Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1844/Sesión de la Cámara de Diputados, en 16 de agosto de 1844

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CÁMARA DE DIPUTADOS
SESION 27.ª EN 16 DE AGOSTO DE 1844
PRESIDENCIA DE DON FRANCISCO A. PINTO


SUMARIO. —Nómina de los asistentes. —Aprobacion del acta precedente. —Cuenta. —Suplemento al Ministerio de Justicia. —Construccion de balcones voladizos. —Deberes i atribuciones de los ajentes consulares. —Desafuero de don Justo Arteaga. —Solicitud de don Ventura Marin. —Publicacion del periódico oficial. —Presupuesto de 1845. —Acta. —Anexos.

CUENTA[editar]

Se da cuenta:

  1. De un informe de la Comision de Justicia sobre el Suplemento a los Presupuestos de Justicia pedido por el Gobierno. (Anexo núm. 123. V. sesiones del 9 i el 28).
  2. De otro informe de la misma Comision por el proyecto de lei presentado por el señor Cifuentes para derogar la lei 1.ª, artículo 32, libro 7.° (V. sesiones del 22 de Julio de 1844 i 7 de Julio de 1845).
  3. De otro informe de la Comision de Gobierno sobre el proyecto de lei que autoriza al Presidente de la República para dictar el reglamento de los ajentes consulares. (V. sesiones del 2 de setiembre de 1842 i 25 di Noviembre de 1844).
  4. De otro informe de la misma Comision sobre el proyecto de lei que manda tributar honores a la memoria de don José Miguel Infante. (Anexo núm. 124. V. sesion del 28 de Junio de 1844 i 20 de Junio de 1845).
  5. De otro informe de la Comision Calificadora de peticiones sobre la hecha por el fiscal militar para que se declare que ha lugar a formacion de causa contra el coronel don Justo Arteaga. (Anexo núm. 125. V. sesion del 31 de Julio de 1843).
  6. De una solicitud de don Ventura Marin, quien pide que se despache la que tiene presentada desde el anterior período lejislativo. (Anexo núm. 126. V. sesion del 27 de Setiembre de 1843).

ACUERDOS[editar]

Se acuerda:

  1. Pedir informe a la Comision Militar sobre el desafuero del coronel Arteaga. (V. sesion del 19 ).
  2. Agregar a sus antecedentes la solicitud de don V. Marin. (V. sesión del 30).
  3. No consultar partida alguna en los Presupuestos para costear la publicacion del periódico oficial. (V. sesión del 12).
  4. Aprobar las 26 partidas del Presupuesto de Hacienda con escepcion de la 1.ª, de la 14.ª, i de la 20.ª que quedan para 2.ª discusión. (V. sesiones del 12 i el 19).

ACTA[editar]


sesion en 16 de agosto de 1844

Se abrió a las 7¾ de la noche con asistencia de los señores Arteaga, Barra, Bustamante, Correa don Luis, Correa don Juan de Dios, Donoso, Errázuiiz don Ramón, Gandarillas, García de la Huerta, Huidobro, Iñiguez, Irarrázaval, Lazcano, Lastarria, Lastra, López, Necochea, Palacios, Palazuelos, Pérez, Pinto, Prieto, Rosas, Sanfuentes, Seco, Sol, Tagle, Toro don Antonio, Toro don Bernardo, Varas, Velásquez, Vial i Renjifo.

Aprobada el acta de la anterior, se leyeron cinco informes de las comisiones, el primero de la de Justicia en el Mensaje del Ejecutivo en que pide se le conceda una cantidad suplementaria al piesupuesto del año corriente perteneciente al Departamento de Justicia i Culto.

El segundo de la misma Comision a consecuencia de la mocion del señor Cifuentes sobre construccion de balcones.

El tercero de la Comision de Gobierno en el proyecto de autorizacion al Ejecutivo para que dicte el reglamento que determine las atribuciones i deberes de los ajentes consulares de la República.

El cuarto de la misma Comision en el proyecto de honores públicos a La memoria del señor don José Miguel Infante.

I el quinto de la Comision Calificadora de Peticiones a consecuencia del oficio del fiscal militar dirijido a que la Cámara declare si ha lugar a formacion de causa contra el Coronel, Comandante Jeneral de Artillería, Diputado don Justo Arteaga.

Los cuatro primeros asuntos quedaron en tabla para ser considerados por su órden i el último se mandó pasar a la Comision Militar.

Ultimamente se dió cuenta de una solicitud de don Ventura Marin en que pide se considere por la Cámara la que tiene pendiente desde el período lejislativo anterior i se mandó agregar a sus antecedentes.

Despues se pasó a considerar la indicacion del señor Palazuelos sobre votar en el presupuesto del Interior una partida de 4,000 pesos para la publicacion del periódico oficial mas frecuente que la que se hace en el dia, i puesta en votacion fué desechada por mayoría de 16 votos contra 15.

Inmediatamente despues se pasó a discutir las 26 partidas de que consta el presupuesto del Ministerio de Hacienda, de las cuales a escepcion de las 1.ª, 14 i 20 que quedaron para segunda discusion, se aprobaron todas las demas en la forma siguiente i contra el voto del señor Diputado Palazuelos:

Ministerio de Hacienda
Partida 2.ª Para sueldos de la Contaduría Mayor. Documento número 2 $ 25,539
Partida 3.ª Para id. de la Tesorería Jeneral con inclusion del premio de los Tenientes, Ministros i de la principal de Concepcion. Documento números 3, 4 i 5
28,992
Partida 4.ª Para sueldos i gastos de la Casa de Moneda. Documento número 6
26,636
Partida 5.ª Para id. de la Aduana i Resguardo de Valparaiso, pago de alquileres de almacenes i gastos ordinarios i estraordinarios. Documentos números 7 al 10
169,675 .5½
Partida 6.ª Para sueldos de varios jubilados de la Aduana estinguida de Santiago, de la de Valparaiso, de la Santa Rosa de los Andes i Caja del Crédito Público. Documento núm 11
4,601 .5½
Partida 7.ª Para sueldos i gastos del resguardo del Portillo. Documento número 12
2,081
Partida 8.ª Para id. id. de las 8 restantes aduanas i resguardos. Documentos números 13 al 29
67,455
Partida 9.ª Para id. de la Factoría Jeneral i Provincial del Estanco i Resguardo, Documentos números 30 al 34
31,250
Partida 10. Para compra de especies estancadas. Documento número 35
140,000
Partida 11. Para gastos de comisiones. Documento núm. 35
71,402 .5
Partida 12. Para fletes i arrendamientos de almacenes. Documento número 35
20,500
Partida 13. Para asignaciones pias. Documento número 36
2,744
Partida 15. Para intereses de otros capitales reconocidos en


las arcas nacionales. Documento número 38
9,622 .1⅜
Partida 16. Para capital e intereses de la deuda reconocida a favor de Dickson, Price i C.ª Documento número 39
25,499 .6¼
Partida 17. Para id. id. del bergantín Warrior. Documento número 39  
2,464 .2
Partida 18. Para la deuda reconocida a los Estados Unidos de América. Documento núm. 39
44,667 .3
Partida 19. Para pago de la deuda reconocida a favor de la testamentaría de don Francisco Ramírez. Documento nún. 39
16,000
Partida 21 Para construccion i refaccion de edificios fiscales
40,000
Partida 22. Para id. id. de muebles. Documento número 41
10,000
Partida 23. Para máquinas i otros útiles de la Casa de Moneda. Documento número 41
25,000
Partida 24. Para compra i costos del papel sellado. Documento número 41
1,421
Partida 25. Para gastos estraordinarios en compostura de botes de los resguardos, muebles para oficinas auxiliares de ellos i otros menores. Documento número 41
10,000
Partida 26. Para gastos imprevistos
20,000

En estado se levantó la sesion a las 10 de la nocha. —PINTO. —Renjifo.


SESION DEL 16 DE AGOSTO [1]

Asistieron los señores Arteaga, Barra, Bustamante, Correa don Juan de Dios, Correa don Luis, Donoso, Errázuriz don Ramon, Gandarillas, García de la Huerta. Huidobro, Iñiguez, Irarrázaval, Lazcano, Larrain, Lastra, López, Necochea, Palacios, Palazuelos, Pérez, Pinto, Prieto, Renjifo, Rosas, Sanfuentes, Seco, Sol, Tagle, Toro don Antonio, Toro don Bernardo, Varas, Velásquez i Vial.

Aprobada el acta de la sesion anterior, se leyeron cinco informes: el primero, de la Comision de Hacienda sobre el mensaje del Presidente de la República, en que pide fondos para continuar la refaccion de la casa que ha de servir para los Tribunales de Justicia, para subvenir a las misiones de infieles i para la construccion de algunas cárceles, quedó en tabla; el segundo, de la Comision de Lejislacion, a consecuencia de la mocion sobre balcones presentada por el señor Cifuentes, quedó igualmente en tabla; el tercero de la de Peticiones, sobre sí, o nó lugar a formacion de causa contra el comandante jeneral de artillería, pasó a la Comision Militar; el cuarto, de la Comision de Gobierno, a consecuencia del mensaje pasado por el Ejecutivo sobre reglamentacion consular; quedó en tabla; i el quinto, de la comision de Gobierno, sobre honores fúnebres a don José Miguel Infante, quedó igualmente en tabla por su órden.

Se dió cuenta en seguida de una solicitud de don Ventura Marin, en que pide se considere la que hizo en años anteriores; se agregó a sus antecedentes.

Continuó la discusion del presupuesto para el año 45, contrayéndose a la indicacion del señor Palazuelos, que tiene por objeto conceder al Gobierno 4,000 pesos mas con el objeto de que manifieste sus pensamientos, su conveniencia i sus operaciones. Sin discusion alguna fué desechada por mayoría de 16 votos contra 15.

Se puso en discusion la partida primera del Ministerio de Hacienda:

"Partida primera. Para sueldos i gastos de la Secretaría de Hacienda. Documento número 1, descontando 1,200 pesos que entran a componer esta partida como sueldo de un oficial en comision, 10,244 pesos."

El señor Palazuelos. —Antes de votar, por la partida que está en discusion, en pro o en contra de ella, quisiera saber primero si hai o nó Ministerio de Hacienda. Hago esta pregunta porque para mí tanto vale la palabra no hai Ministerio como esta otra: no hai Ministro de Hacienda. Señor, tengo mis esculpidos sobre el particular; yo pienso que no podíamos estar un sólo dia privados de los ajentes necesarios para la marcha i vida de la administracion. Si observamos la mala lei que tenemos sobre organizacion de Ministerios, encontraremos en ella caprichosamente distribuidas las atribuciones da los Ministros; i sobre todo el grandísimo inconveniente de haber negado al Ministerio elemento esencial tan importante, cual es la unidad de que necesita todo Gobierno para poder caminar i dirijir a un sólo objeto todas sus operaciones. Contrayéndome por ahora al Ministerio de Hacienda, yo muchas veces he manifestado a la Cámara cuánto pesan en mi corazon i en mi conciencia los intereses materiales del pais.

Ha llegado ya el caso en que el Gobierno, sin esponer a la Nacion a una crísis espantosa, no podria mantenerse en el estado de indiferencia en que hasta ahora ha permanecido con respecto al progreso, (¿qué digo, progreso? ¿para qué hablar del progreso) con respecto a ese elemento de nuestra civilizacion.

El Ministerio de Hacienda naturalmente es el encargado de todo lo relativo a la agricultura, al comercio i a las artes. Hace seis o mas meses o quien sabe qué tanto tiempo a que carecemos de ese Ministro, i está desempeñando sus trabajos el señor Ministro del Interior. Por supuesto ¿qué otra cosa puede hacer éste, que dedicarse tan sólo a lo mui necesario i urjente, con lo cual no habremos conseguido mas que firmar uno que otro decreto, despachar una que otra solicitud de las muchas que se presentan a los Ministro del despacho? Digo, pues, que es necesario renunciar a toda esperanza de ver al Gobierno ocupado en lo que mas importa a la República, en lo que produce el verdadero adelantamiento del pais; ínterin no haya un Ministro que desempeñe aquel cargo, creo que la Cámara se encuentra en el caso de hacer uso de la facultad que tiene denegar al Gobierno las cantidades del presupuesto para los gastos de este departamento de la administracion. No se crea por esto que quiero suscitar una oposicion al Gobierno; nó, señor. Si no estuviese enfermo como estoi, si estuviese en estado de decir alguna cosa... yo diria todo lo que se oculta al Gobierno, con respecto a su verdadera situacion, para hacerle conocer cuánto le importa que la Cámara le ponga en la necesidad de obrar activamente a este respecto. Necesitamos un Ministro, señor, i sin él no podemos pasarlo, esto es bien claro. Pero todos los amigos del Gobierno se niegan, no tenemos aquí ni una Camarilla, ni siquiera eso que hai en otras partes, en donde, como a un foco, se vienen todas las ideas i sentimientos del lugar i del pais. El Gobierno vive ignorante de todo lo que pasa. Voi a hablar francamente, señor: lo veo colocado en una desgraciada posicion con respecto a sus amigos, aunque en verdad ¿cuáles son esos amigos que rodean al Gobierno? ¿dónde están? Yo no los veo, señor, no veo esos amigos de que en todas partes necesita el Gobierno, i mucho ménos en Chile, que tiene que luchar con una multitud de exijencias i que carece de brazos i de medios con qué satisfacer esas exijencias. Yo le diré, señor, si usted no hace todo lo posible para poner en ejercicio las atribuciones que la Constitucion i las leyes le han confiado, para poder realizar el pensamiento de la revolucion, para poder satisfacer exijencias que la jeneracion presente ha hecho nacer en el pais, para poder desempeñar los compromisos en que estos últimos tiempos ha contraido con la clase pensadora de la sociedad, ya veo la hora que se levante un grito que le porga en terribles aflicciones.

I todo proviene de esa falta de actividad, de la falta de aquello de que vive el hombre, porque, señor, desde que el pais se pacificó; desde que la piensa i la tribuna han dejado de ocuparse en vanas discusiones; desde que las pasiones han abandonado el campo, i el buen sentido ha recobrado su poder i empezado a obrar, debemos aplicar esas operaciones a la mejora del pais, aquellas mejoras en que se versan los grandes intereses de la Nacion, a su situacion económica. Nosotros no tenemos poesías, no somos aplicados a discusiones metafísicas, en suma, no tenemos nada que nos distraiga: se acabaron esas polémicas que suscitó la ajitacion de los espíritus i el buen sentido nos pide ahora el elemento, la vida, la sociedad. ¿Para qué repetir, señor, lo que tantas veces hemos dicho? Despues de haber hablado tanto en materia de caminos, de la necesidad que de ellos tiene el pais, hemos dado una lei que léjos de llenar esas exijencias, las ha aumentado, porque tendremos que hacer gastos que podian haberse empleado mucho mejor. Estamos luchando con otro enemigo que es el crecido interes del dinero en la agricultura sohre todo, ¿quién puede remediar este mal? ¿Quién puede hacer mejoras a este respecte? Nadie mejor que el Ministro de Hacienda, que tiene mas conocimiento de los medios necesarios para conseguirlo. Todos los dias crece esta necesidad del medio circulante ¿i esperaremos entre tanto a que la sanidad del señor Ministro de Hacienda se restablezca para que cese el mal? Cuando esto digo, señor, lo digo lleno de dolor, porque realmente reconozco como el pais reconoce, las grandes aptitudes del señor don Manuel Renjifo; pero seguirá todavía, según he oido, ni dentro de seis meses estará restablecido, i durante este tiempo ¿sabemos cuánto cuerpo habrá tomado ya la crisis del pais? Votemos el presupuesto ¿i qué se pensará el Gobierno al ver que nosotros no nos hemos ocupado siquiera de la necesidad de nombrar un Ministro; al ver que tenemos un cargo que hacer i no lo hacemos? Por ese efecto, señor, la lejislatura tiene que hacer un gran cargo al Gobierno, pues este carece de amigos. A los señores Ministros los quieren, tienen anegos personales, amigos de etiqueta, si se quiere tambien los tienen cordiales; pero carecen de esos amigos a toda prueba epie, identificándose con su situacion, que estudiando el estado de las cosas, tomasen a su cargo el salvarlos de los compromisos en que a la vez se encuentran sumidos. Yo no culpo a esos amigos, culpo sí, a la frialdad de sus corazones. Aunque quién sabe, si yo tambien seria frió. Yo no encuentro otro medio por ahora, sino es que el Cuerpo Lejislativo, ya que la leí ha puesto en sus manos la facultad de conceder o negar al Gobierno los medios que necesita para los gastos del Estado, niegue los del Ministerio de Hacienda a fin de que se nombre un Ministro para aquel Departamento. Yo también quisiera votar una accion de gracia para recompensar los servicios que en todo tiempo debe la Nacion al actual Ministro.

Mas por ahora, debe subrogarse a ese Ministro consultando el bien del pais, i seria un error creer que, en las circunstancias actuales, no se hallase un individuo capaz de subrogar al actual Ministro; seria tambien un insulto inferido injus tamente a la época en que nos encontramos i a la humanidad, hemos visto caer grandes hombres, grandes notabilidades; hemos visto caer un Portales, i sin embargo, se ha encontrado quien le subrogue. Yo me cuento en el número de los mas fieles amigos del señor Ministro, pero no lo creo de ninguna manera necesario ¿no lloraron la caida de Portales como el último dia del pensamiento para la administracion; como el último dia de su vida? ¿Qué resultó? Todo lo contrario: la vimos mas bien rejenerarse. ¿I por qué no creer que habrá otro hombre que pueda subrogar al señor Ministro cuando mas no sea que tributando a la Divina Providencia ese atributo de confianza ¿por qué pensar que en Chile no haya otro hombre que pueda desempeñar ese Ministerio?

Vuelvo a mi idea, o mas bien, la refrescaré, para que no se crea que he salido de mi asunto. Creo mui conveniente hacer uso de la facultad que la lei concede al cuerpo lejislativo para negar los gastos de este Departamento; porque en las actuales circunstancias esta medida, sino fuese útil, en nada perjudicaría, por lo ménos al Gobierno.

Yo veo, señor, que yo soi aquí único hombre que estoi haciendo un papel, que a no ser sostenido por este vigor de mi carácter, seria evidentemente ridículo, i digo vigor, señor, porque a la verdad lo es el alzar la voz, cuando no me encuentro apoyado por ningno. Acaba la Cámara de desechar una indicacion que importaba nada ménos que decir al Gobierno; señor, ocúpese en esto, ya que en nada se piensa. Se han concedido 16,000 pesos para gastos ociosos, i se han negado 4,000 para la necesidad mas importante, mas moral; bueno señor, para concluir, porque ya lo he dicho, estoi enfermo; creo conveniente que la Cámara manifieste al Gobierno la necesidad de que no continúe por mas tiempo sin un Ministro de Hacienda, negándole por ahora las cantidades que le pide para los gastos de este departamento.

El señor Ministro del Interior. —Me cuesta un verdadero esfuerzo señor, al encargarme de contestar, aunque mui lijeramente, el discurso que la Cámara acaba de oir. Cuando se empezó a pronunciar, me habia propuesto guardar silencio, pero despues talvez lijeramente, he pedido la palabra, i ya me hallo en el caso de decir algo, aunque sea pinoso para mí.

No voi ha sostener la partida en discusion, ni tampoco las demás que contiene el presupuesto de los gastos del Ministerio de Hacienda para el año venidero de 1845, porque a ninguno en partirular se ha contraido el señor Diputado preopinante; i digo que no voi a contraerme a sostener ninguna de esas partidas, por creerlo absoluta mente supérfluo; pues seria por cierto bien curioso que una de las Cámaras, o las dos si se quiere, dijeran: no concurrimos con los fondos precisos para los gastos de uno de los departamentos del despacho. Esta seria una ocurrencia peregrina, una ocurrencia graciosa, pues en verdad, no puede calificarse de otro modo.

Una desgracia, señor, una calamidad pública ha dado cimiento al discurso del señor Diputado que acaba de hablar a saber, la enfermedad de uno de los hombres mas útiles que indisputablemente posee el pais. La enfermedad del señor Renjifo, prolongada mucho mas tiempo de lo que en los principios se habia creido, ha hecho que trascurran seis meses sin que en el Ministerio de Hacienda hayan podido hacerse las cosas que el señor Renjifo habria hecho. Siendo encargado el que habla de ese departamento en circunstancias de hallarse sobre manera ocupado en los otros dos que se hallaban a su cargo, sólo ha podido atender al despacho de lo mas necesario i urjente, como ha dicho el señor Diputado, o de lo trivial, si se quiere, aunque ningun negocio de los de mas importancia que hayan ocurrido en ese departamento ha quedado rezagado para despues; o por lo ménos se ha despachado la gran mayoría de ellos, todos los que ha sido posible.

Yo no sé cuál es el espíritu del señor Diputado preopinante, al hacer al Gobierno no solamente en esta ocasion sino mui a menudo, cargos vagos, cargos que no se comprenden, que no se expresan, porque decir: el Gobierno no promueve los mejores materiales del pais, el Gobierno no desarrolla grandes planes que tanto se anhelan, sin indicar los que son, decir esto i cosas semejantes, es espresarse en términos que a nada conducen, es espresarse en términos vagos por demás.

Lo que debia hacerse para que fuesen fundados los cargos ante el público i la Cámara, lo digo ya para que ésta desechase todas las partidas de un presupuesto, sino paia que la crítica fuese justa, seria decir: hai tal medida notoriamente útil a los intereses de la República, i el Gobierno teniendo los medios suficientes para llevarla a cabo no lo hace. Este es el medio de acusar al Gobierno, de hacerle cargos, sea por la prensa o bien en estos asientos. Todo lo demás no son mas que declamaciones que hacen perder el tiempo, i creo que el discurso que acaba de pronunciarse, no tiene otro objeto.

Una sola alusion se ha hecho, i yo quisiera, señor, que siempre se hicieran semejantes alusiones, porque se pueden contestar i porque el público pueda formarse un juicio exacto de ellas; i esta es la que ha visto la Cámara al fin del discurso que se ba pronunciado relativo a caminos, sobre lo cual ya en otra ocasion se ha hablado de talladamente en la Sala.

Todo lo demás ¿a qué conduce? Se dice que el Gobierno no tiene amigos. Si el Gobierno los tiene o no los veremos en un caso en que necesite de ellos; entónces podremos decir si los tiene o le falta, yo i reo que los tiene, señor, siendo el primero de ellos la sensatez del pueblo chileno que aprobando el actual sistema admi nistrativo, estará, no hai por qué dudarlo, dispuesto a sostenerlo en cuanto a sus intereses conviene.

El Gobierno no tiene amigos apasionados, es cierto, porque el Gobierno actual no es de partidos i en eso consiste, a mi modo de ver, el triunfo mayor de la presente administracion.

En mi posicion, señor, reconozco i sírvase la Cámara creerme, que no empleo ninguna gazmoñería i que hablo desde el fondo de mi corazon; en mi posesion actual, digo, reconozco que ocupo un puesto que no puedo desempeñar con acierto porque me faltan muchas cualidades; talvez no tengo otra, que mi recta intencion i mis principios políticos, principios que mas de una vez he manifestado i que jamas abandonaré.

Sin embargo estoi dispuesto a contestar (no sólo en esta Sala sino en todas partes) a todo cargo que se haga al Gobierno en los ramos relativos a los Departamentos que están a mi cargo.

Pero, ¿son de esta especie los que se han hecho? ¿cómo entraría yo, señor, a probar que se desenvuelven planes en cuanto a los medios, en cuanto a los recursos con que cuenta el pais para llevar a cabo mejoras que no se indican? ¿cómo entraría a demostrar que el Gobierno sabe lo que el señor Diputado piensa i quiere? ¿cómo manifestaría que tiene amigos, cuando el señor Diputado dice que está aislado? He aquí a lo que está reducido en sustancia el discurso que se ha oido; discurso, señor, que creo inspirado por deseos llevados hasta el último estremo, que si bien han tenido un oríjen digno, patriótico, se han convertido, dándoseles suma latitud, en una verdadera estravagancia, i tal considero, señor, la idea de querer privar al Gobierno de los recursos con que puede contar para subvenir a los gastos públicos de la nacion.

El señor Palazuelos. —He tenido la desgracia de no ser comprendido, ha dicho el señor Ministro cosas que es preciso rectificar.

Señor, yo no he negado al Gobierno su popularidad, ni la niego tampoco; si no la tuviese, me habria abstenido de hablar, porque esa impopularidad la hubiese hecho ver un hombre solo, aislado; tambien me habria adelantado a revelar al Gobierno las causas de su impopularidad.

Yo he dicho que hai grandes exijencias en el pais, grandes necesidades que el Gobierno mismo conoce, i que conocidas por un pueblo tan sensato como el nuestro, ha acarréado un cierto desabrimiento ese estado natural en que nos coloca la conciencia de un mal que se padece; porque, ¿qué hombre cuando sufre, cuando carece de lo necesario, cuando lo espera todo de una mano cualquiera i no lo recibe, estará sin culpar a ese hombre de quien espera el bien que necesita? Digo, pues, que he supuesto el antecedente de que el Gobierno no obra cuando son tantas las necesidades que se hacen sentir. Se pregunta ¿qué necesidades son esas? La primera de todas es la crisis comercial que tenemos a la vista. ¿Quién puede negar que no hai un comerciante con crédito? ¿Quién duda que no hai un propietario cuyo fondo no esté gravado? ¿Quién ignora que entre nosotros no hai negocio en que se pague ménos del 18% i quién no sabe tambien que el producto comun no pasa de un cuatro? Aquí tenemos, pues una necesidad sentida por el Gobierno i por las clases de la sociedad.

Vamos al comercio ¿qué nos dice el comercio? ¿no hemos visto caer una en pos de otra las casas de primer órden tanto en Santiago como en Valparaiso? ¿No hemos visto obstruirse uno de los canales que tenia nuastra industria con las provincias trasandinas? No se compra sino con lo que se adquiere i ¿qué adquirimos nosotros? nada.

No se esporta un grano de trigo: aquí hai hacendados que podrán decirlo; no tenemos un sólo artefacto para producir, ni cosa alguna que nos sirva para exonerarnos de esa deuda con el estranjero. Tenemos todos los elementos para salir de la crisis comercial en que nos vemos i ¿cómo se restituirá la vida a ese comercio cuando el medio circulante desaparece? ¿Cuál es el sistema de crédito que tenemos? Todo sistema de crédito está fundado en parte en la constitucion de un pueblo, porque el crédito es esencialmente nacional. ¿I cómo puede haber crédito en los particulares, si no lo hai en la nacion? I he aquí otro motivo de vergüenza: la nacion tiene un gran crédito en el estranjero i no tiene ninguno en su casa. ¿Qué le importa a Pedro Palazuelos que el Gobierno pueda negociar si él no puede hacerlo? ¿Qué le importa al pobre que venda en yerba sus frutos? Es cosa dura, señor, que el pobre para acabar de producir, tenga necesidad de vender en yerba casi todo lo que ha producido, que tenga que perder la mitad para aprovechar la otra mitad. ¿No es ésta una crisis? ¿i podemos disimularlo?; ¡ah! señor! Yo confieso francamente que si el Gobierno de la República fuese un niño i yo fuese su padre, si este niño me estuviese llorando ¡quién sabe si por este afecto femenino me dejaria llevar de su súplica, aunque supiese que había de hacerle daño! ¡Pero al Gobierno de mi pais, al alma de mi pais! ¿qué no se conoce, señor, en mis palabras, en mi conducta toda, con cuánto amor me contraigo a servir a ese Gobierno? ¿En qué época he desmentido ese sentimiento para que se me hagan cargos? i sobre todo cuando se habla de Gobierno, se habla de la forma ¿mas qué importa esta forma, este ropaje de que se cubre el Gobierno i de que se desnuda con frecuencia aun en las monarquías, donde es preciso, señor, ponerse, por decirlo así, al nivel de todas las novedades que ocurren en un suelo tan movedizo? ¿es posible que un pais nuevo, en una época tan revolucionaria como la presente, tan sólo nosotros queramos permanecer en este estado de inmovilidad oriental?

Dios lo sabe, la Cámara siente que estoi diciendo una verdad tan grande como el mundo entero: la sola luz lo dice. El señor Diputado sabrá cual es el espíritu de la indicacion que acabo de hacer. Yo le digo al Gobierno sursum corda vijilate et orate. —(Risas)

Pues bien, no he dicho nada al Gobierno, yo le diré a la nacion: si tu pastor duerme, tu perro nó.

El señor Ministro está enfermo, tiene grandes pensamientos; su mérito es conocido, seria yo un hombre injusto si fuese a negar lo que todo el pais conoce. Yo pido desde luego que se le conceda una accion de gracia; pero ocúpese la vacante, porque la necesidad no tiene espera. Nó, el Diputado todavía no habla claro, es estravagante! Bueno: esta será la locura de la cruz de que habla San Pablo. Bueno, la locura de la cruz; i la tal locura, hizo la revolucion del mundo entero; la locura de la cruz, señor, ya lo vemos; está bien.

Pero entretanto, señor, yo no pido nada ni para mis ideas, ni para mi conciencia, ni aun para mi corazon, porque sé que todo junto ha de desaparecer, mi conciencia, mis ideas, mi corazon. Yo no estoi pensando en... ¿cómo es eso que se les hace a los muertos?

Una voz. —Necrolojía.

Yo no estoi pensando en necrolojías: no soi orador, soi un pobre hombre que tiene la palabra en los labios para anunciar las cosas que mi conciencia i mi deber me dan a conocer: no es otro mi oficio, i ya he dicho otravez, no anuncio esto con las frases acostumbradas: ya he tenido la honra, etc. Le he dicho al señor Ministro que le hablo con mi corazon, i si no lo amara tambien se lo diria francamente. No quisiera que se me presentasen casos de luchar con él, porque veo que se enfada. Yo quisiera tomar esto como una precaucion porque quiero siempre que se remedien los males. Quiero combatir el pensamiento del actual Ministerio, así como combatiría con el Todo Poderoso, con el Dios Nuestro Señor, defendiendo una causa que reportase bienes a mi pais; i la prueba es que me apuro tanto para hacerlo.

Lo único que debo agregar es que siento en mi corazon haber oido decir al señor Ministro que el Ministerio de Hacienda, aunque servido en lo mas necesario i urjente, nada habia por despachar en él que no estuviera bien despachado. Esta palabra nada; me aflije, me da ganas de enterrarme vivo.

Yo dije la primera vez que a las atribuciones del Ministerio de Hacienda pertenecía, segun la lei de Organizacion de Ministerios, el adelantamiento de la agricultura, de las artes, del comercio, i yo pregunto ¿nada hai que hacer para el adelantamiento de la agricultura, de las artes, del comercio? ¿esos algos que quedan por hacer en estos ramos, se encuentran todavía en lo mui urjente i trivial? Si esto es así, si entre lo mui urjente i trivial que dice el señor Ministro que despacha, se encuentran comprendidos los grandes elementos de la civilizacion chilena, en hora buena, no he dicho nada, pero si esto es absolutamente imposible, digo que no hai Ministerio de Hacienda miéntras no haya Ministro, i que en la necesidad de hacer sentir al Gobierno nuestra conciencia, i no teniendo otro recurso que negarle las cantidades que nos pide para llegar a tener este Ministro, debemos negárselas. Yo no me contraigo a la partida en discusion sino a todo el presupuesto para el Ministerio de Hacienda. ¿Por qué no me he de estender a todo él cuando no me contraigo a una sola partida? Negando mi voto a esta partida, por la misma razon lo niego a todas.

En fin, señor, nosotros estamos acostumbrados a entendernos con pocas palabras. Conozco que la Cámara de Diputados no quiere que la fastidien: por tanto, señor, he dicho, se acabó.

El señor Ministro del Interior. —Un poco mas preciso ha sido el señor Diputado que acaba de hablar, en su segundo discurso, i por tanto merece mui bien una contestacion. Antes de darla le prevendré que he estado mui distante de enfadarme en la parte que he tomado en las diversas cuestiones promovidas aquí i a cuya discusion he concurrido; prevencion que hago, pues que el señor Diputado preopinante ha querido llevar la que ahora ventilemos, hasta el punto de hacerla referente a lo que depende del oarácter personal del que habla; obro conforme a mi carácter i no puedo conservar la frialdad que otros tienen cuando hablan. Talvez empleo algun calor para espresarme, así como el señor Diputado se vale de sales i chistes, propios tan sólo para hacer reir. Diré, pues, que lo tenga así entendido una vez para siempre, porque no ha de ser ésta la última ocasion en que el parecer del mismo señor Diputado no sea el mismo que el mió; al contrario, presumo que esto sucederá mui a menudo, por lo que en esta noche he observado.

Hablando de los males o necesidades del pais, señor, se han citado algunos que existen i se ha dicho que el Gobierno no pone remedio a ellos, pudiendo hacerlo: se han citado tres. Se ha hablado primero de las repetidas bancarrotas i del crecido ínteres del dinero, deduciendo de aquí que el pais no tiene crédito; sin considerar la multitud de circunstancias que han concurrido a producir semejantes quiebras, sin atender a un sinnúmero de consideraciones que no deben perderse de vista.

Yo habria entendido, señor, que el oríjen del crédito es el órden público i los recursos mas que suficientes para subvenir a las necesidades públicas de la Nacion. Una vez que veamos cimentado ese órden, una vez que lo veamos apoyado en fundamentos tan firmes que será mui difícil destruirlo, una vez que nuestras rentas alcancen a satisfacer los gastos públicos i dejen un residuo, un sobrante de consideracion, debemos concluir con todos los publicistas del mundo, que el país tiene crédito; así lo entienden, señor, algunos que en estas materias son mas diestros que nosotros para juzgar; así lo entienden los primeros de los estados europeos; i si no véase cómo se hallan los bonos chilenos respecto especialmente a los demás de América, en Inglaterra, por ejemplo. Estas son cosas, señor, que tienen su base fija i que se sujetan a principios inmutables.

El segundo punto en que tambien ha habido alguna precision, es el de haberse obstruido uno de los canales de nuestro romercio, las relaciones con las provincias arjentinas. Recordarán los señores Diputados que cuando se ventiló la cuestion de si debian o nó cortarse esas relaciones, se hizo ver a las clases que semejantes relaciones ninguna importancia tenian en Chile, se hizo ver que mas bien eran perjudiciales i a este fin se trajeron todos los documentos precisos. Pero quiero convenir con el señor Diputado en que algún perjuicio nos hubiese traido el no tener relaciones con las provincias arjentinas; puesto en este caso, recordaré que las Cámaras mismas quisieron, i quisieron mui bien, anteponer a consideraciones secundarias el honor de la Nacion. Creyeron que no debian permitir que por esas consideraciones se aumentase el número de víctimas chilenas, que ya en sus personas, ya en sus propiedades habian sufrido males sinnúmero en la provincia de Mendoza, males de que también hice una relacion prolija en esta Cámara, i me parece que no habrá uno que contraponiendo intereses tales como los que he insinuado, no se decida sin duda por aquellos que están ligados con el honor del pais. Sobre las relaciones con las naciones americanas i en particular con el Perú ¿habrá cargo que hacer sobre nuestias relaciones, habrá cargo que hacer, porque no son otras, que las que permite el estado actual de esos países, las que emanan del órden público en ese pais? ¿habrá estado en mano del Gobierno de Chile, de la lejislatura, de la Nacion entera, el hacer que las cosas vayan mas en consecuencia con nuestros intereses comerciales?

Estas son, señor, algunas de las muchas calamidades a que los pueblos están sujetos. La vida de ellos como la de los individuos, está inmediatamente relacionada con la de los otros pueblos i con la de los otros individuos. El mundo entero no es mas que una gran cadena i el último de los eslabones está precisamente relacionado con el primero.

El señor Diputado me dispensará que rectifique una equivocacion que ha padecido. No he dicho, señor, que en el Ministerio de Hacienda no hai nada que hacer. Lo que he dicho es que desde que no asiste el señor Renjifo, se habrán dejado de hacer muchas cosas, que ese hombre habria podido llevar a cabo i yo no. Doi en mucho la preferencia a la esperiencia i conocimientos del señor Manuel Renjifo en materia de Hacienda, sobre mis aptitudes. He dicho esto porque el dejar sin contestación tal aserto, daria motivo a la Cámara para creer, con mucha justicia, una presuncion mui ajena de mí. Dije que me contraia i no podria contraerme sino a los negocios de mucha urjencia, al despacho de lo trivial si se quiere; volveré a decirlo, que no se han desenvuelto planes porque ni habia tiempo, ni he tenido semejante intencion i agregué tambien que ninguna indicacion de notable interes para el pais que se haya hecho, se ha dejado dormir; esto es lo que he dicho i no mas.

Quedó esta partida para segunda discusion.

Partida segunda en discusion:

Partida 2.ª Para sueldos de la Contaduría Mayor. Documento número 2 ... $ 25,539.

El señor Presidente. —Si alguno de los señores Diputados quiere oir los pormenores de esta partida, se leerán.

El señor Palazuelos. —A todos les niego mi voto; pero no se tenga esto por oposicion, téngase por salvado mi voto.

Se aprobó la partida.

Se aprobaron tambien sin discusion alguna las partidas tercera i cuarta, en esta forma:

Partida 3.ª Para sueldos de la Tesorería Jeneral, con inclusion del premio de los Tenientes Ministros, i de la Principal de Concepcion. Documentos núms. 3, 4 i 5 ... 29.992

Partida 4.ª Para sueldos i gastos de la Casa de Moneda. Doc. núm. 6 ... 26,636

Partida 5.ª en discusion:

Partida 5.ª Para sueldos de la Aduana i Resguardo de Valparaiso, pago de alquileres de almacenes i gastos ordinarios i estraordinarios. Doc. núms. 7 al 10 ... 169,675.5½

El señor Toro. —Séame permitido esponer a la Sala el encargo que he recibido de la comision mista, que tiende sólo a reproducir el informe de la comision encargada de revisar los presupuestos del año 41. Las observaciones que entónces hizo la comision encargada de la revision de los presupuestos, se fundaban en los vicios que llevaban en sí las oficinas de Aduana i Resguardo de Valpiraiso. Estas son las complicadas en su construccion, tan numerosas en su personal, que sin llenar el objeto que se pro puso el Gobierno al crearlas, mui dispendioso, i cada vez mas difícil el simplificarlas miéntras no se les dé una planta enteramente nueva i conveniente, casi puedo asegurar que, segun los pocos datos que están a mi alcance i el conocimiento que tengo de la estructura de estas oficinas en otros paises, podrian las nuestras, con mitad de gastos, servir perfectamente el objeto a que son llamadas. A falta, señor, de otras noticias, haré ver los personales que existian en el año anterior, que son los mismos que en el presente, según tengo entendido. Haré una observacion, contrayéndome sólo a esta partida, a pesar de que, como podria probarlo, todas las demas oficinas fiscales padecen del mismo vicio. Hai en la Aduana de Valparaiso 60 i tantos empleados; de éstos en la Contaduría 5; 5 en la parte que se llama Administracion; para servir en la de Cuenta i Razón, Liquidación i Comprobacion, 18; 38 en las dos Alcaidías; 3 en la Oficina de Vistas, fuera de otros administradores, etc. He visto la oficina de Havre i conozco la de Bordeaux. Puedo asegurar a la Sala que con un servicio infinitamente mas laborioso, coma que son veinte veces mayores los negocios que se hacen por esas oficinas, i sin embargo, el costo total de cualquiera de éstas que me propongo, por ejemplo, no es, vuelvo a repetir, tan costoso como es nuestra oficina de Aduana i de Resguardo en Valparaiso. Una i otra cuestan al Estado 131,845 pesos. Es un principio jeneralmente reconocido que tanto mas se acercan de la perfectibilidad todas las contribuciones cuanto ménos cuestan sus gastos de recaudacion. I costando al Fisco, como se ha visto, tan gran suma una sola oficina en el ramo de aduanas, bien se deja conocer lo dispendiosa que viene a ser esta contribucion miéntras se sostenga la planta que tienen las oficinas encargadas de recaudarlas, i todavía esto no seria un gran mal, si no existiese otro mayor que ya he denunciado en la imperfeccion con que llenan el servicio público que se les pide. Disminuyéndose los gastos en esta oficina, sin quedar peor servida, se aumentarian las entradas del Estado. Es tan cierto que hai empleados de mas en esta oficina, que actualmente falta un secretario, i el Gobierno creyó ahorrar este gasto sin perjudicar a la oficina, trayéndolo a llenar otro empleo a que lo llamaba su capacidad. Dejaré de ser lato en mis observaciones sobre esto, pues las hago con con el objeto de suplicar a la Cámara a nombre de la comision mista que autorice al Gobierno i si está autorizado ya, que le inste a que haga pronto la reforma dicha. Habria concluido mi discurso, pero reparo que hai un teniente de resguardo en San Antonio i otro en el Papudo, i esto me mueve a hacer una indicacion: a saber: que veo con dolor que se haya desatendido una exijencia de utilidad pública que casi puede decirse que cada dia va siendo de mayores consecuencias: hablo del puerto de San Antonio i de Papudo, que existen ahora como propiedad particular.

Propiedad particular, señor, en esta clase de puertos! Es una anomalía en nuestras instituciones. Los puertos han sido declarados libres i con el objeto de favorecer la industria i la agricultura i dejan de prestar este servicio, desde el momento en que es forzoso a los productores el llevar sus frutos a determinadas casas i personas, consignando sus entradas en quien no le asiste la confianza de ser bien servidos o en graneros que llevan el riesgo de deteriorar sus especies.

Esto, señor, causa grandes males: 1.° porque los propietarios de esos establecimientos pueden complotarse a exijir tal bodegaje, que hagan mas caros los derechos de almacenaje i por la misma razon aumenten los costos de la especie en venta. Otro de los inconvenientes es la obligacion en que se hallan los productores de llevar sus cosechas a determinadas bodegas. Es un hecho que en San Antonio el bodegaje es convenido entre los dos únicos propietarios del puerto que no baje de un real por tercio de frutos.

En el Papudo ya no es la misma cosa: no se exije allí ya por todo el tiempo que estén los frutos en bodega; el dueño ha establecido que cada introductor de efectos a su establecimiento deberá pagar de seis en seis meses; lo que aumentando progresivamente el valor del objeto, se ve el productor obligado o bien a vender anticipadamente o a sufrir un recargo de costos que haga ménos productivo su comercio. Todo esto lo indico mui lijeramente a la Cámara para ponerla en conocimiento del mal que existe.

Para remediarlo, seria necesario hacer una mocion mui en forma; varias veces lo he intentado; pero veo que no basta que el patriotismo los dicte, puesto que vienen a tener un efecto mui tardío; creo tambien que será conveniente hacer sobre esto al Gobierno una recomendacion. Habiendo cumplido con el encargo de la comision, no hago oposicion a la partida: votaré por ella; pero miéntras tanto, he cumplido con mi deber.

El señor Presidente. —Todas las indicaciones que ha hecho el señor Diputado son importantísimas; pero no pueden tener lugar por ahora, sino que se necesita de una mocion particular, que siendo de un interes público tan notorio, la Cámara no trepidaría en admitirla.

El señor Toro. —Yo desde luego me prestaria gustoso a hacerla; pero el temor de que corra la suerte de la que ántes he presentado, me detiene; bien se sabe que la mocion del Estanco, que presenté el año pasado, es víctima de resistencias, que temo encuentre cualquiera otra cuestion que yo proponga, por de interes jeneral que parezca; sin embargo, pasaré, sobre todo, i presentaré una mocion sobre los puertos, como lo ha indicado el señor Presidente.

No habiendo oposicion a esta partida, se dió por aprobada. Tambien lo fueron sin discusion alguna las partidas 6.ª i 7.ª"

Partida 6.ª Para sueldos de varios jubilados de la Aduana estinguida de Santiago, de la de Valparaiso, de la de Santa Rosa de los Andes i Caja del Crédito Público. Documento número 11
$ 4,601 .5½
Partida 7.ª Para sueldos i gastos del Resguardo del Portillo. Documento número 12

2,081
Partida 8.ª En discusion


Partida 8.ª Para sueldos i gastos de las ocho restantes Aduanas i Resguardos. Documentos números 13 al 29
67,455

El señor Toro. —No pensaba, señor, tomar mas la palabra sobre este asunto; pero, sin embargo, no puedo dejar de hacer presente a la Sala que entre esas partidas se encuentra la de Aduana i Resguardo en Valdivia i de las mismas oficinas en Chiloé.

Cuesta la de Valdivia 6,308 pesos i produce 903 pesos 6 reales; la de Chiloé tiene de costo 8,045 pesos i produce 773.5 reales ¾; de suerte que la primera cuesta como siete veces i la segunda como once veces mas de lo que producen. A primera vista parece que la supresion seria una medida que dictase la prudencia i la economía; pero estoi mui léjos de aconsejarla, porque una de las principales cualidades de las rentas es el órden, regularidad i armonía con que se exijian en todos los diferentes puntos de la República.

Creo tambien que estas son consideraciones que deben mover a la Cámara a exijir o rogar al Gobierno para que haga estas reformas, conociendo la necesidad que hai de ellas. Sobre esto, señor, presentaria mil pruebas de lo mucho que necesitamos en este ramo.

El señor Gandarillas. —Ciertamente, señor, es mui notable ver que la oficina de Valdivia no produce siquiera para pagar sus empleados; pero de todos modos, es necesario que la haya, para decir a los buques estranjeros que hai Aduana; de otro modo, desde que supieran que no la habia, podrían llegar a Valdivia, i despues de descargar allí sus efectos sin pagar derecho ninguno, vendrían a Valparaiso i surtirían todos los puertos. De modo que es necesario conservar esa oficina, aunque nada produce al erario, por la razon que he apuntado; de suerte que creo que no debe tener efecto la indicacion del señor Diputado preopinante.

El señor Toro. —Yo no me opongo a esta partida: he hecho una indicacion mui distinta. He dicho que esas oficinas cuestan mas de la entrada que proporcionan al erario; pero tambien he dicho que debe haber aduana i resguardo; lo único que he deseado indicar, es que se reduzcan en cuanto sea posible. Me parece que de lo que he dicho a lo que se me ha comprendido, hai mucha diferencia. Sin que haya una aduana que cueste $ 8,045, puede haber el número de empleados para el objeto que ha indicado el señor Diputado, sin que se aumenten los costos de esa oficina once veces mas de sus productos. La suma que se pierde no es tan pequeña tampoco: $ 5,000 para Chile no es una cantidad despreciable. Si el señor Diputado cree que las oficinas de aduana son buenas, desde luego entraremos en discusion; pero si dice solamente que las debe haber en la indicacion, digo yo tambien que las haya pero que sean reformadas, para que no produzcan los inconvenientes que ahora tienen.

El señor Palazuelos. —Me permitirá mi respetable amigo decirle que todas sus observaciones se dirijen a mejoras que son objeto de una lei, de consiguiente, creo que el caso presentado no es oportuno para hablar de esas mejoras Se lo hago presente tanto para exonerarlo de que continúe haciendo sus observaciones, como tambien para que nos liberte de esta larga discusion. Habla un enfermo, i hablan muchos enfermos; que si no lo están del cuerpo, lo están del ánimo. Yo no puedo mirar sino como una desgracia esta larga permanencia en un asiento ingrato.

Se dió por aprobada esta partida.

Se aprobaron tambien las partida 9 i 10 despues de haber dicho sobre esta última.

El señor Toro. —Si es que tiene lugar en la presente lejislatura la mocion que he presentado sobre abolicion del estanco, parece que hai una contradiccion en votar esta partida. La voto solamente para el caso en que no tenga lugar la discusion en mi mocion. Yo me opongo, pero mientras tanto hago indicacion para que no se crea una contradiccion en mis principios: yo nunca me contradigo.

El señor Secretario. —Como el presupuesto de que nos ocupamos es para el año de 1845, es probable que aun cuando esa mocion se aprobase en este año, no tendria lugar en él.

—Fueron aprobadas todas las demas partidas del Ministerio de Hacienda, desde 11 hasta 26, a escepcion de la 14 i 20, las cuales quedaron para segunda discusion por haber pedido la palabra el señor Toro en oposicion a ellas.

Las partidas aprobadas son las siguientes:

Partida 9.ª Para sueldos de la factoría jeneral i provinciales del estanco i resguardo. Documentos núm. 30 al 34 $ 31,250
Partida 10. Para compra de especies estancadas. Documento núm. 35
14,000
Partida 11. Para gastos de co


misiones. Documento número 35
71,402
.5
Partida 12. Para fletes i arrendamientos de almacenes. Documento núm. 35
20,500
Partida 13. Para asignaciones pias. Documento núm. 36
2,744
Partida 15. Para intereses de otros capitales reconocidos en las arcas nacionales. Documento núm. 38
9,622 .1⅜
Partida 16. Para capitales e intereses de la deuda reconocida a favor de Dickson Price i C.ª Documento núm. 39
25,400 .6¼
Partida 17. Para id. id. del bergantín Warrior. Documento núm. 39
2,464 .2
Partida 18. Para la deuda reconocida a los Estados Unidos de Norte América. Documento núm. 39
44,667  3
Partida 19. Para pago de la deuda reconocida a favor de la testamentaríade don Francisco Ramírez. Documento núm. 39
16,000
Partida 21. Para construcción i refaccion de edificios fiscales 40,000 Partida 22. Para id. id. de muebles. Documento núm. 41
10,000
Partida 23. Para máquinas i otros útiles de la casa de Moneda. Documento núm. 41
25,000
Partida 24. Para compra i costos del papel sellado. Documento núm. 41
1,421
Partida 25, Para gastos estraordinarios en composturas de botes en los resguardos, muebles para oficinas auxiliares de ello i otros menores. Documento núm. 41
40,000
Paitida 26. Para gastos imprevistos
20,000

Se levantó la sesion.


ANEXOS[editar]

Núm. 123[editar]

La Comision de Hacienda, altamente convencida de la importancia i exijencia para la que pide el Gobierno por el Ministerio de Justicia en el presente mensaje para concluir la refaccion de la casa de los Tribunales, atender a las misiones de infieles i construccion de algunas cárceles en varios departamentos, viene en aprobar el artículo único propuesto por el Ejecutivo.

Sala de la Comision i Agosto 12 de 1844. —Manuel de Cifuentes. —B. J. de Toro. —Santiago Gandarillas. —Pedro García de la Huerta.


Núm. 124[editar]

Siendo justo honrar la memoria de los hombres que han hecho servicios al Estado, cree la Comision que la Cámara de Diputados debe prestar su aprobacion a los dos artículos que contiene el mensaje de S. E. el Presidente de la República, cuyo objeto es perpetuar en Chile la de don José Miguel Infante, a quien miran sus compatriotas como uno de los hombres de la Independencia, como íntegro majistrado i buen ciudadano.

Sala de la Comision, Agosto 16 de 1844. —M. de la Barra. —José Joaquín Pérez. —José Javier Bustamante.


Núm. 125[editar]

La Comision Calificadora de Peticiones ha visto el oficio que dirije al Presidente de la Cámara el Fiscal Militar pidiendo se allane el fuero del señor Diputado don Justo Arteaga para que pueda iniciarse la causa que la Corte Marcial ha ordenado se le forme por ciertos actos de su conducta funcionaría como comandante jeneral del Cuerpo de Artillería, i tiene el honor de esponer que en su concepto esta pieza no debe correr los trámites de las peticiones, ni sujetarse a las reglas adoptadas para los negocios de esta clase, a la cual de ninguna manera pertenece. El Fiscal no hace uso del derecho de peticion que la Carta fundamental concede a los ciudadanos, ni pretende cosa alguna en beneficio propio ni de ninguna clase de personas: se dirije al Presidente de la Cámara, en su carácter de funcionario público, comunicándole el acuerdo de uno de los tribunales de justicia relativo a uno de los Diputados, i por consiguiente la pieza que nos ocupa es en realidad un verdadero oficio.

En fuerza de estas consideraciones, la Comision se ha abstenido de informar sobre el particular i opina que V. E. debe remitir el negocio a la Comision Militar, a la cual se han remitido otros de su jénero, considerándolo en seguida como un asunto de interés comun.

Sala de la Comision i Agosto 9 de 1844. —Juan de Dios Correa de Saa. —A. García Reyes. —Ramon Rozas Mendiburu.

Núm. 126[editar]

Honorable señor:

Ventura Marin, con su mayor respeto ante V. Honorabilidad espone: que en Setiembre del año próximo pasado me presenté ante V. Honorabilidad, pidiendo en descargo de mi conciencia una declaracion del decreto de la Cámara de Diputados de 828 sobre la cesion hecha a la viuda del doctor don Bernardo Vera de la casa que entónces ocupaba, i que era de la pertenencia de los Regulares de Santo Domingo. Los motivos que entónces espuse constan en mi primera presentacion, i se reducían a esponer el sentido que la Cámara quiso dar a aquella cláusula, i que habia sido el mismo de la comision informante, a que el esponente perteneció; como igualmente a ofrecer a la Cámara una declaracion de ser así verdad, i el espediente de llamar al otro miembro de la comision, don Bruno Larrain, para que tambien espusiese lo que sabia sobre el particular. Me he informado del resultado de mi peticion, i sé que aunque entónces se tramitó despachándola a la Comision Calificadora de Peticiones, hasta ahora no ha adelantado mas, pues sobre ella no ha recaido dictámen alguno. I como el asunto es para mí de la mayor gravedad por las responsabilidades que envuelve, torno a suplicar a la Honorable Cámara se sirva tomarlo bajo su particular consideracion, agregando que estoi dispuesto, si fuere preciso, a sancionar con la relijion del juramento el total de su contenido.

Honorable señor. —Ventura Marin.


  1. Esta sesion ha sido tomada de El Progreso del 2 de Setiembre de 1844, núm. 562. —(Nota del Recopilador.)