Noche (MAQ)

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


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acuerdo. En este otro escuadron vienen los que beben las corrientes cristalinas del olivífero Betis, los que tersan y pulen sus rostros con el licor del siempre rico y dorado Tajo, los que gozan las provechosas aguas del divino Genil, los que pisan los tartesios campos de pastos abundantes, los que se alegran en los elíseos jerezanos prados, los manchegos ricos y coronados de rubias espigas, los de hierro vestidos, reliquias antiguas de la sangre goda, los que en Pisuerga se bañan, famoso por la mansedumbre de su corriente, los que su ganado apacientan en las estendidas dehesas del tortuoso guadiana, celebrado por su escondido curso, los que tiemblan con el frio del silvoso Pirineo y con los blancos copos del levantado Apenino: finalmente, cuantos toda la Europa en sí consiente y encierra. [1]
  1. Este elocuente trozo recuerda la reseña de los guerreros de Eneas en la Eneida.


NECESIDAD.

Esta que llaman necesidad á donde quiera se usa, y por todo se estiende y á todo alcanza.


NOCHE.

Media noche era por filo poco mas ó menos cuando don Quijote y Sancho dejaron el monte y entraron en el Toboso. Estaba el pueblo en un sosegado silencio, porque todos sus vecinos dormian y reposaban á pierna tendida como suele decirse. Era la noche entreclara, puesto que [ pág. ]quisiera Sancho que fuera del todo escura por hallar en su escuridad disculpa de su sandes. No se oia en todo el lugar sino ladridos de perros, que atronaban los oidos de don Quijote y turbaban el corazon de Sancho. De cuando en cuando rebuznaba un jumento, gruñian puercos, mayaban gatos, cuyas voces de diferentes sonidos se aumentaban con el silencio de la noche.


PASIÓN.

No te ciegue la pasion propia en la causa agena, que los yerros que en ella hicieres las mas veces serán sin remedio, y si le tuvieren será á costa de tu crédito y aun de tu hacienda.


PATRIA.

Do quiera que estamos lloramos por España, que en fin nacimos en ella, y es nuestra patria natural: en ninguna parte hallamos el acogimiento que nuestra desventura desea; y en Berberia y en todas las partes de Africa, donde esperábamos ser recibidos, acogidos y regalados, allí es donde nos ofenden y maltratan. No hemos conocido el bien hasta que le hemos perdido; y es el deseo tan grande que casi todos tenemos de volver á España, que los mas de aquellos, y son muchos, que saben la lengua como yo, se vuelven á ella, y dejan allá sus mugeres y sus hijos desamparados: tanto es el amor que la tienen; y ahora conozco y esperimento lo que