Tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación entre la Confederación Argentina y el Paraguay

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EN EL NOMBRE DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

Deseando el Gobierno de la Confederacion Arjentina y el de lа República del Paraguay estrechar, íntima y sinceramente las buenas relaciones tan necesarias para el desarrollo y progreso de una y otra naeion sobre las justas bases de comun interés; y de una reciprocidad perfecta, por un tratado de amistad, comercio y navegacion: S. E. el Sr. Presidente de la Confederacion Arjentina ha nombrado por su Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario al ciudadano Arjentino, Jeneral y Senador, D. Tomas Guido; y S. E. el Sr. Presidente de la República del Paraguay por Su Plenipotenciario, al ciudadano paraguayo Nicolas Vazquez, Ministro Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.

Los cuales después de haber examinado y canjeado sus respectivos Plenos Poderes y hallándolos en buena y debida forma, han ajustado y concluido los artículos siguientes:

ARTÍCULO I.

Habrá, perfecta paz y sincera amistad entre la Confederacion Argentina y la República del Paraguay. Los respectivos Gobiernos se comprometen mutuamente á emplear toda eficacia en consolidarlos perpetuamente.

ARTÍCULO II.

La Confederación Arjentina y la República del Paraguay adoptan por base de sus mutuas relaciones, la mas extrícta y franca reciprocidad.

ARTÍCULO III.

Si aconteciere que una de las Altas Partes Contratantes sе hallase en guerra con una tercera Potencia, la otra Parte Contratante se conservará perfectamente neutra.

ARTÍCULO IV.

En el caso establecido del anterior artículo 3°, los ciudadanos de la Potencia que se corservare neutra, podrán continuar su comercio y navegacion con el Estado en guerra, exceptuados los puertos y ciudades que se hallen bloqueados ó sitiados por agua, o tierra: empero en ningun caso será permitido el comercio de artículos reputados de contrabando de guerra.

ARTÍCULO V.

Para que no haya duda sobre cuales sean los objetos ó artículos llamados de contrabando de guerra, declarándose tales: 1.° cañones, morteros, obuses, pedreros, mosquetes, rifles, carabinas, fusiles, pistolas, picas, espadas, sables, lanzas, dardos, alabardas, granadas, cohetee, bombas, pólvora, mechas, balas y todas las otras cosas pertenecientes al uso de estas armas: 2.° escudos, capacetes, corazas, cotas de maya, fornituras, y ropa hecha de uniforme, y para uso militar: 3.° correaje de caballería, caballón, lomillos, sillas de montar y cualesquiera cotas pertenecientes á esta arma: 4.° y jeneralmente toda calidad de instrumentos,, áe hierro, acero, laton, y de cualquiera otros materiales manufacturados, preparados ó formados expresamente para hacer la guerra por mar ó por tierra.

ARTÍCULO VI.

En el mencionado estado de guerra entre alguna de las Altas Partes Contratantes y una tercera Potencia, ningún ciudadano de la otra, aceptará comision ó carta de marea para el fin de ayudar, ó cooperar hostilmente con su enemigo, so pena de ser tratado como pirata.

ARTÍCULO VII.

No serán admitidos en los puertos de la Confederacion Argentina y en los de la República del Paraguay, piratas ó ladrones de mar, y los Gobiernos de ambos Estados se obligan á perseguirlos y aplicarles rigorosamente la ley, del mismo modo á sus cómplices, y á los ocultadores de bienes asi robados.

Igualmente se obligan á la devolucion de buques y cargamentos, á sus legítimos dueños, ciudadanos de cualquiera de los dos Estados, ó á sus apoderados, ó respectivos ajentes consulares,

ARTÍCULO VIII.

Si desgracradamente sobreviniese la guerra entre la Confederación Arjentina y la República del Paraguay (lo que Dios no permita) las hostilidades no podrán empezar entre ambos países sin previa notificación recíproca, seis meses antes de un rompimiento.

ARTÍCULO IX.

Ев el caso del anterior art. 8,° ó de cualquier desacuerdo quiebra de amistad, ó rompimiento entre las dos Altas Partes Contratantes, los ciudadanos de cada una de las mismas Altas Partes Contratante», residentes en el territorio de la otra, podrán permanecer en él para arreglar sus negocios continuar en su comercio, a ocupacion en el pleno goce de su libertad y propiedad, con tal que sе porten pacíficamente. Sus bienes de cualquiera clase que sean, ya estén bajo su propia custodia, ya confiados á particulares, ó al Estado, no estarán sujetos a embargó o secuestro, ni á ninguna otra carga, ó exaccion, sino á aquellas que pueden gravitar sobre propiedades semejantes, pertenecientes á los ciudadanos nacionales. Pero en el caso de que su comportamiento dé motivo de sospecha justificada, se les podrá hacer salir del pais, concediéndoseles tiempo suficiente para sus arreglos, y la facultad de llevar consigo sus bienes y propiedades, y de disponer de ellos por cualquier medio legal.

ARTÍCULO X.

Los Arjentinos en el Paraguay, y los Paraguayos en la Confederación Arjentina serán perfectamente libres para manejar sus negocios por sí, ó por apoderado, contratar, comprar ó vender por mayor ó menor, ventilar, y defender sus derechos, en conformidad con las leyes del Pais de su residencia, y con la misma libertad y derecho que los ciudadanos naturales.

ARTÍCULO XI.

Se observará igualdad perfecta y recíproca por ambas Repúblicas en la mas amplia proteccion y seguridad de la propiedad de los ciudadanos de uno y otro pais; y no podrán ser gravados en los derechos de importacion y exportacion, sobre las mercancías, en los de tonelaje, puerto y demas imposiciones establecidas, ó que se establecieren tanto sobre el comercio directo, como sobre la carga, depósito, importacion, ó exportacion en las costas de una y otra República, con imposiciones mas gravosas que las que pesasen sobre los ciudadanos naturales.

ARTÍCULO XII.

Los ciudadanos arjentinos en el Paraguay y los ciudadanos paraguayos en la Confederacion Arjentina, gozarán en los respectivos territorios del mas pleno derecho á la posesion y uso libre de los bienes que introduzcan ó adquieran por compra, y venía, permuta, testamento, donación, ó de cualquier otro modo legal, en conformidad á las respectivas leyes vijentes.

Los bienes adquiridos por herencia, ó legado, no serán gravados con otros, ó mas altos derechos que los que pagaren los nacionales en casos semejantes.

ARTÍCULO XIII.

Los Arjentinos residentes ó transeuntes en la República del Paraguay, y los Paraguayos residentes ó transeúntes en la Confederacion Arjentina, no podrán ser obligados á servicio personal en el ejército y armada ni en las milicias nacionales y estarán exentos de contribuciones de guerra, préstamos forzosos, alojamiento y requisiciones militares.

ARTÍCULO XIV.

Ninguna propiedad arjentina sea de la naturaleza que fuere, podrá ser detenida, ó embargada en la República del Paraguay para el servicio público, ni aun á causa de urjente necesidad, sin previo ajuste con los propietarios, apoderados, ó consignatarios, tanto de los valores detenidos, como de la indemnizacion convencionada, para el resarcimiento de daños y perjuicios que aquellos sufrircn, lo cual deberá constar en estipulacion escrita y legalmente autorizada; y ninguna propiedad paraguaya sea de la naturaleza que fuere podrá ser privada en la Confederacion Arjentina, de las garantías acordadas por el presente artículo á las propiedades arjentinas.

ARTÍCULO XV.

Ambas Altas Partes contratantes se comprometen á no emplear en el servicio militar de mar ó tierra á los desertores del ejército de la otra, y convienen en la extradiccion de los soldados y marineros de guerra desertores, cuando fueren reclamados por los cónsules ó vice-cónsules respectivos.

ARTÍCULO XVI.

En el caso de fallecimiento no testado de algún ciudadano arjentino en territorio paraguayo, ó vice-versa, el Cónsul jeneral, Cónsul, ó Vice-Cónsul de su nacion intervendrá en el inventario, depósito, sellos y enajenacion de los bienes del finado, de mancomun con el albacea ó curador que el Gobierno nombre hasta la distribución de los bienes entre los herederos lejítimos, o entre sus acreedores.

ARTÍCULO XVII.

La navegación de los ríos Paraná, Paraguay y el Bermejo es completamente libre y común para los buques mercantes, y de guerra, arjentinos y paraguayos, en conformidad á las disposiciones vijentes en ambas Repúblicas.

ARTÍCULO XVIII.

Ambas Altas Partes Contratantes repetarán mútuamente los reglamentos fluviales que establecieren para seguridad de los intereses fiscales en las riberas de sus respectivos dominios, no pudiendo trasbarse en manera alguna el libre curso de la navegacion y comercio legítimo, ni con imposicion de derechos de tránsito, con detenciones, rejistros, ó embargos, ú otros impedimentos, en perjuicio de los intereses comerciales.

ARTÍCULO XIX.

Los puertos, canales habilitados para el comevcio extranjero, ó que se habilitaren por el Gobierno Paraguayo, quedan abiertos para todos los buques, cargamentos y efectos que naveguen bajo pabellon arjentino: los buques paraguayos gozarán de igual beneficio en los puertos y canales de la Confederación Arjentina, habilitados ó que en adelante se habilitaren para el comercio extranjero.

ARTÍCULO XX.

Las Altas Partes Contratantes admiten como buques arjentinos, ó paraguayos, los que naveguen con pabellón de una y otra República, que fuesen patentados, mandados, y tripulados de conformidad con sus respectivas leyes.

ARTÍCULO XXI.

En caso de que una de las dos Altas Partes Contratantes estuviere en guerra con alguna tercera Potencia, los dos Estados aceptan el principio de que la bandera neutral cubre las mercaderías, á excepcion délos artículos de contrabando de guerra, y délos oficiales y soldados en servicio del enemigo.

Por la misma razón, la propiedad neutral bajo pabellon enemigo, será reputada como enemiga. Este principio no es aplicable á las Potencias que no lo reconozcan y observen.

ARTÍCULO XXII.

Se admitirán mútuamente ajentes consulares para la proteccion del comercio respectivo, quienes en el lugar de su residencia gozarán de las inmunidades que se otorgue á los de igual clase de la nacion mas favorecida. Los papeles y archivos serán inviolables.

ARTÍCULO XXIII.

Los Cónsules y empleados en el consulado, estan exentos de todo servicio público, y de todo derecho, impuesto y contribucion eccptuando los que están obligados á pagar por su comercio, industria, y propiedad, y en lo demas quedarán sujetos á las leyes de los respectivos Estados.

ARTÍCULO XXIV.

Queda aplazado el arreglo de límites entre la Confederacion Arjentina, y la República del Paraguay.

ARTÍCULO XXV.

No obstante lo acordado en el artículo anterior se declara que la Isla de Apipé en el Paraná pertenece á la Confederacion Arjentina, y la de Yasiretá al Paraguay.

ARTÍCULO XXVI.

Las Altas Partes Contratantes se comprometen á establecer y costear en sus respectivos territorios, uno ó mas correos terrestres mensuales que conduzcan la correspondencia pública y oficial de uno u otro Estado, en los dias y hasta el punto que se acordase por separado.

ARTÍCULO XXVII.

Las cartas y correspondencias que llevasen la nota de francas del lugar de donde partieren, jirarán libres de porte por los correos de cada país.

ARTÍCULO XXVIII.

Las cartas y correspondencias conducidas por los correos dé una y otra de las altas Partes Contratantes, de tránsito para el extranjero, ó para diversos puntos de ambos Estados, serán encaminadas á su destino por los mismos conductos establecidos para la direccion de la correspondencia de la administracicn de correos donde se recibieren.

ARTÍCULO XXIX.

Si las cartas ó correspondencias, á que se refiere el artículo anterior, para un país extranjero, ó para cualquier punto de uno de los Estados Contratantes no pudiesen seguir á su destino, sin previo pago del porte, no será por esto detenido su curso. En este caso la administracion que la despachare anticipará el porte correspondiente, formando cargo de su valor á la administracion de donde procedieren, llevándose á este fin la cuenta respectiva, cuyo monto será liquidado cada seis meses, y pagado en la forma que acordaren ambos Gobiernos. La base de esta francatura será la tarifa en vigor en la administración que interviniere en el despacho de la correspondencia. Con este motivo las tarifas se comunicarán mútuamente.

ARTÍCULO XXX.

La correspondencia oficial de los respectivos Gobiernos, y la de sus Ajentes Diplomáticos, los periódicos, publicaciones oficiales de uno y otro país, panfletos, revistas, ú otros impresos destinados a la circulacion, circularán libres de porte por los correos de ambos países.

ARTÍCULO XXXI.

El presente Tratado será ratificado compelentemente y las ratificaciones canjeadas en la ciudad del Paraná, Capital Provisoria de la Confederacion Arjentina, dentro de tres meses ó antes si fuera posible.

ARTÍCULO XXXII.

La declaracion hecha en el art. 25 de este Tratado, es definitiva: todas las otras estipulaciones, salvo lo acordado en el art. 24, serán vijentes por seis años contados desde el canje de las ratificaciones.

En fe de lo cual Nos los Plenipotenciarios de la Confederacion Arjentina, y de la República del Paraguay, en virtud de nuestros plenos poderes, firmamos por duplicado este Tratado, y le hicimos poner los sellos de las armas respectivas.

Hecho en la ciudad de la Asuncion, Capital de la República del Paraguay, á los veinte y nueve días del mes de Julio del año del Señor de mil ochocientos cincuenta y seis.

L. S.= Tomas Guido. L. S.= Nicolas Vazquez.