Agustín de Vedia

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BALIENTE
Tiene razón y cabal,
ya me viene a la memoria,
y aura recuerdo esa historia
entre alegrona y formal;
de aquel célebre metal
que pa el Gobierno venía,
en que Vedia les decía
que en semejante negocio,
quien dentrase como socio
el riñón se aforraría.

JULIÁN
Ese es hombre honrao y puro,
de sentimientos muy sanos,
que nunca mancha sus manos
con la maldá, le asiguro
ha de combatirla duro
donde la llegue a bombiar,
sin que lo haga recular
la juerza, ni el poderío,
y siempre ha flamiao con brío,
el pabellón Nacional.

Al tal pueblero Escrutino
yo le agradaba ese mozo,
que es como güey de empeñoso
pa seguir un güen camino
no ayudaba a su desino
para eligir gobernante,
pues con la lay por delante
no se había de echar atrás;
y hacer cejar es capás
al toro de masaguante.

Y también dicen que son
los que hicieron el pastel,
del mesmo pelo que él
pero cuajaos de atribisión,
que fue amasao en unión
con el atual presidente
pero han de ver redepente
cuál será su resultao.
Mas los que ansina han falsiao
tal vez que ya se arrepienten.

Y hasta también me contó
que quien alumbró el candil,
era el que noventa mil
de aquel tratao se sacó;
y tanto pobre quedó
a causa de ese pandero,
amuestrándonos el cuero
dispués de mil sacrificios.
Sin tener ni pa los vicios
ni pa un poncho ni un apero.

Qué nos queda para hablar
de los otros en tal caso,
pues de batuque en atraso
nos bamos a emparejar.
Dejaremos de gritar
«Los prencipios sostenemos»,
porque lo mesmo seremos
sin ninguna diferencia
en fin, tengamos pacencia
que alguna vez montaremos.

Agustín de Vedia