren fallecido en los años corridos desde 1830, gozarán del montepío designado por la lei, si sus maridos o padres no se hallaban comprendidos en las excepciones espresadas en el artículo 2.º

Art. 4.º Declaro por el presente decreto cerrado el uso de las facultades estraordinarias conferidas al Gobierno por la lei de 31 de Enero de 1837.

Tómese razon i publiquese. —Santiago, Mayo 31 de 1839. —Prieto. Mariano Egaña Fabres.


Núm. 4[3][editar]

Como yo tengo el privilejio de estar en todas partes, sin ser visto, una noche me introduje furtivamente en cierta tertulia de las mas respetables, por los sujetos que la componían. La conversacion era animada i sobre distintos asuntos. De vez en cuando la amenizaba i hacía agradable con rasgos injeniosos cierto caballero de estatura mediana, fisonomía festiva i mui espresiva en sus miradas i movimientos. Hácia alguna distancia descansaba sobre un blando sofá otro personaje, pensativo i taciturno, que al parecer meditaba en alguna cosa importante; con su silencio parecía reprender la charla i la risa, que crecían progresivamente; ninguno le dirijía la palabra. Cansado, sin duda, de tanta puerilidad, da un fuerte grito, i parado como en actitud hostil, habló en estos términos: ¿es posible que paséis las horas en frivolas entretenciones, cuando ese tiempo debiérais emplearlo con mas utilidad? ¿Os habéis olvidado que sois ciudadanos, i que perteneceis a una patria, cuyos intereses estáis obligados a conservar i defender? ¿Sois acaso del número de aquéllos que hacen alarde de su indolencia i sumidos en la molicie, respiran solo para mendigar placeres, olvidándose de sus mas sagradas obligaciones? ¿La Patria es ya para vosotros un vano nombre, un ente ideal? ¿Dónde está ese fuego devorador en que se abrasaba vuestro pecho en aquellas épocas de entusiasmo i de gloria? ¿Habéis proscrito de vuestro corazon el magnánimo sentimiento, que ha conducido contentos al altar del sacrificio millares de víctimas, el amor a la libertad? ¿De qué os sirve el haber encanecido en las batallas, luchando con la muerte, si miráis con indiferencia a nuestros enemigos tremolar orgullosos en nuestras costas el pendon del oprobio i de la ignominia? ¿No habéis visto en el Mensaje del Presidente de la República declarada la libertad de| comercio con la España, azote de los americanos? ¿No habéis visto igualmente nombrado ya el Plenipotenciario, que vaya a solicitar el reconocimiento de nuestra independencia? Aun no podemos consolidar nuestro sistema republicano, aun no está bien afianzado el solio de la libertad ¿i se quiere incorporar a la familia chilena a nuestros bárbaros conquistadores? Españoles sin patria, costumbres, relijion ni leyes se pretende asociar a una nacion que todavía piensa en reorganizarse, i que no da pasos mui acertados en el sendero de la política. Talvez la decadencia i cuasi completa estincion del espíritu público, ha podido dictar una providencia tan intempestiva como temeraria.

El carácter español está fielmente pintado en las ensangrentadas pájinas de la historia de tres siglos de la mas cruel dominacion.

Educados en las escuelas del despotismo aborrecen las instituciones liberales, i profesan un odio implacable a las Repúblicas. Las escenas, que se han sucedido en el drama de seis años de guerra civil, son el mas auténtico testimonio de la degradacion i envilecimiento de esos pueblos. Tan pronto se pronuncian por la causa de una aparente libertad, como por la tiranía del estúpido Cárlos. La ilustracion i la moral han huido de ese suelo, manchado con los mas horrendos crímenes. Ignorancia, fanatismo i ferocidad; he aquí los caractéres distintivos de esa nacion gobernada por el puñal fratricida. Abandonado a merced de la anarquía, consumida por el continuo choque de las pasiones, agonizante al convertirse en despedazadas ruinas, ¿qué ventajas, qué garantías puede ofrecernos su amistad i sus relaciones? Si el Congreso no previene los males i desgracias que resultarán precisamente de nuestra union con la moribunda España, no pasará mucho tiempo sin que la veamos revivir en América con todo el poder de los Felipes i Fernandos. La discordia aniquilará su existencia política, desaparecerá de la Europa, i vendrá a establecerse orgullosa entre los americanos. Sí, señores; nuestra patria arrastrará la pesada cadena del leon iberino, si la abandunais a la suerte que se le prepara. Debéis interponer vuestro influjo i luces para que nuestros representantes la salven del inminente riesgo en que la ponen las providencias, de que se da cuenta en este Mensaje.

Aun no acababa de espresar esta última frase, cuando otro de los tertulios, rompiendo en un tono aterrante, dijo: Es mui estraño que, cuando debiera lamentarse el largo entredicho en que ha estado la América con su madre patria, se impugne con tanto calor una medida magnánima i jenerosa reclamada imperiosamente por la primera de las virtudes humanas, la gratitud.

Treinta años de independencia de hecho, sin que haya podido constituirse sólidamente la República, forman el Aquiles del convencimiento, Cque todos tenemos de ta necesidad de unirnos a la Metrópoli. Desde el dia mismo en que se triunfó de los españoles en el campo de Maipú empezó la carrera de nuestras desgracias políticas. Absolutamente ignorantes de la ciencia gubernativa, i deslumhrados por la brillantez de un triunfo decisivo, sin otra idea de la libertad que la que nos daba la separacion de un poder, que creíamos ominoso, nos entregamos a los brazos de la anarquía, para buscar en ella los elementos de nuestra felicidad. Cada uno se consideraba con privilejios i saber suficientes para organizar, a su modo, la Nacion. De aquí las providencias, leyes i constituciones que hemos visto brotar de los Gobiernos, Juntas, Convenciones i Congresos sin que hayamos visto establecido el órden político, por ninguna de esas instituciones improvisadas por el espíritu reformador. Por el contrario, todas esas reformas e innovaciones, las mas de ellas prematuras, en oposicion violenta de las causas que era necesario respetar, produjeron el incendio de las pasiones, que ni el Gobierno mas enérjico, perspicaz i prudente ha podido estinguir. En medio de tan precioso campo, la discordia erijió su infernal trono, la República se dividió en facciones, el amor a la libertad se convirtió en el torpe sentimiento de la venganza, i aquel monstruo, entronizado por la anomalía de las ideas i sistemas, por el capricho i encarnizamiento de los partidos, empezó a recibir el homenaje de los despojos fratricidas. ¿Qué hemos avanzado, pues, con haber sacudido el yugo colonial? ¿La relijion misma no ha perdido entre nosotros aquella veneracion e importancia que tenía en otras épocas? La sana moral de los pasados siglos podrá compararse con la corrupcion de nuestras costumbres? La educacion antigua, cuánto no difiere de la moderna!!! Entonces, las aulas brotaban sabios, i en el dia solo vemos literatos superficiales, quede todo hablan, toda materia sujetan a su juicio sin hacer otra cosa que ostentar una presuncion ridicula de saber, digna, sí, de la compasion de los que hemos envejecido en el estudio de las ciencias. No nos cansemos; el único modo de remediar tantos males es el indicado por el Mensaje. La España debe unirse a nosotros i formar, si es posible, una misma familia con nuestra Patria; somos sus hijos; buscando, pues, a nuestra madre, no haremos otra cosa que cumplir con la lei mas sagrada de la naturaleza. Esta justa reconciliacion va a producir abundantes bienes; trabajemos por ella, si queremos legar a nuestra posteridad este patrimonio inestimable.

En seguida, se levantó con todo el aire de una furia otro caballero i habló en estos términos:

"No creía que mi Patria abrigara en su seno un hijo tan desnaturalizado como el que acaba de hablar. La contestacion que merece es un patíbulo para escarmiento de los demás. Todo su discurso es un hacinamiento prolijo de absurdos garrafales. Ajaría mi nombre, mi carácter i sobre todo, mi patriotismo, si me empeñase en rebatir tanto desatino. Ese malvado, indigno del nombre de chileno, jamas podrá triunfar de la justa odiosidad que profesamos a los españoles; este sentimiento ha llegado a ser un dogma entre los republicanos, que amamos la independencia, poique sabemos apreciarla. El benemérito e ilustre ciudadano que habló primero ha hecho en poras palabras un resúmen nervioso e inatacable de las razones contrarias a esa providencia, oríjen de la presente disputa. Añadiré solo que es mui sensible que se haya nombrado al Jeneral Borgoño para esa ajencia anti-nacional i que admita una comision contraria, como debe suponerse, a los principios que ha manifestado en su carrera pública. Este ínclito capitan, vencedor en muchas batallas, mancillará sus glorias i será borrado de la lista de los héroes americanos, si va a la España a implorar de nuestros enemigos ese fatal reconocimiento. Acuérdese que en Maipú, con otros célebres guerreros, dió el último golpe al monstruo peninsular, sepultando en los hondos abismos de la muerte a sus cobardes jenízaros. Yo aprecio i respeto a ese Jeneral con todo el entusiasmo de un chileno amante del elevado mérito, i sentiría mucho que eclipsase el esplendor de sus glorias con esa indigna comision."

Concluido este discurso, todos quedaron en silencio, i aprovechándome yo de esta bella circunstancia, colocado de repente en el lugar mas visible, señores, dije con tronante voz: soi el diablo, he bajado de los infiernos a tomar parte en vuestra disputa, porque se trata de un asunto que tiene relacion con mis intereses. No hai que asustarse.

En vano os afanais tanto sobre una cuestion que ya está ventilada; ninguna autoridad teneis para derogar las providencias gubernativas. Vuestras furibundas declamaciones de nada sirven a presencia de una resolucion que sabrá sostenerse con enerjía. Desde ahora os impongo la obligacion de callar; temed mi rabia i mi indignacion, no sea que os arrastre apesar vuestro a las cavernas infernales. El proyecto es mui saludable, mui conforme a las ideas de los grandes, i se llevará adelante aunque arda Troya. En lo que no estoi conforme únicamente es en la eleccion del individuo para Plenipotenciario. Fué soldado de la Patria i peleó denodadamente en la guerra con los españoles; la lista de estos guerreros célebres está en el Gabinete peninsular, i quizá no se conseguiría el objeto por medio de este personaje. Tal vez no es bastante diestro en la diplomacia, porque desde sus primeros años se consagró a la carrera militar. Se necesita, pues, de un individuo que, a la calidad de español, reúna talento para la intriga, arma usual i común en las negociaciones diplomáticas. Entre nosotros hai uno que puede desempeñar fiel i dignamente este car go; valdría mas esperar que no precipitarse; uno o dos meses de tiempo no es pérdida cuando con seguridad puede obtenerse lo que se pretende. Camaradas, hasta otra noche.

Ninguno respondió i sí tuvieron aliento fué para arrojarme de su presencia con la señal de la...



  1. Este discurso ha sido trascrito del Suplemento al número 457 de EI Araucano correspondiente al 3 de Junio de 1839. -(Nota del Recopilador.)
  2. Este documento ha sido trascrito del Boletín de las Leyes i de las órdenes i decretos del Gobierno, del Ministerio de Guerra i Marina, libro 8.°. número 17, correspondiente al 1.º de junio. —(Nota del Recopilador.)
  3. El siguiente artículo ha sido trascrito de El Diablo Político núm. 13 correspondiente al 30 de Junio de 1839. —(Nota del Recopilador.)