Canciones Surianas/La flor del nopal

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Canciones Surianas de Juan Bautista Delgado
La flor del nopal


LA FLOR DEL NOPAL.


A Gregorio Torres Quintero.


A las primeras lloviznas
de la estación otoñal,
cuando en las huertas los frutos
comienzan á madurar;
pláceme ver en los campos:
—rubí, granate, coral—
brindando miel al mosquito
y aromas á la torcaz,
la sencilla, la hechicera,
la roja flor del nopal.

¡Flor de mis recuerdos, muchos,
muchos años hace ya!
á la sombra de un banano,
cabe limpio manantial,
dije á Rosa:—Yo te adoro,
sin ti no hay felicidad....
Y ella, oprimiendo mi mano
con cierto erótico afán,
me dio por toda respuesta
una flor: la del nopal.

Una mañana de Junio,
mañanita de San Juan,
fué, camino del Mexcala,
Rosa, su cuerpo á bañar.
A solas allí le dije:
—Dame un beso pasional....
Y ella trémula y turbada
posó su boca en mi faz,
y se puso ardiente y roja
como la flor del nopal.

Y más tarde—no lo olvido—
fui á buscarla á su jacal,
y al sorprenderla, de súbito
cobarde empezó á temblar....
—Vete, me dijo, estoy sola!
Y yo, atrevido y tenaz,
sin hacer caso á sus ruegos
mancillé su castidad,
cual se mancha al deshojarse
la roja flor del nopal.
 
Y después....ay! murió Rosa,
murió la agreste beldad;
la nubil criolla suriana
para siempre duerme en paz!

Hoy mi lira—el guitarrico—
llora mucho al recordar....
Todo pasó.... murió Rosa....
y sobre su tumba está,
símbolo de amor constante,
la roja flor del nopal.

Por eso á la primer lluvia
de la estación otoñal,
cuando en las huertas los frutos
comienzan á madurar;
pláceme ver en los campos:
—rubí, gfranate, coral—
brindando miel á la abeja
y aromas á la torcaz,
la humilde flor de mis sueños,
la roja flor del nopal!