Vida Militar y Política de Cabrera Tomo III: Capítulo II

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 Capítulo II
Vida Militar y Política de Cabrera Tomo III Buenaventura de Córdoba


Año 1838 CAPITULO II.

Sitio de Falset.—Espedicion de Tallada.—Ocupación de Morella por los carlistas, — Sitio jr rendición de Benicarló.— Acciones de Castralbo , Cherta jr Batea.

Comprende este capitulo desde los primeros dias del mes de enero hasta el 3 de marzo de i838.


[..texto faltante.. (pags 102-113)]



 Desviada con este necesario episodio la atención del lector, que había estado fija hasta ahora en Cabrera y concentrada en las breñas del Maestrazgo y Aragón, será bien narrar los sucesos que allí pasaron durante las correrías y derrotas de García y de Tallada. Ciega y caprichosa la suerte de las armas halagaba con sus favores al venturoso general, casi en los mismos instantes que sufrían todo el rigor de la fatalidad aquellos desatentados caudillos. Cabrera tomaba la ofensiva mientras los espedicionarios apenas podían estar á la defensiva: el primero se hacia dueño de Morella y de Benicarló, y los segundos eran derrotados en Baeza, Castril y Valdepeñas. Como la toma de Morella influyó considerablemente en la campaña, y este hecho se ha presentado con bastante divergencia , juzgo indispensable detenerme en su narración (1), recordando antes que Morella es una villa poblada por 6.OOO habitantes, cabeza de partido de su nombre, perteneciente en el dia á la provincia de Castellón, de cuya ciudad dista 14 leguas, 15 de Tortosa y 24 de Valencia. Situada á la mitad de un cerro muy alto casi separado de los inmediatos, levántase en la cumbre el escarpado peñasco, cuyo centro sirve de base á un castillo fuerte por la naturaleza y por el arte. Pretenden algunos autores que Morella ocupa el sitio del antiguo Bisgargis, y otros que debe su fundación á los sarracenos, quienes fortificaron este punto para hostilizar á los Condes de Barcelona y después á los Reyes de Aragón : desde allí salían á hacer correrías y talar los campos de los cristianos, hasta que el Rey D. Jaime I emprendió la conquista del reino de Valencia, y fue esta villa la primera plaza que se ganó por los esfuerzos de D. Blasco de Alagon, el dia 7 de enero de 1282. Pasaron á poblarla 500 familias cristianas, á quienes concedió el Rey varios privilegios y fortificó el castillo , quedándose la villa para sí, cediendo la de Sástago á D. Blasco en recompensa del servicio prestado. La subida al pueblo es por largas cuestas; las calles están todas empedradas; los edificios, colocados en anfiteatro, ocupan la parle S. del monte, y estendiéndose hacia el E. y O. forman calles en arcos y semicírculos, que van disminuyendo progresivamente de diámetro á medida que se acercan á la cumbre, dejando casi horizontales las circulares y muy pendientes las otras que las corlan.



 Ya se ha visto que Morella seguía constantemente bloqueada, y con mas rigor desde que la brigada castellana se dedicaba á este único objeto. Continuas conferencias ocuparon por espacio de un mes á los gefes y oficiales del bloqueo, que lo eran D. Martin Gracia, comandante de batallón; el capitán de infantería del de Valladolid D. Manuel García ; el teniente del de Burgos D. Pablo Alió, encargado del mando de 40 voluntarios de las compañías de cazadores y 3.ª de este mismo cuerpo, estacionados en el molino de Adell, bajo tiro de cañón de Morella. Durante el primer período del bloqueo, dos soldados de la guarnición de Cantavieja pidieron permiso á Cabrera para ponerse en relación con algunos artilleros de la plaza, á quienes conocían por haber servido juntos en el mismo cuerpo antes de pasarse á las filas carlistas. Otorgado el permiso, presentáronse en Sinctorres al coronel gefe de la brigada castellana Don José María Delgado. El plan que Cabrera propuso á los soldados se reducía á entrar uno de ellos en la plaza, ponerse en combinación con sus antiguos compañeros de armas, y aprovechando el dia que estos diesen el servicio al castillo, entregarlo á los carlistas. Introdujóse el soldado en la plaza como desertor del campo enemigo; mas el temor que le inspiraba una comisión tan difícil como peligrosa embargó sus sentidos, y solo tuvo aliento para confiar el secreto á una señora muy adicta á la causa de D. Carlos. Esta señora, aterrada al oir las palabras del soldado, procuró disuadirle de su propósito ponderando los riesgos que le amenazaban si trataba de llevarlo á cabo. El encubierto desertor abandonó enteramente su plan y convirtióse en defensor de Morella , volviendo á su antiguo cuerpo de artillería. Perdieron pues los bloqueadores toda esperanza de encontrar cómplices en la plaza, y fue necesario apelar á otros medios.



 Don Martin Gracia, que conocía perfectamente la topografía del pueblo y castillo de Morella, creyó posible tentar un golpe de mano al O. de la fortaleza. Aunque no menor la elevación de la muralla por este lado, parecía sin embargo accesible y como único punto de asaltarla. Comunicó Gracia su idea á García y á Alió, y la aprobaron. Pero las circunstancias eran todas contrarias: la guarnición de la plaza bastante numerosa y muy decidida por la causa constitucional , los almacenes bien provistos de municiones de boca y guerra, mientras que los bloqueadores sufrían el rigor de la estación , faltos de abrigo y escasos de mantenimientos. Era Alió muy querido de sus soldados ; y confiado en que éstos le seguirían á donde los condujese, juró no dejar de la mano el proyecto hasta realizarlo ó morir. Todo el plan se redujo á sorprender la vigilancia de los centinelas enemigos, y después de un maduro acuerdo resolvieron los gefes del bloqueo que debia esperarse para dar el golpe una de las noches oscuras y tempestuosas tan frecuentes en aquel pais. Parecióles también necesario entusiasmar el ánimo de los voluntarios, hasta tal punto que sin violencia marchasen al peligro. También era indispensable procurarse un sugeto recientemente salido de Morella, para que sirviera de guia al oficial encargado del asalto. Hallar un paisano que á las circunstancias especiales de esta empresa reuniese el valor, no fue posible; pensaron pues los gefes elegir uno de los tres soldados de la guarnición (llamábanse Agustín Escobedo, Fernando Adell y Ramón Orgue), que habian abandonado á Morella el dia 19 de enero para pasarse á los carlistas. Mas como los desertores inspiran siempre desconfianza, se tenia cuidado de enviarlos á Sinctorres, donde estaban seguros y nada podían adelantar aunque fuese su objeto servir de espías á la guarnición. La necesidad de proporcionarse un guia obligó al gefe del bloqueo á conservar á uno de dichos soldados, que fue Ramón Orgue, y se destinó al destacamento mandado por Alió. No era prudente hablar del proyecto á este soldado antes de esperimentar su lealtad y su valor, y se presentó la ocasión de hacerlo en un ataque sostenido contra los bloqueados el dia 20 de enero, hacia la parle de la Fontanella. Alió, que no le perdía de vista durante la refriega, pudo convencerse de la intrepidez y entusiasmo de Orgué, con quien tuvo una entrevista, previo el permiso de Gracia, y le manifestó todo el proyecto, haciéndole ver que desearía tomase parte en la empresa, tanto por conocer mejor el estado del castillo y punto que habían de escalar, como porque siendo recien venido del ejército enemigo, debia dar pruebas de valor y decisión. El soldado contestó que llegada la hora tomaría el número primero entre los que habian de ejecutar el asalto. Dilatábase éste, no por falta de ardimiento, sino por la responsabilidad en que incurría Gracia malográndose una operación que todos calificaban de temeraria. Motivos particulares y estraños á la cuestión hicieron que Gracia pidiera cinco días de licencia para ir á Sinctorres, quedando las fuerzas del bloqueo al mando de D. Juan José de Neira, 2.° gefe del batallón de Burgos. Durante los dias 23 y 24 procuró Neira enterarse del proyecto de Alió y Gracia, de la posición de la plaza, y de los puntos que ocupaban las tropas bloqueadoras.



 Amaneció en fin el dia 25 de enero, dia crudo, tempestuoso y sombrío, que dejando cubiertas de nieve las montañas, creyó Alió muy propicio para consumar su designio. Decididos á no retroceder ante ningún obstáculo, encamináronse Alió, García y el subteniente D. Miguel Vidal, que tomó una parte muy activa en la empresa, al alojamiento de Neira, y pidieron permiso para realizarla aquella misma noche: accedió Neira, y puso á disposición de Alió y compañeros la fuerza que necesitasen. Espresó Alió que su destacamento bastaba, pero que siempre sería conveniente una reserva para reemplazar los soldados que tuviesen la desgracia de sucumbir. En su consecuencia mandó Neira al subteniente D. Juan Lucas, cuyo destacamento estaba en la masía de Querol, que á media noche acudiese con su tropa al molino de Adell. Trataron en seguida Neira y compañeros de la colocación que convendría dar á las diferentes partidas escalonadas en la línea del bloqueo, y se resolvió unánimemente que permanecieran en su respectivo cantón por las razones siguientes. Los soldados estaban mal vestidos, descalzos y escasos de raciones, el campo cubierto de nieve, el frió escesivo. Temióse también que entre tantos hombres réunidos no se conservara el silencio indispensable , y que no teniendo todos las cualidades necesarias para arrostrar tan gran peligro se encontrasen algunos que, impulsados por el miedo ó la insubordinación, destruyeran un proyecto tan sigilosa y esmeradamente combinado. Podia suceder que un traidor penetrase en Morella á favor de la oscuridad, ocasionando una funesta derrota.



 A las seis de la tarde del mismo día 25, los oficiales Alió, García y Vidal reunieron el poco dinero que tenían y mandaron disponer una cena , que aunque poco espléndida reparase las fuerzas de los voluntarios. Diéronles después alpargatas, un paquete de cartuchos y dos piedras de fusil. A las diez de la noche revisó Alió su destacamento en una cuadra del molino de Adell y declaró el proyecto, encareciendo la gloria que les resultaría con solo intentar tan ardua empresa, y prometiendo marchar al frente hasta apoderarse de la codiciada fortaleza , ó perecer. Entusiasmados los voluntarios prorumpieron en vivas al Rey, á la Religión, á Cabrera y á sus oficiales. Satisfecho Alió al ver la generosa resolución de los voluntarios, se ocupó desde luego en prescribir á cada uno sus deberes, á fin de que la imprudencia ó el descuido de un solo individuo no causara la perdida de todos. Entre las prevenciones fueron estas las mas notables: subordinación tan ciega, que no les permitiera retroceder ni aun en presencia de una muerte segura ; silencio profundo y no interrumpido, aunque se vieran rodeados de grave conflicto ; recomendando muy espresamente que marcharan con union y celeridad, sin toser ni fumar. En seguida les recordó que no habría cuartel para ellos, y siendo imposible la retirada , no quedaba mas camino que la victoria ó la muerte. Suponiendo que se hicieran dueños del castillo, encargó que fuesen humanos con los vencidos; dijo que la gloria de apoderarse de Morella resonaría en todo el mundo, obteniendo además la merecida recompensa de su general Cabrera. Para evitar confusion y embarazos en el acto de la escalada invitó Alió á sus soldados á una numeración espontánea, á fin de saber después del combate qué parte de peligro ha- bia tocado á cada uno. Todos querían el número 1.°; y habiéndoles manifestado su gefe que estaba reservado á Ramón Orgué, según se ha dicho, tomó el número 2.° Manuel Martinez, el 3.° José Franc, el 4.° Juan Donato, y los restantes hasta el 20 fueron adjudicados sucesivamente á los mozos en quienes Alió tenia mayor confianza, previniendo al resto de la fuerza, que cuando los 20 hombres estuviesen dentro del castillo era indispensable que todos subieran con prontitud. Llamó á los 3 gastadores del batallón de Valladolid, Lino Pineda, Lorenzo Oliver y Florentino Prieto, hombres robustos, á quienes recomendó el cuidado de sostener la escalera durante el asalto, pues no habia punto donde poderla fijar. Mandó finalmente á sus 20 hombres cargar los fusiles con un puñado de pedazos de bala ó cortadillos, y que una vez disparado el primer tiro se precipitaran sobre el enemigo á la bayoneta. A las once de la noche separóse Alió de sus soldados, haciéndoles presente que podian dormir tres horas, y que volvería él mismo á despertarlos. En seguida pasó á la habitación de Neira, y dióle cuenta de las medidas adoptadas. Hizo y cerró su testamento, arregló sus papeles, escribió la despedida á su familia y á sus mas predilectos amigos, y recomendó al asistente que hiciese llegar los pliegos á su destino si perecía en el asalto. A las doce de la noche llegó el teniente Lucas con su destacamento, cuerpo de reserva de Alió.

Las dos de la mañana sonaron en el reloj de la iglesia archiprestal, hora señalada para principiar las operaciones. Regresa Alió al molino donde dejó á sus fieles voluntarios, los contempla un momento antes de interrumpir el tramquilo sueño á que están entregados, y á la voz de arriba, muchachos, se levantan, toman las armas, forman, y esperan la orden de marchar. Advirtió Alió que el quién vive de ordenanza se sustituyera con las palabras perro y para respuesta gato, palabras fáciles de pronunciar y de recordarlas todos los soldados por torpes que fuesen, distinguiéndose asi los amigos de los enemigos. Hecho esto pasaron los oficiales á ver á Neira, que debía permanecer en el molino de Adell para tomar las medidas convenientes ínterin marchaban al asalto ; y advirtiéndole que en el caso de quedar vencedores encendería una hoguera en determinado punto, dieron todos un estrecho abrazo á Neira, y el á Dios del soldado. Rompiendo la marcha á la cabeza de su corta fuerza llevaba Alió una caja de fósforos y un manojo de teas, destinadas á ser la señal del triunfo, á fin de que Neira adoptase con oportunidad las disposiciones necesarias, haciendo poner sobre las armas y avanzar hasta Morella á los demás destacamentos, que ignorantes del plan de asalto estaban en sus cantones entregados al reposo. Llegado Alió al molino de los Capellanes tomó dos escaleras preparadas de antemano, cuyas estremidades estaban revestidas de paño para evitar el menor ruido al tiempo de colocarlas. La oscuridad, el frió y una furiosa tormenta detenían algunos momentos la pausada marcha del destacamento, que callando y sin sentirse una voz ni una pisada tocó felizmente el estribo de la muralla. Puesta una escalera subió Alió con los primeros números al peñasco en que debia apoyarse la otra, y como no llegaba hasta el estremo del muro, tuvieron que sostenerla á pulso los tres gastadores antes nombrados. A las cuatro y cuarto de la mañana Ramon Orgué y Manuel Martínez, seguidos de Alió, trepaban por la segunda escalera , cuyo acceso era muy difícil en razón á estar colocada verticalmente. Al momento de presentarse el primero sobre la muralla le divisó un centinela enemigo cuya garita no distaba diez pasos. El carlista, sin dar mas tiempo al centinela que para gritar cabo de guardia, los facciosos, dejóle muerto en su puesto. Los demás asaltadores dirijidos por Vidal y Lucas cayeron de improviso sobre la guardia, que con estraordinario valor opuso una defensa inútil. Encerrada en el cuerpo de la misma se forlificó é hizo un vivísimo fuego por las ventanas y aspilleras, de que resultó gravemente herido el soldado Benito Pineda. Las voces viva el Rey, viva Cabrera, acompañadas de tiros, amenazas y descompasados lelilíes persuadieron al enemigo que 4 ó 5 batallones carlistas estaban en el castillo, y abandonando el cuerpo de guardia se refugió en la villa, escepto 8 ó 10 hombres que se entregaron pidiendo cuartel. Dueño Alió de la fortaleza abre los almacenes, distribuye cartuchos, refuerza la puerta de comunicación entre el castillo y la plaza con los voluntarios que subían sin cesar por el muro, enciende las teas, y la hoguera señal de triunfo brilla en medio de las tinieblas. El gobernador Portillo con la guarnición y milicianos, que al toque de generala se habian reunido, trataron de reconquistar el castillo ; pero estrelláronse sus porfiados conatos en la actividad de los escaladores, que á fuerza de balas y granadas de mano hicieron retirar al enemigo camino de Horcajo.



 Neira y García al ver la deseada hoguera pasaron orden á todos los destacamentos de reunirse en el molino y avanzar hacia Morella. Entre tanto Alió, que ignoraba la fuga de sus adversarios, tomó las precauciones convenientes hasta que alborease el dia. A las seis de la mañana retumbaba en aquellas montañas una estrepitosa salva anunciando que la capital del Maestrazgo estaba en poder de Cabrera. Establecieron los carlistas una guardia en la puerta del castillo para que nadie entrase ni saliese sin dar Alió en persona la licencia. Al frente de 35 hombres, dejando 40 en el castillo, resto de los 75 que habían verificado la escalada, bajó á la población, puso un reten que servia de principal ó prevención en la plaza del Mercado, y patrullas de 4 soldados y 1 cabo recorrían las calles para evitar desórdenes y tropelías. Presentáronse á Alió 30 soldados cristinos al mando del sargento 2° Antonio García, manifestando sus deseos de servir en las filas carlistas; "pero la natural desconfianza (dice la citada memoria) que debia inspirar un movimiento que aparecía retardado ó hijo de la necesidad , ó bien emanado de inevitables é imperiosas circunstancias, obligaron á Alió, no tan solo á providenciar sudesarme, sí que también fueron custodiados en el castillo hasta que providencias ulteriores pudieran determinar su suerte futura. Alió, acompañado del sargento García y dos paisanos llamados Francisco Vives y José Prats, que prestaron servicios muy importantes, recorrió la villa, tomando medidas enérgicas que salvaron á los habitantes de Morella del saqueo que parecia inevitable, y de las demás vejaciones que son consiguientes á un asalto." A las diez de la mañana todas las fuerzas del bloqueo entraban en Morella con Delgado y Neira, á quienes entregó Alió las llaves de la plaza. Halláronse en la misma (Boletín número 108) 11 piezas de artillería, municiones de boca y guerra, y crecido número de fusiles. El gefe de la brigada castellana D. José María Delgado tomó el mando hasta recibir órdenes de Cabrera, á quien dirijió la comunicación siguiente,



 Ejército Real.=Brigada Castellana.=Excelentísimo Sr.=Son las once de la mañana, y tengo la satisfacción de decir á V. E. que la plaza y castillo de Morella reconocen al mejor de los monarcas, y yo me he situado en aquella con los batallones 2.° de Burgos y voluntarios de Valladolid. El gobernador rebelde se fugó con casi todas las fuerzas en dirección á Aragón, pues á las siete y media pasó por Forcall (Horcajo} : algunas partidas mías andan en persecución, y parece salieron para Luco. Una partida de rebeldes, según unos de 5o hombres y según otros de algunos mas, contramarcharon, y han repasado el camino de ésta á Sinctorres, y unos 30 hombres nuestros entre asistentes y ordenanzas, que se hallaban en aquel pueblo, los han alcanzado á una hora de ésta, les he mandado alguna fuerza, é ignoro el resultado. Hasta ahora no hemos tenido mas pérdida que un valiente del 2.° de Burgos malamente herido de un brazo. Daré á V. E. los detalles y relación de los aprehendidos. Dios guarde á V. E. muchos años. Morella 26 de enero de 1838.=Excmo. Sr.=El ge fe de la brigada, José María Delgado.= Excmo. Sr. D. Ramon Cabrera, Comandante general de Aragón, Valencia y Murcia.

El parte del general Oraa dice asi.

Ejército del Centro.=Excmo. Sr.=Con fecha 2 de febrero dije á V. E. desde Vinaroz lo siguiente. = Excelentísimo Sr.= El coronel D. Bruno Portillo y Velasco, gobernador de Morella, me dice desde Calanda con fecha 26 del pasado lo siguiente.="Excmo. Sr.=No han bastado mis desvelos y fatigas para conservar la plaza de Morella, que S. M. nuestra augusta Reina me había confiado. Desde el mes de setiembre hasta mi último parte del 28 del actual he reiterado à V. E. los diferentes apuros que me han rodeado ; pero en la madrugada de este día he agotado la copa del dolor. A las tres de ella el capitán de llaves me dio parte que había tiros en el castillo , y á poco rato me se presentó el teniente que lo custodiaba del provincial de Santiago D. Mariano Cuero, que había abandonado el punto con mas de 30 hombres que tenia á sus órdenes por haberlo escalado los enemigos, sin decirme el punto en que han dado el asalto, y los cómplices que pudiera tener de los que á sus órdenes tenia. Al momento formé la tropa que había en el cuartel , é hice la señal de generala con la campana de mi casa : con ella salí á reconquistar el castillo, y se me incorporaron el teniente de artillería D. Rafael Mas, el del provincial de Santiago D. Jaime Iglesias, y mi ayudante D. Benito Lema ; llegamos al cuerpo de guardia inmediato á la parte del castillo, que hallamos cerrado ; quisimos fingirnos de su partido para ocuparlo, pero nos hicieron un vivo fuego y arrojaron algunas granadas de mano al camino cubierto, por cuya razón marché con un sargento 2.° de cazadores de Oporto à subir los colchones de mi casa y faginas embreadas que tenia para forzar la puerta, y al entrarme yo por la puerta de escape que hay desde el cuartel al camino cubierto, por donde coloqué mi tropa en él, rodé las escalas en la oscuridad y quedé tendido, dislocándome ambas piernas : como pude volví al mismo camino revolcándome en la nieve, me encontró el ayudante Iglesias y unos pocos soldados que habían abandonado ya la puerta Ferrisa. Había prevenido al capitán Valenzuela ocupase y sostuviese la torre de San Miguel; y quedándome sin mas fuerzas para realizar la reacción que había intentado que las que se habían aglomerado en el llaño del Estudio en la confusión de la noche, quería permanecer tranquilo esperando la muerte, cuando mis soldados me agarraron y subieron sobre el caballo, y penetrado que la traición había consumado la obra y no podría conseguir mas que cortar las vidas de los que habían querido salvar la mía, les dije : "orden y unión: yo pereceré al frente de vosotros, y vamos à arrollar al enemigo, sean las que fueren las fuerzas que nos amenazan." A las seis de la mañana salí al frente de mí columna en dirección al Forcall. Sorprendí é hice prisionera una avanzada de 1 capitán, 2 oficiales y 15 hombres, y en el Forcall fueron también prisioneros 1 coronel, i comandante y 5 facciosos, huyendo los demás de dicho pueblo, que nos hicieron algunos disparos desde las alturas. Me he dirijido á este fuerte , y ahora que son las seis de la farde acabo de llegar con 2 tenientes, 2 subtenientes y el comandante de artillería, y sobre 200 hombres y varios nacionales y patriotas : y como ignoro la posición de V. E., que aqui no me dicen, y las últimas noticias que recibí de V. E. son del 18 y 20 del anterior en Segorbe, me dirijiré mañana à Alcañiz, y desde allí oficiaré à V. Е. y obraré según los datos que adquiera y mi salud lo permita."=Lo que con el mayor disgusto traslado á V. E. à fin de que llegue á conocimiento de S. M, añadiendo, que estoy íntimamente convencido del buen comportamiento del benemérito coronel D. Bruno Portillo, gobernador de Morella. Los informes estrajudiciales que he recibido, y los indicios vehementes que resultan del parte de este gefe, me persuaden que la traición ha tenido una parte muy activa en este desgraciado suceso , habiéndose valido para ello los rebeldes de varios desertores de sus filas, que después de haber conseguido seducir algunos individuos de la guarnición facilitaron la perpetración del execrable atentado que deploro, por lo cual mandaré instruir el competente sumario en su averiguacion.=Y lo repito ahora à V, E., porque tengo entendido que esta comunicación ha sido interceptada por los enemigos. = Dios guarde á V. E. muchos años. Cuartel general de Teruel 14 de febrero de 1838.=Excmo. Sr.=Marcelino Огаа.=Ехсmо. Sr. Secretario de Estado y del Despacho de. la Guerra.

...... Circulaba ya en Benicarló la noticia de la toma de Morella : "esto ya es otra cosa, esclamó Cabrera en los trasportes de su estremada alegría : la campaña tomará otro rumbo ; Morella es nuestra , señores ; Morella es nuestra; tenemos ya dos fortalezas." Después de haber recibido las felicitaciones de cuantos gefes y oficiales se hallaban en Benicarló, encerróse en su alojamiento para dictar las comunicaciones siguientes: parte á D. Carlos y á la Junta gubernativa, anunciando la toma de Morella; nombramiento de gobernador de esta plaza á favor del que lo era de Cantavieja D. Ramon O'Callaghan, que fue reeplazado por D. Martin Gracia; oficios á todos los comandantes de armas para que diesen publicidad al suceso y permiso á las familias desterradas que desearan volver á Morella ; finalmente, la

Orden general del día 28 de enero de 1838 en Benicarló.

"Voluntarios : Viva el Rеу.=A esta voz han sucumbido los que poco ha desafiaban vuestro valor y lealtad, jactándose de que se alimentarían con carne humana, ó sea con los cadáveres de nuestras familias. Esto me recuerda que dos años van á cumplirse ahora del sacrificio de mi virtuosa é inocente madre, recuerdo que acibara todos los instantes de mi vida, y está grabado en mi corazón con letras de fuego. Morella es ya del mejor de los monarcas ; loor á los denodados castellanos nuestros camaradas. También à vosotros reserva el cielo nuevos laureles, porque sois valientes y peleáis por la Religión, por el Rey, y por las leyes que han hecho felices à nuestros padres. Acabáis de vencer en Benicarló, y venceréis siempre que, observando una rígida disciplina, sigáis los preceptos de los dignos gefes y oficiales que os mandan, y de vuestro general y compañero. = Cabrera.

La Junta gubernativa dio también la siguiente alocución, inserta en el Boletín de 28 de enero.

”Carlistas: el carro de la victoria que ha de conducir á nuestro adorado Carlos V al trono de sus augustos mayores no rueda ya, se precipita, y todo el poder del infierno no será bastante à detenerle. De las provincias han salido cuatro respetables divisiones, que van á esparcir el terror y el espanto en las filas ya consternadas de los enemigos del altar y trono: en Cataluña las tropas de la legitimidad han ganado dos brillantes acciones. Las facciones pululan por todas las provincias , y en la importante plaza de Morella y su castillo tremolan ya las banderas del mejor de los soberanos. Loor eterno al Dios de las victorias, y à los valientes que prodigan su heroica sangre en defensa de la Religion y del Rey."

El dia 31 hizo Cabrera su entrada pública en Morella. El Boletín de 7 de febrero la describe asi. "Anticipadamente anunció un tiro de cañón que S. E. se aproximaba. A esta señal las autoridades civiles y militares, los gefes y oficiales de la guarnición, una comisión de la Junta gubernaliva y demás empleados de todos ramos salieron á esperarle á la puerta del Estudio, en cuyo punto se hallaba reunido un inmenso gentío, que con indecible ansia esperaba al vencedor de Benicarló para felicitarle. Este entró á las tres de la tarde en medio de las sinceras aclamaciones del fiel vecindario de Morella, que sin cesar dirijia vivas á la Religión, al Rey y á su general, que acompañado de música, bandas de los batallones castellanos, bandeos de campanas y salvas de artillería patentizaron á S. E. los sentimientos de lealtad que en otras ocasiones sellaron con su sangre muchos de los habitantes de Morella. Tanta heroicidad , tan grande entusiasmo fue correspondido por S. E. con las mayores muestras de gratitud, leyéndose en su guerrero semblante el cordial reconocimiento que su sensible corazón protestaba á los fieles vecinos de Morella, y á los valientes castellanos que elevaron sobre esta fortaleza el pendón real."

Cuatro dias permaneció Cabrera en Morella,. dedicado á inspeccionar las obras del castillo, proveer los destinos para el orden y servicio de la plaza, y dictar medidas de vigilancia, entre ellas doblar los centinelas del punto de la escalada. Alió (2) fue premiado con el inmediato empleo y la cruz de San Fernando de segunda clase, Gracia con el grado de coronel, los demás oficiales que tomaron parte en el asalto con un ascenso, los voluntarios con 16, 24 y 3o duros, según el mérito que cada uno habla contraido. Al soldado Ramón Orgué, número primero, púsole Cabrera las charreteras de capitán , á Manuel Martinez, número segundo, la de subteniente. Las escaleras, siguiendo una antigua y guerrera usanza, se colocaron en la iglesia archiprestal, como emblema y recuerdo del acontecimiento

(1). He tenido présentes al redactarla estos datos: «Diario de operaciones del ejército del Centro; Diario del E. M. de Cabrera; Memoria sobre el asalto y toma de Morella, por el capitán de caballería D. Antonio Manuel Gutiérrez, imprenta del ejército Real, año 1838; Descripción de la toma de Morella bajo las órdenes del teniente D. Pablo Alió;" y oíros documentos cuya estension no permite insertar en el apéndice, pues ocuparían mas de 400 páginas , ni la creo tampoco necesaria cuando en el testo se estractan escrupulosamente.

(2)En varios periódicos y folletos estrangeros que describen y comentan la toma de Morella, no solo se equivoca el apellido de Alió , escribiendo Alliot , Allieau y Alion , sí que también se habla con variedad de la cuna de este oficial, creyéndole unos valenciano, otros aragonés, otros castellano. Para que la patria y nombre de este español, sea cual fuere su celebridad, apareciesen exactamente en la historia , pedí aclaraciones al mismo interesado, que con carta del 14 del corriente (julio de 1845) acompaña la relación siguiente.

Nací el dia 29 de marzo de 1810 en Sarreal, villa de Cataluña, provincia de Tarragona, partido de Montblanc. Fueron mis padres Bartolomé Alió y María Anguera . hacendados, vecinos de dicho pueblo. Pasados los años de la infancia colocáronme mis padres en el convento de Trinitarios de Tarragona, donde estudié gramática latina; en 1827 comencé á cursar filosofía en el Seminario conciliar de la misma ciudad, siendo catedrático el muy erudito Padre Lector Anglada, religioso Franciscano. En setiembre de 1830 entré colegial en el mismo Seminario y comencé la teología, obteniendo al tercer año una beca de premio por oposición. Al fin del 4." año defendí en acto público conclusiones de esta facultad, siendo mi patrono el Licenciado D. Antonio Palau, presbítero. En junio de 1835 terminé el primer año escolar de moral, religion y oratoria. Dos meses después tomé partido en las filas de los defensores de D. Carlos , incorporándome al primer batallón que mandaba D. Manuel Ibañez , conocido por el Llarch de Copons. El dia 31 de agosto fui nombrado subteniente de infantería por el brigadier D. Matías de Vall. Sirviendo de subteniente en dicho cuerpo y provincia, me hallé en 28 choques con el enemigo. En julio de 1836 solicité y obtuve licencia para pasar á las fuerzas de la derecha del Ebro, y se me colocó en la compañía de tiradores del primer batallón de Valencia á las órdenes de D. José Miralles, conocido por el Serrador. Este cuerpo con otros salió de Benasal el dia 7 de setiembre del mismo año, dirigiéndose á Castilla, y el 11 se incorporó en Utiel con la división espedícionaria de Gómez. Seguí á las órdenes de este general hasta el 19 de diciembre, que de retirada entramos en Orduña, habiéndome encontrado en las acciones de Villarrobledo , Gaucin, Arcos de la Frontera , toma de Córdoba , Almadén, &c. Por un Real decreto dado en fаvor de los espedicionaríos obtuve el grado de teniente. También mе encontre en el sitio de Bilbao, y en otras acciones y escaramuzas hasta el 20 de julio, que formando mi batallón parte de la columna espedicionaria de Zaratiegui, batimos la división portuguesa del general Das-Antas , nos apoderamos de los fuertes de Salas de los Infantes, Burgo de Osma , Lerma , Segovia y otros , y atacamos á las columnas volantes en Lebreda, Valladolid, Aranda de Duero y Retuerta. Durante la expedición se formaron diferentes batallones de reclutas y voluntarios , y para su pronta organización me destinó el general Zaratiegui, junto con muchos oficiales y sargentos, al 2.º batallón, Guias de Burgos, que estaba en Ontoria bajo las inmediatas órdenes del coronel D. José María Delgado. Pocos días despues, obligada la espedicion á regresar á las provincias porque numerosas fuerzas enemigas nos acosaban, los gefes no tuvieron tiempo de avisarnos para que siguiesemos el movimiento ; asi es que el 1.° de Valladoíid y 2.º y 3.º de Burgos se quedaron aislados en los pinares de Soria. Entonces resolvieron los gefes que pasáramos al ejército de Aragon. El coronel Delgado en nombre de D. Carlos me ascendió el dia 19 de noviembre á teniente. Destinados por el general Cabrera al bloqueo de Morella , nos ocupábamos al mismo tiempo por orden del citado general en la instrucción de estos batallones, aprovechando las ocasiones de hostilizar al enemigo en todas las salidas que hacia. Aquí explica Alió los detalles de la toma de Morella, y concluye. Ascendido á capitán y nombrado caballero de la real y militar orden de San Fernando de segunda clase, me destinó el general Cabrera á mandar la 4.ª compañía del 3.er batallón de Tortosa.=Sarreal 14 de julio de 1845 = Р. Alió.


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Plantilla:Cabrera Tomo III. Capítulo II
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(Al copiar la obra de Buenaventura de Córdoba se ha mantenido la ortografia original)