Breve discurso sobre Francisco de Figueroa

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Poesías de Francisco de Figueroa
Breve discurso sobre la vida de Francisco de Figueroa

de Luis Tribaldos de Toledo

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


Breve discurso de Luis Tribaldos de Toledo sobre la vida de Francisco de Figueroa[editar]

Porque la célebre memoria de Francisco de Figueroa no dexe de redundar en los que no le viéron, diré brevemente lo que á la mía ocurriére de su vida: pues sentiría mucho, que por mi descuido no se tuviése siquiera una moderada noticia de sus buenas partes, en tanto que los de su alcuña, á quien toca el saberlo, publican con mas particularidad el progreso de sus acciones; porque yo, aunque alcancé á vivir en su tiempo en Alcalá de Henares, solo le ví de léjos en la Universidad, y como dixo del otro Ovidio
Virgilium vidi tantum.

Mas por mi aficion á sus versos, me hallo capaz de hacer las siguientes advertencias habidas, ya de leccion, ya de personages fidedignos, que le trataron, ó tuvieron informacion de quien con él comunicó familiarmente.

Fué de tan pocas palabras, y procedió con tanto secreto, y desprecio de vanidad Francisco de Figueroa, que aun su misma familia , que hoy vive (segun me afirmaron en Madrid Regentes de varias facultades de Alcalá, que cada dia por vecindad la habian largo tiempo comunicado), no sabia dar otra razon de su vida á los curiosos mas, de que fué natural de aquella Villa, y Universidad insigne de Alcalá; de casa noble, con el apellido de Figueroa. Esta denominacion es muy ilustre en toda España, despues que los cinco hermanos Gallegos entre la Coruña y Betanzos quitaron por fuerza de armas junto á unas higueras, (que en Gallego llaman Figueiras) las doncellas, que indignamente se llevaban por parias al Árabe Abderramán el segundo, Rey de la mayor parte de España, y fuéron causa de que el Rey Ramiro de Leon, cerca del año de Christo nuestro Señor de 844, con tal exemplo se moviese á negar semejante tributo, como lo hizo, dexando libres sus Reynos de tan infame gabela ó peage: desde entónces tomó aquella casa, que allí es solariega, el renombre de Figueroa, y por blason cinco hojas verdes de higuera en campo de oro, de la qual desciende por linea femenina la mayor parte de la nobleza de España; mas por Varonía no interrumpida en estos ochocientos años la ilustrísima casa de Feria, que hoy posee el Excelentísimo Príncipe y Señor D. Gomez Suarez de Figueroa y Córdoba, tercer Duque de Feria, Marques de Villalva, Virrey ántes del Reyno de Valencia, y agora en 1625 Gobernador de Milán, y Capitan General en Italia, adonde con raro valor y prudencia felicísimamente administra, maneja y rige las armas de nuestro Monarca Felipe IV, igualándose á los grandes Capitanes, que celebra la antigüedad; del qual Satius, como dice Salustio de su Carthago, nihil, quam parum dicere; y no solo descienden las filiaciones de esta antiquísima casa, como son los Marqueses de Priego y Celada, los Condes de los Arcos y Añover, mas tambien otros muchos Caballeros de este apellido: entre los quales podemos con buen título contar á Francisco de Figueroa, pues nos consta de la nobleza é hidalguía de sus predecesores, y que siempre viviéron como gente granada y lucida, y así muy estimada de los contemporáneos de su patria. Y si bien es verdad que en qualquiera nacion suele haber diferentes linages, que solo convienen en el nombre ó sobrenombre, sin tener en otra cosa parentesco alguno, ni deberse en calidad nada entre sí; pero en este concurrieron tantas circunstancias, que parece nos sacan de esta duda. Entre ellas es una, que con ser este tan célebre ingenio, tan modesto, y preciarse de tanta humanidad, jamás permitió le nombrasen en Regimiento, ni otro cargo público en Alcalá, guardando en esto su punto con tan particular atencion, que dió á entender ser cosa poco decente á su calidad, y que agraviaría en aceptarla á la de sus pasados, haciéndose igual á otros de ménos porte y reputacion. Fué este generoso sugeto desde su tierna edad inclinado á las buenas letras; y hallándose natural de tan insigne Academia, se dió de manera á su estudio, que brevemente alcanzó nombre de agudo, y bien fundado en ellas entre todos los mas aventajados de su tiempo. Siendo mancebo pasó á Italia, donde parte fué Soldado, y parte prosiguió su intento en las letras en Roma, Boloña, Sena, y no sé bien si en Nápoles; señalándose particularmente en la Poesía Castellana y Toscana, con tanta maravilla de aquella nacion tan poco aficionada á la gloria Española, que por sus versos adornados de graves y sutiles conceptos, y admirable propriedad en lenguage y disposicion, no le pudo negar el epíteto de Divino, ni el laurel que despues del Petrarca ninguno tan conocidamente mereció. De este buen reconocimiento Italiano le quedó otro no menor con todos los Estrangeros de tal suerte, que tenían en él un patron general, que con entrañas de padre los honraba y favorecía, haciendo sus partes en qualesquier ocasiones, regalándolos, ayudándolos y acariciándolos; por donde de todas naciones vino á ser poco menos que adorado. De su residencia en Sena, y fama de su Poesía alternada en ambas lenguas Castellana y Toscana, Juan Verzosa, Aragonés, hombre doctísimo, natural de Zaragoza, y entretenido del Emperador Cárlos Quinto, y despues del Rey Don Felipe Segundo en Roma para negocios importantes á su Corona, hace mencion en una de sus epístolas, que en verso latino con el mismo donayre y elegancia de Horacio escribió á Príncipes y hombres calificados; entre los quales estimó por dignísimo á Francisco de Figueroa, con quien tuvo grande amistad, dirigiéndole luego en el primer libro la quarta, que se sigue tras la del Rey, Don Luis de Avila y Zúñiga, Comendador mayor de Alcántara, Gonzalo Perez, Secretario de Estado, con estas palabras,

Tu ducis choreas, dulcesque decenter amores,
Et lusus Senis tractas, &c.

De donde se comprehende claramente, que los entretenimientos de Francisco de Figueroa en Sena eran de Caballero galan y estudioso, sin escusar algunas diversiones juveniles; y en lo que dice:

Et lingua perges alterna pangere versus;

Vemos como le fué familiar el componer en las dos lenguas ya dichas versos alternados en la forma, que en lugares de sus obras se podrá ver en excelentes estanzas, y tercera rima; sin merecer por ello reprehension, como algunos ignorantes podrán pensar; ántes con gala, y á exemplo de grandes Poetas latinos, como Lucilio, Ausonio, y otros notables ingenios, que con razon de esta mezcla se preciaron: porque hizo Figueroa el caudal de las lenguas Toscana y Castellana, que los antiguos de la Griega y Latina; no sin fundamento, pues son tan copiosas y elegantes, como las mas copiosas y elegantes de aquel siglo.

Vuelto despues de esta peregrinacion á España, casó noblemente en Alcalá, su patria natural, de cuyo matrimonio resultó, y hay sucesion. Dió algunos años despues en el de 1579 vuelta con D. Cárlos de Aragon, primer Duque de Terranova, á Flandes, persuadido de aquel Señor, que sin duda le estimó por el primer hombre de España en letras, prudencia, discrecion, ánimo generoso y cortés: al tiempo de esta jornada escribió aquella inimitable imitacion de Horacio lib. 2. Od. 14. que comienza:

Cuitada navecilla,
Por mil partes hendida,
Y por otras dos mil rota y cascada,
Tirada ya á la orilla
Como cosa perdida, &c.


Donde no solo parece imitar, sino igualar, y aun exceder al Venusino en gala, copia, realce de pensamientos, pureza de idioma, y todo lo que un excelente Poeta es obligado á hacer con eminencia. Tuvo asimismo muy estrecha familiaridad con D. Juan de Mendoza, segundo Marques de Montesclaros, padre del que hoy lo es, y tiene el mismo nombre, quien habiendo insignemente gobernado todo el nuevo mundo en los dos Virreynatos de la Nueva España y Perú con grande opinion de méritos y virtudes, es de los Consejos de Estado y Guerra: á su padre pues, que fué un grande Señor, y en materia de Poesía de relevado ingenio, asistió y acompañó algun tiempo nuestro Francisco de Figueroa, y entónces le dedicó aquellos gentiles tercetos Italo Castellanos, cuyo principio es

Montano, che nél sacro, e chiaro monte
De las hermanas nueve coronado
De allori, e palme la famosa fronte.

Retiróse en suma á su patria y rio Henares, donde gastó el resto de su vida tan admirado de toda la Villa y Universidad, que yendo á las Escuelas, llevaba tras sí los ojos de la flor de ellas; y sucedió entrar en el General de Retórica, donde en lugar superior la leía el gran Maestro Martin de Segura, que lo fué mio, y con ser un hombre tan grave, que no se inclinaba por leves respetos, y tan recatado, como eminente, viéndole honrar su profesion, siendo él, como era, la verdadera honra de ella, cortando el hilo al asunto que llevaba, con gran veneracion le hizo en latín una arenga tan eloqüente, y un encómio tan digno de la grandeza de ambos, como si hubiera entrado á oirle el mayor Prelado, ó el mas insigne Príncipe de aquel tiempo; con los quales solamente, y aun raras veces usaba de este cumplimiento, cosa que celebraron todos sus concurrentes, y los demas preceptores de otras facultades con sus condiscípulos, y corrió la voz por toda la nobleza de la Villa, donde se hizo demonstracion de la estima con que el caso se graduó, y no sin causa justa, siendo esta honra tal, que primero Aníbal, y despues el Gran Pompeyo, tan grandes Príncipes, y tan valerosos Capitanes la apeteciéron y alcanzaron en sus tiempos, juzgándola por ilustre y muy particular. En estos días ya no trataba de Poesía, sino de materias de diferente punto, segun la madureza de su edad: en cuya lozanía escribió cosas dignas de perpetua recordacion, como se puede ver en esto poco suyo, que de los naufragios del tiempo nos ha quedado, que es un verdadero dechado de la Poesía Lírica Española. Pudiéran salir á luz otras obras admirables, si ultra de esto, su dueño con tan generoso espíritu, como las escribió, no las desestimara, mandando (como otro Virgilio) á la hora de su muerte quemar todas; y aun estas pocas rimas se perdieran, á no venir ántes á las manos de D. Antonio de Toledo, Señor del Pozuelo, grande amigo suyo, y de allí habérseme comunicado, y algunos años despues haberlas yo dado á mi discípulo el mal logrado Señor D. Juan de Tarsis, segundo Conde de Villamediana, el qual las presentó al Señor D. Vicente Noguera, del Consejo de su Magestad Catolica en la Suprema Suplicacion de los Reynos de Portugal, que por haberme otra vez hecho cortesía de ellas, y por tantas letras y erudicion como le ilustran y ennoblecen se las dedico, dando órden que se estampen luego; donde parece en cierto modo, que estas Poesías imitaron los pasos y jornadas del ceptro de Agamenon; del qual cuenta Homero, que habiéndole fabricado Vulcano con singular maestría, le presentó á Júpiter, y él á Mercurio, y este á Pelope, del qual sucedió en Atreo, y de allí en Thiestes, que lo dexó al gran caudillo del campo Griego sobre Troya: y así del Museo de su inventor vino este tesoro de mano en mano á parar en el Príncipe de la lengua Griega, y General de otras diversas el Señor D. Vicente Noguera, á quien se deberá de hoy mas derechamente su regeneracion: pues faltando este arrimo, y ocasion primera de su liberalidad, quedará sepultado con su mismo Autor en Alcalá; donde después de haber sido un oráculo universal, acabó sus felices días, prohibiendo modestamente todas las memorias, que tanto supo merecer en vida, mas no me pudo quitar el levantarle esta, la qual quisiera, que por ser de tal sugeto, fuese de perpetua duracion.