Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1844/Sesión de la Cámara de Diputados, en 4 de noviembre de 1844

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CÁMARA DE DIPUTADOS
SESION 51.ª EN 4 DE NOVIEMBRE DE 1844
PRESIDENCIA DE DON FRANCISCO A. PINTO


SUMARIO. —Nómina de los asistentes. —Aprobacion del acta precedente. —Cuenta. —Préstamo de los dineros fiscales sobrantes. —Presupuesto de 1845. —Compra de buques. —Acta. —Anexos.

CUENTA[editar]

Se da cuenta:

De un oficio con el Gobierno propone un proyecto de lei que le autoriza para prestar los dineros que a fines del año queden sobrantes en las arcas fiscales. (Anexo núm. 349. V. sesiones del 5 de Setiembre de 1842 i 4 de Setiembre de 1844).

ACUERDOS[editar]

Se acuerda:

  1. Pedir informe a la Comision de Hacienda sobre el proyecto de lei que autoriza al Gobierno para prestar los dineros fiscales sobrantes. (V. la sesion siguiente).
  2. Aprobar la modificacion hecha por el Senado a la partida 6.ª del presupuesto del Interior i Relaciones Esteriores. (V. sesiones del 25 de Octubre de 1844 i 16 de Junio de 1845).
  3. Dejar para segunda discusion los tres artículos del proyecto de lei que autoriza la compra de unos buques. (V. la sesion precedente i la siguiente).
  4. Dejar para 2.ª discucion el artículo propuesto por la Comision de Guerra para sostituirlo al 7.º del proyecto de lei que fija la planta de los cuerpos e instituciones del Ejército. (V. sesiones del 30 de Agosto de 1844 i 16 de Junio de 1845).

ACTA[editar]


Sesion en 4 de noviembre de 1844

Se abrió la sesion a las ocho tres cuartos de la noche con asistencia de los señores Arlegui, Arteaga, Barra, Cifuentes, Correa don Luis, Covarrúbias. Dávila, Errázuriz don Ramon, García Reyes, Gundian, Huidobro, Iñiguez, Larrain, Lazcano, Lastarria, Lastra, Leon, Lira, López, Mena, Necochea, Palacios, Palazuelos, Palma don Cipriano, Palma don José Gabriel, Pérez, Pinto, Riesco, Sánchez, Seco, Tagle don José Agustin, Tagle don Ramon, Toro don Antonio, Toro don Bernardo, Velásquez i Renjifo.

Aprobada el acta de la anterior, se leyó un mensaje del Presidente de la República en que propone el proyecto de autorizacion para dar en préstamo las cantidades sobrantes de las rentas públicas que existirán en arcas a fines del año corriente, i se mandó pasar a la Comision de Hacienda.

Despues de esto se puso en segunda discusion particular la primera de las modificaciones hechas por el Senado en los presupuestos de gastos públicos para el año de 1845, que es referente al segundo ítem de la partida 6.ª en el presupuesto del Ministerio del Interior i Relaciones Esteriores, i fué aprobada, quedando su redaccion en la forma siguiente:

Item... De un escribiente... $1,000

En seguida se discutieron, por primera vez en particular, los tres artículos de que consta el proyecto de autorizacion para la compra de un vapor i dos buques menores de guerra para la reforma de la escuadra nacional, i quedaron para segunda discusion.

Despues de esto se pasó a la primera discusion del aitículo prepuesto por la Comision de Guerra para sustituirlo al 7.º del proyecto de clasificacion de los oficiales del ejército, i quedó, despues de un detenido debate, para segunda discusion.

Con lo cual se levantó la sesion a las diez i media de la noche. —Pinto. —R. Renjifo.


ANEXOS[editar]

Núm. 349[editar]

Conciudadanos del Senado i de la Cámara de Diputados:

El Gobierno fué autorizado para invertir los fondos sobrantes en la amortizacion de la deuda nacional. Mas como este proyecto no ha podido realizarse a causa del subido valor que han tomado las obligaciones de Chile, cree el Gobierno conveniente destinarlos a otro objeto. El dinero que hai en arcas, mas las cantidades que entrarán al tesoro en los dos meses que restan del presente año, harán una suma de $500,000, mas o ménos, despues de deducidos los gastos correspondientes.

El establecimiento de un Banco Nacional es un asunto sumamente delicado, porque su naturaleza i trascendencia pide largas meditaciones i mas datos e informes de los que hasta ahora tiene el Gobierno. La discusion que sobre este particular se ha suscitado recientemente, propagando ideas enteramente desconocidas en Chile, i disipando aciagos temores, contribuirá, sin duda, a que en tiempo mas oportuno pueda realizarse este pensamiento con gran provecho de la República.

Pero nada será mas útil para la nacion que destinar el dinero sobrante a la ejecucion de obras que sirviesen de fomento a la agricultura i al comercio. Algunas podrán enumerarse que están llamando así los caudales público i la mano del Gobierno; mas ántes de pedir al Congreso la cempetente autorizacion para dar principio a estos trabajos, es indispensable allanar las dificultades que para ello se presentan. Entre tanto, es conveniente poner en circulacion el dinero que está encerrado en arcas; i el medio que parece mas pronto i adaptable a las circunstancias presentes, es el de darlo a interes con las seguridades que se acostumbran pedir en estos casos.

Por lo tanto os propongo, oido el Consejo de Estado, el siguiente

PROYECTO DE LEI:

"Artículo primero. Se autoriza al Gobierno para que preste los fondos nacionales sobrantes al interes del 8% anual, señalando los plazos que estime convenientes.

Art. 2.º La persona que tomare dinero a interes deberá rendir dos fianzas, siendo hipotecaria a lo ménos una de ellas. Bastará una sola fianza si ademas el deudor hipotecare especialmente bienes propios.

Art. 3.º El manejo de los caudales destinados al objeto que indica esta lei, se confiará a la Tesorería de Hospitales, a la que se asignará la cantidad de $1,800 anuales, por el tiempo que durase este encargo. La distribucion de los $1,800 se hará por el Gobierno.

Art. 4.º El Tesorero de Hospitales en el depósito i administracion de los fondos que reciba i en la aceptacion de los fiadores e hipotecas que proviene la presente lei, contrae las mismas responsabilidades que las leyes imponen a los Ministros de la Tesorería Jeneral; para hacerla efectiva rendirá una fianza de $12,000.

Art. 5.º Esta autorizacion durará solo un año."

Santiago, Octubre 25 de 1844. —R.L. Irarrázabal. José Joaquin Pérez. —A S.E. el Presidente de la Cámara de Diputados.


Núm. 350 [1][editar]

La Cámara va a contraerse al asunto que preocupa la atencion de la prensa i del público: lo de los $500,ooo en tesorería, cuatro millones, segun la version de El Telégrafo, de lo que no hai por qué hacerle un cargo. Está mirando aquel diario desde trescientas leguas lo que pasa en la capital i no es estraño que padezca algunas ilusiones ópticas. "Veo, dice, una luz en la capital... es una inmensa hoguera, un vasto incendio... las llamas lo consumen todo, capital, administracion... Gracias a Dios". Averiguando el hecho, resulta que lo que divisó fué un reverbero de prueba que para el alumbrado de las calles colocaba Mr. Laserre... Qué diablo! La distancia i los vapores de la atmósfera agrandan de noche como todos saben, las luces; por lo que vemos la luna al salir, grande como una rueda de carreta. Pero volvamos a los 500,000 pesos de la historia.

El proyecto del Gobierno es simple en su ejecucion. Propónese confiar el manejo de estos caudales a un individuo que ha estado encargado durante una larga serie de años del manejo de los capitales del hospital i que no ha perdido un solo peso, ni asistido a concurso ninguno; tales son sus conocimientos sobre la responsabilidad de las personas a quienes da dinero a réditos i las seguridades que exije. El señor don Ignacio Reyes ha observado ademas un sistema en la distribucion del dinero, que la esperiencia ha comprobado como el mejor i mas seguro: tal es de no poner en una sola mano mas de tres mil pesos ni ménos de quinientos. En efecto, grandes sumas exijen garantías enormes que no siempre son seguras por su magnitud misma, i las pequeñas por su nimiedad dan lugar a retardos i dificultades en el cobro.

Las aptitudes personales del señor Reyes sirven a las mil maravillas al objeto primordial del Ministerio: asegurar la plata contra todo evento posible o aun imposible. I el encargado propuesto no se alarmará mucho de la responsabilidad que el proyecto le impone; pues el camino le es bien conocido, i no dará un centavo sino a personas i sobre hipotecas que alejen aun la presuncion de esponerse a incurrir en la responsabilidad que le prepara la timidez del Ministerio.

Nosotros, que tanto hemos urjido sobre la necesidad de arrojar a la circulacion esta cantidad, quisiéramos que la Cámara alijerase la carga que pesa sobre el Gobierno i lo escudase contra los escrúpulos que le hacen tomar precauciones, que si bien propenden a asegurar los capitales, embarazan por otra parte la circulacion.

El Gobierno no se atreve a descontar letras, por ejemplo, por temor de esperimentar algunas pérdidas, i el encargado propuesto no se resolvería a cargar con la responsabilidad que le imponen estas transacciones; ménos garantidas por supuesto que la de dar dinero sobre hipotecas. Sin duda que hai riesgo de perder algunas sumas; pero ese mismo riesgo, ¿no lo corren todas las casas de comercio que hacen este negocio i ganan en él? Si puede desecharse una hipoteca por no suficiente ¿no puede desecharse una letra con dos endosos por la misma razon?

I, sin embargo, ei descuento de letras i documentos a plazos cortos abriría un ancho camino a la distribucion del dinero i lo llevaría prontamente al comercio, que lo reclama hoi imperiosamente. El medio de asegurar la conservacion de los capitales, dada la facultad de descontar letras, es mui sencillo, a nuestro juicio. Haciéndose responsable el encargado o encargados de la conservacion del capital i los intereses que queden, deducidas las pérdidas que hayan podido ocurrir, no sera tan temible i tan onerosa la responsabilidad impuesta, i el comercio i la circulacion ganarían infinitamente, porque creemos que las Cámaras pueden dispensar al Gobierno de hacerse responsable de que los 500,000 pesos reditúen exactamente un ocho por ciento; porque no es ganar el objeto de dar dinero a interes, sino de volver a la industria lo que la coima le ha ido cisando poco a poco.

¿Por qué el Gobierno no haria esta vez un ensayo de Banco sin este nombre, sin aparato, sin bulla, realizando una de las principales operaciones del Banco, cual es la de dar capitales? ¿No seria este un preliminar que allanase el camino al futuro Banco? ¿Hai la voluntad de poner en circulacion una suma de pesos? Pues bien, la comision encargada de hacerlo es la Direccion del Banco; la mesa de tesorería en que se cuenta el dinero, es el Banco; el rejistro de hipotecas documentos, etc., es la contaduría del Banco. Se presenta un solicitante de dinero con buenas garantías i a plazo —una operacion del Banco,— se presenta otro con letras a la vista contra casa segura con endoso i acepto —operacion de Banco— con pagarées a descontar —operacion de Banco— a devolver el dinero que recibió vencido en plazo —operacion de Banco. En una palabra, desde que salga del tesoro un solo peso a entrar en la circulacion, se ha establecido un Banco con todos sus detalles, operaciones i resultados, i sólo seria curioso ver cómo el Estado se hace un banquero sin creerlo i sin proponérselo.

Es mui curioso ver cómo se arguye contra los Bancos i cada dia se forman Bancos en el comercio i para llenar los mas objetos de uso público. Véase si no este aviso que ha publicado El Progreso durante un mes:

"Garfias i Prieto. —Los abajo firmados han formado una sociedad que consta por la escritura estendida con fecha 17 de Agosto próximo pasado ante don Pedro Yávar, con el objeto que espresa el artículo 3.º de dicha escritura que a la letra es como sigue: La casa se ocupará de todos los negocios de que lícitamente pueda encargarse un establecimiento de ajencias i consignaciones, como por ejemplo: dar i recibir dinero a interes corriente, de cuenta i por comision de particulares; descontar letras del mismo modo...

Aunque estamos persuadidos que nuestra conducta anterior nos da un suficiente motivo para esperar que mereceremos la confianza pública, hemos querido, sin embargo, afianzar mas esa confianza i asegurar nuestro legal procedimiento en los asuntos que se nos encarguen, con una fianza respetable, i al efecto hemos obtenido la de los señores don Manuel Cifuentes, don José Vicente Sánchez i don Manuel García, por la cantidad de treinta mil pesos, cuya escritura se ha estendido con fecha 4 del presente mes ante el escribano don Pedro Yávar.

Para mayor garantía de las personas que tengan a bien ocuparnos, nos hemos prohibido espresamente por otros artículos de nuestra escritura de compañía, el hacer compras de cualquiera especie i sin escepcion alguna; comprometer nuestras firmas en los documentos que se descontaren o de cualquier modo se jiraren por la casa, i prestar fianza o contradanzas en ninguna clase de negocios; pues nuestro objeto es reducir escrupulosamente nuestro jiro a las operaciones indicadas en el artículo arriba copiado."

He aquí, pues, un verdadero Banco, capital del Banco, la firma de don Manuel Cifuentes, la de don José Vicente Sánchez i de don Manuel García por 30,000 pesos. Operaciones del Banco, dar dinero a interes, lo que va a hacer el Gobierno, descontar letras, medio para hacer circular el dinero, recibir depósitos, id. id., suplir dinero, sobre hipotecas, id. id.

Creemos, pues, que sin inconveniente ninguno mañana mismo existirá un Banco Nacional en Chile, realizando las operaciones de tal.


Núm. 351[2][editar]

La Comision de Hacienda se reunió el martes para dictaminar sobre el proyecto de lei presentado por el ejecutivo a las cámaras para fijar el empleo que debe darse a los fondos nacionales sobrantes, resultando de la discusion que tuvieron el acuerdo de la mayoría i su dictámen en favor del proyecto del Gobierno, discordando únicamente el señor Toro quien se dispuso a informar por separado i someter a la Cámara un contra proyecto dando un distino distinto a los fondos indicados.


Núm 352[3][editar]

Los negocios de Hacienda ocupan sériamente la atencion del Gobierno, de la lejislatura i del público. El empleo que deba darse a los 500,000 pesos existentes en las arcas nacionales es el punto en discusion. Sobre él ha pasado el Ejecutivo a las Cámaras un mensaje i proyecto proponiendo se le autorice para dar esos fondos a la circulacion en forma de empréstito que gane un interes de ocho por ciento.

Ayer ha debido reunirse la Comision de Hacienda para acordar i dictaminar sobre esta medida.

La opinion está visiblemente dividida sobre la eficacia de semejante medio. Unos opinan porque, sin pesar como se pretende en beneficio del pais, esta medida va únicamente a redundar en provecho de unos pocos favorecidos que harán usura con ese mismo dinero.

Otros se adhieren a que ese raudal sobrante se restituya a la circulacion en la forma de grandes trabajos i obras públicas de utilidad jeneral i por consiguiente fiscal, como son almacenes de depósito, caminos, muelles, etc. Hai otros, en fin, que consideran que ese caudal puede o debe únicamente darse a la circulacion a la sombra del crédito i ayudar al establecimiento de un Banco nacional.

El Ejecutivo no guarda silencio sobre éste ultimo punto; mui al contrario, se fija en el i hace mencion del establecimiento del Banco; pero lo juzga delicado por su naturaleza i no maduro ni en la opinion de las Cámaras ni en la del público. La medida que propone el Ejecutivo es pues transitoria, i destinada esclusivamente a dar un inmediato empleo a los fondos inactivos sin perjuicio de medidas posteriores que los hagan mas lucrativos para la nacion. El quiere visiblemente que ellos salgan a todo trance de sus manos, i en esta parte vemos con placer que el actual Ministro se separa del sistema ruinoso de guardar, que ha sido tan severa como justamente censurado en su predecesor.

Nosotros hallamos mucho de racional en el fondo de tantas opiniones diversas, todos, i el Ejecutivo a la cabeza están conformes en que salga ese caudal a la circulacion, pero todos varían en la forma en que esto deba practicarse. Entretanto, si se medita un poco, se vendrá a comprender de cuan poca importancia e influencia será en nuestro mercado la presencia de medio millon de pesos. La forma en que ese medio millon concurra al movimiento monetario podrá ser materia de seria alarma i acaloradas discusiones, sólo en cuanto afecta a los principios que en la cuestion están comprometidos; pero en cuanto a lo que ello valga en sí es bien poca cosa, bien insignificante.

Nos complace que el Gobierno haya revelado que la idea de un Banco no es estraña a sus proyectos futuros, pero ya que esa suma no puede ser aumentada con el poderoso i benéfico ausilio del crédito, ya que ella no puede por ahora entrar a formar una de las piedras angulares de nuestro deseado Banco; hallamos mucho de racional, mucho de provechoso en que ellos se inviertan en obras de conocida utilidad pú blica i fiscal, obras que rindan al Fisco mayor utilidad i que a la vez influirán de un modo mas sensible i saludable en desarrollar i promover nuestros elementos de riqueza.

Se dirá quizás que esta opinion escluye la posibilidad de aplicar mañana ese caudal al gran fin que se medita, pero a esto contestaremos que los ahorros i entradas que la realizacion de esas obras proporcionará al tesoro, pronto le retribuirán con usura la aplicacion que hoi se haga de un capital que para este objeto es mui a propósito, i para el que se le pretenda dar es insignificante.

Mas adelante i con presencia del mensaje i proyecto adelantaremos las reflexiones que ese documento nos sujiera.

Miéntras tanto, congratulémonos de ver al señor Pérez en movimiento i tomando parte activa en el difícil cargo a que lo ha llamado en circunstancias apremiantes la eleccion del Vice-Presidente de la República.


Núm. 353[4][editar]

El Mercurio de 6 del corriente, ocupándose del proyecto sometido a las Cámaras por el Ejecutivo, de poner en circulacion los sobrantes que habia en cajas, que El Mercurio hace ascender a 500,000 pesos al vencimiento del presente año económico, ha dicho estas palabras:

"Vemos con placer que el actual Ministro se separa del sistema ruinoso de guardar que ha sido tan severa como justamente censurado en su predecesor."

Estas palabras arrojadas a la ventura en un diario que hasta ahora ha gozado de crédito e influencia, hieren profundamente a un Ministro que hoi yace postrado bajo el peso de una porfiada enfermedad, que lo aleja de los negocios públicos, paralizando la realizacion de un sistema de operaciones financieras que no está en conocimiento del público, i que ha traido por consecuencia el dar a nuestro crédito en Lóndres un lugar mui elevado; pues los bonos del seis por ciento se venden en aquel mercado (los pocos que se ofrecen en venta) al ciento cinco, esto es, mas de a la par, i yo sé de un modo positivo que se venderían a ciento veinte por ciento, si en el convenio hecho al tiempo de realizar el empréstito no se hubiese estipulado que la amortizacion legal no podria hacerse mas de a la par; de modo que se compra por ciento cinco libras esterlinas un bono que tocándole la suerte de ser amortizado sólo producirá cien libras, milagro debido al sistema ruinoso del Ministro a quien con tanta lijereza i tan inconsideradamente se ataca.

Pero ántes de todo, necesito rectificar un hecho que da por sentado El Mercurio i que carece de fundamento. El Ministro Renjifo es el único autor del proyecto de poner en circulacion el sobrante que se halla en cajas. Antes de marcharse, o mejor diré, ántes de hacerse trasportar al puerto Constitucion, se acercó al Ministerio i aconsejó al Gobierno la oportunidad i urjencía de dar un paso semejante. De este momento data la decision del nuevo Ministro que no se ha separado del sistema llamado ruinoso por El Mercurio. Interpelo en confirmacion de este hecho a las respetables personas que forman el Gabinete.

En consideracion a que la enfermedad del señor Renjifo se prolongaba mas allá de lo que se creyó al principio, se propuso por un señor Diputado la separacion del Ministro Renjifo, quien mucho tiempo ántes, entónces i despues, habia reiterado sus instancias a fin de que se le admitiese la renuncia que por mi conducto había elevado al Gobierno; renuncia que existe en el archivo, i sobre cuya existencia con fecha mui anterior a las citadas reclamaciones, interpeló igualmente al señor Presidente de la República. Seria de desear que El Mercurio con su inimitable i acertado celo por los intereses del pais, influyese para que se admita la espresada renuncia, ya que el Gobierno, qué tambien vela por esos intereses no ha juzgado conveniente separar al Ministro que, sin temor de ser desmentido, puedo asegurar ha creado la hacienda en Chile; i si el Gobierno piensa que un sistema de operaciones de hacienda que tiene mil transacciones pendientes, no puede ser principiado por el Ministro que lo ha combinado i concluido por otro, a no ser que se suponga que éste haya de someterse ciegamente a lo concebido por su predecesor, esto no es un cargo que pesa sobre el señor Renjifo, sino sobre el Gobierno.

Las esplicaciones que preceden son sin duda, necesarias para desvanecer el error de El Mercurio, sin que sea mi ánimo disminuir el mérito del señor Ministro actual, mérito que El Mercurio desconoció espresamente cuando este Ministro se recibió del empleo. He creido ademas, que sin injusticia i aun diré sin falta de miramiento, no podia juzgarse el sistema administrativo del señor Renjifo, sistema trunco aun, pues no ha alcanzado sus últimos resultados, por efecto de la interrupcion causada por una enfermedad que no ha dejado hasta hoi de ser alarmante. Tiempo hai para juzgar al señor Renjifo i con mas seguridad que al presente, que aun no ha abandonado a la publicidad sus proyectos i sus operaciones. Con los resultados, los documentos i los datos podrá decirse si ha errado o no.

Por lo que hace a su sistema de guardar, no es fácil comprender lo que se designa con este nombre. Creyó necesario en Lóndres una suma de valores chilenos, i debió guardar para reunir la suma requerida. En este año se presenta una cantidad mayor, efecto de la acumulacion de los anteriores ahorros, i por eso el señor Renjifo ha indicado ahora la necesidad de ponerla en circulacion, miéntras se le da un destino definitivo, ya sea en la formacion de un Banco, en la construccion de almacenes o en la realizacion de otras obras públicas.

Para dar a réditos los fundos de la Tesorería, se necesitaba una autorizacion de la Lejislatura, i esta autorizacion no tenia objeto cuando sólo habia veinte o treinta mil pesos en cajas.

Creo suficiente lo que precede, para dar a cada uno lo que le pertenece, i evitar que se haga al señor Renjifo un cargo con lo mismo que él hace para no merecer ninguno.

Aunque sorprendido de las crueles cuanto injustas inculpaciones que un articulista dirije tambien al señor Renjifo, hecho el blanco de un encono mal disfrazado, careciendo de datos para contestarle, dejo en esta ciudad a quien podrá hacerlo de un modo convincente i victoríoso. —Antonio J. Vial.


Núm. 353[5][editar]

SS.EE. de El Progreso:

Cuando apareció en el número 609 de su apreciable diario un artículo editorial recomendando la autorizacion solicitada por el Gobierno para dar los sobrantes en arcas a interes de un 8% me apresuré a demostrar por la prensa los inconvenientes de esta medida; con el fin de ilustrar la cuestion mediante la discusion periodística, para cuando llegasen los debates parlamentarios, sobre esa cuestion a mi ver mui importante.

Como el Gobierno al proyectar el dar circulacion a los sobrantes, se proponía favorecer la industria volviéndole un elemento indispensable, creí imposible hacer concebir, buscando el oríjen de la crisis económica que hoi se presenta en Chile; las causas que la habian motivado, para descender luego a probar que el medio propuesto era inconducente a remover un mal, que diga lo que quiera El Progreso, el Gobierno debió haber previsto i evitado en tiempo. Nadie puede obligar a un Ministro a conservar su cartera, pero miéntras retenga su empleo la nacion i cada uno de los ciudadanos tiene derecho para exijir que ese Ministro haga el bien del pais. Es con este fin i haciendo uso del derecho que creo tenemos en Chile de manifestar nuestras opiniones por la prensa, que toqué algunos hechos administrativos que concernían al Ministro de Hacienda, como que de él nacia la nueva medida proyectada. Razon debí tener en el modo de ver esta cuestion, puesto, que toda la influencia del Gobierno apénas bastó para que obtuviese la mayoría de un voto en la Cámara de Diputados.

Añadiré que yo esperaba la discusion de principios, acre si se quiere, pero franca i leal; me figuraba que un sistema de hacienda seguido por tantos años con teson, por errado que fuese, debia basarse sobre algo mas que la presuntuosa incapacidad; pero estaba mui léjos de creer que a falta de razones se echase mano de ridicula palabrería; nunca creí que un insulto personal, grosero i gratuito se creyese bastante argumento, para sacar airoso un Ministro acusado de sus actos administrativos, ante la opinión pública. ¿No tenian otras armas con que batirse los amigos del señor Renjifo? ¿personalidades i bajezas vulgares es lo único que encuentran para entrar en la polémica de principios económicos? Podéis seguir, señores, el plan de defensa que os habéis propuesto yo no os acompañaré en él.

Al censurar la marcha administrativa del señor Ministro de Hacienda, yo como ciudadano cumplí con un deber que me dictaba mi conciencia; vosotros habrías cumplido con el vuestro probando que no tenia razon, pero sin alterar el sentido de mis asertos. Para mí, un Ministro no es mas que la representacion de un principio político, administrativo o económico; sus actos están bajo el dominio de la opinion pública; así lo entiende Guizot i Thiers, Rousel i Peel; si nuestros ministros o sus amigos lo entienden de otro modo, ellos sabran por qué.

Cuando hice arrancar el estado de crisis en que nos encontramos de la influencia que habia tenido nuestra emancipacion política en las costumbres, no dije jamas que la nacion chilena dilapidase en el lujo sus capitales, he dicho solamente que conoció nuevos goces i que buscó en la industria i en la laboriosidad los medios de satisfacerlos; bajo este punto de vista. Chile es digno de admiracion i respeto i no de mofa i burla; necesitaba un Ministro que supiese aprovechar el ardor i constancia con que se dedicó al trabajo, para hacerlo prosperar i no un tutor con que le pretende regalar El Progreso. Las tendencias que tomaba la sociedad eran industriosas i no de "contraer deudas" como lo dice el mismo diario. ¿Se atreverá a negar, el redactor del artículo que me ocupa, que un pais que se entrega con ardor al trabajo prosperará si encuentra la industria a que se dedique libre de los obstáculos que pudieran hacerla improductiva i perniciosa? Si la industria rural, la mas jeneral en Chile, está injusta i desigualmente grabada con impuestos ¿por qué estraña El Progreso que apuntemos como una proteccion, el repartir con equidad i justicia las cargas públicas? Si no tenemos caminos, puentes ni calzadas ¿cómo prosperará la agricultura, el comercio interior ni la minería? Si los capitales que necesita la industria con exijencia apénas los puede obtener a un alto premio que la aniquila i arruina ¿por qué no se pedirá al Gobierno que haga uso de ese crédito esterior e interior, que tiene, para venir en ausilio de la industria? Pero para los amigos del señor Renjifo el Gobierno i sobre todo el Ministro de Hacienda debe ser un ente "peusador" que vea los males del pais con calma e indiferencia para ellos el Ministro de Hacienda cumple con llenar las arcas del Estado, sin mirar si la nacion se arruina o nó, produciendo esas mismas rentas, que van a formar el tesoro público; para ellos un miserable i exajerado sobrante, es la respuesta victoriosa que encuentran, a todo cargo que se hace al Ministro, por los males que no sabe o no quiere evitar o remediar. "El Gobierno guarda, el Gobierno tiene crédito, el Gobierno atesora de dos millones a quinientos mil pesos" es la respuesta que encuentran para todo. Pero ¿qué es el Gobierno preguntaré yo a esos caballeros? ¿El Gobierno en una república, es acaso otra cosa que una emanacion de la nacion misma? se contentará el Gobierno con ser rico si la nacion se atrasa o empobrece.

Mas, ya es tiempo que sigamos al Progreso en su crítica sobre el artículo que publiqué, i que tanto le ha enfurecido. Veamos cómo realza a su héroe, haciendo ostentacion de sus hazañas.

"El Ministro Renjifo paga no sólo a los acreedores presentes sino que ocurre a Lóndres a pagar la inmensa deuda que le habia legado la guerra de la independencia. Si la nacion quiebra, el Gobierno rebosa en dinero por el sistema de guardar."

Este es el primer floron de la corona cívica con que El Progreso adorna las sienes del señor Ministro Renjifo. Veamos lo que vale en sí.

El Ministro Renjifo paga a los acreedores del Estado, ¿i qué queria El Progreso que el Ministro hiciese con las rentas que la lejislatura decreta para ese uso? ¿Queria acaso suponer que fuese posible que Su Señoría las dilapidase o apropiase? ¿Esas rentas son por ventura el fruto de sus lucubraciones, o son la continuacion de los impuestos que encontró el año 1841 cuando entró al Ministerio? ¿No tendria el derecho de reclamar una parte del milagro el señor Tocornal, quien no sólo pagó los créditos de Chile sino que sostuvo los gastos que ocasionó la campaña del ejército restaurador, que costó mas de tres millones al tesoro público?

En cuanto a los caudales mandados a Lóndres para pagar la misma deuda, ese es otro asunto del que me ocuparé pronto; pero de todos los elojios que se hacen al Ministro Renjifo, ninguno mas orijinal ni mas ridículo que el de que "si la nacion quiebra el Gobierno rebosa en dinero por el sistema de guardar" este sólo hecho que califican sus amigos, bastaría por sí sólo para cabeza de proceso, ante el tribunal del mundo ilustrado, contra el Ministro que se jacta i gallardea de este inaudito modo de entender la ciencia económica.

Se me hace un cargo de no haber indicado como se favorecen las especulaciones lucrativas, i el redactor de El Progreso no acierta, porque yo no lo dije, cuál puede i debe ser esa proteccion: ¡Pero esto, señor redactor, es demasiado! ¿no sabéis del modo como favorecen los Gobiernos ilustrados las especulaciones nuevas, que a juicio del poder llegarán a ser algun dia manantial de riquezas para el pais? ¿ignoráis todos los estímulos de que puede disponer un Gobierno para favorecer dignamente una industria cualquiera? ¿No acaba de pedir a la lejislatura el empresario de El Progreso que se quiten los derechos de importacion al papel de imprenta? ¿nó...? ¿Pero si lo sabéis? ¿por qué os hacéis inocente?

Otra inocencia del impugnador a mi artículo, dice: "que no está probado que otro sistema de rentas fuera mas justo i equitativo, sin disminuir las entradas fiscales"; por decontado yo no puedo ser autoridad para esta fácil demostracion, i por lo mismo omitiré el repetir los fundamentos en que apoyé la adopcion de un nuevo plan de rentas que publiqué el año 1841; pero si mis razones no bastan ¿no bastará el ejemplo de Venezuela, que ha casi doblado sus entradas en el término de doce años fiscales, adoptando otro sistema de rentas que el que existe en Chile i en todo análogo al que yo he recomendado mas de una vez? ¿ni bastará la esperiencia que la Francia nos suministra?

Pero para el redactor de El Progreso, no hai convencimiento, i apuesto a que jura que no hai mejor sistema de hacienda qué el seguido por el señor Renjifo, i que no puede aumentarse el bienestar de Chile i sus entradas, sino por obra de Dios i del tiempo.

Tambien se me pide muestre "qué vias naturales son de las que hablo cuando apunto lo que debió hacer el Gobierno ántes, i que está obligado a hacer todavía. En primer lugar yo no he hablado de vías naturales", yo lo que indiqué como proteccion a la industria fué dejar espeditas las vias de comunicacion hácia sus mercados naturales, lo que me parece significa otra cosa, de lo que con su acostumbrada buena fe me hace decir El Progreso.

Ahora ¿quiére saber cuáles son esas vias que pide espeditas la industria? se lo diré, son caminos, puertos, puentes, muelles, calzadas, etc., i no se diga que esa ha sido la solicitud constante del Gobierno, porque con el mal entendido i peor aconsejado plan de atesorar i amortizar la deuda estranjera, se ha atado las manos a la lejislatura i a los miembros del Gabinete i no comprendían la importancia de esta exijjncia pública ¿cuáles son los caminos, puentes, muelles, ni calzadas que se han hecho? ¿se dice que no hai hombre? ¿todavía se repite este cantinela? ¿por qué no se echa manos de los que posee el pais? si estos no sirven ¿por qué no se ha pensado en hacerlos venir de Europa? ¿No consigue cuanto quiere el Gobierno de las Cámaras? ¿era fuerza que un joven Diputado indicase que era necesario hacer venir del estranjero injenieros civiles, para que el Gobierno haya caido en cuenta que existia esta necesidad?

"Procurar a la industria capitales a tal premio que la hiciesen rica i próspera", esta fué otra de mis indicaciones, i eso dice El Progreso es lo que el Ministro piensa hacer, ¡piensa hacer! ¡bien se pudiera el señor Renjifo llevar un siglo pensando! ¿i miéntras tanto? ya se vé... si es su oficio ser pensador que piense! ¿qué remedio? ¿Tambien estará i pensando hacer públicos i sacar del monopolio en que se encuentran los puertos de San Antonio, Papudo, etc.?

Hace dos años que varios ciudadanos respetables se acercaron a Su Señoría para obtener de ella el que se mirase a todos los ciudadanos que quisieran avecindarse en dichos lugares, en el mismo caso que los que hoi gozan de ese privilejio,— desde entónces nada se ha hecho,— lo estará pensando.

Dicen los sostenedores del sistema inértico del señor Renjifo, que "es con ese fin que trató de dar al nombre chileno en el estranjero, un crédito de que carecía ántes," pero ese crédito que es doble del crédito particular mejor sostenido en Chile, hace ya dos años que se goza ¿i cuál es el uso que se ha hecho de él? se piensa i miéntras tanto si Chile no tuviera otra esperanza que la realizacion de los pensamientos del señor Ministro de Hacienda, bien pudiera juntarla con la que se conservan los portugueses, de que vuelva el rei don Sebastian.

Llega su turno a la cuestion de los setecientos mil pesos mandados a Inglaterra por el Gobierno i a ella se aferra El Progreso creyéndose por ese lado invulnerable; discutiremos. Los setecientos mil pesos cuya última parte se mandó a principios del año 1843 cuando ya se sabia que los fondos del seis por ciento se encontraban a noventa i nueve por ciento i los del tres por ciento al precio de treinta i siete a treinta i ocho por ciento, que equivale a lo mismo que los otros fondos, si se tiene cuenta de los intereses perdidos hasta el 30 de Septiembre del año 1847 en que debian principiar a pagarse. Ambos fondos estaban al mismo valor relativo ¿i por qué no habian ámbos de seguir la lei del crédito chileno en Lóndres, cada uno en su escala? ¿Creyó el señor Renjifo que en Inglaterra que son intelijentes en achaques de intereses no supiesen calcular la relacion en que debian estar las dos series del empréstito? ¿por qué se figuró el señor Ministro que sólo él conocia el secreto i que iba a tratar con bobos?

Sólo el señor Renjifo pudo equivocarse tan inocentemente, al juzgar tan poco entendida a la nacion inglesa en materia de crédito.

Pero no es esto sólo —¿qué órdenes claras i terminantes dió el señor Ministro? La de comprar a la par los bonos del seis por ciento i a su precio relativo los del tres por ciento, esto debió ser sin duda, puestos que son los precios a que aparecen comprados por nuestro ajente en Lóndres, novecienteis i tantos mil pesos en bonos de ámbas séries ¿i yo pregunto qué objeto se proponía el Gobierno en amortizar dinero al seis por ciento con otro que, contando gastos, comision, etc., le costaba a la nacion mas de un catorce por ciento? De qué modo sacaba sus cuentas para creer esta especulacion ventajosa? ¡Pero olvidaba que al partido —Renjifo, nada le importa que la nacion se arruine con tal que el Gobierno tenga crédito!— Como concilian en su cabeza estos dos hechos, es lo que no comprendo mas por acaso ¿los ingleses pensarán del mismo modo? ¿Qué dijerais vosotros señores de El Progreso, si se presentase un hombre bastante incapaz para tomar dinero al doce por ciento anual para redimir censos que sólo le ganaban el cinco por ciento? ¿Ganaría crédito para con vosotros, para con el público? ¿Lo creerían cuerdo? Pues estad seguro que la misma opinion que merecería ése individuo entre nosotros, la misma se ha formado la Inglaterra de nuestro Ministro de Hacienda; creedme que nuestro crédito, léjos de haber aumentado por esa causa su valor, debe haber sido un motivo de baja en los fondos —otra razon habrá sostenido el precio probablemente la de que pronto no seremos tan bisoños en achaque de crédito.

No quiero hacer mencion del otro flaco que tiene este gran pensamiento realizado del señor Renjifo, porque no quiero hacer pesada esta carta. Paso a la operacion financiera de la deuda Volante i que se ha guardado en el tintero El Progreso.

La amortizacion de esta deuda (fué uno de los hechos que denunciamos en el artículo que tanto ha incomodado a El Progreso) se redujo como lo dijimos entónces, a hacer revivir una deuda que no existia para Chile, pues que una lei del Congreso la había anulado en cuanto no se encontraba inscrita en el libro del crédito público, en el término prefijado por la misma lei. Cuál fué el fundamento que movió al Ministro, a echar ese peso mas sobre el tesoro, es cuestion que no ventilaré por ahora, pero lo que no puedo dejar de hacer notar, es que no se apoye en lei alguna i que no pudo tener por objeto el mejorar la condicion del pueblo, ni la de las rentas públicas, pues no concibo qué ventajas recibía el tesoro en tomar hoi veinte de don Fulano o don Sutano, para devolverles treinta al cabo de tres meses, lo que equivalía a tomar dinero a interes de un quince i medio por ciento mensual, a esta medida sin ejemplo en los anales de la mayor dilapidacion no sé qué nombre quiera dársele, pero ciertamente no honra mucho los talentos del señor Ministro. Sólo haré, por conclusion algunas preguntas sueltas a El Progreso i espero me las satisfará pues tan interiorizado está en los pensamientos i secretos del Ministro de Hacienda: 1.ª ¿Por qué fué mas del agrado del señor Renjifo i prefirió pagar la deuda muerta i no pagó la activa i rejistrada?; 2.ª ¿Por qué principió a pagarse esta sólo despues de caida en desprecio, por qué el Gobierno la rechazaba en transacciones de ajiotaje, cuando decayó su valor al diez o doce por ciento?; 3.ª ¿De qué modo influyó en la mejora de la hacienda pública el que pasasen a los bolcilio de los ajiotistas seiscientos o setecientos mil pesos?; i 4.ª ¿Por qué no contestó al reto que al dejar el ministerio el año mil ochocientos treinta i cinco, le dirijió el señor Tocornal sobre el estado en que dejaba la hacienda pública?

El Progreso se tomará, si le parece, el trabajo de contestar a estas preguntas i miéntras tanto me despido su atento servidor. —(Fdo.): B.J. de Toro.


  1. Este artículo ha sido tomado de El Progreso del 8 de Noviembre de 1844, núm. 619. —(Nota del Recopilador).
  2. Este articulo ha sido tomado de El Mercurio de Valparaiso del 7 de Noviembre de 1844, núm. 4973. —(Nota del Recopilador].
  3. Este artículo ha sido tomado de El Mercurio de Valparaiso del 6 de Noviembre de 1844, núm. 4972. —(Nota del Recopilador).
  4. Este artículo es tomado de El Progreso del 8 de Noviembre de 1844, núm. 619 —(Nota del Recopilador.)
  5. Este articulo ha sido tomado de El Mercurio de Valparaiso del 20 de Noviembre de 1844, núm. 4986. —(Nota del Recopilador.)