Arco del Alcázar

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El Museo universal (1869)
Arco del Alcázar
 de D. B.
ARCO DEL ALCAZAR,

Siguiendo nuestra costumbre de dar á conocer los monumentos artísticos, de que tanta abundancia y riqueza hay en España, damos en este número un precioso grabado que representa el magnifico arco del Alcázar de la ciudad de Avila, población monumental por excelencia. Avila es un verdadero museo de antigüedades de una grandeza y mérito extraordinarios, y merece que toda persona curiosa haga un viaje á dicha capital, con el solo objeto de admirar las obras de arte que atesora en su recinto. Entre todas descuella la grandiosa fábrica de su antigua muralla, hecha de piedra berroqueña, coronada con un antepecho con 2.500 almenas, y defendida por 88 cubos ó torreones de grande espesor. D. Antonio Ponz da curiosas noticias acerca de esta grande defensa, que lo era cierta mente en los tiempos del feudalismo; pero que hoy día, poniendo aparte la cuestión de arte, es perjudicial á la mayor y mas bella parte de la población que se encuentra fuera de este circuito. Dice el referido curioso viajero, que, estas murallas, que son de las mas bien conservadas en España, atendido el tiempo en que se construyeron, fueron hechas en la época de D. Alonso VI, quien ordenó el levantamiento de estos muros á su yerno el Conde D. Ramon, marido de Doña Urraca.

Curiosas noticias de ellos da el cronista Ariz, en cuya reseña de la población de Avila refiere, que dirigirieron la obra los arquitectos ó maestres de geometría, como entonces se llamaban, Casandro, natural de Italia, y Florín de Pituenga, oriundo de Francia, teniendo á sus órdenes otros arquitectos de Vizcaya, de León y de otras comarcas españolas.

«El Señor Conde, añade, mandó que se hiciese
»asaz de cal, é arribaron ende Maestres de piedras,
»fender, é tallar pinos, é que arrojasen la madera para
»!os engenios, é tablados. E siendo sabedores de lo
»tal, los maestros de la fábrica arribaron asaz en tal,
»que sobrepujaron de mil. E por ende mandó el
»Sr. Conde se fabricasen las telas de los muros del
»Septentrión; é la tela del Poniente non era tan luenga
»como las otras dos: é vos digo, que en todas tres telas
»fabricaban por la parte de fuera, é por la de dentro mas
»de mil é novecientos hombres: é diose principio
»el año de nuestro Señor mil é noventa.»

Solo nueve años duró su construcción, tiempo brevísimo, en el cual parece imposible que se hiciese una obra tan colosal. Aun hoy dia causa maravilla su vista, de donde puede inferirse cuanta seria su belleza en el siglo XI en que se levantara. Su contorno se calcula ser de una media legua y en él se encuentran el Alcázar Real y la Catedral, de suerte, que como la ciudad está en un sitio elevado, la inmediación de tantas torres le hace presentar un precioso golpe de vista.

La vista de la puerta que ofrecemos es una de las que mas de manifiesto ponen la majestad y grandeza de este monumento de los tiempos feudales.

D. B.