Canciones Surianas/Oleografías
I
Se anuncia el claro Sol tras el vecino
peñascal, donde humean los jacales,
y derraman los aires matinales
el acre olor del oyametl y el pino.
Madrugador se apresta el campesino
á ordeñar la vacada en los corrales,
y los tordos invaden los maizales,
y alza el zenzontle su sonoro trino.
Se escucha en la cercana ranchería
el alerta del gallo vigilante
y el ruidoso ladrar de la jauría;
y de la Sierra en el confín distante,
los loros, con salvaje greguería,
ya comienzan su charla discordante.
II
Cuando el Sol con pereza se abandona
en brazos de la Tarde, enardecido,
vuelve á su choza el labrador rendido
y el aire entibia la caliente zona.
El indio al son de su guitarra entona
un canto melancólico y sentido,
y en busca del regazo de su nido
llora la tortolilla cimarrona.
¡Y es de ver, cuando el día sus fulgores
sopla y apaga, mientras Venus brilla
y suenan de la esquila los clamores;
cómo con fe, con devoción sencilla,
las muchachas del pueblo llevan flores
y acuden á rezar á la capilla!
