A los caballeros alumnos

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

A los caballeros alumnos del Real Seminario Patriótico Bascongado
de Félix María Samaniego



¡Oh, Jóvenes amables!,    
que en vuestros tiernos años    
al templo de Minerva    
dirigís vuestros pasos,    
seguid, seguid la senda   
en que marcháis, guiados,   
a la luz de las ciencias,   
por profesores sabios.   
Aunque el camino sea   
ya difícil, ya largo,   
lo allana y facilita   
el tiempo y el trabajo.   
Rompiendo el duro suelo,   
con la esteva agobiado,   
el Labrador sus Bueyes   
guía con paso tardo;   
mas al fin llega a verse,   
en medio del verano,   
de doradas espigas,   
como Ceres, rodeado.     
A mayores tareas,   
a más graves cuidados   
es mayor y más dulce   
el premio y el descanso.   
Tras penosas fatigas,    
la labradora mano   
¡con qué gusto recoge   
los racimos de Baco!   
Ea, Jóvenes, ea,   
seguid, seguid marchando    
al templo de Minerva,   
a recibir el lauro.   
Mas yo sé, caballeros,   
que un Joven entre tantos   
responderá a mis voces:     
« No puedo, que me canso».   
Descansa enhorabuena:   
¿Digo yo lo contrario?   
Tan lejos estoy de eso,   
que en estos versos trato   
de daros un asunto   
que instruya deleitando.   
Los Perros y los Lobos,   
los Ratones y Gatos,   
las Zorras y las Monas,     
los Ciervos y Caballos   
os han de hablar en verso;   
pero con juicio tanto,   
que sus máximas sean   
los consejos más sanos.     
Deleitados en ello,   
y con este descanso,   
a las serias tareas   
volved más alentados.   
Ea, Jóvenes, ea,  
seguid, seguid marchando   
al templo de Minerva   
a recibir el lauro.   
Pero, ¡qué!, ¿os detiene   
el ocio y el regalo?   
Pues escuchad a Esopo,   
mis Jóvenes amados.