Testamento de Fernando Errázuriz Aldunate

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Testamento (1844) de Fernando Errázuriz Aldunate
Fuente: Notaría de Santiago, Yavar , año 1844, fojas 306.


Don Fernando Errázuriz y su esposa establecían importantes donaciones en su testamento.

A su hermano Ramón le dejaban $4.000; a don Francisco Javier, $1.000; igual suma a don Manuel Errázuriz Salas y una serie de otros pequeños legados, sin olvidar a media docena de sirvientes. Fundaban también una capellanía de $14.000 para sustentar la capilla de Lo Espejo; debía costearse un altar en la Iglesia de la Merced dedicado a Nuestra Señora de los Remedios; destinaban $2.000 para la reconstrucción de la Iglesia de los jesuitas; legaban a su hija Tadeo todas las joyas, a doña Fidela, la plata labrada y a don Manuel, los muebles. Don Fernando Errázuriz falleció el 16 de agosto de 1841 y fue sepultado en La Merced. Tres años más tarde, el 21 de septiembre de 1844 su viuda, doña Carmen Sotomayor, dispone del resto de sus bienes en forma extrajudicial. Cada uno de sus siete hijos recibía la suma de $16.203. que era el valor en que se estimaba el sobreprecio de los $60.000. en que se les había adjudicado cada propiedad. Estos se obligaban a entregar a su madre, anualmente, la suma de $780 cada uno. Doña Carmen se reservaba solamente su casa-habitación de la calle de las Monjitas, que se mantuvo intacta hasta hace pocos años en poder de sus descendientes para responder del valor de algunos legados que pensaba efectuado. La casa de la familia Errázuriz Sotomayor había sido edificada a principios del siglo XIX por el vizcaíno don Jose de Gana. Don Fernando Errázuriz la adquirió en 1817 y después de los días de su esposa perteneció a su hija doña Tadea que falleció soltera en 1863, en el incendio de la Compañía. Luego pasó a poder de don Miguel Salas Errázuriz, esposo de dos primas hermanas dobles, doña Victoria y doña Jesús Errázuriz y Errázuriz, en cuya descendencia perduró hasta 1937, habiendo permanecido en la familia 120 años.

Refiriéndose a esta mansión dice don Benjamin Vicuña Mackenna en su "Historia de la calle de las Monjitas"; "La casa que habitó y de que fue dueño el Presidente interino don Fernando Errázuriz, cuando derribó a O'Higgins en 1823 y cuando en dos ocasiones remplazó al General Freire, en 1824 y 25, es la que posee su familia y lleva el número 60, siempre en la acera del sol, que como se ve alumbra solo cuna de ventura en la predestinada vía. Pero allí falleció también aquel hombre notable por su inmensa fortuna y por su orgullo, por su patriotismo y su firmeza, llamado por los mordaces de su época en contraposición al último de nuestros reyes españoles, Fernando VIII".

Es del todo evidente que la estimación de $60.000, que se hacía de cada una de las hijuelas con fines hereditarios, no correspondía a la realidad, y que las debían valer acaso el doble, porque una de ellas, “La Rinconada de Espejo”, que mismo las cuales se estimó en dicha suma y media 2.099 cuadras, de las cuales 340 regadas y 1.400 de lomajes suaves, se taso en 1856, en la suma de $277.941. Por mucho que la propiedad agrícola hubiese aumentado de valor, es imposible que en los 15 años que mediaron entre 1841 y 1856, haya sufrido un alza de mis del 400 por ciento.