Cancionero (Petrarca)

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Cancionero
(Rerum Vulgarium Fragmenta)
de
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Índice[editar]

  • Rimas en vida de Madonna Laura
  1. Los que escucháis en rimas el desvelo
  2. Por hacer más galana su venganza
  3. Era el día que al sol palidecía
  4. El que infinita providencia y arte
  5. Si muevo mis suspiros a llamaros
  6. Tan descarriado está mi desvarío
  7. Gula, modorra y edredón ocioso
  8. Al pie del monte en que la bella gala
  9. Cuando el planeta que las horas mide
  10. Glorïosa columna que sustenta
  11. Dejar por sombra o sol jamás os veo
  12. Si puede del tormento guarecerse
  13. Cuando, entre otras damas, de hora en hora
  14. Ojos tristes, en tanto que yo os lleve
  15. Atrás me vuelvo a cada paso nuevo
  16. Se parte el viejecillo blanco y cano
  17. Me llueve amargo llanto de la cara
  18. Cuando vuelto del todo estoy a parte
  19. Hay raza de animal de tan gallarda
  20. Tal vez avergonzado de que aún calle
  21. Mil veces ofrecí, enemiga mía
  22. Para todo animal que habita tierra
  23. Al dulce tiempo de la edad primera
  24. Si la gloriosa fronda que detiene
  25. Lloraba Amor y yo con él lloraba
  26. Más alegre que yo no se ve en tierra
  27. El sucesor de Carlos cuya coma
  28. Oh esperada en el cielo alma bendita
  29. Paños de tinte mate, o colorido
  30. Muchacha hermosa bajo un verde lauro
  31. Esta ánima gentil que ya se parte
  32. Cuanto más me avecino al postrer día
  33. Ya llameaba la amorosa estrella
  34. Apolo, si en ti vive aún el deseo
  35. Solo y pensoso los más yermos prados
  36. Si con morir librarme yo creyese
  37. Es tan sutil el hilo del que pende
  38. Orso, no fue jamás corriente o lago
  39. Tal temo de esos ojos el asalto
  40. Si Amor o Muerte no dañan en nada
  41. Cuando fuera del hogar el paso lleva
  42. Mas luego que aquel gesto humilde y llano
  43. El hijo de Latona había por nueva
  44. El que en Tesalia usó tan pronta mano
  45. Ese adversario en que soléis los ojos
  46. El oro y perlas y el floral tocado
  47. Sentía en mí menguarse como ajeno
  48. Si el fuego el fuego mismo no modera
  49. Por más que te guardé de la mentira
  50. En la estación que más presto declina
  51. Cuando era cerca de la vista mía
  52. No a su amante le plugo más Dïana
  53. Alma noble, que aquellos miembros riges
  54. Porque en su faz de Amor pendón traía
  55. El fuego que pensé estar apagado
  56. Si en ciego afán que el corazón destruye
  57. Mi ventura en llegar es tarda y breve
  58. La mejilla, que en llanto traéis cansada
  59. Aunque lo que me trajo a amar primero
  60. El gentil árbol, que amé tantos años
  61. Bendito sea el año, el mes, el día
  62. Padre del cielo, tras perdidos días
  63. Volviendo el rostro a esta color perdida
  64. Si vos pudieseis por turbado gesto
  65. ¡Qué incauto fui, ay, triste, y me lastima
  66. El aire denso y la importuna niebla
  67. En la izquierda ribera del Tirreno
  68. La sacra vista de la tierra vuestra
  69. Bien sabía yo que el natural consejo
  70. ¡Ay de mí, que no sé hasta dónde llegue
  71. Pues que la vida es breve
  72. Gentil señora, veo
  73. Pues ya que mi destino
  74. Estoy cansado ya de pensar cómo
  75. Los ojos, que me hirieron de manera
  76. Amor con sus promesas halagando
  77. Por más que en reto mire Policleto
  78. Si, al tiempo que a Simón llegó el aliento
  79. Si al principio responde el fin y el medio
  80. Quien ya ha resuelto conducir la vida
  81. Yo tan cansado estoy ya del castigo
  82. Jamás de amar a vos me vi cansado
  83. Si blancas no son antes ambas sienes
  84. «Ojos, llorad, acompañad el treno
  85. Yo siempre amé y aún amo más ahora
  86. Yo siempre tendré odio a la ventana
  87. Como a menudo el diestro arquero acierta
  88. Pues mi esperanza tanto se empereza
  89. Huyendo el hierro donde Amor me había
  90. Era el cabello al aura desatado
  91. La mujer bella que tú amaste tanto
  92. Llorad, damas, y Amor a un tiempo llore
  93. «Escribe», Amor mil veces me decía
  94. Cuando al pecho a traer la vista acierta
  95. En versos ojalá encerrar pudiera
  96. Ya tan cansado el esperar me tiene
  97. ¡Ay, bella libertad, cómo has mostrado
  98. Orso, a vuestro caballo bien se puede
  99. Pues hemos ya mil veces comprobado
  100. Esa ventana en que se ve el sol mío
  101. Ay, que sé bien cuán dolorida presa
  102. Después que a César el traidor de Egito
  103. Venció Anibal y usar no supo luego
  104. La esperada virtud que en vos flor era
  105. No más quiero cantar como solía
  106. Nueva angelcita, que avezada vuela
  107. No veo a qué refugio el alma arribe
  108. Oh, más que otro feliz feliz terreno
  109. Cuantas veces, ¡ay, triste!, Amor me inquieta
  110. De Amor seguido al sitio acostumbrado
  111. Aquella que en el gesto mi alma lleva
  112. Sennuccio, has de saber de qué manera
  113. Aquí, que soy mitad, Sennuccio mío
  114. De la impía Babilonia, en que se olvida
  115. Casta entre dos amantes y altanera
  116. Lleno de la inefable y gran terneza
  117. Si el monte donde el valle es más cerrado
  118. Mientras ya cuento dieciséis los años
  119. Mujer aún más que el sol hermosa y bella
  120. Esa piadosa rima, en que he sabido
  121. Mira esta dama, Amor, que ahora su espalda
  122. Siete y diez veces ya ha girado el cielo
  123. Aquel palidecer que la sonrisa
  124. Amor, Fortuna y mi razón, que esquiva
  125. Si el mal que me destruye
  126. Fresca agua, dulce y clara
  127. Al sitio donde Amor hoy me arrebata
  128. Italia mía, aunque el hablar sea vano
  129. De cuita en cuita voy, de monte en monte
  130. Pues la senda del favor me fue cortada
  131. Querría cantar de amor con voz tan nueva
  132. Si amor no es, ¿qué es pues lo que en mí siento?
  133. Como blanco a saeta Amor me tiene
  134. Ni encuentro paz ni puedo hacerle guerra
  135. La más diversa y nueva
  136. Llama del cielo entre tus trenzas llueva
  137. Tanto ha llenado Babilonia el saco
  138. Manantial de dolor, albergue de ira
  139. Cuanto con más deseo alas despliego
  140. Amor que siempre de mi acción se adueña
  141. Como necia en verano volar suele
  142. Al dulce abrigo de las bellas hojas
  143. Cuando os escucho hablar tan dulcemente
  144. Jamás tan bello sol vi levantarse
  145. Ponme allá donde agosta el sol la hierba
  146. Oh alma de virtud ornamentada
  147. Cuando el deseo que con doble espuela
  148. No Arno, Tesino, Var, Po, Adigio y Tebro
  149. Alguna vez se me hace menos dura
  150. «¿Qué piensas, alma? ¿Habrá siempre batalla?
  151. Jamás la turbia tempestad marina
  152. Esta, ya tigre u osa, humilde fiera
  153. Ve, mi suspiro ardiente, al pecho frío
  154. La tierra, el aire, el fuego y agua a prueba
  155. No fue César o Jove tan dispuesto
  156. Vi tal sustancia angélica con veros
  157. Aquel día siempre amargo y señalado
  158. Doquiera que los tristes ojos lleve
  159. ¿En cuál región del cielo, en cuál idea
  160. Con tanto asombro a mí y a Amor nos deja
  161. ¡Oh pasos esparcidos vanamente!
  162. Alegres flores, venturosas hierbas
  163. Amor, que ves mi pensamiento abierto
  164. Ahora que cielo y tierra y viento calla
  165. Cuando el cándido pie por entre el prado
  166. Si hubiese estado firme en la espelunca
  167. Cuando Amor su mirada al suelo inclina
  168. Me envía Amor cuidado lisonjero
  169. Lleno de un cavilar que me desvía
  170. Ya otras veces del bello rostro humano
  171. Me tiene Amor en garras de tal fiera
  172. Oh, Envidia de virtudes enemiga
  173. De sus ojos mirando el sol sereno
  174. Fiera la estrella fue (si fuerza el cielo
  175. Cuando el tiempo y lugar se me presenta
  176. Por mitad de este bosque no habitado
  177. Mil llanos ya y mil ríos en un día
  178. Amor me aguija a un tiempo y me refrena
  179. Geri, cuando conmigo ardiendo en ira
  180. Bien puede que mi cuerpo arrastre y tuerza
  181. Amor una red bella entre la hierba
  182. Me enciendo por Amor de ardiente celo
  183. Si su dulce mirada me envenena
  184. Naturaleza, Amor y el alma hermosa
  185. Esta fénix hermosa de áurea pluma
  186. Si Virgilio y Homero hubieran visto
  187. Al pie, Alejandro, de la tumba hermosa
  188. Oh almo sol, el solo árbol que amo
  189. Surca mi nave llena del olvido
  190. Cándida cierva vi sobre la hierba
  191. Tal como es ver a Dios eterna vida
  192. Amor, la gloria nuestra estamos viendo
  193. De tan noble manjar nutro el sentido
  194. De la aura noble, que este alcor serena
  195. De día en día mudo rostro y pelo
  196. La aura serena, que entre verde fronda
  197. La aura celeste, que en el verde lauro
  198. La aura suave, que al sol despliega y vibra
  199. Oh bella mano, que mi pecho aprietas
  200. No sólo la desnuda y bella mano
  201. Suerte y Amor me habían concedido
  202. De un bello, claro, neto y vivo hielo
  203. Ay, que ardo y hay quien tal cosa no crea
  204. Alma, tú, que diversas cosas tantas
  205. Dulce desdén, dulce ira, y dulces paces
  206. Si lo dije, sea de ella siempre odiado
  207. Creía que mi tiempo ahora pasara
  208. Veloz corriente que de alpestre vena
  209. Las dulces lomas, donde siempre quedo
  210. No desde el indio Hydaspe al Ebro hispano
  211. Deseo me aguija, Amor me adiestra y guía
  212. Dichoso en sueño, y de penar contento
  213. Gracias que el cielo así a pocos destina
  214. Tras tres días creada el alma en parte
  215. En noble sangre vida humilde y quieta
  216. Todo el día lloro, y a la noche, cuando
  217. Quisiste un tiempo con dolido celo
  218. Cuando entre las demás mujeres bellas
  219. El cantar de los pájaros canoro
  220. ¿Dónde halló el oro Amor, dónde la vena
  221. ¿Cuál estrella, cuál fuerza, o cuál engaño
  222. «Damas, que en soledad, aunque os recele
  223. Cuando el sol baña en el mar la aúreo carro
  224. Si una amorosa fe, si un pecho osado
  225. Doce damas, que yo más bien tomara
  226. Gorrión más solitario en ningún techo
  227. Aura, que el pelo aquel crespo y dorado
  228. Con diestra mano abrió el izquierdo lado
  229. Canté, ahora lloro; y no menor dulzura
  230. Lloré, ahora canto; que la etérea lumbre
  231. Vivía de mi suerte harto y contento
  232. Si el invicto Alejandro fue vencido
  233. ¡Quién vio ventura tal, cuando de uno
  234. ¡Oh cuartito, que fuiste un tiempo abrigo
  235. Ay, que me lleva Amor donde no quiero
  236. Amor, yo yerro, y siento el yerro mío
  237. No habita al mar tanto animal el agua
  238. Real condición, angélico intelecto
  239. Hacia la aurora, cuando dulce la aura
  240. Yo le he rogado a Amor, y aún hoy le ruego
  241. Aquel señor contra el que no aprovecha
  242. «Mira aquel monte, pecho con quien yago
  243. Umbroso, fresco, y verde alcor florido
  244. Lo malo sufro y lo peor espero
  245. Dos rosas frescas, antiyer cogidas
  246. La aura que el verde lauro y la áurea y fina
  247. Pensará alguno que alabando a aquella
  248. Quien hoy ver quiera cuánto bien procura
  249. ¡Qué miedo tengo, cuando traigo en mente
  250. Solía lejano en sueños consolarme
  251. ¡Oh visión miserable y enojosa!
  252. Sin bien saber qué haga, hoy lloro, hoy canto
  253. ¡Oh mirar dulce, oh voz sensata y pura!
  254. Por más que escucho, nada oigo de aquella
  255. Desear la noche y maldecir la aurora
  256. ¡Ay, si pudiera yo vengarme un día
  257. Al gesto aquel por que suspiro y velo
  258. De dos lumbres tal llama a mí venía
  259. Siempre he buscado solitaria vida
  260. Dos bellos ojos vi en tal estrella
  261. Cualquier mujer que aspire a grande fama
  262. «Antes la vida dulce y luego de ella
  263. Árbol triunfal y planta victoriosa
    • Rimas tras la muerte de Madonna Laura
  264. Yo voy pensando y al pensar asido
  265. Áspero corazón y cruel antojo
  266. Aunque, señor, mi pensamiento tira
  267. ¡Ay, bello gesto, ay, plácida mirada
  268. ¿Qué debo hacer, Amor? ¿Qué me aconsejas?
  269. Rotos columna y lauro que ahora lloro
  270. Amor, si el yugo aquel quieres que abrace
  271. El nudo en el que Amor me retuviera
  272. La vida huye sin frenar su apuro
  273. ¿Qué haces? ¿Qué piensas? ¿Qué a la espalda miras
  274. Dame ya paz, oh duro pensamiento
  275. Ojos míos, nuestro sol se ha oscurecido
  276. Ya que la vida angélica, serena
  277. Si no me dicta Amor nuevo consejo
  278. En su más bella edad y más florida
  279. Si queja de ave, o movimiento suave
  280. Jamás hubo lugar donde así viese
  281. Cuantas veces me aparto de la gente
  282. Alma bendita, que en las noches frías
  283. La luz más bella, Muerte, has apagado
  284. Tan breve el tiempo es y el pensamiento
  285. Jamás piadosa madre al hijo amado
  286. Si la aura aquella suave que suspira
  287. Aunque, Sennuccio, aquí con desconsuelo
  288. Este aire de suspiros tengo henchido
  289. Mi alma llama entre las bellas bella
  290. ¡Cómo está el mundo, que hoy encuentro tierna
  291. Cuando del cielo veo bajar la Aurora
  292. Los ojos de que hablé encendidamente
  293. Si hubiese yo pensado que cobrara
  294. Solía en mi pecho estar hermosa y viva
  295. Solían mis pensamientos suavemente
  296. Yo me solía acusar, y ahora me excuso
  297. Dos grandes enemigas juntas fueron
  298. Cuando me paro a contemplar los años
  299. ¿Qué fue de aquella frente, que de un gesto
  300. ¡Cuánta envidia te tengo, avara tierra
  301. Valle, que de mis quejas eres lleno
  302. Me alzó mi pensamiento adonde era
  303. Amor, que mi bonanza acompañaste
  304. Mientras que el corazón fue consumiendo
  305. Ánima bella, de aquel nudo suelta
  306. El sol que me mostró la vía pedestre
  307. Pensé mover las alas con gran maña
  308. Esa, por quien troqué por Sorga Arno
  309. De aquella maravilla alta y distinta
  310. Céfiro torna y el buen tiempo estrena
  311. El ruiseñor que de su canto baña
  312. Ni por sereno cielo ir vaga estrella
  313. Pasado el tiempo, ¡ay triste!, es ya que tanto
  314. Alma que, presagiando ya tus daños
  315. Toda mi tierna edad verde y florida
  316. Tiempo era ya de hallar a tanta guerra
  317. Tranquilo puerto Amor había mostrado
  318. Al caer de una planta, que arrancada
  319. Más veloz el vivir que ningún ciervo
  320. Siento la aura antigua y los collados
  321. ¿Es este el nido, en que la fénix mía
  322. Jamás podrán quedar mis ojos secos
  323. Estando un día solo a la ventana
  324. Amor, cuando esperanza
  325. Callar no puedo, y temo que ahora cante
  326. Ya tu poder, oh Muerte, has declarado
  327. La sombra y fresco olor que la aura mece
  328. En el postrero de mis dulces días
  329. ¡Ay día, ay hora, ay último momento!
  330. Creí de aquel mirar dulce y gallardo
  331. Solía de la fuente de mi vida
  332. Mi benigna fortuna y vivir ledo
  333. Marcha hasta el duro mármol, triste rima
  334. Si premio alguno honesto Amor merece
  335. Vi mujer entre mil de tales galas
  336. Pongo en mente, si no estaba ya en ella
  337. Aquel, que en el color y olor vencía
  338. Muerte, has dejado sin el sol el mundo
  339. Vi, por cuanto los ojos me abrió el cielo
  340. Oh dulce precïosa prenda amada
  341. Ay, ¿qué piedad, qué ángel fue tan presto
  342. Del manjar del que siempre Amor abunda
  343. Si aún pienso en la mirada turbadora
  344. Fue Amor quizás un tiempo dulce cosa
  345. Mal me arrastró y Amor do no debiera
  346. Todo ángel, toda alma bendecida
  347. Señora, que de Dios gozas contento
  348. De los más bellos ojos y del gesto
  349. A veces creo escuchar el mensajero
  350. Este nuestro caduco bien que tiene
  351. Dulces durezas, plácidos desvíos
  352. Alma bendita, que tan dulcemente
  353. Tierna avecilla que en tu canto sales
  354. Socorre, Amor, al genio acongojado
  355. Oh tiempo, oh cielo instable, que así huyendo
  356. Sagrada la aura mía en mi reposo
  357. Cualquier día parece ya mil años
  358. No puede hacer amargo el dulce gesto
  359. Cuando mi dulce y suave y fiel consuelo
  360. Citado mi señor dulce e impío
  361. A menudo me dice el fiel espejo
  362. Vuelan mis pensamientos tanto al cielo
  363. Muerte ha apagado el Sol que me cegaba
  364. Veintiún años me tuvo Amor ardiendo
  365. Llorando voy los tiempos ya pasados
  366. Virgen hermosa, que de sol tocada