Daany Beédxe/3

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Daany Beédxe de Guillermo Marín Ruiz
Segunda parte


D A A N Y B E É D X E.
SEGUNDA PARTE


Todo el pueblo vivía los preparativos para la ceremonia de "La Entrega de Cargos". Los cuatro barrios engalanaban la plaza principal, con aromáticas flores y papeles decorados, que representaban a los dioses de los barrios.

El Consejo Supremo había sesionado la noche anterior y había decidido sobre el destino de los jóvenes, que ese año egresaban de La Casa de la Medida. Cuando el sol comenzó su paso por el cenit, inició el banquete en los pasillos del edificio de gobierno. En riguroso orden, estaban ahí todas las autoridades; las mujeres atendían con prontitud, como un panal de laboriosas abejas, cada una sabía lo que se tenía que hacer.

En la plaza mayor, los músicos hacían sonar sus numerosos tambores, ocarinas y flautas. Después de comer, las autoridades tomaron su lugar de honor en la plaza. Fue entonces cuando los jóvenes iniciaron la danza y un coro monumental entonaban emocionados himnos. Un pequeño ejército de servidores de los cuatro barrios, mantenían todo lo necesario en la fiesta, especialmente los braseros que quemaban copal.

En un momento, empezaron a sonar los caracoles marinos. Los jóvenes terminaron de danzar y la multitud ordenada y expectante guardó un respetuoso silencio. Entonces tomó la palabra el Sumo Sacerdote del Templo Mayor y dijo:

—¡Oh Valeroso Señor Nuestro, dueño del cerca y del junto; debajo de cuyas alas nos amparamos, y defendemos, y hallamos abrigo; tu que eres invisible e impalpable, bien así como la noche y el aire! Tú que nos has dado la vida, amado señor de las batallas interiores. Este día, tu humilde pueblo está de fiesta, porque de tu jardín han brotado las flores. Porque de tu nopal, han crecido las tunas y están por florecer. Porque tienes cantos, porque tienes flores.

Señor nuestro, humanismo, piadosísimo, amparador y defensor, invisible e impalpable, por cuyo albedrío y sabiduría somos regidos y gobernados, hoy te agradecemos que nos das un puñado de cachorros jaguares y águilas, para que tu pueblo mantenga su destino de armonía y bienestar. Para que los hombres seamos dignos de tu amor y bien aventuranza.

Rogamos les des a estos jóvenes un poco de sabiduría y claridad, para que cumplan con acierto y dignidad su alta responsabilidad, que hoy tienen con su pueblo. Amadísimo señor ilumínalos.

Sonaron de nuevo los caracoles y los jóvenes estudiantes entraron a la plaza en formación. Cada uno llevaba en la mano un brasero con incienso encendido y se arrodillaron de frente a las autoridades. Tomó entonces la palabra, el rector de La Casa de la Medida y dijo:

"Hijos míos, escuchen lo que les voy a decir, porque mi voz representa a las nobles instituciones en donde estudiaron por largos años. Ustedes brotaron en La Casa de los Jóvenes y en La Casa de la Medida, ustedes mantiene el honor de los Viejos Abuelos toltecas, que nos legaron estas sabias instituciones, para mantenerlos en nuestra mente y en nuestro corazón. Hijos míos, queridísimas plumas de quetzal, escuchen bien estas palabras que quiero decir y pónganlas en su corazón. A partir de hoy, ustedes tendrán que servir a nuestro pueblo; que aquí está presente y que no les permitirá que se desvíen, ni un sólo dedo de su recto camino, para que cuando lleguen al invierno de la vida, puedan caminar con la frente en alto y no tengan vergüenza de verle el rostro a su gente, porque el cargo pasa, pero nuestros actos se quedan. Servir a su pueblo es el más alto honor que una persona bien nacida, pueda tener en su vida. Servir al pueblo con entrega, honradez y virtud, es la mejor herencia que puedan dejarle a sus hijos y nietos. Por ello, el servidor público debe mantenerse extremadamente atento en sus actos, intolerante con los vicios y las debilidades, debe estar permanentemente en estado de alerta, pues el poder corrompe a los mortales, los hace ciegos, sordos y caprichosos. Hoy hijos míos, los entregamos con bien a su destino.

Sonaron nuevamente los caracoles marinos. Fue el momento en que tomó la palabra a nombre del gran Consejo Supremo, "El que Habla", diciendo:

—¡Oh serenísimo y humanísimo Señor nuestro! aquí has oído a tu pueblo. Aquí ya han brotado flores y canto, palabras muy dignas de ser encomendadas por los sacerdotes y los maestros. Pienso, y tengo para mí por cierto, que las grabaran en su corazón y las pondrán en obra hasta su muerte. Recibamos a nuestros frutos prometidos, que pronto, muy pronto serán "el corazón del pueblo".

Estas piedras preciosas, estas plumas de quetzal, han terminado su educación y su instrucción para servir al pueblo. Ahora se han acercado al corazón del pueblo, deben siempre actuar con suma humildad y prudencia. No pueden volverse orgullosos o altivos, por más alta que sea su responsabilidad, siempre recuerden que ante todo, son servidores del pueblo. Que mandan obedeciendo.

La austeridad y la sobriedad deberán regir todos sus actos. De ahora en adelante su vida íntegra, pertenece al pueblo; con sus actos cotidianos, en su casa y en los edificios públicos, ustedes representarán los valores más altos de nuestra herencia milenaria.

Miren bien de ser ejemplo limpio, puro, sin mancha alguna. Cuiden bien de ser diligentes, atentos y responsables en el arte de gobernar y administrar. Mantengan la templanza de espíritu, que forjaron en nuestras sabias instituciones de educación. Cumplan escrupulosamente y hagan acatar las leyes y normas de nuestras instituciones. La más mínima corrupción de ellas, significa el comienzo de nuestra destrucción. En su mente y su corazón, está el destino de nuestro pueblo. La ceremonia continúo hasta media noche. La música y la danza unían al pueblo con la inmensidad de la bóveda celeste y las estrellas. La energía que producían, subía en espiral y lograba, que el cielo y la tierra se besaran.

Águila Nocturna escuchaba a lo lejos el sonoro ritmo de los tambores. Se encontraba recluido en el templo de La Casa de la Medida por orden del Supremo Consejo, quien por mayoría había decidido que el joven tendría un camino diferente. Serpiente de Fuego había logrado demostrar, que Águila Nocturna debía proseguir sus estudios.

A la mañana siguiente, el Supremo Consejo mandó a llamar a Águila Nocturna y a su tutor. Al joven se le informó de la decisión y le ordenaron a Serpiente de Fuego, llevar primero al muchacho a "Las Grandes Aguas" y Después a Mictlán, "La Ciudad de los Muertos", según la tradición, a que hiciera la prueba de su templanza; y si la aprobaba, entonces que lo condujera hasta la puerta de DAANY BEÉDXE, La Montaña del Jaguar y regresara al Valle de Etla, a dar cuenta de la tarea encomendada.

De inmediato se hicieron los preparativos para el viaje. Cinco días después Serpiente de Fuego y su alumno salieron hacia "Las Grandes Aguas". Llevaban cada uno como bastimento; una cobija gruesa de algodón, un guaje para el agua, una red con tortillas, chapulines y chocolate. Caminaron hacia el sur, hasta terminar el Valle del Campo de las Flores de Maíz. Después iniciaron el ascenso a la cordillera, cuando llegaron a la parte más alta Serpiente de Fuego; como era la tradición, le vendó los ojos al joven e iniciaron el descenso. El maestro tenía que guiar al alumno y describirle todo cuanto veía en el camino. Los cambios se dieron cuando llegaron a la media montaña y a la costa, lugar en el que nunca había estado Águila Nocturna. Pacientemente el maestro le describía al alumno de manera detallada, todas las plantas, animales y paisajes, que iban encontrando a su paso. Pero lo más espectacular e impresionante fue cuando llegaron a la playa. La excitación del alumno creció al límite, cuando escuchó al mar. Serpiente de Fuego entonces le habló sobre los misterios de las "Grandes Aguas". Le dijo que los Viejos Abuelos, habían dejado por cierto, que del otro lado de estas inmensas aguas, existen tierras y pueblo que alguna vez tuvieron mucho contacto con el nuestro. Que la propia Serpiente Emplumada y los "artistas" de la piedra interior, hacía muchos atados de años, habían llegado a estas tierras por las grandes aguas del Oriente.

Las olas del mar rompían con violencia sobre la playa. Águila Nocturna estaba totalmente extasiado, nunca antes en su vida había escuchado un sonido tan fuerte y compuesto a su vez, de miles de pequeños sonidos. Entonces, Serpiente de Fuego le quitó lentamente la venda al joven, retirándose para dejarlo solo frente al mar.

Por largo tiempo Águila Nocturna se quedó inmóvil. Lo que estaba frente a sus ojos, con mucho superaba su capacidad de asombro. Nunca antes había visto a un ser vivo tan grande y poderoso.

A lado de él, se sentía pequeñito e indefenso; pero al mismo tiempo surgía un sentimiento de fascinación, que a pesar de él mismo, lo atraía magnéticamente. Un sentimiento ancestral empezó a surgir misteriosamente de lo más profundo de sus adentros, un cuasi recuerdo desde los más milenarios y remotos orígenes de la vida perturbaba su mente. Como hipnotizado estuvo frente al mar a lo largo de muchas horas. Perdida la vista en el horizonte, su percepción se ampliaba y podía percibir sin el uso de la razón a esa inmensidad que estaba frente a él, con sus millones de pequeños movimientos de las olas y al mismo tiempo, con la aparente inmovilidad de su inmensidad, el mar representaba el encuentro más extraordinario de su vida.

Cuando llegó la tarde y con ella la puesta del sol, subieron a un acantilado, donde el espectáculo del naufragio del sol fue soberbio. En el horizonte, el sol descendía lentamente hacia el Poniente, el cielo estaba completamente enrojecido, con jirones de color naranja. El mar parecía que se daba cuenta del instante en que el sol penetraba las aguas y cobraba mayor intensidad su violencia sobre las mudas rocas que no entendían la furia marina. Apareció entonces Venus y la noche cubrió todos los espacios.

Al día siguiente, los tumbos del mar contra la arena los despertaron en la madrugada. Caminaron hacia el Norte, hasta llegar a una aldea que estaba ante una hermosa y pequeña bahía, llamada "El lugar en donde se venera al Madero". Los aldeanos los recibieron con esa hospitalidad y cortesía, que caracteriza a los hijos de La Serpiente Emplumada. Esta pequeña aldea tenía una gran importancia religiosa para los pueblos de la costa, ya que aquí llegó hace muchos atados de años La Serpiente Emplumada y además de dejar sus enseñanzas, dejó clavada una inmensa cruz de madera a la orilla del mar, como símbolo de su sabiduría. La cual era venerada como una preciosa y sagrada reliquia. Después siguieron caminando por la costa hacia el Poniente, hasta llegar a una imponente ciudad llamada "El Cerro de las Aves", recinto muy antiguo de las autoridades de los pueblos de la costa. Aquí estuvieron veinte días hospedados en La Casa de la Medida, donde fueron tratados de manera muy cordial y respetuosa, por los sacerdotes y maestros de la institución, quienes sabían el motivo del viaje; por lo cual dejaron ver al joven estudiante sus códices y platicaron con él ampliamente.

Finalmente partieron hacia Mictlán, en donde Águila Nocturna tenía que realizar su prueba de iniciación. Nuevamente cruzaron las montañas para ir tierra adentro.

Esta ocasión la llegada a Mictlán, fue por la noche. A propósito Serpiente de Fuego retrasó la llegada y entraron por la puerta Sur. Ahí los estaban esperando los sacerdotes del templo. Águila Nocturna se pintó todo el cuerpo de negro y un sacerdote le decoró en el pecho, un caracol blanco con un corte transversal. Pasó toda la noche en una habitación obscura y por la mañana entró un hombre también pintado de negro y le explicó detenidamente todo cuanto tenía que hacer, para finalmente preguntarle si estaba dispuesto a cumplir con el ritual.

Este es un viaje sin retorno, estás a tiempo de cancelarlo; pero debes saber que en cuanto comiences, la luz o la oscuridad te esperaran para siempre. Ya no podrás regresar. Sentenció el hombre de negro.

Águila Nocturna fue llevado al interior de una profunda caverna, que estaba en el patio principal de una plaza en el conjunto norte del recinto. Con un ceremonial impresionante, en el que intervinieron cuarenta personas, entre sacerdotes, músicos y guerreros; se levantó una inmensa y pesada loza, que cubría la entrada. Lo acompañaron cuatro hombres, cada uno pintado respectivamente de negro, rojo, azul y blanco. Quienes llevaban un escudo y una lanza en la mano izquierda y en la derecha una antorcha. El camino estaba lleno de gruesas columnas que sustentaban la techumbre, entre columna y columna estaban ofrendas antiquísimas, más adelante empezó a ver esqueletos. En los muros estaban gravados códigos de grecas que se repetían sucesivamente. Cada vez que se adentraban en la gruta, el calor y los olores se tornaban más pesados; el piso estaba húmedo y lleno de animales ponzoñosos.

Después de cinco horas de camino, pasando por estrechos túneles y amplias galerías, llegaron a una inmensa sala, que tenía treinta cuerpos de una circunferencia irregular y una altura, en la parte más alta, de veinticinco cuerpos. Con la luz de las antorchas, las estalactitas y estalagmitas, así como las rocas, creaban una visión sobrecogedora del lugar. En la parte central estaba una roca a manera de altar. Uno de los cuatro hombres sacó de su red un incensario, poniendo a quemar copal. El hombre de blanco le entregó un guaje con agua, una antorcha apagada y una encendida y le dijo a Águila Nocturna:

—"Tendrás que quedarte sólo aquí por diez días. Deberás desprender de tu cuerpo todas las ideas que tienes de ti mismo, y llegar al silencio interior. Hasta que no tengas ningún pensamiento, hasta que seas un puñado de huesos, hasta que te conviertas en una roca más. Te dejamos muy poca agua, cuídala, porque perderás la noción del tiempo. Por ningún motivo debes de moverte de este lugar. Pase lo que pase, veas o escuches lo que sea, "tú lugar es el centro". En esta piedra muchos guerreros como tú, velaron su más poderosa arma para la Guerra Florida, para afinar "su fuerza de voluntad". La seguridad en sí mismos y la sobriedad de carácter, de estos guerreros han dejado su huella milenaria; estás frente a una piedra de poder. La templanza y solidez de tu espíritu te deben mantener en este lugar.

Esta piedra y tú fuerza de voluntad; serán lo único que tendrás, para enfrentar el aterrador misterio que te acechará en esta oscuridad. Todos tus demonios y todas tus debilidades se confabularan contra tuya. Si te desesperas y tratas de buscar la falsa salida, te perderás para siempre en este laberinto. Muchos de los cadáveres y esqueletos que viste en el camino, fueron de aquéllos, que no resistieron y trataron de regresar. Nadie conoce esta inmensa y misterios gruta, sólo El Señor y La Señora de la Muerte. Aquí existen miles de caminos, que ni nosotros, sus más fieles ciervos conocemos. No te muevas de aquí, quédate en ti mismo, no pierdas tú equilibrio. Recuerda que el lugar seguro es el centro. Dentro de diez días vendremos por ti y esperamos encontrarte vivo en este lugar".

Acto seguido, los cuatro hombres iniciaron el regreso entonando un himno que producía por el eco, muchas voces, que resonando se perdían entre las galerías.

Águila Nocturna primero observó detenidamente a la roca que se encontraba en el centro de la caverna, vio que estaba esculpida en forma rectangular, de aproximadamente un cuerpo y medio de largo por un medio cuerpo de ancho y un cuerpo de altura. Tenía labrado en sus cuatro costados, las mismas grecas que estaban en los templos del exterior. Lentamente recorrió con la mirada, la inmensa galería con más fascinación que asombro. De alguna manera esta gran oquedad en la roca, le recordaba la impresión que tuvo frente a "Las Grandes Aguas"; esa sensación de pequeñez e insignificancia frente a un todo, inconmensurable e indiferente. Poco a poco, la luz de la antorcha empezó a disminuir y Águila Nocturna, colocó el guaje con agua y la antorcha nueva, que no usó, en un costado de la piedra; se recostó y esperó a que los últimos chisporroteos de la antorcha lo dejaran totalmente a obscuras. Nunca en su vida, había estado en un lugar en que la oscuridad fuera total. Pasaron las horas y el joven quedó profundamente dormido. Cuando despertó, por un instante, no recordaba en donde estaba y por más que abría los ojos, no veía absolutamente nada. Primero pensó que había muerto, inmediatamente después, que estaba ciego y finalmente recordó donde estaba.

Después de algunas horas, empezaron a venir a su mente muchas imágenes de su vida. Primero trató de detenerlas, pero después recordó lo que un día le dijo Espejo Humeante al respecto "Cuando quieras que algo desaparezca, deja que se expanda" así dejó sin objeción, que las imágenes corrieran vertiginosa por su mente hasta quedar dormido.

El tiempo se extendía "sin tiempo", Águila Nocturna empezaba a sentirse inquieto. La oscuridad total, lograba la pérdida del equilibrio físico y emocional. Otro factor empezó a ser el hambre. El muchacho se refugió en el sueño, pero después de un tiempo, ya no sabía si estaba soñando o estaba despierto.

Tal vez habían pasado cuatro o cinco días, cuando Águila Nocturna fue despertado por un pavoroso grito, que desgarró el mortal silencio y que le heló la sangre completamente; instantes después el grito tomó la potencia de un aullido, como de un lobo o el rugido intenso de un jaguar. De momento quiso salir corriendo, pero se detuvo y puso atención al extraño ruido, que se convirtió en un jadeo y a veces en un resoplido. El momento era de pánico, Águila Nocturna sentía la presencia de una inmensa fiera, podía olor su fétido aliento y sentir la tibieza de su vaho. El muchacho estrechó sus piernas dobladas contra su pecho y con sus manos se cubrió la cabeza esperando el ataque de la bestia. Paso el tiempo, no sabía exactamente si había sido unos minutos o unas horas, la espera fue interminable. La amenaza de la fiera se fue disipando lentamente como un pensamiento.

En otra ocasión, estaba tratando de detener su diálogo interno, cuando escuchó a la lejanía una avenida de agua, que violentamente se acercaba. Pensó que debería estar en el lecho de un río subterráneo. De momento quiso correr a una pared para buscar la protección de las piedras altas, pero se detuvo al instante, ¡a dónde iba, sino no podía ver! El estruendo del agua crecía con tal furia increíble, que se confundía con el bramido de un inmenso animal. Águila Nocturna se sentó en el centro de la piedra y escuchó claramente como el agua rugiente pasaba al lado de la piedra y pensó que la corriente crecería y que pronto lo arrastraría, pero transcurrió el tiempo y el agua nunca llegó.

El calor cada vez era más insoportable, sentía como le caminaban insectos por el cuerpo y algunos que no quitaba a tiempo, le inyectaban su ponzoña. Luchaba por detener sus pensamientos. La compasión por sí mismo, empezaba a ganar terreno. Su cuerpo estaba lleno de llagas y de picaduras de animales ponzoñosos. Su espíritu se reblandecía, la autocompasión empezó a causar sus efectos demoledores.

De pronto empezó a temblar, la tierra se movía y se escuchaban caer inmensas piedras, por el estruendo creyó que la enorme galería se vendría abajo. Se quedó inmóvil esperando el fin, con claridad escuchaba el golpe de las inmensas rocas que se desprendían de la bóveda y se hacían añicos en el piso, casi podía sentir el polvo y las pequeñas piedras que salían como proyectiles en todas direcciones; y sin embargo nada pasó. Todo parecía que sucedía en su mente y en su corazón, la caverna se mantenía en una quietud y silencio absoluto.

Águila Nocturna estaba totalmente llagado por el sudor y su cuerpo estaba extremadamente adolorido. Le quedaba muy poca agua y el hambre lo estaba debilitando. En un momento empezó a sentir una violenta y helada corriente de aire, que a cada momento aumentaba su intensidad. Por la frescura, sintió en principio alivio y creyó que por el derrumbe habría podido abrirse una salida al exterior.

Estaba a punto de iniciar el intento, cuando recordó las palabras del hombre pintado de blanco, "pase lo que pase, no te muevas de ti mismo, lo único que tienes para enfrentar esta prueba, es tu fuerza de voluntad y la piedra; busca el centro". Inmediatamente se ubicó en el centro de la piedra y empezó hacer respiraciones profundas.

El viento cesó, pero ahora escuchaba las voces de Serpiente de Fuego y Relámpago de la Noche que lo llamaban; uno, diciéndole que por ahí estaba la salida y el otro le pedía ayuda, porque estaba atrapado en unas piedras que le habían roto una pierna. Las voces parecían tan reales, que Águila Nocturna trató de hablar con ellos sin éxito.

El límite de sus resistencia estaba por llegar; la sed, el hambre, el silencio, pero sobre todo la oscuridad, le estaba reduciendo su fuerza de voluntad a la mínima expresión. Águila Nocturna empezó entonces a llorar, se sentía tan desprotegido y desolado, tan indefenso, quería salir de ese infierno, no podía más. Recordó entonces, las palabras de Serpiente de Fuego, cuando le dijo:

"La diferencia entre un guerrero de la Batalla Florida y un hombre común; es que el guerrero, sabe que ni un mar de lágrimas influirán un dedo en su destino, por eso los guerreros lloran sabiendo que de nada le servirá. Un guerrero por más que decante su espíritu y fortalezca su cuerpo, es tan solo ¡un ser humano!, que siente y que sufre igual que todos los seres humanos. La diferencia entre un hombre común y un guerrero; es que el guerrero no se entrega al dolor."

El recuerdo de estas palabras, fueron como un bálsamo para su Dolor. Poco a poco, regresó la sobriedad y con ella el equilibrio para de nuevo quedar dormido.

Águila Nocturna mantuvo el equilibrio, a partir de que logró poner su mente en blanco. Su respiración se redujo a la mínima expresión y poco a poco, su cuerpo se integró a la piedra. Dejó de ser él, para sumarse a la piedra. Se sintió fuerte y compacto, se dio cuenta que la piedra estaba viva y que lo había aceptado, y por ello, ahora lo defendía. De pronto sintió un súbito cambio de temperatura; vio que brotaba fuego por todas partes en torno a la piedra, inmensas llamas subían hasta el techo de la caverna, con gran estruendo. Toda la galería se iluminó por completo, Águila Nocturna no se asustó y por el contrario, se dedicó a observar detenidamente las paredes y el techo del recinto. El fuego se tornó más violento y se dirigió amenazante hacia él. El joven había encontrado el centro, el punto de equilibrio.

Algo le decía que esa piedra era el ombligo del mundo. Sabía que hacia su cabeza apuntaba el cielo; hacia sus piernas la tierra; hacia su brazo derecho estaba el mundo conocido y hacia su izquierda el mundo desconocido; que en el centro de la tierra, a partir de su ombligo, se exaltaba la conciencia hacia lo prodigioso e inconmensurable de las alturas sagradas del Espíritu, pero también, si se perdía el equilibrio, se caía a los infiernos degradados de la estupidez y el abyecto embrutecimiento existencial. Águila Nocturna había dejado de ser él, ahora formaba parte de la piedra milenaria. Era sólo un testigo sin sentimientos y sin juicios. En un momento el fuego desapareció, para quedar de nuevo la inmensa galería en completa oscuridad y silencio.

Pasó el tiempo; más bien, dejó de existir el tiempo. Águila Nocturna estaba ahí, inmutable y perfecto, como un pedazo de piedra que llevaba millones de años ahí, y sin ningún problema, podía estar otros tanto más, pues era sólo una piedra.

Fue entonces que llegaron los cuatro hombres por él. Lo encontraron tendido e inmóvil, sobre la piedra. Más que un cadáver, parecía una perfecta escultura, esculpido por su voluntad inflexible en la misma piedra. Cuando salió de la gruta era de noche. El cielo estaba completamente estrellado y sin luna. Águila Nocturna jamás en su vida había sentido de esta manera la bóveda celeste. La vida láctea era un río de estrellas luminosas, que le daban la bienvenida. Serpiente de Fuego y Águila Nocturna pasaron cinco días más en la Ciudad de los Muertos, pues el muchacho tenía que reponerse del desgaste sufrido en su Batalla Florida. El camino a las puertas de DAANY BEÉDXE fue recorrido lentamente, Serpiente de Fuego sabía muy bien que eran los últimos momentos que estaría con su inmaculado alumno. Era la tradición que había que llegar por la mañana a "La Tierra del Gemelo Precioso". Por lo que maestro y alumno tuvieron tiempo suficiente, para realizar su última plática. Serpiente de Fuego inició de la siguiente manera:

—Escúchame bien, amada piedra preciosa, bella pluma de quetzal. Estamos llegando al final de nuestro camino, mañana te entregaré a las puertas de "La Tierra del Gemelo Precioso" y probablemente nunca más me verás, a mí y todos los que conmigo fuimos tu primera casa. Con nosotros naciste, brotaste y puliste tu piedra interior. Con nosotros te forjaste "un rostro propio y un corazón verdadero". Por nuestra boca hablaron los Viejos Abuelos toltecas, como una flor con su sabiduría te fuiste alimentando. Por nuestros actos se expresa el corazón. Ya sabes que estamos de paso en esta vida por breve tiempo, para florecer el corazón y llegar a la casa de nuestro Señor el Sol. Ya sabes que la Batalla Florida logra humanizarnos, ya sabes que sólo siendo lo mejor de uno mismo, en todo cuanto hacemos, sentimos y pensamos; podemos pulir la piedra en bruto que llevamos dentro, hasta hacerla una piedra preciosa. De este modo, la responsabilidad de nuestros actos es indispensable para que el guerrero logre florecer su corazón.

Águila Nocturna; quiero decirte que has sido el mejor alumno de nuestra noble institución hasta el día de hoy; nuestro más preciado fruto florecido. Pero es justo decirte también, que esto de nada te servirá para lo que te espera en DAANY BEÉDXE. Todo lo que has aprendido, de muy poco te ayudará mañana; acaso todo se resume en la integridad y templanza, en el desarrollo de tu fuerza de voluntad, en que has logrado esculpirte un rostro propio y forjarte un corazón verdadero. Mañana iniciaras un viaje sin retorno. Te internarás en los misteriosos y aterradores caminos del conocimiento secreto de los Viejos Abuelos toltecas. Conocimiento que sólo puede revelarse a "Las Tunas Florecidas del Nopal". Muy pocos han llegado a donde tú estás; y muchos menos, logran traspasar las puertas de "La Tierra del Gemelo Precioso" y de esos cuantos, muy pocos llegan al conocimiento secreto de los Viejos Abuelos toltecas que está en DAANY BEÉDXE. De modo que lo que te espera, es maravilloso, inconmensurable y aterrador.

DAANY BEÉDXE es una de las casas más antiguas de los Viejos Abuelos toltecas en el mundo. La montaña en que se encuentra, es junto con estos valles, un lugar magnético y poderoso; de esta, nuestra amada Madre.

Como sabes, la tierra es un ser vivo. Nuestra Madre querida está viva, siente y se va a morir. Como todo ser vivo, tiene partes más sensibles e importantes que otras. La razón de la existencia de DAANY BEÉDXE obedece a esta causa. En este lugar, el cielo y la tierra están en contacto directo y permanente. Los campos de energía, además de ser especiales; los hombres, a lo largo de cientos de atados de años, los han transformado de manera muy particular, para ser usados de manera casi ilimitada.

Nunca más regresarás entre nosotros, en este momento ya somos fantasmas para ti, polvo en el camino. Sin embargo, si fracasas en tu intento de ser uno más, entre los guerreros de DAANY BEÉDXE; te disolverás en la bruma del olvido, nadie de ti se acordará. Pero si triunfas en tu intento, vivirás eternamente entre nosotros.

Águila Nocturna se quedó viendo profundamente a su tutor por un largo tiempo. Se incorporaron; en un emocionado abrazo, el joven le entregó a su tutor, todos los sentimientos que le unían a su pasado. Después dio vuelta y aligerado, se dirigió a las puertas de "La Tierra del Gemelo Precioso", con el sol naciente a sus espaldas y repitiendo un verso entre su mente y su corazón:

"Del interior del cielo vienen
las bellas flores, los bellos cantos.
Esfuércese, quiera las flores del escudo,
las flores del Dador de la vida.
¿Que podrá hacer mi corazón?
En vano hemos llegado,
en vano hemos brotado en la tierra.

   
¿Solo así he de irme
como las flores que perecieron?
¿Nada quedará de mi nombre?
¿Nada de mi fama aquí en la tierra?
¡Al menos flores, al menos cantos!
¿Que podrá hacer mi corazón?
En vano hemos llegado,
en vano hemos brotado en la tierra.
Aquí en la tierra es la región del momento fugaz.
¿También es así en el lugar
donde de algún modo se vive?
¿Allá se alegra uno?
¿Hay allá amistad?
¿O solo aquí en la tierra
hemos venido a conocer nuestros rostros?"

"La Tierra del Gemelo Precioso" era una población muy especial, diferente a todas las comunidades del valle. Tan antigua como DAANY BEÉDXE, era la antesala a la montaña sagrada. La tradición señalaba que ningún pueblo podía vivir en los lugares cercanos a la Montaña Sagrada. En La Tierra del Gemelo Precioso vivían muchas personas, mujeres y hombres, que trabajaban afanosamente por el mantenimiento y apoyo de la ciudad de los artistas de la piedra interior, llamada La Montaña del Jaguar. Su vida estaba voluntariamente consagrada, a servir a los mantenimientos de los seres humanos, que luchaban por llegar a convertirse en dioses. "La Tierra del Gemelo Precioso" era el lugar donde se realizaba la última prueba a los aspirantes, que pretendían ascender a DAANY BEÉDXE.

Fue recibido en las puertas de la ciudad, por un hombre vestido de blanco, que sin pronunciar ninguna palabra lo condujo a una de las plazas del lugar. Frente a la entrada de una de las habitaciones, un anciano amablemente lo invitó a pasar y tomar asiento en un petate. La habitación era fresca y ventilada. —Muy largo el camino para llegar hasta acá —dijo el anciano con un tono cálido y amable—. Mi nombre es Piedra Quemada. Lo importante, es que el día apenas comienza y tú eres muy joven.

El Valle de Etla te manda como su exquisito fruto, su tuna por florecer, como su manojo de plumas de quetzal, como su piedrita preciosa sin pulir.

El Señor y La Señora de La Muerte, te dejaron regresar de sus oscuros dominios. Esta es apenas, tu carta de presentación ante nosotros, "Los Guardianes del Camino".

Sin embargo antes de iniciar, quiero contarte una historia:

Como tú sabes, cuando las divinidades decidieron crear el Quinto Sol, crearon al hombre y a la mujer de los "huesos preciosos" de los seres humanos que murieron en el Cuarto Sol. Para ello, enviaron a La Serpiente Emplumada a la Casa del Señor de La Muerte, en donde descansaban estas reliquias. La Serpiente Emplumada con ayuda de los gusanos, abejas y fundamentalmente de su doble, llamado "el Gemelo Precioso", después de muchas adversidades, logra rescatar los "huesos preciosos" de la tierra de los descarnados, y con su sacrificio, les da vida. Por ello, "El Gemelo Precioso" es el símbolo que dejaron los Viejos Abuelos, para hablarnos del cambio, de la mutación.

La Serpiente Emplumada actúa desde la superficie del mundo, hasta casi tocar, en su vuelo celestial, al Señor del Cerca y del Junto, al Águila... al Sol. Pero cuando tiene que ir debajo de la tierra, a las profundidades de la materia, en donde gobierna El Señor de la Muerte; entonces, para poder actuar, se convierte en "su doble", en "El Gemelo Precioso".

La Serpiente Emplumada está representada por el planeta Venus; que es la Estrella de la Mañana y El Lucero de la Tarde. Pero en los días que no se ve en el cielo, se supone que está cruzando por el inframundo, luchando contra la inercia de la materia, convertida en El Gemelo Precioso, quien combate por rescatar el Germen del Espíritu, que está atrapado en la materia, que por inercia cae, en las profundidades de la región de los muertos, en la oscuridad, en la ignorancia. La Serpiente Emplumada es un símbolo, como todo, frente a lo desconocido.

Símbolo con el que nuestros Viejos Abuelos toltecas nos enseñan, que las leyes del universo, que someten a la materia a su degradación y muerte; solo pueden ser vencidas por La Serpiente Emplumada o el también llamado Señor del Viento. Porque solo "el soplo espiritual, el soplo divino", es el que vence a las leyes que someten a la materia a su degradación y destrucción; La Serpiente Emplumada aproxima y reconcilia a los opuestos. Transforma a la muerte material, en vida espiritual. De esta manera La Serpiente Emplumada y El Gemelo Precioso, son una unidad, un par complementario que representan: Uno, al guerrero penetrado por los dardos de la conciencia, que le revelan su origen celeste y al mismo tiempo, su fatal destino, de caer en la inercia de la materia; y el otro, el peregrino intrépido, que llega hasta las mismas profundidades de la materia, hasta la misma casa del Señor de la Muerte, para apoderarse del secreto de su esencia divina, de la maravillosa posibilidad de su resurrección, a través del sacrificio.

El lugar milenario en donde te encuentras, lleva el nombre de "La Tierra del Gemelo Precioso" y está a las puertas de la montaña sagrada, DAANY BEÉDXE, porque es más que un símbolo, es una terrible realidad para los que aspiran a llegar a ella. Igual que el Gemelo Precioso, tú tendrás que ir al fondo de tus personales infiernos, a la última realidad y constatar que posees el Germen del Cambio. Que tu Gemelo Precioso te puede ayudar, en la parte de tu Batalla Florida, que tendrás que librar en el centro de la materia... en tus pavorosos adentros.

La Tierra del Gemelo Precioso, es la última puerta antes de DAANY BEÉDXE, es la tierra del cambio, de la mutación. Aquí es donde la crisálida se convierte en mariposa; símbolo del alma en sacrificio.

Seas pues, bien venido a esta tierra, con el corazón en la mano, todos te deseamos la mejor de las suertes; por que por cierto, se me solo un detalle. Así como la crisálida muere como gusano, rompiendo su envoltura para convertirse en mariposa y vivir el vuelo de la libertad; si no lo logra, morirá atrapada como gusano en su propio capullo; de la misma manera, si tú fracasas en tu intento, morirás envuelto en tu propio capullo. Pero por supuesto, ¡qué importa la muerte! si no llegas a DAANY BEÉDXE.

Águila Nocturna mantuvo un silencio respetuoso, después de que Piedra Quemada terminó de hablar. Inalterable, como si hubiera escuchado un discurso en el que nada tuviera que ver, esperó que el anciano le indicara lo que debía de hacer. Estaban sentados frente a frente en dos petates. Los ojos de ambos, se afilaban en una mirada profunda. Águila Nocturna se "introdujo" en el anciano, que no lo rechazaba, pero que lo contrarrestaba con una mirada penetrante, como navaja de obsidiana. Pasaron las horas y ninguno de los dos se movía o hablaba. La tarde entró sigilosa por la puerta de aquella habitación sin hacer ruido, y poco a poco, la penumbra de la noche fue borrando los cuerpos hasta disolverlos en la oscuridad.

Solamente los ojos se mantenían vivos como brazas encendidas. Tal vez era más de media noche cuando empezó una asombrosa transformación; El anciano, poco a poco se convirtió en una búho y el joven en una águila, estuvieron un tiempo estirando sus alas y acicalando sus plumas, para salir volando por la puerta de la habitación. La lechuza marcaba la ruta del vuelo, atrás, el aguilucho, trataba torpemente de mantener el vuelo.

Águila Nocturna no sabía si era verdad o estaba soñando, y en cierto momento, se dio cuenta que estaba desperdiciando esos maravillosos momentos, en algo que en realidad no tenía importancia alguna. Porque si fuera un sueño o "realidad"; el hecho trascendente, es que lo estaba viviendo con todos sus sentidos, por lo cual se entregó a sus sentidos con toda intensidad posible. Así subió más arriba de las nubes, hasta encontrar un mar de plata, compuesto de nubes y la luz pálida y mortecina de una luna llena. La lechuza se sumergió entre las nubes, y Águila Nocturna la perdió en un gigantesco banco, que era como la montaña más alta que haya podido ver. La niebla se hizo más densa y pesada, casi no se podía ver, Águila Nocturna volaba sin encontrar el rumbo. Cuando sintió una poderosa mirada. Unos ojos inmensos, que emitían una luz verdosa como la de un faro, detuvieron su vuelo. Miró con detenimiento y los inmensos ojos resultaron ser los de Piedra Quemada, quien estaba frente a él de nuevo en la habitación. Los primeros rayos de luz entraron por la puerta, el anciano y el muchacho estaban en la misma posición. Se escucharon sonar los caracoles, el anciano se levantó lentamente, se acercó al oído del joven y le dijo en voz tenue:

Muy bien muchacho, es hora de ir a trabajar.

Esa mañana salieron a las montañas del Norte, Piedra Quemada y Águila Nocturna. Después de dos días de camino, llegaron a un pequeño valle que estaba entre una cañada. El anciano inició un pedimento al Señor del Bosque, para que les permitiera tomar lo que necesitaban. Después de enterrar copal y unos pequeños trozos de jade, en intercambio reciproco; Piedra Quemada se dirigió al interior del bosque, caminó un tiempo hasta encontrar unos hongos. Se hincó ante ellos y les empezó a cantar una canción muy dulce, cuando terminó, les explicó que andaban en busca de sus hermanos, los hongos llamados "Los Hijos de la divinidad". Después de un rato, el anciano se levantó y llego hasta donde estaba Águila Nocturna esperando.

"Los Hijos de la divinidad" se encuentran a una hora de camino, hacia el Noroeste afirmó el anciano —me lo dijeron sus hermanos".

Por fin encontraron a los hongos en el lugar señalado. Piedra Quemada y Águila Nocturna se dispusieron a realizar la ceremonia. Se quemó copal y se rezó. Entonces Piedra Quemada se dirigió de esta manera a los hongos:

—Muy queridos y amados hermanos nuestros, "Hijos de la Divinidad". Gran misericordia y gracia ha hecho Nuestro Señor en habernos permitido llegar hasta ustedes, divinos y sabios hermanos. Pedimos nuestras sinceras disculpas por venir a perturbar su paz. Pero es que nuestro muchacho, nuestra piedrita preciosa, necesita de su sabia y generosa ayuda, para iniciar el ascenso a DAANY BEÉDXE. Por mi boca los Guardianes del Camino, pedimos humildemente a nuestros hermanos su ayuda, su comprensión y su favor".

Con mucho cuidado, el anciano tomo los hongos necesarios, se despidió con mucha cortesía e inmediatamente inicio el regreso con el aspirante.

El Guardián y Águila Nocturna llegaron por la tarde a "La tierra del Gemelo Precioso". Durante siete días el joven estuvo recluido en una habitación y en ayuno total. El séptimo día por la noche, Piedra Quemada lo llevo a un templo en donde estaban cuatro doncellas y una anciana frente a un altar. Águila Nocturna se sentó sobre un petate en el centro de la habitación, a su costado derecho se encontraba Piedra Quemada. Acto seguido, las mujeres iniciaron un rezo en extraña lengua. La anciana limpió con mucho cuidado a los hongos, que se encontraban envueltos en unas hojas grandes y tersas. Los sahumó y juntó en pares depositándolos en el altar.

Entonces la anciana empezó diciendo:

"Muy amados y queridos hermanitos nuestros, damos las gracias al Señor por quien se vive, por la gracia de permitirnos estar aquí reunidos; a ustedes, nosotros sus hermanos más humildes e ignorantes, les agradecemos infinitamente su bondad y gran generosidad. Su sabiduría es necesaria para ayudar a nuestra piedra preciosa, a nuestra pluma de quetzal, que anda en busca de la luz. Humildemente sus hermanos se los agradecemos."

Las doncellas iniciaron un rezo tan armonioso, que parecía un bello canto. La anciana le dio a Águila Nocturna, catorce pares de hongos para que los ingiriera. Uno a uno, el joven los comió. Su sabor a tierra pronto desapareció, para dejar una fuerte sensación de acidez, que iba de las glándulas salivales a la base del cerebro. La habitación estaba en completa obscuridad. Águila Nocturna cerraba los ojos y se concentraba en el magnético rezo. Su capacidad auditiva creció tremendamente, podía escuchar a cada una de las voces y al mismo tiempo al conjunto. El ritmo y la fuerza iban en aumento. Como en una espiral ascendente la energía que desprendía el canto arrastraba a todos. El momento de mayor exaltación fue cuando entraron las voces de Piedra Quemada y la anciana. Águila Nocturna fue proyectado con fuerza a un estallido interno, algo trono en sus adentros y dejo de escuchar los cantos, para pasar a percibir algo verdaderamente extraordinario y fascinante; una inmensa y majestuosa serpiente de cascabel, del tamaño del mundo y que sin embargo estaba en la habitación. El animal lo veía directamente, con una mirada penetrante, fría e impersonal. Por sus fauces salía a intervalos su lengua. Águila Nocturna estaba aterrorizado, un miedo animal se apodero de todo su cuerpo, y sin embargo algo en él, lo hacía sentirse hechizado por la maravillosa presencia. Instintivamente se dio cuenta que en la medida de que siguiera el ritmo de la lengua de la serpiente, con su propia respiración, su cuerpo se relajaba y la mente se despejaba.

La serpiente inquirió el motivo de la presencia del muchacho; Águila Nocturna empezó entonces a hablar, en una forma pausada y ordenada, casi hizo un recuento de su vida, y todo se podía sintetizar en esa búsqueda, que desde los primeros años de su vida, ardió como una llama perenne en su corazón. Cuando terminó estaba exhausto; la serpiente en cambio se mantenía inmutable, solo movía su lengua en forma rítmica y constante. Parecía que estaba analizando una por una, todas las palabras del muchacho.

Después de un tiempo, en señal de aceptación, la serpiente abrió sus inmensas fauces y Águila Nocturna; con pavor, que rayaba en el pánico más primitivo y animal, empezó a avanzar lentamente.

Su cuerpo se estremecía de terror y al mismo tiempo de emoción, un extraño regocijo se apoderaba al mismo tiempo que el pánico, de lo que quedaba de su desquiciada razón.

Águila Nocturna entró por su propio pie, en las profundidades de la inmensa serpiente de cascabel. En las obscuras entrañas del animal, su cuerpo era movido por fuertes contracciones, que hacían que su cuerpo avanzara asumiendo extrañas posiciones. Cuando al final llego al centro de la serpiente, escucho que ella le dijo: "todo en la vida tiene un costo". Sintió entonces como era bañado por los jugos gástricos de la serpiente, que lo deshacían, para integrarlo a ella. El dolor era verdaderamente insoportable. Más que un dolor físico, era un dolor mental o espiritual, algo que nacía en la base del cerebro, se extendía por espasmos hacia todo el cuerpo, como oleadas de dolor, que recorrían hasta los últimos rincones de su cuerpo. Sentía que todas sus células de manera individual, estaban pasando por la misma experiencia. Por eso era un dolor intenso, que se multiplicaba infinitamente en pequeños dolores individuales, que hacían un todo. El dolor era tan grande y total, que le produjo un sentimiento de mofa de sí mismo, viéndose en esas condiciones empezó a reír. Estaba en ese sentimiento encontrado producido por el dolor, cuando escucho de nuevo la voz de la serpiente, que ahora le dijo:

—Por qué sentir tanto dolor, sí tú sabes cómo detenerlo.

Águila Nocturna buscó en todos sus adentros; era cierto, él sabía cómo detener el dolor. De pronto vino a su mente, la figura de un jaguar que estaba en el templo mayor de su pueblo. Espléndida pieza en barro, donde el felino estaba sentado sobre sus cuartos traseros. Desde la primera vez que la vio, cuando era niño, quedo hechizado por la energía que le transmitía el jaguar.

Águila Nocturna se concentró en la imagen y poco a poco, se empezó a sentir el jaguar del templo mayor. Todo su cuerpo se puso musculoso; Sintió la necesidad, desde muy adentro de rugir y lo hizo con una fuerza sorprendente. Entre más rugía y se sentía un jaguar; más fuerte y poderoso se tornaba. El dolor empezó a disminuir y el muchacho entró subyugado al mágico espacio del poder. La serpiente dejó un buen rato que el joven explorara las profundidades del poder.

Por fin la revelación llegó. Águila Nocturna intuía que era el momento trascendente. La serpiente de cascabel le dijo de manera lenta y contundente: "El conocimiento está en las grecas y en sus colores".

Inmediatamente pasaron por su mente todas las grecas y sus maravillosos colores, que había visto y aun las que no conocía. Como imágenes centelleantes pasaban las grecas, pero al mismo tiempo, tenía toda una eternidad para verlas detenidamente y descifrarlas. Se quedó aturdido un instante o un atado de años en esa extraordinaria percepción. Cuando de nuevo se escuchó la voz de la serpiente por todo su cuerpo y en toda la habitación, quien dijo:

"El origen de todo está en la serpiente de cascabel, en su piel está la información".

El cuerpo y la mente del muchacho, vibraron como un diapasón con esa revelación. Como un eco que reverberaba desde sus adentros, cada palabra se metía hasta en los espacios más pequeños de su ser y de ahí regresaban, para proyectarse hacia el exterior.

Como un eco lejano, se iba quedando la revelación en su interior. En ese momento el encuentro con la inmensa serpiente de cascabel, terminó. Las mujeres que lo habían acompañado en la experiencia, se incorporaron sabiendo que todo había concluido. La anciana se acercó para abrazar al muchacho y decirle:

—Eres afortunado, hablaste con nuestro Amadísimo Señor. Muy pocos tiene esa gracia. Muchos alucinan, otros se encuentran con el demonio de sus adentros, algunos son rechazados por los hijos de dios, y hay quien no les pasa nada. Tú sin embargo, tuviste la dicha de ser atendido por nuestro amadísimo Señor, hablaste con él y te aceptó.

Piedra Quemada invitó a salir de la habitación a Águila Nocturna. Todavía no amanecía, el cielo estaba cubierto de un mar de estrellas. Por el efecto de los hongos, el muchacho tenía las pupilas dilatadas y pudo ver un espectáculo impresionante. De nuevo apareció la serpiente, ahora convertida en un río de estrellas. Águila Nocturna durmió todo el día y su noche. Al despertar Piedra Quemada lo acompaño a la puerta poniente de la ciudad. Ahí empezaba el camino a DAANY BEÉDXE.

—Hasta aquí llegamos los Guardianes del Camino. De esta puerta hacia adelante se va hacia la eternidad. Muy pocos hombres han llegado hasta éste lugar y muchos menos han logrado ascender hasta las alturas de la montaña sagrada. El trayecto que te falta por recorrer es muy corto, pero peligroso.

A estas alturas, tú ya sabes que la vida y el mundo tienen cuatro rumbos y que el hombre encarna el centro. El cinco es el número mágico del centro, el punto en donde se encuentran el cielo y la tierra; lo conocido y lo desconocido. Cinco flor, simboliza la piedra preciosa que es el corazón. En el encuentro y equilibrio de este par de opuestos complementarios, radica el verdadero desafío de la vida. Los cuatro rumbos del mundo y la vida, están presentes en la sabiduría de los Viejos Abuelos toltecas. El Oriente significa la resurrección, su color es el rojo, su símbolo es el águila, su lugar el cielo y su mundo el del Espíritu. El Poniente significa el nacimiento, su color es el blanco, su símbolo el jaguar, su lugar la tierra y su mundo el de la materia. El Sur significa lo conocido, su color es el azul, su símbolo la serpiente, su lugar la derecha y su mundo el de la luz. El Norte significa la guerra, su color el negro, su símbolo el colibrí, su lugar la izquierda y su mundo el de la muerte.

En el centro de ellos debe estar el ser humano, porque solo en el centro se encuentran equilibradas las fuerzas del mundo, para que el hombre sea capaz de elevar su conciencia a partir de la Quinta Posición. Si se pierde el equilibrio, se cae en los abismos de la estupidez y la degradación. La humanidad del Quinto Sol, tiene la posibilidad de la quinta posición: el arriba o el abajo. Así que como puedes ver, el mundo está constituido de un par de opuestos complementarios, entre Oriente y Poniente; entre Norte y Sur, que buscan el equilibrio a través de la Guerra Florida; que se libra en el centro, simbolizado por el corazón, porque ese es el lugar del encuentro de los principios opuestos y complementarios. Sitio donde La Serpiente Emplumada inicia el vuelo. Lugar donde el guerrero alcanza la categoría de ser celeste, por la elevación interior. Posición donde el Águila otorga la oportunidad de perpetuar la conciencia. La eternidad, la libertad total del espíritu.

En cuanto inicies este camino, nada será igual. Todo el mundo de tus afectos y pasiones, se convertirá en polvo. Las águilas vuelan solas en las alturas. En este camino, debe estar uno, mortalmente seguro de sí mismo. Sin miedo y sin ambición. Solo los guerreros de la Batalla Florida, pueden sobrevivir a esta prueba.

Por eso a los Viejos Abuelos toltecas se les conoce como los "Artistas del Espíritu"; porque su arte es buscar el equilibrio, entre el terror de ser hombre, y la maravilla de ser hombre."

Águila Nocturna inició el camino, a sus espaldas estaba el sol naciente; frente a sus ojos, esa misteriosa montaña de la que nadie pronuncia su nombre. Desde que era adolescente, recordaba; que ni sus padres, parientes, maestros o amigos, le hablaron sobre esta misteriosa montaña. En su pueblo estaba prohibido mirarla, acercarse o hablar de ella. Era como el sol, todos sabían que estaba ahí, pero nadie se atrevía a mirarla.

El camino era una línea recta hasta la base de la montaña, después ascendía de izquierda a derecha. Águila Nocturna observo que el camino era antiquísimo.

En cuanto comenzó el ascenso, escucho que una voz femenina, agudizó el oído y descubrió la voz de su madre, que le imploraba que regresara. Siguió caminando y apareció un jaguar, que agazapado lo esperaba listo para saltar sobre él, desde una gran peña a la orilla del camino. Siguió su paso inmutable Águila Nocturna, cuando el felino salto, se convirtió en tenue brisa mañanera. En breves minutos el joven estaba a la mitad de la montaña sagrada. El sol empezaba a trepar hacia el cenit, cuando llegó a una plataforma de un cuerpo de altura, que tenía cuatro escalerillas por sus costados, de cuatro escalones cada una. Se paró en el centro de cara al Oriente y siguió con los ojos entre cerrados, el camino ascendente del sol. Algo le decía que tenía que estar ahí en espera de una señal. Cuando llegó el medio día, la luz del sol ceso su intensidad.

El muchacho había detenido sus pensamientos y con los ojos entrecerrados dejaba filtrar energía del sol. El súbito descenso de la intensidad de la luz, hizo que abriera más los ojos para percibir lo que sucedía. Entonces fue cuando apareció un águila que se interponía entre sus ojos y el sol. Inmóvil, detenida en el aire, el animal observaba atentamente al muchacho. Las miradas se encontraron, corría un haz de fuego de un extremo a otro. Águila Nocturna no sentía miedo ni sorpresa, más bien, como que su cuerpo sabía lo que pasaba y estaba en espera del acontecimiento. De pronto, el águila empezó a aumentar de tamaño y la luz a disminuir de intensidad. Como si fuera un eclipse, el águila cubría al sol en todo el cielo, hasta la temperatura bajo y empezó a soplar un viento frío. La oscuridad se hizo total, el águila se transformó en la bóveda celeste. Sin embargo el muchacho sabía que el águila seguía ahí. El Águila era el día y la noche, dueña de toda la energía del mundo y al mismo tiempo, no era nada, tan solo una percepción fugaz de lo inconmensurable. Sin poder contenerse, Águila Nocturna repitió desde el fondo de sus entrañas:

"Ave de espadas, tú, ave de dardos
Oh autor de la vida, volando vas,
Vienes a detenerte donde está tu santuario,
donde está la pirámide de tu templo.

Nada como la muerte en guerra,
nada como la muerte florida

¡Corazón mío, no temas:
en medio a la llanura
en lo alto de la montaña
quiere mi corazón
la muerte de obsidiana
la muerte en guerra!

Ave de espadas, tú, ave de dardos
Oh autor de la vida, volando vas,
vienes a detenerte donde está tu santuario,
donde está la pirámide de tu templo
sólo quiere mi corazón
la muerte en guerra!".

Águila Nocturna entonces vio como la inmensa bóveda celeste estallaba y en intermitentes relámpagos de luz cegadora, tuvo una visión alucinada. Apareció frente a él, en medio de esos estallidos de luz y oscuridad total; un frondoso y gigantesco árbol, como una cruz majestuosa, señalando los cuatro rumbos de la existencia. Este árbol, que en momentos era una ceiba, luego un sabino y finalmente un nopal milenario, se movía en todas direcciones junto con el universo. En la punta del árbol estaba parada una bella ave, que cambiaba de forma; unas veces aparecía como un quetzal y otras como un águila. Este inmenso y majestuoso animal, unas veces aparecía luchando con una serpiente de cascabel y otras, devorando los frutos florecidos del árbol y el nopal, que como pequeñas estrellas luminosas, se desprendían subiendo en una espiral hacia el pico del águila, quien las devoraba inmutable. Esta última imagen le produjo un doble e intenso sentimiento. Por una parte una exaltante alegría, al constatar su origen celeste; pero al mismo tiempo, una profunda tristeza, al darse cuenta que toda la vida tiene como único fin, desarrollar la conciencia, para ser alimento del Águila. Como flores frescas y olorosas, fueron llegando a su corazón las palabras de un viejo poema:

¿A dónde iremos
donde la muerte no existe?
Más, ¿por esto viviré llorando?
Que tu corazón se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre.

aunque fueras jade,
aunque fueras de oro
también allá irás

Hay un brotar de piedras preciosas,
hay un florecer de plumas de quetzal,
¿son acaso tu corazón, Dador de la vida?

Todos se marchan a la región de los muertos,
al lugar común de perdernos.
¿Qué somos para ti, oh Dios?
Así vivimos.
Así en el lugar de nuestra pérdida,
así nos vamos perdiendo.
Nosotros los hombres,
¿a dónde tendremos que ir?

El águila empezó a volar en círculos en torno al muchacho, el sol brillaba de nuevo con más intensidad. El ave inició un descenso en picada hacia el aspirante y paso rozando la cabeza del guerrero, para ir a detener su vuelo a una pequeña pirámide que estaba más arriba, sobre el camino. Águila Nocturna se dirigió al lugar, su cuerpo sabía perfectamente del encuentro.

El águila estaba parada sobre un monolito de piedra bellamente esculpido. Se trataba de una serpiente en posición enroscada. Sobresalía su cabeza en lo alto, con su inmensa lengua que bajaba hasta la parte media de su cuerpo enrollado; sus colmillos y sus ojos reveladores, estaban atentos al movimiento. Su cuerpo cilíndrico y en espiral, asumía una forma piramidal. En frente a la serpiente, estaba una escultura de un anciano sentado, con su columna vertebral recta pero inclinada. Sobre su cabeza estaba un recipiente a manera de incensario. Cuatro inmensos caracoles tallados en piedra verde, lo rodeaban. El águila entonces se dirigió de esta manera al joven:

—Haz fuego en este lugar y deposita la brasa sobre la cabeza del Antiguo Señor del Fuego. La divina brasa que nos guía en la vida, fue depositada en el principio de los tiempos, en el centro; en lo más profundo de nuestro ser. Este fuego interno se convierte en antorcha del templo, estrella en la oscuridad de la noche y en nuestra energía espiritual. Así se difunde la verdad de nuestro origen divino, así se mantiene la esperanza humana, así se alimenta al águila. ¡Que estas palabras queden gravadas en tu corazón!, que vibren palpitantes durante toda tu existencia y la verdad sea revelada.

Los caracoles empezaron a sonar de manera tenue, se escuchaban como abejorros, pero poco a poco, aumentaban su volumen, hasta lograr una fuerza inaudita. El cuerpo de Águila Nocturna empezó a vibrar, hasta que el sonido se convirtió en luz y se esparció por todo el valle. Sintió como todos los millones de seres vivos, que tienen el acuerdo de unirse y conformarlo, se expandieron para abarcar la inmensidad. Dejo de ser él, para pasar a formar parte de todo ese espacio inmenso.

A media tarde despertó por el sonido de una chicharra que estaba cantando a unos centímetros de sus ojos. Estaba a la sombra de un árbol y no sabía si el sonido del insecto había originado su sueño, o era el recuerdo de algo extraordinario, que le había sucedido. Ya había aprendido que lo importante en la vida, es lo que se siente, no lo que se piensa. De modo que en vez de desgastarse en encontrar "la verdad" de lo sucedido, se dedicó a recuperar el ánimo, para seguir subiendo la montaña sagrada.

Después de ascender hacia el lado derecho de la montaña, el camino dobló hacia el lado izquierdo, para casi lograr la cima. Al llegar a la base de los edificios de la parte Sur, el sendero dobló nuevamente hacia la derecha. En ese recodo del camino, se encontró a un anciano que iba lentamente subiendo, cargaba un mecapal con un canasto muy pesado. Águila Nocturna lo saludo respetuosamente y le pidió que lo dejara ayudarlo.

No te molestes muchacho, cada uno carga en la vida con lo que puede y lo que quiere —dijo el anciano, sin dejar ver su rostro— ya estamos por llegar. Permítame insistió Águila Nocturna, tomando la carga del encorvado hombre. Cuando el muchacho sintió el peso del canasto; su cuerpo se desprendió hacia las profundidades. Como un meteorito, cada vez se tornaba más pesado y tomaba más velocidad. Caía a la oscuridad, densa y zumbante de la nada. Por un momento, sintió un malsano placer por lograr más velocidad y deseó hundirse buscando morbosamente el fondo, su espíritu se aflojo por completo y se entregó lujuriosamente a la caída.

Sin embargo algo desde lo más profundo de su ser, algo que estaba más allá de sí mismo, lo hizo detener su caída, hasta lograr que su cuerpo flotara ingrávido entre la oscuridad y el vacío. Sus propios pensamientos no le eran claros, ya que resonaban por el eco del vacío, haciendo imposible su comprensión. Águila Nocturna se sentía totalmente indefenso y vulnerable. A una remota distancia, alcanzaba a escuchar los ritmos de unos tambores, cada vez más claro percibía, las voces de cientos de personas que entonaban un canto de poder con mucha fuerza. Fue entonces que el proceso se invirtió y su cuerpo comenzó a ascender a una velocidad vertiginosa, el vértigo de la velocidad lo subyugaba. La bruma empezó a desaparecer y la claridad se extendía por todos lados. Las voces y la música cada vez eran más fuertes y cercanas. Cuando abrió los ojos estaba acostado en las puertas de la ciudad sagrada, su cara estaba quemada por los rayos solares. Un grupo de trece hombres que cantaban y tocaban sus instrumentos, seis por lado y uno al frente. Cuando se dieron cuenta que el joven volvía en sí, callaron y esperaron la voz del maestro que estaba al frente, quien dijo:

—Sé muy bien recibido, querido y admirado aspirante. Haz llegado desde los mismos abismos del infierno, desde el fondo de la nada. Haz logrado vencer la fuerza de la inercia de la materia, que la condenan sin remedio, a la degradación y a la muerte. Haz logrado cruzar los linderos de la obsesión y la estupidez. Haz templado tu voluntad, decantado tu espíritu y fortalecido tu cuerpo. Llegas sin ninguna carga, nada que te ate. Haz perdido todo y no tienes nada, estas en la raya; volviste a nacer, ahora brotaste ante nosotros. Somos tus compañeros de destino, te hemos estado esperando, permíteme que te enseñe el camino el anciano se acercó por detrás del joven y rápidamente le tomo la cabeza, torciéndola de derecha a izquierda, con una rapidez y habilidad, que dejo pasmado al aspirante. En la base del cráneo se escuchó un contundente chasquido, seco y corto— síguenos que te daremos la bienvenida.

Águila Nocturna sabia, por su cuerpo, que algo importante había sucedido, cuando el anciano manipulo su cabeza, el mismo se sentía diferente, pero como todo sucedió tan rápido, no pudo detenerse a pensarlo.

La entrada al maravilloso recinto fue algo verdaderamente impresionante. Una muralla de tres cuerpos de altura, demarcaba los límites. El acceso era por la parte Sur, de cara al Oriente. El conjunto de edificios era soberbio. Todos estaban decorados profusamente, cada pared era como un códice, en las que estaba presente la sabiduría de los Viejos Abuelos. La comitiva paso por delante del edificio Sur y se dirigió hacia el edificio del lado Norte, pasando frente a las construcciones del lado Poniente, hasta llegar a unas grandes escalinatas. Empezaron a sonar los grandes tambores, el sonido parecía salir de todas partes. El grupo esperó hasta que cesó la música y aparecieron en lo alto dos hombres; Uno llevaba pintado el cuerpo de color blanco, en la cabeza tenía un tocado de piel de jaguar. Con rayas negras en la cara y el cuerpo. En el pecho colgaba un caracol cortado de manera transversal y sobre sus hombros llevaba una capa hecha con plumas de bellos colores y unas sandalias blancas. Su compañero tenía pintado el cuerpo y la cara de negro, con puntos blancos. Llevaba un collar de piedra verde y una capa con plumas de garza. Ambos hombres llevaban sendos bastones, bellamente decorados.

Después de una señal, la comitiva empezó a subir lentamente las escaleras, la música nuevamente se hizo escuchar, ahora era más solemne y cadenciosa. Cuando llegó hasta arriba, se encontró en un corredor cubierto por doce columnas de gran diámetro. Ubicaron a Águila Nocturna en el centro y caminaron hasta cruzar el pasillo. Del otro lado encontró una plaza en desnivel con cuatro escaleras, una por cada punto cardinal y una pequeña construcción en el centro. Cuatrocientas personas estaban en el interior de la plaza, cien por lado. Águila Nocturna cruzo la plaza, acompañado de los dos hombres y lo ubicaron de cara al Oriente, en la pequeña construcción del centro. Entonces comenzó la ceremonia de bienvenida. Los grandes tambores multiplicaron sus voces y su potencia. En las cuatro esquinas se quemaba copal y a un tiempo los cuatro grupos de personas empezaron a bailar. Cada grupo bailaba en torno a una persona que estaba en el centro, de modo que aunque todos bailaban el mismo ritmo, cada grupo seguía a su propio líder. La danza giraba hacia la izquierda, pero cada grupo giraba también en torno a su líder hacia la izquierda. De cuando en cuando, los grupos cambiaban de punto cardinal, al mismo tiempo, sin dejar de bailar; pasando del sur al poniente y luego al norte, para llegar Después al oriente y así nuevamente llegar a la posición Sur. Águila Nocturna también giraba, pero en sentido inverso.

La música y la danza, desprendían una poderosa energía que iba en aumento. Cada vez la velocidad se iba incrementando. Parecía que los pies de los cuatrocientos danzantes, despertaban a la Madre querida, la llamaban para implorarle su compañía y su fuerza.

Al inicio, Águila Nocturna giraba en sentido contrario de manera muy lenta, en el eje de sus propios pies. Algo le indicaba que así tenía que ser, su cuerpo se movía por si solo y él se dejaba ir. La música, el ritmo y los cuerpos, generaban una poderosa energía que parecía emerger de la tierra. Águila Nocturna cerró los ojos y se entregó sin pensamientos a la danza. Sin darse cuenta, su cuerpo estaba girando con el grupo; de pronto sintió un tirón y escucho el sonido que hace una rama seca al partirse. Abrió los ojos y vio cómo se elevaba hacia el cielo. No sintió miedo, su cuerpo estaba al frente de los hechos y su mente se mantenía expectante.

Subió hasta ver a DAANY BEÉDXE pequeña e insignificante desde aquellas alturas. Las montañas se veían en diversos tonos de verde, hasta llegar al azul fuerte. En el horizonte se alcanzaba a apreciar el volcán más elevado, de la gran tierra que está circundada por las aguas divinas, El Cerro de la Estrella. Su vuelo duró un instante o una eternidad. Pudo conocer cinco grandes ciudades con pirámides y edificios verdaderamente extraordinarios y majestuosos. Con una increíble velocidad se transportaba de un sitio a otro, pero los recorridos los hacia detalladamente. Él no se veía, pero se daba cuenta que los habitantes de esos recintos, lo presentían sin rechazo.

Cuando abrió los ojos, Águila Nocturna se encontraba en una habitación pequeña de tres por cuerpos de largo y dos de ancho, y un vano, que tenía una manta por puerta. Acostado en un petate, sentía que su cuerpo estaba muy débil y adolorido. Tenía mucha hambre y sed, sabía que un guerrero en esas circunstancias lo que debe hacer es esperar y no moverse. Al cabo de una hora entró un hombre y le dejó un guaje con agua y un platón con frutas, Águila Nocturna fingió estar dormido y cuando el hombre se retiró, se levantó con cautela, bebió y comió, poco y despacio. Cuando terminó se sentó en el petate a esperar. Entro la tarde y en las penumbras del cuarto empezó a escuchar, primero una leve vibración como el ruido del vuelo de un insecto, poco a poco fue creciendo de intensidad hasta que llego a ensordecerlo, de pronto ceso el ruido pero en sus oídos quedó un zumbido muy fino. Entonces fue cuando escucho una voz que en principio provenía de su cerebro, pero luego la ubicó en el fondo del cuarto a sus espaldas. El susto lo hizo dar un giro en un salto y quedar todo electrizado. Había pasado todo el día en la habitación y sabía que solo estaban un petate y él. La voz volvió a repetir buenas tardes el muchacho se sobrepuso y contesto titubeante, buenas tarde. La voz era suave y cálida, le inspiraba una confianza y tranquilidad inexplicable.

—La Fuerza que rige el destino de los seres humanos, nuevamente nos ha puesto en el mismo camino. Frente a ella, nosotros somos polvo al viento...y fue este vendaval, el que te trajo hasta aquí. Mi nombre es Serpiente de Estrellas.

Hace muchos años, cuando aún eras un niño, nos conocimos en tu pueblo. En aquella luminosa ocasión, La Fuerza me desvió a El Valle de Etla e hizo que llegaras hasta mí. Aunque eras muy pequeño, el destello de tu energía era extraordinario. Fue ahí donde te dije que te esperábamos en la Montaña Sagrada de Jaguar, que bajo ninguna circunstancia dejaras de luchar para reunirte con nosotros en DAANY BEEDXE. Como veo, tu fuerza de voluntad y tu poder personal se unieron para cumplir con nuestro destino.

Por la mente de Águila Nocturna pasaban vertiginosas imágenes, casi de manera angustiante, una y otra, en busca de aquél misterioso personaje, que como venido de un sueño profundo, no aparecía claro su recuerdo; sin embargo su cuerpo estaba tranquilo y a gusto, parecía que su cuerpo si lo recordaba y asociaba perfectamente, la voz con la persona.

Águila Nocturna empezó a buscar en la penumbra del cuarto a la persona que le hablaba. Esforzando la mirada alcanzo a ver en la obscuridad un cuerpo y de él, un rostro muy extraño.

Un gran volumen se asentaba en lo que parecía ser la cara de un felino y encima de ella, más pequeña, una cara de un ave. Abajo de ellas, otro rostro, ahora humanoide del que destacaban un par de ojos, que parecían brasas ardientes, que estaban circundadas por dos serpientes, que al entrelazarse formaban un antifaz; de él, pendían otras dos serpientes a manera de boca y de los labios superiores se desprendían dos colmillos, que corrían de adentro hacia afuera. Del labio inferior, salía una lengua bífida que le llegaba casi al cuello.

El muchacho detuvo los pensamientos, empezó a respirar más lenta y profundamente; y entonces pudo ver con mayor claridad al personaje que le hablaba. Se dio cuenta que el hombre tenía puesta una máscara, que el gran volumen superior estaba constituido por enormes y bellas plumas multicolores. Águila Nocturna había detenido completamente sus pensamientos; sin el prejuicio de ellos, empezó a observar detenidamente a la máscara. Las plumas resplandecían y de ellas salía y entraba energía de la atmósfera. El rostro del felino estaba formado por dos caras de serpiente vistas de perfil, que además de darle un aspecto felino, humanizaban el rostro. Lo mismo sucedía con la figura de ave que estaba encima de él. No era ni un águila, ni un quetzal, porque tenía los ojos mirando al frente y estas aves miran de lado, porque sus ojos los tienen a los costados. Más bien eran dos quetzales, que se miraban de frente, vistos de perfil; formando un tercer rostro, diferente de los dos que lo integran, pero con la característica de que nuevamente tenía un aspecto humano. El hombre tenía puesta una capa de algodón, con bordados de caracoles y en sus bordes estaba decorada con una greca a manera de una serpiente en movimiento.

Todo el tiempo que se llevó en hacer esta observación detenida del hombre, tal vez fue de breves segundos; él ya sabía que cuando la mente pierde el control de los hechos, el tiempo deja de existir y bien podía vivir una eternidad en un segundo.

—En aquella ocasión, ya hace muchos años —continuó hablando el hombre, veníamos un grupo de Guerreros de "La Ciudad donde los hombres descubren su divinidad”, centro palpitante de nuestro conocimiento.

Una de nuestras normas, es que nunca molestamos a los hombres que viven en los Valles, ni para bien ni para mal; nuestros destinos están separados. Sin embargo aquella ocasión una fuerza sorprendente nos hizo llegar a tu pueblo. En verdad no sabíamos por qué estábamos ahí y menos las autoridades y la gente, que estaban verdaderamente conmocionadas, por el hecho de nuestra inusual visita. Cuando estábamos en la Casa de Gobierno, entre las piernas de la gente, que se arremolinaba curiosa, apareciste tú. Al verte percibí tu energía y supe de inmediato por que La Fuerza nos había conducido a El Valle de Etla. Fue ahí donde a pesar de tu edad, le hablé a tu Gemelo Precioso y aunque el niño no entendió, "la palabra" ya estaba sembrada en tu alma, sólo faltaba que germinara a base de esfuerzo, sacrificio y fuerza de voluntad.

Águila Nocturna se esforzaba por recordar el rostro del hombre que le hablaba, el tono de su voz le era totalmente familiar; es más, podría jurar, que era su propia voz mental; aquella que siempre le exigía, aquella que siempre lo cuestionaba, aquella que siempre lo impulsaba a ser lo mejor de sí mismo, a lograr ser un ser humano y a florecer su corazón. El hombre, que parecía leer los pensamientos del muchacho, se quitó la máscara lentamente para descubrirse y lograr serenar los pensamientos de Águila Nocturna. Inmediatamente el joven reconoció el rostro, parecía que había sido ayer cuando lo vio, a pesar de que era un niño. Después de un instante se dio cuenta que era el mismo anciano, al que trató de ayudar cuando estaba por llegar a DAANY BEEDXE.

El anciano era ligeramente alto y delgado, de complexión atlética y musculosa. Tenía el rostro ovalado y una afilada nariz aguileña. Su cabello lacio, estaba completamente blanco y tenía dos cosas que llamaban poderosamente la atención del joven; una eran sus ojos, de los que emanaba una profunda mirada de sabiduría y tranquilidad. Daba la impresión, que esos ojos ya lo habían visto todo en el mundo. Y la otra, eran sus manos finas y largas, que apoyaban todas las intenciones de sus palabras. Había algo que no cuadraba bien en el anciano, porque por una parte se sentía toda la fuerza de la sabiduría y la experiencia, que da el tiempo; pero a la vez, se proyectaba la energía y la simpatía de la juventud. Era como un joven que hubiera envejecido de súbito.

—Cada ser vivo en este planeta tiene una función, que esta interrelacionada con todos y con "el todo"; por ello, todos los seres vivos y aun los no vivos, mantenemos un equilibrio muy delicado pero determinante, y por ello tenemos una misión en la vida. —dijo el anciano, tú hasta ahora has cumplido con tu responsabilidad. Veo que guardaste el caracol que te regalé, pero falta el verdadero desafío.

Todo lo que aprendiste allá abajo, entre los hombres, de muy poco te servirá entre nosotros. En este momento eres como el niño que encontré hace muchos años, tienes que empezar de nuevo y no tienes alternativa, nunca podrás regresar como eras en el Valle de Etla, de modo que de aquí iras a la muerte o a la eternidad; y como quiera, tarde o temprano te vas a morir, así que piénsalo bien... ¡estas frente a una gran oportunidad! Ahora te voy a revelar la norma legendaria, que nos dejaron los viejos artistas de la vida, nuestros amados antepasados toltecas; por quien hemos vivido muchos cientos de atados de años y viviremos muchos más, hasta que se acabe este Quinto Sol en el que existimos.

La Fuerza que rige la vida y el mundo, que es inexplicable e inconmensurable. Aquella que los hombres comunes llaman el Dueño del Cerca y del Junto, El Invisible y el Impalpable, Aquél por quien se vive; que los Viejos Abuelos toltecas le llamaron El Águila y que lo simbolizaron con El Sol, es quien nos da y quien toma nuestra energía. Esta energía simbolizada en una águila, que está representada en todas partes, en la vida de los hijos de los hijos de los Viejos Abuelos toltecas; cede una partícula de su ser, en cada ser vivo, para que este, en su proceso de crecimiento y desarrollo, incremente a través de la conciencia de ser, esta energía y regrese multiplicada... ¡como el alimento del Águila! Esta chispa luminosa que se nos ha otorgado y que habita en nosotros, regresa con la muerte, más grande, a su dueño y generador...al Águila Sol. Ahora entiende por qué los hombres del valle, le llaman "Aquel por quien se vive", y se dicen así mismos, los hijos del Sol o El Pueblo del Sol.

Pero esta inconmensurable fuerza, le otorga en justicia, a cada ser vivo, desde una pequeña planta, hasta el ser humano, "la oportunidad" de no ser devorado y perder su conciencia de ser, para perpetuar la conciencia. A esta "oportunidad", los Viejos Abuelos toltecas le llamaron "La Libertad Total" y decían que era un regalo o un don que el Águila otorgaba a lo mejor de sus hijos. Porque el ser vivo logra decantar su energía a tal punto, que su pureza le permite desprenderse de la materia que la contiene y cruzar los linderos de esta realidad, para llegar al mundo de lo inconmensurable.

El más grande secreto que nos legaron los sabios y Viejos Abuelos, es el procedimiento para llegar a la Libertad Total; razón y esencia verdadera de la vida.

La razón de la existencia de DAANY BEÉDXE, es capacitar a aquellos seres humanos que han decidido luchar por su Libertad Total. DAANY BEÉDXE se remonta a los mismos orígenes de los tiempos, cuando el ser humano descubre a través de su conciencia, este revelador misterio. La Montaña Sagrada del Jaguar es un punto de contacto entre La Fuerza y los seres humanos, es por decirlo de algún modo, donde el cielo y la tierra se tocan, el lugar en donde la Serpiente Emplumada deja de reptar e inicia su vuelo, en busca de lo inconmensurable.

DAANY BEÉDXE es un lugar en la tierra, donde además de darse condiciones muy especiales en los campos energéticos de la tierra, la atmósfera y el cosmos; el ser humano ha trabajado en ellos a lo largo de cientos de atados de años; transformándolos en apoyo para su lucha en pos de la Libertad Total. Aquí, increíbles cantidades de materia, han sido usadas para desarrollar el potencial energético del ser humano, combinándolo al usarlo con la energía telúrica de la Tierra; y todas las construcciones que ves, no tienen nada que ver con la vida común de los hombres del valle. En este recinto se libra la Batalla Florida de los Guerreros de la Libertad Total. Aquí es la casa de los dardos sagrados de la conciencia, la casa de las águilas y los jaguares, aquí es DAANY BEÉDXE, la Montaña del Jaguar.

Los Viejos Abuelos nos dejaron en la tinta negra y roja, el conocimiento para lograr esto, que racionalmente se antoja imposible. DAANY BEÉDXE es un sitio de poder, en donde por tradición milenaria los seres humanos intentan alcanzar "la oportunidad", que el Águila Sol nos ha dado. Existe una metodología muy compleja y detallada, que exige de las personas un esfuerzo indescriptible y supremo.

Este método requiere de la concertación de la energía, de un grupo de personas. Si bien, el esfuerzo por lograr la voluntad, el fortalecimiento del cuerpo, la impecabilidad de la mente y la perfección del espíritu, es un trabajo estrictamente personal; el logro de La Libertad Total, se hace en grupo. Por lo que en principio se dividirá tu enseñanza en dos partes; primero la individual, en la que se trabaja el conocimiento del mundo conocido y después la del equipo, en el que se trabaja el conocimiento del mundo desconocido. La norma señala que el número mínimo del equipo serán 17 personas, quienes cuando terminen ambas instrucciones deberán olvidarlas. La norma milenaria del Águila Sol señala que si los individuos del grupo, primero se logran recordarse a sí mismos, y después recuperarse como equipo; solo entonces podrán intentar la última Batalla Florida en este mundo, para llegar a la libertad total, para esto has llegado a DAANY BEÉDXE. Mañana empezaremos tu instrucción, La Fuerza decidió que yo fuera tu maestro, trataré de cumplir con impecabilidad y humildad mi tarea."

En la madrugada llego Serpiente de Estrellas por su alumno y en la penumbra, lo llevó a la parte Norte del conjunto. Subieron a la pirámide más elevada y se sentaron de cara al Oriente. Era una noche sin luna y tachonada de estrellas. Corría un ligero viento del Norte, que interrumpía el silencio de la noche. El anciano comenzó diciendo:

—Es mi deber hablarte de La Montaña del Jaguar, porque probablemente sea tu último nido en la tierra. Este lugar como ves, no es una ciudad, ni un palacio y mucho menos una fortaleza militar. Tampoco es un centro ceremonial, porque aquí no existen los dioses; acaso el Águila Sol, que es una forma muy vaga e incierta de nombrar lo innombrable, a La Fuerza. Allá abajo, en el Valle, viven los dioses con los hombres comunes, en sus templos y en sus casas. Aquí no existen templos, ni casas, ni hombres comunes. Por lo consiguiente tampoco es un lugar, como La Casa de la Medida. DAANY BEEDXE está más cerca de lo portentoso, maravilloso y misterioso de la existencia humana.

Quiero decirte, que en toda la tierra que está rodeada por las grandes aguas, existen otros lugares como este. De hecho ya visitaste algunos de ellos en tu ceremonia de recepción. Los Viejos Abuelos toltecas en los orígenes de los tiempos, descubrieron algunos lugares en la Tierra, donde La Fuerza se manifiesta de manera muy especial y ahí construyeron estos recintos, que ayudan al ser humano a obtener su libertad total. Poco a poco empezaba a clarear y la vista desde la parte más alta era imponente—. DAANY BEÉDXE es la última estación antes de lo inconmensurable, de modo que los guerreros aquí estamos de paso. Por lo mismo, el número de personas que habitamos la montaña sagrada es de 400, divididos en 23 equipos de 17 personas cada uno, más 9 Maestros o Naguales, que representan los nueve cielos. Pero este número no cambia, aunque siempre se están formando nuevos equipos, porque unos llegan y otros tantos parten de aquí a la eternidad.

Aquellas casitas que ves en las laderas de la montaña, son el refugio temporal de estos intrépidos viajeros. Ahí se vive temporalmente de manera austera, frugal y sobriamente, pues es la marca de los Guerreros de la Muerte Florecida. Lo poco que necesitamos para vivir, nuestros generosos hermanos de La Tierra del Gemelo Precioso, nos hacen el favor de proporcionárnoslos. Este lugar tiene cientos de atados de años, por lo que podrás apreciar muchas casitas en donde vivieron los que ya partieron. Los guerreros son personas muy solitarias y sensibles, que no les gusta estar en lugares en los que se ha quedado impregnada la energía de otros guerreros, por eso prefieren construir sus propias casitas y luego abandonarlas hasta que las tira el tiempo. Por muchas construcciones que veas en las laderas, solo vivimos temporalmente aquí 400 personas, que venimos de todas partes, incluso de lugares muy lejanos. "Somos los Cuatrocientos Guerreros del Sur". Cada guerrero por las características de su energía personal, encuentra más afinidad con algunos sitios en especial de nuestra Madre Querida, y por ello, viajan a donde sea necesario para encontrar su lugar, su centro energético, en donde pueden entablar con mayores posibilidades su última batalla de poder, su Batalla Florida.

DAANY BEÉDXE lleva cientos de atados de años con la misma distribución arquitectónica, nunca ha cambiado su diseño. Solamente que cuando las energías usadas aquí, contaminan demasiado a las piedras; las saturan cargándolas de la energía de los guerreros que han partido. Por ello resulta necesario recubrir los edificios, pero siempre se mantiene escrupulosamente la planta arquitectónica, que no es un capricho estético, sino que obedece a conocimientos secretos de los Viejos Abuelos toltecas, a fuerzas desconocidas y asombrosas, tanto de la Tierra, el universo, como del mismo ser humano, que aún nosotros desconocemos, pero que armonizan a nuestra Madre Querida la Tierra, con La Fuerza llamada Águila—Sol. Las piedras con que se construyó este recinto, fueron traídas en un principio de un lugar distante, del otro lado del Valle. DAANY BEÉDXE representa la voluntad de Ser y Trascender de nuestros Viejos Abuelos, es la fuerza del espíritu humano en busca de lo milagroso. —la luz empezaba a desplazar a la obscuridad—. Abajo en el valle, la vida iniciaba. Algunas nubes habían quedado atrapadas al pie de la sierra Norte. Águila Nocturna, tendrás que compartir con nosotros un tiempo este lugar, cuando termines la enseñanza te ausentarás para llegar nuevamente y partir, esa es la norma, ese es el acuerdo. Ahora vamos a recibir al sol, que emerge victorioso de la región de la muerte, de la materia, de la obscuridad, de la ignorancia. Y diciendo esto, el sol empezó a salir de entre las montañas, por donde está La Ciudad de los Muertos.

Como un disco en llamas, emergía lentamente entre una atmósfera de un naranja pálido. El majestuoso astro desprendía energía, que vitalizaba a la tierra y a la atmósfera, daba la impresión de que poco a poco vencía a las fuerzas de la obscuridad, que rápidamente se replegaban al poniente. Cuando el sol despegó de la tierra, —Serpiente de Estrellas dijo. Es momento de llevarte a lo que será tu casa, vámonos.

Caminaron hacia la parte Sur y salieron por el costado Oriente de la gran pirámide. Cuando llegaron a una construcción que está en la parte posterior a la pirámide, Serpiente de Estrellas le dijo al aspirante:

—Es la costumbre que el recién llegado, primero viva hacia el Oriente. Posteriormente, según su energía, pasara a vivir al Norte o al Sur, para finalmente vivir en la parte Poniente. Allá abajo existe un lugar para ti, busca tu sitio y ya sea que construyas una choza o encuentres una abandonada que te ajuste, esa es tu elección. Mañana estaré aquí por la mañana.

Águila Nocturna se quedó parado largo tiempo en el lugar en que lo dejó su maestro, después empezó a caminar sin rumbo fijo, en su mente no habían ideas, solo caminaba sintiendo gusto en el hacerlo, sencillamente por el placer de caminar, sin ninguna idea o pensamiento que lo justificara. No supo cuánto tiempo deambuló por esas veredas que estaban al costado Oriente de la montaña sagrada, lo cierto es que de repente despertó acostado en un petate en una casita de adobe. Era una habitación muy pequeña, con una puerta que daba hacia el Oriente. Afuera tenía un pequeño corredor techado y se encontraba en una saliente de la montaña, lo que le daba una excelente vista del pueblo de La Tierra del Gemelo Precioso. Al fondo quedaban unos inmensos cerros, que por las tardes atrapaban en su masa, a la luz y sus maravillosos colores.

Águila Nocturna se dio cuenta que en el otro extremo de la habitación, estaba sobre un petate unos platos con alimentos y un cántaro con agua. Comió y salió al corredor, entre los troncos del techo encontró dos hamacas, las colocó y se recostó a esperar.

Por la tarde llegó su Maestro y Águila Nocturna le preguntó el por qué no veía a los habitantes de la montaña sagrada y el anciano le contesto:

—DAANY BEÉDXE no es un lugar de hombres comunes y actos comunes, aquí es donde se expresa el Espíritu del ser humano y su lenguaje es a base de "flor y canto", su sentir se expresa en actos; actos inmaculados de gran belleza y templanza. DAANY BEÉDXE es un lugar muy especial, por lo que los actos de los guerreros que viven aquí, tienen que ser muy especiales. Nada de lo que veas y atestigües en la Montaña Sagrada, es parecido a lo que tú viviste en el Valle. Para estar en equilibrio con DAANY BEÉDXE, uno tiene que actuar impecablemente. Para lograr la armonía en DAANY BEEDXE, que es un inconmensurable misterio... ¡uno tiene que convertirse, en un misterio más!

Como te dije, aquí viven los cuatrocientos Guerreros del Sur. DAANY BEÉDXE está compuesto de cuatro núcleos generadores, uno en cada montaña. Cada uno tiene un fin determinado, por decirlo de alguna forma, son cuatro diferentes escenarios de una misma batalla. Cuatro elementos y el quinto es el ser humano, organizado en 23 equipos de guerreros y los nueve guerreros del cielo. Estos cuatro lugares, que están en la cima de los cerros, fueron escogidos por los Viejos Abuelos toltecas. En cada uno de ellos, Los Guerreros del Espíritu tienen que realizar sus complejas, sofisticadas y difíciles tareas, para ganar su Guerra Florida.

Ya te dije, DAANY BEÉDXE no es una ciudad o un templo. Aquí reside uno de los puntos energéticos más importantes de nuestra Madre Querida, aquí el ser humano se enfrenta a lo inconmensurable, en el mejor de los sentidos, es un lugar sagrado. Por esto, te parecerá en principio que DAANY BEÉDXE está deshabitada. Es más, para los ojos de cualquier hombre común, tal vez la vería desierta; porque nosotros ya no somos como ellos, seguramente nos percibirían como fantasmas, pero ese no es el caso. Lo cierto es que mientras te inicias en el camino de "flor y canto", solamente me verás a mí; pero debo recordarte sin embargo, que cuando llegaste, los Cuatrocientos Guerreros te recibimos, lo que te indica que en algunas ocasiones muy especiales, todos los guerreros participamos en actividades conjuntas. Los queridos hermanos de La Tierra del Gemelo Precioso, te proveerán de lo necesario; su impecabilidad consiste en que jamás los verás.

Veo que escogiste un lugar extraordinario. Tal parece que tú energía está a tono con este lugar las palabras del maestro eran justas y exactas. Águila Nocturna no lo había pensado pero, se sentía perfectamente en ese lugar, como si fuera el lugar de toda su vida.

Tenemos que iniciar nuestros trabajos, sígueme.

El anciano y el joven se dirigieron a la cima de la montaña y entraron por la puerta principal. Se encaminaron a un edificio que está en la parte Sur Oriente, subieron las escalinatas y antes de entrar, el maestro se dirigió así a su pupilo:

—Aquí iniciamos nuevamente. Tendrás que cerrar los ojos y tomarte de mi mano, te guiaré al interior del recinto y ahí te daré las siguientes instrucciones. Águila Nocturna cerró los ojos y se dejó conducir por su maestro. Sintió inmediatamente que doblaron a la derecha, después de caminar algunos pasos doblaron a la izquierda, caminaron unos pasos y bajaron unos escalones, para después dar cuatro vueltas en forma circular y detenerse. —Abre los ojos, dijo el maestro. Águila Nocturna se encontraba en un patio cuadrado, completamente cerrado por cuatro edificios que estaban en los costados. En cada edificio, estaba una pequeña cámara con una puerta muy amplia. En el vértice de los cuatro ángulos del patio, estaban unas construcciones como pasillos, en donde tres de los cuales no conducían a ningún sitio, el cuarto, que estaba en el ángulo Sur Poniente, era la entrada. De modo que desde el centro del patio, no se veía entrada alguna ¿Qué sentimiento te evoca el lugar? preguntó el Maestro. Me siento en un lugar muy íntimo, me da la sensación de que estoy encerrado en mis adentros, se siente una atmósfera de hermetismo.

Las cuatro fachadas de los edificios estaban pintadas de la siguiente manera: la Oriente de color rojo, la Sur de azul, la Poniente de blanco y la Norte de negro. La decoración en principio era similar en las cuatro. Compuesta de un dintel encima de la entrada y dos murales pintados sobre las paredes.

En la fachada Norte estaban pintados dos colibríes de perfil, en dirección encontrada, sobre un fondo negro; en la parte central, sobre la puerta, se encontraba una extraña ave, que miraba de frente. En la fachada Oriente, sobre un fondo rojo estaban pintadas dos águilas, una en cada pared y sobre la puerta otra extraña ave, mirando de frente. En la fachada Sur, sobre fondo azul, estaban dos serpientes, una en cada muro y sobre la puerta, una inmensa cara de una extraña serpiente; finalmente, en la fachada Poniente sobre fondo blanco, dos jaguares y sobre la puerta, una cabeza de animal, que tenía la forma de jaguar, serpiente y águila al mismo tiempo.

Entonces le dijo el maestro:

—Águila Nocturna, el mapa del camino del guerrero está aquí planteado. Debes aprenderlo en tu corazón, porque el camino será largo y en ocasiones devastador. Los cuatro rumbos de la tierra parten de tu ombligo, "el centro". Iniciarás desde la tierra: la fuerza del jaguar es la representación de la materia, aquí naces, aquí brotas a la conciencia de ser, el blanco es su color. Cuando logres vencer la inercia de la materia nacerás espiritualmente.

Entonces saltarás como jaguar a la guerra, tendrás que entablar la guerra más terrible, que un individuo puede librar, la guerra consigo mismo, la guerra con sus entrañas,... la Guerra Florida. Tendrás que usar toda tu inteligencia y fuerza de voluntad, en síntesis deberás ser impecable con tu racionalidad. La muerte de tus partes dispersas, la muerte de los sentimientos que te atan y te aferran al mundo de la materia, será representada por el maravilloso colibrí y el color negro.

Volarás entonces a la región del cambio, porque todo en ti habrá cambiado. Entrarás a través de la Serpiente al aterrador mundo irracional de lo desconocido, de lo innombrable, su color es el azul.

Finalmente sí logras superar los tres estadios del camino del Guerrero de la Batalla Florida, llegarás a el cielo prometido, volarás por las alturas en compañía del Águila, en medio de un cielo completamente rojo, porque ese es su color, y la fuerza de tu espíritu te llevará hasta la anhelada resurrección, motivo esencial de la vida, trofeo que se le otorga a los Guerreros, vencedores de la Guerra Florida.

Tendrás primero que pasar estos cuatro estadios de la batalla en este edificio, durante cuarenta días estarás en este recinto, posteriormente deberás pasar a cuatro edificios especialmente construidos para este proceso, en los cuatro cerros que componen DAANY BEÉDXE. Yo estaré siempre a tu lado, aunque no me veas".

Águila Nocturna sin decir una sola palabra, se dirigió al edificio del Poniente a iniciar su batalla florida. Todo lo que le había dicho su Maestro, ajustó exactamente en su cabeza y en su corazón. Le daba la sensación que toda la vida, había estado esperando esta orden, y sin miedo, ni ambición, se dirigió a cumplir con su destino. Sus maestros le habían enseñado, que nada en la vida es importante. Ya que si el mismo jade se quiebra y las plumas de quetzal se desgarran; el ser humano, en verdad que no era nada, su paso por la tierra era tan solo un momento fugaz. Así, nadie tiene el suficiente tiempo, para aferrarse a las cosas de la vida. Lo único que cuenta son las acciones y sus decisiones. En tal suerte, no era importante si Águila Nocturna vencía o salía derrotado en su Batalla Florida. Lo único verdaderamente importante, era asumir con responsabilidad, la decisión de enfrentar su batalla, el hecho de estar ahí, con todas sus consecuencias.

Empezó a ocultarse el sol, la luz se perdía y la noche penetraba en silencio. El viento comenzó a soplar con gran fuerza, parecía que gemía al pasar entre los huecos de las construcciones, como buscando por todos los rincones algo. En el patio se sentía una desolación del tamaño del cielo. Entrar a ese cuarto, era en verdad, el principio del fin. Águila Nocturna se sintió un fantasma, quiso despedirse de su Maestro, pero cuando volteó, ya no había nadie. Sintió entonces que estaba completamente solo, como nunca antes en su vida. La obscuridad se adueñó del patio y Águila Nocturna se dirigió lentamente al interior de la habitación.

Águila Nocturna llevaba varias lunas en DAANY BEÉDXE, se sentía como en su casa. Los edificios eran bellos y fascinantes al mismo tiempo, pero permeaban una sensación de temor y respeto. Cada uno tenía su propia energía y su propia personalidad, como si tuvieran vida independiente. El muchacho sentía especial afecto por la pirámide del Sur, donde solía pasar las tardes, hasta muy entrada la noche. Otros edificios con los que había hecho muy buena relación, eran con los que estaban ubicados al Oriente y Poniente del observatorio. Ahí su energía se fundía con las piedras del conjunto. No así, con los edificios de la parte Norte, que evitaba lo más posible; pues en esos lugares se sentía nervioso y desconcentrado.

Efectivamente como se lo había dicho su Maestro, jamás encontró a nadie en el conjunto. Era como una inmensa casa antigua y fascinante, donde él siempre se sentía como un huésped pasajero y observador. Era un sitio indescriptible y maravilloso, que estaba fuera de lo cotidiano. En DAANY BEÉDXE el tiempo, la vida y el espacio sucedían de manera totalmente diferente que en el valle. La montaña sagrada había sido construida hace muchos atados de años por los primeros artistas de la piedra interior, y desde esas épocas hasta ese día, seguía funcionando de manera ininterrumpida. Como no era ni un templo, palacio, fortaleza o ciudad, estaba aparentemente desierta, pero al mismo tiempo, se sentía habitado por la fuerza de la energía humana, que compartía la atmósfera de lo misterioso e inconmensurable del recinto.

DAANY BEÉDXE tenía cuatro personalidades, totalmente diferentes una de la otra; en la mañana, al medio día, en la tarde y por la noche. Para Águila Nocturna su predilección era por las tardes y noches.

La estancia en la montaña sagrada entre otras cosas, le permitía desarrollar un contacto, con el ser que habita en lo más profundo de la conciencia. Ese desconocido que generalmente vive dormido y que sin embargo, es parte vital de la existencia.

La relación con su maestro era excelente, entre más pasaba el tiempo, menos lo veía, pues de alguna forma había aprendido a comunicarse con él mentalmente. Esa antigua voz, que siempre habitó en lo más profundo de su ser, era ahora su fiel compañera, con ella compartía la maravillosa experiencia de estar en la Montaña del Jaguar. No sabía si en verdad, la voz que escuchaba era la mente de Serpiente de Estrellas o si era el conocimiento silencioso que habita en cada ser humano, que es la suma de la experiencia de cientos de generaciones, que han vivido antes, y que en el individuo depositan el compromiso de la existencia. Sea lo que fuere, Águila Nocturna se sentía completo y emocionado, con esa presencia, que venía desde sus más profundos adentros, y que al mismo tiempo que sabía que no era él, también estaba seguro que formaba parte íntima de su ser.

Sin embargo, siempre que aparecía Serpiente de Estrellas la alegría del muchacho era manifiesta. La compañía de otro ser humano se convertía en un gozo, porque al final de todo, los seres humanos necesitan de compañía. El amor a la tierra, la madre querida, que desde niño se le inculcó, le hacía sentirse pleno en donde quiera que estuviera, más la presencia del conocimiento silencioso en su instrucción y las visitas de su maestro, hacían que el joven tuviera un mundo completo y sólido, en el espléndido DAANY BEÉDXE.

Un día, llego a su casa Serpiente de Estrellas e invitó a su alumno a ir a uno de los cuatro cerros que componen DAANY BEÉDXE. Se dirigieron a la parte Poniente. Este lugar era conocido como el Cerro del Águila. En la cima se habían construido un conjunto de edificios y plazas para los ejercicios de los Guerreros. Había dos construcciones que especialmente le llamaban la atención a Águila Nocturna. El primero era un espléndido juego de pelota, más grande que el que se encontraba en el núcleo central y el edificio Norte. El segundo era uno de los cuatro edificios, que estaban en torno a una plaza, en la parte más alta del cerro.

En ese lugar por las tardes, le gustaba contemplar a una pareja de águilas que solían volar en torno a la pirámide más alta. Sentado de cara al sol Poniente, Águila Nocturna podía contemplar el Valle de Etlay a su derecha la majestuosa cadena montañosa de la Sierra Norte, mientras moría la tarde.

Cuando llegaron a la gran plaza del conjunto del Águila, el anciano invitó a sentarse al joven guerrero, después de un prolongado silencio, el maestro inició su plática de esta manera.

—Los cuatrocientos seres humanos que estamos trabajando y luchando en DAANY BEÉDXE, buscamos la trascendencia espiritual de la existencia a través de La Libertad Total. Los que nos han precedido en el viaje, los Viejos y Sabios Abuelos toltecas, a todos sus hijos nos legaron su sabiduría para mantener la semilla y la esperanza humana aquí sobre la Tierra. A los hombres comunes, a los que viven en los valles, les dejaron una compleja gama de conocimientos, instituciones, tradiciones, usos y costumbres; con los que el ser humano puede vivir en armonía y equilibrio. Para algunos cuantos, solo para algunos cuantos, nos dejaron a DAANY BEEDXE y sus complejos y sofisticados conocimientos, para luchar por recibir la oportunidad de la Libertad Total.

Muchos de los conocimientos que aprendiste en las instituciones donde estudiaste salieron de aquí. A lo largo de tu vida has aprendido a templar tu fuerza de voluntad y a ser humilde e impecable. Ahora es el momento de poner en juego todos tus recursos y posibilidades.

Como sabes, el mundo está compuesto de dos clases de energía, la luminosa y la espiritual. La primera es todo cuanto nos rodea. Los hombres del Valle le llaman "La Divinidad del Agua", encarna la vida y es una forma de representar lo irrepresentable. Nosotros, a esa energía le llamamos "La Fuerza" y se desprende, de "eso" que nombramos "El Águila" o simplemente el Sol. Así, todo cuanto ves de éste mundo, está compuesto de esta energía; los minerales, los vegetales y los animales son antes que nada, cargas de esta energía.

La segunda energía es la espiritual, esta es una energía más fina y es producida por todos los seres vivos, a través de la conciencia de la existencia misma, por eso le llamamos "Conciencia de Ser". Los hombres del valle le llaman "La Serpiente Emplumada" y la representan como la "Divinidad del Viento", porque simbólicamente, figura el soplo divino que le da conciencia a la energía luminosa o materia.

Cada individuo está constituido por un cúmulo de la energía luminosa y lo que lo separa de la fuerza, es una pequeña membrana, producida por la conciencia de ser. Cuando nace el individuo producto de la energía cedida por sus padres, empieza un ciclo, en el cual, su deber es incrementar esta energía luminosa e incrementar la energía espiritual, a través del proceso de la existencia. El ser humano es entonces un campo de energía, que está contenido por otra energía llamada "Conciencia de Ser". La energía que está en su interior, es la misma que está en el exterior.

Cuando el individuo muere, la energía producida por la conciencia de ser, es absorbida por la fuente de la energía luminosa, "La Fuerza", como nosotros le decimos, el Águila o el Sol, pero que indiscutiblemente, no es ninguna de las dos cosas; es repito, una forma muy vaga de nombrar lo innombrable... lo inconmensurable.

Después de la muerte, la membrana se rompe y la energía de adentro, se integra nuevamente con la de afuera. Así, la existencia de todos los seres vivos, está enfocada a producir energía espiritual, a través de su conciencia de ser. Esta energía espiritual es "el alimento del Águila". Cuando el individuo muere, su energía luminosa se reintegra a la totalidad de la energía luminosa del mundo y la otra energía de que está constituido, la energía espiritual, es consumida como alimento por "La Fuerza". Los cuatrocientos guerreros de DAANY BEÉDXE estamos aquí, para luchar por la oportunidad que tiene todo ser vivo y su energía espiritual, de mantener su conciencia después de la muerte; que al no ser alimento del Águila, pasa a niveles superiores de existencia; a esto, los Viejos Abuelos le llamaron "La Libertad Total".

Para lograr este milagroso hecho, es necesario trabajar enormidades, para poder tener una mínima oportunidad. Como sabes el cuerpo humano es un campo de energía, como un huevo luminoso, recubierto de una membrana y que está comunicado con la energía de afuera, a través de un punto en el capullo, en el que se ensamblan o alinean, la energía de adentro con la de afuera. Este lugar de ensamble o punto de contacto entre la energía de adentro, con la de afuera, los Viejos Abuelos toltecas le llamaron "La percepción" y los hombres del valle le llaman la visión del mundo.

En el huevo luminoso que se forma por el capullo, como te dije, existen dos partes. Una que tiene que ver con la energía que usamos para alinearla con la energía de afuera. Esa parte de la energía es lo que los hombres del valle llaman el "mundo conocido", la otra parte de la energía que está encerrada en el capullo, y que tiene que ver con la energía de afuera que no se alinea o ensambla; a esa parte de la energía se le llama el "mundo desconocido". De modo que el huevo luminoso posee una mínima parte de energía que se ensambla con otra mínima parte de la energía de afuera; y al mismo tiempo, posee en su interior, una gran parte de energía que no se alinea y que tiene que ver, con la inmensidad de la energía del mundo de afuera y que el huevo luminoso no puede ensamblar. A esta parte de la energía, se le conoce como el mundo desconocido, por lo que los seres vivos tenemos en nuestro interior una mínima parte de nosotros mismos "conocida" y una inmensa parte "desconocida"; y de la misma forma, en la parte externa, tenemos una mínima parte conocida y una inconmensurable parte totalmente desconocida.

Para llegar a tener esa mínima oportunidad, los guerreros de la libertad total deben aprender a cambiar el lugar donde se ensambla la energía de adentro con la de afuera. Al lograr que el campo energético, llamado ser humano, ensamble en otro punto de su huevo luminoso, a la energía de afuera con la de adentro, por fuerza obtendrá otra percepción, que los hombres del valle llamarían, otra visión del mundo; otra, porque de hecho, estarían presenciando otra realidad de nuestro propio mundo, que siempre ignoramos o no percibimos, pero que está ahí.

Si el ser humano solo se piensa como materia, la visión del mismo y su mundo serán muy limitados y estrechos. Ahora, si el ser humano se percibe como un campo de energía, dentro de infinitos campos de energía; entonces las posibilidades se multiplican infinitamente. El misterio de la vida comienza, aceptando e interiorizando que el universo y nosotros mismos, estamos constituidos de energía. ¡Que sencillo! y al mismo tiempo, cuanta imposibilidad para aceptarlo. Por eso, los Viejos Abuelos toltecas nos dejaron dicho, que el "conocimiento o Toltecáyotl" no puede ser transformado en palabras. El conocimiento está en los actos, o mejor dicho, en la energía que lo engendra.

Cuando el Guerrero de la Muerte Florecida, a través de sus batallas floridas, logra mover el punto de ensamble de las energías de adentro, con las de afuera, percibe otra realidad. Descubre entonces que nos rodean un universo de fuerzas totalmente inexplicables y asombrosos fenómenos; que en parte nos seducen y nos fascinan, pero que al mismo tiempo, nos aterran y nos aniquilan. En consecuencia, Los Cuatrocientos Guerreros del Sur en DAANY BEEDXE, no tratamos de explicar o cambiar estas fuerzas; solo las usamos, Los Viejos Abuelos toltecas nos legaron técnicas para usarlas y dirigirlas en la dirección propicia para La Batalla Florida. En esta lucha siempre estamos desafiando algo misterioso, evitando algo aterrador, preparados para algo devastador; y ese algo, siempre resulta ser algo inexplicable, grandioso...infinitamente más poderoso que nosotros.

De esta manera el guerrero, para luchar por esa mínima oportunidad que tiene, de mantener su "Conciencia de Ser", después de la muerte y que representa su Guerra Florida; debe primero, aprender a reordenar el uso de su energía. Porque finalmente, todo el universo y el ser humano mismo, en su esencia más íntima y primigenia, se traduce en campos de energía, y entonces ese maravilloso regalo que nos hace el Águila, de mantener después de la muerte nuestra conciencia de ser, se reduce a un proceso energético. Todos los seres humanos gastamos energía en transformar el mundo de cargas energéticas, en un mundo de ideas y objetos; sin embargo, el gasto más importante que hacemos diariamente, es el de mantener la exaltada idea que tenemos de nosotros mismos.

La recanalización y el ahorro de nuestra energía, es una de las enseñanzas más importantes de Los Viejos Abuelos toltecas. De hecho, si te das cuenta, el sistema social y educativo en el que has vivido, de alguna manera está dirigido para que el individuo sea humilde y pierda su importancia personal.

El mover el punto en el que la energía de adentro del capullo se ensambla con la energía de afuera y que permite la percepción de otras realidades, es un asunto estrictamente de energía. Para lograrlo, se requiere que el guerrero disponga de suficiente energía; pero como el ser humano no puede obtener más energía que la que tiene, entonces es necesario recanalizar y ahorrar su propia energía.

Esto es un verdadero arte e implica dos cosas; la primera, es que debe mantener una rigurosa conciencia y decisión en esta intención; y lo segundo, es que necesita afinar su fuerza de voluntad y lograr mayor disciplina en la vida diaria. Y estas dos cosas se traducen en la práctica, en un cambio drástico en su forma de vida.

Los Viejos Abuelos toltecas no solo construyeron estos majestuosos e imponentes recintos como DAANY BEÉDXE, en donde los campos de energía son los adecuados para que el guerrero puede dar las batallas de su Guerra Florida; sino lo que es aún más importante, nos legaron toda una tradición llena de sabios conocimientos, para que los hijos de sus hijos, bajo cualquier adversidad, mantengan en los seres humanos, el conocimiento más importante del hombre sobre la tierra ... para lograr La Libertad Total. Esa sabiduría se le ha llamado por todos los pueblos del Anáhuac, desde hace muchísimos atados años, Toltecáyotl.

Así que lo que primero debe lograr un guerrero es aprender a ahorrar energía. Esta energía la debe obtener de su mundo cotidiano; para ello, el guerrero tiene que deshacer la historia de su vida, porque el mantenerla requiere una cantidad muy grande de energía. Nuestra historia personal alimenta la idea exaltada que siempre tenemos de nosotros mismos, y nos permite autoafirmarnos en el mundo que construimos con los pensamientos; el mantener ese mundo y a nuestra importancia en él, requiere un descomunal flujo de energía.

Otra de las técnicas que nos enseñaron Los Viejos Abuelos toltecas para el ahorro de la energía es, "el no hacer". Que consiste en no responder "conscientemente" a los actos que conforman la imagen de nosotros mismos. En el hacer cotidiano de la vida, que es inconsciente, "porque así somos", desperdiciamos mucha energía. La técnica es "no hacer" lo que siempre hacemos; acabar con las rutinas físicas, mentales y emocionales. Vivir muy atentos a cada acto que realizamos de puntitas, cuidando de no caer en la inconsciencia, es decir, en los actos impensados que nos hacen ser como somos.

Esto nos lleva necesariamente a desmantelar las rutinas de nuestra vida de manera sistemática y total. Porque las rutinas nos permiten fortalecer la imagen que pretendemos proyectar de nosotros mismos y alimentan la importancia personal. Romper las rutinas de la vida es transformar ese mundo soso, aburrido y pretencioso; en un mundo maravilloso, misterioso y aterrador.

Para destruir las rutinas de la vida, el guerrero se tiene que convertir en un cazador inmaculado. El cazador anda tras el conocimiento y el conocimiento es poder. El guerrero es un cazador de poder. Los cazadores atrapan a sus presas porque conocen sus rutinas. De esta manera el guerrero se observa a sí mismo atentamente y se acecha cuidadosamente; diagnostica sus rutinas y entonces las puede cazar y desmantelar. Pero lo que hace a un cazador, ser inmaculado, es que él mismo, ¡no tiene rutinas!, esto es, no actúa como una presa.

Esto lo hace ser inaccesible, condición indispensable para poder ahorrar energía. Los Viejos Abuelos toltecas decían que el guerrero debe ser inaccesible para el mundo en el que vive. No puede interponerse en el camino de nadie, y no permite que nadie se cruce en su camino. Ser inaccesible al mundo implica, no embarrarse y deformar el mundo que le rodea, sea este de plantas, animales o seres humanos. En la medida de que intervenimos e interferimos el mundo que nos rodea, de esa misma forma, el mundo interfiere e interviene en la vida del ser humano y esto requiere un alto gasto superfluo de energía, que el Guerrero de la Muerte Florecida no está dispuesto a pagar y a desperdiciar.

Lo único que puede intervenir en la vida del guerrero de la Batalla Florida, es la muerte. Y en este sentido, los artistas de la vida, los toltecas, los lapidarios de la piedra preciosa que llevamos dentro, nos dejaron por cierto, que el único apoyo, el único acompañante, la única voz sabia que tenemos en la vida, ¡es la muerte! Para lograr tener conciencia plena de la vida, necesitamos por fuerza, tener conciencia de la muerte, porque es ella quien no nos permite aferrarnos a nada; ni a personas, ni a sentimientos, ni a ideas y mucho menos a objetos. La muerte es liberadora, la muerte es una sabia consejera en la vida del guerrero.

Por ello, el guerrero debe aprender a ser accesible al poder. El guerrero nunca está en la gloria ni en los infiernos, el guerrero siempre está en el centro, porque en el equilibrio es como se accede al conocimiento; y en tal suerte, siempre mantiene este ánimo en su Batalla Florida.

En esta lucha, el guerrero debe entonar a su espíritu en el ánimo correcto. La perfección del espíritu es la única actividad verdadera de nuestra hombría. Un guerrero es inflexible en esta tarea y para ello mantiene una actitud frente a la vida y a las cosas de la vida, que le permite liberarse del miedo y de la ambición, de la queja y de la tristeza, actitudes y sentimientos que requieren de un alto gasto de energía. Por eso el guerrero no está "enganchado" con nadie, ni con nada. Es libre y fluido.

Un Guerrero de La Batalla Florida se ha internado en los complejos laberintos del conocimiento de Los Viejos Abuelos toltecas, sabe que se está enfrentando a fuerzas misteriosas y poderosas, y mantiene en la conciencia, que en cualquier momento puede morir. Por ello, en cada acto que realiza pone toda su capacidad e impecabilidad; nunca lleva en la mente el "ganar o perder". La tradición del guerrero es poner en práctica todos sus conocimientos, recursos y fuerza de voluntad, en cada acto que ejecuta. Así, el estilo del guerrero es que primero evalúa, toma una decisión y después actúa. Se deja ir sin miedo ni ambición; miedo a perder, ambición de ganar. El guerrero trata tan solo de pulir su espíritu y desarrollar la impecabilidad, para ahorrar energía. El guerrero sabe que no tiene tiempo que perder. Sabe perfectamente que cada acto puede ser el último, por lo que no le importa el resultado, sino la perfección del Espíritu y el ahorro de la energía.

La manera en que el ser humano común sostiene la idea de él mismo y del mundo, es por conducto de la razón. Esto con un altísimo gasto de energía. El diálogo interno, no es otra cosa más que el continuo decirnos a nosotros mismos, a través de la razón, que el mundo y nosotros, somos de la forma en que pensamos. Este diálogo no es más que el torrente de pensamientos que están forzando a "la realidad", para que ésta se ajuste a nuestra forma de pensar. El Guerrero de La Libertad Total, debe parar este dialogo para ahorrar energía, y con ella, mover el punto en el que se ensamblan la energía de afuera con la de adentro; camino que le conduce a La Libertad Total.

Cuando terminó de hablar Serpiente de Estrellas, la noche había entrado completamente. Águila Nocturna se había mantenido sentado en silencio a su lado. Sus ojos habían seguido, paso a paso, el descenso del sol bajo la tierra, que en una sangrienta tarde, salpicada de nubes rojas y naranjas, el monstruo de la tierra devoró lentamente al Señor de los Dardos de Fuego. El viento golpeaba rabioso los cuerpos del maestro y el alumno. A lo lejos Águila Nocturna vio las luces de su pueblo natal y se dio cuenta, que la distancia entre su pueblo y él, era insalvable.

Las palabras de su maestro ensamblaron a la perfección en el templo de su conocimiento, entendía que de alguna forma, los conocimientos que le inculcaron desde La Casa de los Jóvenes, tenían que ver con la gran aspiración del ser humano, por llegar a la conciencia total, a recibir la oportunidad que ofrecía el Águila. Ahora los veía como parte de un procedimiento, que desarrollaron Los Viejos Abuelos toltecas; los entendía, no solo como la costumbre y la tradición de su pueblo, sino como uno de los legados más importantes de su cultura, que aseguraban su permanencia y futuro, ante cualquier adversidad. Sintió un regocijo interior en todo su ser, como si Los Viejos Abuelos le saludaran desde adentro.

Tuvo entonces la necesidad de comunicar su descubrimiento a su Maestro, pero cuando volteó, Serpiente de Estrellas ya no estaba.

Cierta mañana llegó a casa de Águila Nocturna su Maestro y lo invitó a ir de nuevo a la cima de la montaña. Se dirigieron a la parte Norte, cruzaron por toda la gran plaza. El maestro iba comentando las pinturas que estaban en los edificios. Su voz se escuchaba en todo el recinto. Águila Nocturna pensó que siempre tenía la sensación de que a pesar de que el lugar estaba completamente desierto, se tenía la sensación de estar compartiendo el recinto, ya sea con otras personas o con los propios edificios, como si tuvieran vida propia. Subieron al edificio Norte y se fueron hasta la parte posterior, en donde había un sistema de cuatro edificios en torno a una pequeña plaza. El edificio que estaba hacia el Oriente era el más elevado, no solo del conjunto, sino de todo DAANY BEÉDXE.

Subieron y encontraron en la parte superior una pequeña habitación que tenía una entrada hacia el Oriente, en el centro estaba un especie de banco tallado en piedra verde con forma de jaguar. El animal estaba en dirección Norte Sur y volteaba hacia el Oriente. Los ojos del jaguar estaban tallados en la piedra y engarzados en sus oquedades, con dos bellísimas piedras preciosas a manera de ojos. Las piedras tenían unos cortes que atraían y proyectaban la luz, a través de destellos, iluminando en la penumbra de la habitación, con diferentes colores, como los de un arcoíris. Los colmillos y las garras del animal eran de cuarzo, lo que en conjunto, le daban una sensación de vida. Parecía como si el animal estuviera pendiente del movimiento de la luz solar y en cualquier momento podría saltar, pues su presencia era amenazante. Parte del cuerpo del felino, estaba recubierto con una gruesa lámina de oro. Los pensamientos del muchacho se empataron con la voz del anciano Maestro, que dijo:

—Ten cuidado, tiene vida y es muy peligroso. En esta piedra está simbolizado el espíritu de esta montaña. Por los ojos de este jaguar han pasado toda la historia de nuestro pueblo, en sus garras está atrapado el tiempo. Este jaguar representa la tierra y está en la parte más alta del DAANY BEÉDXE, su contraparte es el ancho cielo, fíjate muy bien, como desde estas alturas, parece que podemos tocar lo inconmensurable. Los ojos del jaguar se alimentan de la luz solar, él mira atento al oriente, en espera de que salga su contraparte el águila, por aquellas montañas. Te recomiendo que vengas todas las madrugadas a esperar aquí la salida del sol, detén tú dialogo interno y pídele al jaguar que te enseñe a cargarte de energía. Esto se hace con los ojos y con la palma de las manos, nada más que ten cuidado, no te le acerques mucho.

Después bajaron de la pirámide y se dirigieron a la parte Sur y llegaron frente al edificio más extraño del conjunto. Entre los edificios centrales y la pirámide del lado Sur, se encontraba la única construcción que en apariencia se salía de la norma estética y la planta arquitectónica. Su extraña orientación es de Suroeste a Noroeste y se levanta sobre una planta poligonal, con una punta de lanza que mira hacia el Suroeste. Tiene unas escaleras en la parte Noroeste, que suben tres cuerpos rectangulares, sobre los que se encuentra una pequeña habitación. El anciano y el muchacho entraron a la estancia. Águila Nocturna observó el acceso a un túnel que se hundía al interior del edificio. El Maestro invitó a sentarse al alumno, cara a cara y en medio de los dos, en el piso, estaba la entrada al pasadizo a través de unas escaleras de piedra. El anciano miró profundamente al joven y dijo:

—El huevo luminoso del que todos estamos formados, al través de la vida va atrapando energías extrañas a él, como consecuencia de sus vivencias. De modo que a tu edad, por decirlo de algún modo, ya traes mucha basura. El guerrero necesita limpiar su huevo luminoso, requiere purificar su energía. Para ello Los Viejos Abuelos toltecas nos legaron una técnica que le permite al huevo luminoso deshacerse de la energía que otros huevos luminosos, en el proceso de la vida, le han ido dejando. Así el huevo, al mismo tiempo que expulsa la energía extraña, reconstituye la propia. Esta técnica consiste en hacer un recuento detallado de toda la vida. Primero a través de los eventos más importantes en orden cronológico y después de manera total. En principio parece casi imposible, pero a medida que se recuerdan las vivencias van saliendo todas las demás. El cuerpo es como una masa de barro fresco, toda vivencia se imprime para siempre, convertida en un destello de energía. La respiración aquí juega un papel fundamental. Con la paciencia, la fuerza de voluntad y la respiración, tendrás que revivir cada minuto de tu vida, hasta hacer un recuento perfecto de ella, hasta que sea algo que tenga por sí mismo, vida propia. Este edificio, los abuelos lo construyeron para esta tarea.

Tendrás que bajar por estas escaleras diariamente, después de cargarte de energía al salir el sol con el jaguar de la pirámide Norte, para inmediatamente buscar tu lugar en una de las cámaras del edificio. Su tamaño es bastante estrecho, sentirás al principio que las piedras te sofocan, pero con el tiempo sentirás como el edificio te ayudará en tú intento. Las piedras absorberán la energía extraña y te permitirán purificarte. Tu tarea es borrar los recuerdos de tu vida pasada, como te dije, es tan solo el cambio de energía. Esta piedra que ves aquí es tuya Águila Nocturna vio una piedra casi de forma rectangular, que estaba pulida por una cara. Es la tradición que cada guerrero que realiza la recapitulación de su vida en este lugar, graba con la energía que pierde, una imagen de lo que fue su persona. Cada día que trabajes en tu tarea, se ira grabando misteriosamente lo que fuiste en esta piedra. Ha habido guerreros inmaculados que han dejado bellas imágenes, otros por el contrario, han dejado testimonio de sus pasiones y sus dolientes cuerpos. La serpiente deja su antigua piel por el camino, la mariposa deja el capullo en las ramas, Los Guerreros de la Muerte Florecida, dejan bellísimas piedras esculpidas con imágenes de lo que fueron en su vida. Esas piedras se borrarán con el tiempo, pero la energía se mantendrá en ellas.

Ahora debes empezar a recapitular, para purificar tu energía.

Águila Nocturna se incorporó y empezó a bajar lentamente hacia el oscuro pasadizo, en su mente, reverberaban las palabras de su maestro, "el edificio te ayudará".

Por más de un ciclo solar, Águila Nocturna estuvo trabajando en ese extraño edificio, cumpliendo estrictamente las instrucciones de su Maestro. Poco a poco se fue grabando, una espléndida figura en la piedra de su recapitulación, al terminar su tarea, en la piedra se encontraba esculpido un guerrero de pie y de perfil. Tenía un tocado muy grande, decorado con plumas y una cabeza de águila. De su maxtle, fuertemente atado a su cintura, colgaba una serpiente por detrás y sobre su pecho, estaba grabado un caracol, con un corte transversal. En sus pies, tenía unas sandalias con forma de garras de águila y estaba parado sobre un pequeño templo, que en el centro tenía esculpido una flor con cuatro pétalos. En su mano derecha sostenía un manojo de siete serpientes, de las cuales brotaba el fuego perenne de la sabiduría y en su mano izquierda, portaba el escudo defensor de su pueblo. Sobre su cabeza estaba tallado un cielo nocturno con estrellas, en donde sobresalía Venus. A sus costados tenía una serie de símbolos, que referían su nombre, lugar de nacimiento y sus atributos personales.

Entonces la voz de su Maestro se escuchó:

—Es bella en verdad. Ha sido un paciente e impecable trabajo, que culminó con éxito. Hacerlo no fue fácil y tu cuerpo ahora te lo agradece.

El Maestro tenía mucha razón, Águila Nocturna no lo había hecho consiente, hasta que lo mencionó Serpiente de Estrellas. En efecto, su cuerpo ahora era más compacto y musculoso, sin perder su elasticidad natural. Algo en sus adentros también había cambiado; era más prudente, reflexivo y equilibrado; en síntesis, había un aire de sobriedad e indiferencia en su comportamiento.

—El grabado no importa en verdad, sino con la entrega y la totalidad con que lo hayas realizado. Existen por ahí, muchas piedras grabadas de los primeros guerreros. Como puedes observar, cada vez se hacen más sofisticadas. Existen muchas formas de realizar este trabajo, en verdad lo que las diferencia son los gustos, el tiempo y el espacio. Algunos guerreros prefieren hacer grandes cabezas en piedra, otros les gustan las columnas, a la mayoría estelas como esta; unos las entierran, otros las adosan a los edificios. Finalmente no importa, pues es tan solo un símbolo de lo que fueron, lo importante es lo que ahora son todos esos inmaculados guerreros.

Águila Nocturna entonces se puso a observar con detenimiento todas las piedras grabadas del recinto. Había de todos los tamaños y existían unas antiquísimas. Le llamó especialmente la atención unas piedras grabadas sobre las paredes laterales del edificio donde recapituló, todas estaban de cabeza y tenían la fecha y la procedencia del guerrero. Otros estaban en extrañas posiciones, como si estuvieran en mundos ingrávidos, otros tenían cascos y grabados sobre el cuerpo. —Todas estas piedras que están en la Montaña Sagrada del Jaguar, no son cualquier piedra. El prodigio del conocimiento de Los Viejos Abuelos toltecas las han tocado. La inmensa cantidad de piedra que se han debido utilizar y su trayecto hasta aquí, es un testimonio perenne, de la voluntad de ser y trascender de nuestro pueblo, y seguramente que será a futuro, el patrimonio más importante de los hijos de nuestros hijos, dijo la voz del Maestro.

Algunas de estas piedras tienen una información muy valiosa. Los Viejos Abuelos toltecas depositaban en estas piedras montañas de conocimientos. Son como tenates llenos de sabiduría y cada una tiene labrada en su exterior la historia o el tema de esta sabiduría. Los toltecas han dejado en el interior de estas piedras, toda la información necesaria para restablecer la sabiduría ancestral, cuando sea necesario.

Águila Nocturna llevaba casi dos ciclos solares viviendo en DAANY BEÉDXE. En todo ese tiempo, solo había visto personas en la ceremonia de bienvenida. El recinto seguía vivo, pero aparentemente deshabitado. El Maestro le aseguraba que ahí vivían con él, Cuatrocientos Guerreros. Sin embargo, en los últimos tiempos Águila Nocturna, tenía el presentimiento que en cualquier momento encontraría a alguien, se sentía muy acompañado y es más, tal vez vigilado.

Los hermanos de la Tierra del Gemelo Precioso, cumplían silenciosa e impecablemente su función, lo poco que necesitaba Águila Nocturna, siempre lo encontraba en el lugar y el momento preciso. Una tarde que estaba el joven guerrero en su casa componiendo la techumbre, escuchó un lejano y poderoso trueno. En las montañas del Norte se amontonaban las nubes, como preparándose para saltar sobre el valle. Había grandes cantidades de nubes espesas y casi negras, inconscientemente volteó hacía el Valle de Etla y pensó que toda esa agua sería muy buena para la tierra. Los relámpagos empezaron a iluminar la obscura tarde, por el poniente el sol parecía que se retiraba presuroso, huyendo de la tormenta. De pronto, en pocos minutos la tormenta se dejó venir sobre el valle, al tiempo que inició la noche. Águila Nocturna no sabía por qué, desde niño, le fascinaba sentir las tormentas por las noches. En lo alto de la montaña sagrada, las tormentas eran una impactante experiencia. El muchacho experimentaba un profundo placer al ver y escuchar, caer a los rayos. Algo le decía que nada le pasaría, de modo que entre más cerca cayera el rayo, mayor era el gusto que sentía. En la oscuridad de la noche y con el ruido del agua al caer, Águila Nocturna esperaba en el cielo, primero la deslumbrante luz del rayo, para después estremecerse con el estruendo del tronido, que terminaba reverberando en todo su cuerpo.

Águila Nocturna fue interrumpido por la llegada de su Maestro, quien le dijo:

—Una tormenta como esta, invita a hablar sobre el poder, ¿no crees? —preguntó el Maestro—. Los Viejos Abuelos toltecas como te he dicho, nos dejaron su conocimiento, para pelear por la mínima oportunidad, que nos da el Águila. Ya sabes que lo más importante, el principio de todo, es aprender a ahorrar energía, para poder intentar mover en el punto de ensamble del huevo luminoso, el lugar en donde se ensamblan las energías de adentro con la de afuera y que produce nuestra visión del mundo.

Esta noche hablaremos de las tres percepciones que tenemos del mundo. La primera, es la que desde niños aprendemos a formar con la energía de "La Fuerza". Esta percepción es la del mundo conocido, la que hace a la energía ser piedra, agua, tierra, madera, carne y todo lo que ves y sientes en este mundo. Esto se logra con la energía de adentro y la de afuera, que se ensamblan en un punto determinado del huevo luminoso. Esta percepción se logra gracias a cantidades descomunales de energía que usamos para realizar, esta "magia perceptiva". No es fácil lograrlo y por lo menos, nos llevamos los primeros siete años de nuestra vida, para sentar las bases de lo que será el "armado" del mundo. La segunda manera de percibir a "La Fuerza" es como energía. Esto requiere poseer mucha energía en reserva... eso es lo que estas aprendiendo ahora. Cuando el "mundo" pasa a ser un cúmulo infinito de campos de energía; el mundo, la realidad y uno mismo, por fuerza natural, tienen que cambiar. Es cuando entramos a la parte desconocida de nosotros mismos y del mundo. Cuando usamos otro punto de ensamble en el huevo luminoso.

La tercera manera de percibir a "La Fuerza" es con todo nuestro ser. Como todos los seres vivos tenemos un capullo, que diferencia a la energía de afuera con la de adentro. Cuando morimos, ese capullo o huevo se rompe y entonces la energía de afuera nos inunda y la energía de adentro se sale y se expande con la de afuera, regresando a su origen mismo; el capullo es entonces el alimento del Águila. Esa es la muerte, desde la perspectiva energética.

De esta manera el ser humano y el mundo, no son más que un campo energético inconmensurable y la forma de percibirlo, definirá su aspecto o realidad aparente.

En el universo existen infinidad de campos energéticos, pero en la tierra nuestros Sabios Abuelos toltecas identificaron solamente cuarenta y ocho tipos de ellos. La vida orgánica es sólo uno de esos campos. De todos los tipos de campos, hay cuarenta que no producen conciencia, solo organización; de los restantes, siete producen una limitada conciencia y solo el octavo produce una gran cantidad de conciencia; a este campo pertenece el humano.

El mundo que nuestro punto de ensamble capta, entre la energía de adentro y la energía de afuera, al que le llamamos "realidad", está conformado por dos campos; uno orgánico y otro que contiene solo estructura. Como te dije, nuestro mundo está compuesto de cuarenta y ocho campos energéticos diferentes, de los cuales solo percibimos dos y los cuarenta y seis restantes, aunque están entre nosotros, no los podemos percibir. Águila Nocturna había silenciado su dialogo interno, la voz de su Maestro llegaba a lo más profundo de su ser, su mente cedía el control a su cuerpo, no había ideas solo energía. Cuando cesó la voz del Maestro, el muchacho percibió la lluvia, que con mayor fuerza caía cerrada y copiosa sobre la indiferente montaña. Observó como la gran cantidad de agua no inundaba la plaza, debido a la eficiencia de los drenajes.

La mirada del joven fue atrapada por el agua, que corría por la plaza buscando la salida. Águila Nocturna se fue en una gota de lluvia. Sintió de pronto mucha alegría por salir de la plaza y al caer por el drenaje se emocionó por la velocidad que tomaba.

Ser una gota de lluvia y mantenerse como tal, en la pequeña cascada que bajaba por los drenajes de los edificios, le llenaba de gozo. Subía y bajaba en la corriente, dando tumbos cada vez encontraba a más compañeras de viaje. En su descenso arrastraban todo cuanto encontraban a su paso; piedras, arena y vegetales, eran usados en los juegos de las gotas en la veloz bajada, en busca del río para llegar al mar.

Cuando entró al río, Águila Nocturna perdió la velocidad de la caída, pero sintió la fuerza de la corriente. Algo en él, mantenía la conciencia de su individualidad de gota, pero al mismo tiempo sentía la inmensidad y fuerza, de ser al mismo tiempo río.

Una fuerza milenaria que traía escondida entre sus adentros, empezó a entonar un canto nostálgico por el lejano mar, todas las gotas juntas cantaban la misma canción y hacían sonar al portentoso río.

La vocación de la gota es el río y la del río es el mar. Águila Nocturna viajaba entre las montañas, dejaba a los valles en busca del mar. De pronto empezó el trepidante descenso. La canción se convirtió en un grito de furia, el río arrasaba todo cuanto se oponía entre él y el mar, en el veloz descenso por las montañas. La fuerza contenida por la pasión del mar, hacía que se estrellara contra las grandes piedras o que arrastrara los troncos, como ramas frágiles en un vendaval. Una necesidad profunda de fundirse con el todo, con el mar. Una nostalgia marina, por llegar al final del camino y perder la individualidad,...para volver a comenzar.

Águila Nocturna ya podía escuchar el enérgico llamado del mar. Inmensos tumbos de agua golpeaban a la diminuta arena, que indefensa retumbaba ante la violenta acometida del mar. La distancia se acortaba entre las dos aguas. Los relámpagos que se desprendían del horizonte marino, iluminaban la blanca espuma que reclamaba la llegada de las aguas dulces de tierra adentro. Águila Nocturna viajaba presuroso hacía su destino final, cada vez tenía menos conciencia de él y era más agua. Se había entregado por completo, había naufragado ante la energía del líquido. Se había apoderado de su ser, la pasión milenaria por la búsqueda de la totalidad, ya no le importaba romper los endebles límites de su intrascendente individualidad, ante la promesa próxima de la totalidad.

De pronto escuchó una voz interior, como un trueno que reverberó en los millones de partículas que tienen la voluntad solidaria de conformarlo —"¡Águila Nocturna!... ¡regresa!" El mar estaba a unos trescientos cuerpos. Las aguas dulces estaban siendo absorbidas por las inmensas aguas saladas. Águila Nocturna estalló en un trepidante relámpago. La gota se convirtió en millones de pequeñas gotas y estas a su vez, en billones de chispazos de energía, que buscaban el eco de la voz a su Maestro, que seguía en la montaña sagrada.

Águila Nocturna abrió los ojos y estaba al lado de su Maestro contemplando desde lo alto la tormenta, que se dirigía hacia el Poniente. Tenía el cuerpo muy frío y estaba empapado. La noche se había apoderado totalmente de la montaña y de los valles.

No lo vuelvas a hacer dijo el Maestro, en un tono muy serio es muy peligroso. Los seres humanos somos muy frágiles, somos muy vulnerables a las pasiones. Hoy mi energía te regresó, pero acaso mañana no. El Guerrero de la Libertad Total debe proteger su energía a como dé lugar. El guerrero es solo un espectador en el mundo, por ello no se involucra y selecciona sus batallas. El guerrero no trata de modificar o dominar al mundo; un guerrero sencillamente lo usa, para su Guerra Florida interna; lo usa para luchar por esa pequeñísima oportunidad que el Águila le ha dado. El mundo que nos rodea es misterioso, maravilloso y al mismo tiempo aterrador. Por lo tanto extremadamente peligroso. Si hubieras llegado al mar, jamás habrías podido regresar. Recuerda que solo eres una pequeña carga energética, con un poco de conciencia; rodeado de un inconmensurable mundo, constituido por campos energéticos totalmente desconocidos."

Tres ciclos solares llevaba Águila Nocturna de convivir con su Maestro en DAANY BEÉDXE. No solamente su físico había cambiado, pues ahora estaba tremendamente fuerte y musculoso, pero mantenía su agilidad y flexibilidad característica. Su rostro emitía tranquilidad y armonía. Su estado de ánimo era permanentemente ecuánime y alegre. En su rostro casi estaba marcada una sonrisa que salía a la menor provocación, nunca tenía prisa y menos se irritaba. Parecía que por sus ojos habían pasado ya todas las cosas de la vida; lo que le permitía ser realmente humilde y sencillo.

Los cambios más importantes del aprendiz de guerrero se habían dado en su interior. Águila Nocturna sabía lo que estaba esperando en la vida y sabía también, qué estaba esperando, y mientras esperaba, no deseaba absolutamente nada de la vida y del mundo. El logro más importante de un guerrero, es que teniendo tanto conocimiento, producto de una vida disciplinada, consagrada a la templanza de su fuerza de voluntad; el Guerrero de las Batallas Floridas adquiere poder, y es ese mismo poder, es el que lo lleva a no desear nada mundano y de la vida. Su guerra está consagrada a luchar cada batalla florida, por lograr esa pequeñísima oportunidad que le da "La Fuerza" al ser humano, ese maravilloso regalo que el Águila le otorga.

DAANY BEÉDXE era un sitio muy especial, que los Sabios Abuelos toltecas habían construido en el principio de los tiempos, para que se perpetrara la conciencia del ser humano en el mundo. La Montaña del Jaguar, era el sitio ideal donde el guerrero fortalecía su cuerpo y decantaba su espíritu, para poder iniciarse en los maravillosos y aterradores conocimientos, de la cultura de los "Artífices de la Piedra Interior". La Montaña del Jaguar era el punto más cercano entre lo divino y lo humano, entre el cielo y la tierra. Era el punto de partida de los intrépidos viajeros a la eternidad. El lugar en el que los Guerreros de La Libertad Total, lograban romper la barrera de la primera percepción del mundo, sin ayuda alguna, desde el estado normal de la conciencia.

Llegar a romper la barrera de la percepción, es lograr que los designios de "La Fuerza" se conviertan en los propios designios de uno, para con ello, poder mover el punto de ensamble y poder usar campos energéticos de "La Fuerza" que nunca, como seres humanos comunes, logramos usar.

El guerrero que logra esta mínima oportunidad, florece su corazón en la eternidad. Porque es capaz de mover el punto de ensamble y abrir su capullo, para que la energía de adentro se integre con la de afuera y se encienda todo el huevo luminoso en el fuego interno, que lo funde con la totalidad externa. Convirtiéndolo en el campo energético de afuera, pero manteniendo la conciencia de ser él mismo, transformándose en un pedacito de sol...en una "pluma" del Águila. Esta increíble batalla se hace a base de "flor y canto"; y fundamentalmente, representa toda una vida de sacrificio físico, espiritual y emocional.

Serpiente de Estrellas llamó a su discípulo, al edificio que está en la parte Poniente, enfrente del de la punta de flecha que servía para recapitular y que está al lado de dos edificios gemelos, uno en la parte Norte y otro en la parte Sur.

Cuando el alumno llegó a las escaleras que dan hacía la plaza, escuchó adentro de él mismo, la voz de su Maestro que le dijo "sube, te estoy esperando en la parte central" . Era de mañana y al subir, el sol le daba en las espaldas. En la parte superior del edificio, estaba una construcción central con un patio y cuatro pequeñas habitaciones en sus costados. En las esquinas del edificio estaban dos pequeñas construcciones de cara a la plaza, en las esquinas Norte y Sur, donde sus accesos se miraban mutuamente. Al costado izquierdo, sobre la pared Poniente del edificio, se encontraba un pasadizo que se internaba hacia las profundidades, más abajo de los cimientos, en el mismo corazón de la montaña y que tenía la forma de una cruz.

Estamos llegando al final de la primera parte de tu instrucción en DAANY BEÉDXE, joven cachorro. Este edificio Los Viejos Abuelos toltecas lo construyeron para que los guerreros pudieran trabajar el arte de la ensoñación.

En el principio del conocimiento de Los Viejos Abuelos, cuando apenas habían descubierto que el ser humano era un capullo, que contenía un poco de la energía con la que está constituido el mundo. Ellos se dieron cuenta que la percepción del mundo se debía al punto en que se ensamblaban la energía de adentro con la de afuera. Sin embargo se dieron cuenta también, que este punto de ensamble se alcanzaba a mover muy ligeramente cuando los seres humanos duermen. Así al soñar, el ser humano puede vislumbrar y atestiguar fugazmente, otras percepciones de su luminosidad, que el pensamiento interpreta como otras realidades.

Los Viejos Abuelos toltecas se dieron cuenta que en la medida en que se tuviera control de los sueños, se lograría algún control, sobre el punto de ensamble de la energía. Es por eso que inventaron el arte de dirigir los sueños y tener control sobre ellos; y para eso construyeron este poderoso edificio.

Lo primero que tendrás que hacer, es pasar todo un día en cada habitación hasta que encuentres tu rumbo y tu color. En una de ellas, te sentirás mejor, tu energía fluirá y sabrás cuál es.

Posteriormente te introducirás en el pasadizo en forma de cruz y te enterraras simbólicamente durante cuatro días hasta que te cure la tierra, yo te ayudaré y velaré por ti. Todo DAANY BEÉDXE es un portentoso y milenario lugar de poder. La montaña sagrada es un gigantesco "no hacer" de los Guerreros de la Guerra Florida; un campo de batalla donde deben explorar las múltiples posibilidades que tiene el ser humano, como una carga energética. La Montaña del Jaguar es un campo de energía, que ha sido preparado a lo largo de generaciones a través de la impecabilidad y la voluntad de trascender el ser, por nuestros antepasados.

En este edificio encontrarás tu dirección y tu color. Te limpiarás y fortalecerás energéticamente, para iniciarte en el arte del dominio de los sueños y en el arte inmaculado del acecho.

Para las personas que viven en el valle, los sueños son irreales e inútiles. Para el guerrero tolteca, los sueños se convierten en una avenida para entrar a la percepción que se puede lograr cuando se logra mover el punto de ensamble y encender otras partes, de la energía que nos compone.

Para la gente del valle, la vida diaria es una maldición o una bendición, o está en la gloria o está en el infierno. Para un guerrero, la vida diaria es una maravillosa oportunidad para lograr el prodigio humano de la trascendencia espiritual de la existencia.

Como puedes ver, al lado de este edificio están dos construcciones gemelas. Los dos te ayudarán a aprender a ahorrar energía. El del lado Norte se construyó para que los guerreros aprendan el arte de acecharse durante la vigilia; y el del lado Sur se construyó, para que aprendieran el arte de tener control sobre los sueños. Esas inmensas piedras que contienen en sus entrañas, rezumban de energía, que a lo largo del tiempo, se ha ido acumulando por el poder y la impecabilidad de quienes los han usado, en busca de La Libertad Total.

Así que por un buen tiempo trabajarás literalmente de día y de noche, en los misteriosos secretos de la Toltecáyotl. El arte del acecho fue llevado por los antepasados a los linderos de la virtud y lo dividieron en tres técnicas ancestrales. La primera es la de perder la importancia. Los Viejos Abuelos descubrieron que lo que más hace gastar la energía del huevo luminoso, es mantener la exaltada idea que tenemos permanentemente de nosotros mismos, lo que nos impide tener energía suficiente, para percibir el mundo que nos rodea.

La segunda, es asumir la responsabilidad de estar vivos en este mundo; lo que implica hacerse responsable hasta la muerte misma, por el más insignificante acto de nuestra vida. La tercera técnica, es usar a la muerte como compañera. Desde los tiempos inmemoriales, Los Viejos Abuelos nos dejaron por cierto, que para tener conciencia plena de la vida, debe uno tener conciencia de la muerte. Porque la vida y la muerte, son partes equitativas y complementarias de una misma realidad. Con estas tres técnicas el guerrero aprende a ahorrar energía en la vigilia de la vida diaria; por decirlo de otra forma, el guerrero convierte su vida en un desafío interminable y sus actividades en un espléndido campo de batalla.

El edificio de la parte Sur se construyó para que los guerreros practiquen el refinado arte, de adquirir control sobre los sueños. Para que el guerrero pueda tener control de sus sueños, debe primero tener completo control sobre sus actos durante el día, y para ello, elaboraron tres complejas técnicas. La primera, es romper las rutinas de la vida. Las personas del valle viven inconscientes entre sus rutinas cotidianas, es la manera de cerrar los ojos, ante este maravilloso y aterrador mundo que nos rodea. El guerrero en cambio, siempre está en alerta total, sabe que está tratando con fuerzas poderosas y desconocidas y por lo tanto extremadamente peligrosas; usa su mundo con extremo cuidado y delicadeza.

La segunda técnica es la caminata energética. Las personas del valle actúan sus pensamientos y no viven sus actos. A través de las ideas, perciben el mundo y como siempre están pensando en ellos mismos, el mundo resulta estrecho y aburrido... y un puñado de ideas, que por cierto consumen mucha energía. A través de la caminata energética se adquiere poder, pues es un subterfugio en el que se engaña a la razón para que esté ocupada, y el cuerpo pueda percibir el mundo que le rodea, mientras camina, sin necesidad de la intermediación de la razón y sus caprichosas ideas. De esta manera el capullo luminoso, entra en contacto directo con la inmensidad de cargas energéticas que conforman su entorno, sin el decodificador de la razón, adquiriendo conocimiento y poder. El "no hacer", es la tercera técnica. Los habitantes del valle, siempre "hacen" de manera inconsciente, lo que los hace ser como son; por decirlo de otra forma, "su ser cotidiano". Los guerreros en cambio, siempre se mantienen atentos y en guardia; siempre procuran actuar de manera no acostumbrada y usan toda su conciencia, lo que les permite percibir el mundo de manera más intensa y total.

Para trabajar en estos tres edificios, necesitarás de inmensas cantidades de fuerza interior, sobriedad y paciencia. Por eso los guerreros deben ser seres capaces de la máxima disciplina y mayor control sobre sí mismos. De momento te puede parecer tremendamente difícil o casi imposible lo que tienes que hacer, pero lo que se requiere es fuerza interior y decisión. Todo comienza con un solo acto, que tiene que ser premeditado preciso y continuo. El guerrero escoge el primero, que debe ser el más sencillo y menos difícil de lograr. Cuando este acto se lleva a cabo por un período de tiempo largo, el guerrero pasa a otro acto, y después a otro más, hasta que adquiere un sentido de intento inflexible, que puede ser aplicado a cualquier cosa, cuando se logra el intento inflexible, el camino es más transitable, porque el intento inflexible necesariamente produce el silencio interno de nuestra razón y este silencio, nos conduce a la fuerza interna necesaria para poder mover el lugar en donde se ensamblan las energías en el huevo luminoso, que es la puerta a lo inconmensurable y milagroso de la existencia humana.

Una mañana llegó Serpiente de Estrellas a la casa de su alumno quien tejía una red para cargar, en las caminatas energéticas que realizaba en la Sierra Norte. Al ver lo que hacía el muchacho, le dijo:

Gracias a la muerte, el guerrero sabe que no se puede aferrar a nada. Como es un hombre desapegado, no posee nada más de lo que puede cargar. El ser humano del valle, entre menos evolucionado sea su espíritu, más apegado vive a los cosas materiales de la vida. Un guerrero tolteca en cambio, sabe que cuando alguien se aferra a algo, se hunde y arrastra a los abismos de la estupidez humana, el objeto de su obsesión.

Debes prepararte muy bien, porque está cercano el día que partirás de la Montaña del Jaguar y tendrás que poner en práctica todo lo aprendido aquí. Precisamente ese es el motivo de mi visita. Me encuentro en un dilema que no puedo resolver acerca de tu enseñanza.

Recuerda que cuando eras niño, "La Fuerza" me guío hasta tu pueblo, para poder encontrarte y señalarte el camino. Pues bien, hasta este momento lo has hecho inmaculadamente, como nadie en DAANY BEÉDXE, has trabajado con absoluta entrega y con una férrea disciplina. La tradición de Los Viejos Abuelos dice que tienes que integrarte a un equipo de guerreros, para prepararte para la batalla final de tu Guerra Florida. Sin embargo, a lo largo de tu enseñanza, ha habido señales y augurios de que tú camino es diferente; cosa que en verdad no entiendo y por ello necesitamos consultar a "La Fuerza". Mañana es el equinoccio de primavera y usaremos una técnica muy antigua que nos enseñaron Los Viejos Abuelos. Mañana a medio día le pediremos ayuda a los astros para que "La Fuerza" nos instruya a través del juego de pelota, sobre lo que debemos hacer.

Águila Nocturna preguntó, —Venerable maestro, en Hilera de Casas me enseñaron que los astros son una vía de conocimiento para los seres humanos, pero que ellos eran indiferentes y distantes a las personas. Por lo que no entiendo como los vamos a consultar. El Maestro tomó asiento en el petate que estaba en el corredor y dijo:

Es verdad lo que tus maestros te enseñaron, pero no olvides que estás en DAANY BEÉDXE y que somos Guerreros de La Libertad Total y no habitantes del valle. La Montaña Sagrada del Jaguar es un lugar abstracto, un lugar por excelencia del "no hacer", un sitio de poder. Aunque en el valle tienen algunas cosas parecidas a DAANY BEÉDXE, estas son en la forma y no tanto en el fondo, esa es la diferencia. Desde que estabas en La Casa de los Jóvenes, aprendiste el "juego de pelota" como un deporte; en La Casa de la Medida conociste el sentido religioso; ahora en la montaña sagrada conocerás su verdadero sentido... el energético.

Pero antes de hablar de ello, permíteme decirte que para que una civilización llegue a crear un deporte tan complejo como nuestro "Juego de Pelota", se requieren muchísimos atados de años y un alto nivel de desarrollo. El Juego de Pelota es tan antiguo como Los Viejos Abuelos, pues ellos lo inventaron y permíteme decirte con orgullo otra cosa más, que es el deporte más antiguo de este planeta. Existe una profecía milenaria que dice que el día que desaparezca de la tierra el Juego de Pelota, será porque el ser humano ya no existirá.

De esta manera, siendo DAANY BEÉDXE un lugar abstracto del "no hacer", ¿no te parece una contradicción que tengamos tres juegos de pelota, aquí arriba?"

Águila Nocturna nunca había reparado en ello, desde que llegó a la montaña vio las construcciones del juego como algo normal, como en sus escuelas o su pueblo. Sin embargo ahora que lo mencionaba su Maestro, la construcción más extraña venía a ser la más común. Parecía que su maestro le leía el pensamiento porque añadió:

—En todos los sitios hermanos de DAANY BEÉDXE, del Norte al Sur, de las grandes aguas del Oriente hasta las del Poniente; Los Viejos Abuelos toltecas siempre construyeron los juegos de pelota, Porque es una manera muy sofisticada y abstracta de entrar en contacto con "lo inconmensurable", por medio de los astros y un deporte, que tiene al azar como medio de expresión.

Así, el juego se desarrolla entre dos equipos de cinco integrantes cada uno; o dos adversarios, en el que cada uno mantiene una liga especial con el astro que en ese momento está sobre DAANY BEÉDXE y entre ellos una interrogante; que necesariamente tendrá una respuesta afirmativa o negativa; o una alternativa u otra diferente. El juego se lleva a cabo y la pelota de hule crudo es golpeada con violenta destreza, de un extremo de la cancha al otro, por los diez contrincantes, o los dos adversarios; y solo existen tres opciones, que indicarán el designio de "lo inconmensurable e infinito”.

La primera, es que ninguno de los contrincantes puede ganar la partida; lo que indica que "lo inconmensurable" se abstuvo de expresarse. La segunda es que un adversario durante el juego, pase la pelota sobre uno de los dos anillos de piedra, que se encuentran en la parte media de las dos paredes laterales que delimitan el campo, en donde se juega. Este hecho se considera por el grado de dificultad, un milagro, y por lo tanto, una expresión de "lo infinito", que emite una señal y en ese momento se acaba el partido. La tercera opción, es que le suceda lo mismo al otro equipo o jugador, con los mismos resultados.

En la madrugada del día siguiente, el Maestro y el alumno fueron a recibir al Águila en la pirámide más alta del conjunto Norte. El anciano y el joven se sentaron flanqueando al jaguar, recibiendo los tres la energía matutina. Posteriormente se dirigieron al juego de pelota, en donde los guardianes de la montaña ya habían preparado lo necesario. El Maestro y el alumno quemaron copal y se sentaron, cada uno en las esquinas de su cancha, para detener el dialogo interior y dejar que la energía corpórea tomara el control. La pregunta hecha a "lo inconmensurable e infinito", giraba en torno a que sí Águila Nocturna debía proseguir su camino solo, respuesta que personificaba el joven; o sí el alumno debía integrarse al equipo de guerreros de su camada y seguir con la tradición de los linajes, respuesta que encarnaba el maestro.

Poco antes de que el sol llegara al cenit, Águila Nocturna empezó a ponerse el equipo para el juego, cuando terminó tuvo tiempo de observar detenidamente el "pasa juego", como le solían llamar al edificio donde se realizaba el lance deportivo. La cancha estaba formada por tres rectángulos; uno grande en dirección Norte Sur y dos más pequeños pero de igual tamaño, en las esquinas del primero, que se le unían de manera perpendicular en dirección Oriente Poniente. El acceso a la cancha era por el lado Norte, a través de unas gradas. Las paredes laterales del rectángulo mayor, tenían una inclinación con respecto a la vertical, del centro hacia afuera de manera perpendicular y partían de adentro hacia afuera, estucadas para permitir el mejor rebote de la pelota sobre la superficie totalmente plana. En las cuatro esquinas existía sendos nichos en donde se depositaban, unas piedras muy extrañas, herencia de Los Viejos Abuelos toltecas, estas piedras emitían energía que creaba un campo energético con características muy especiales, que propiciaban el desarrollo de las fuerzas que ahí entraban en acción.

Cuando inició el juego, Águila Nocturna estaba maravillado por la energía, fuerza y agilidad de su Maestro. Con el penacho y las protecciones de cuero de venado y caparacho de armadillo, que llevaba puesto su Maestro, en hombros , antebrazos y cadera, parecía un joven guerrero igual que Águila Nocturna, acaso la única diferencia era la mayor experiencia y velocidad que tenía Serpiente de Estrellas.

La partida se empezó a alargar. Los adversarios se mantenían implacables el uno del otro, tal vez el Maestro tenía una ligera ventaja sobre su alumno, pues Águila Nocturna no daba crédito de la capacidad de su Maestro.

Pasaron las horas y el sol se hundía en el reino del Señor y La Señora de la Muerte. El resplandor rojizo de la tarde permitía ver un poco a los jugadores. Águila Nocturna dejó entonces el control a su cuerpo y se entregó por los ojos a la pelota. Tal vez era media noche, cuando Águila Nocturna volvió a su mente y se dio cuenta que la cancha estaba completamente obscura. Extrañamente percibía perfectamente todo, la pelota tenía un brillo opaco. La luz que producían su Maestro y él, iluminaban la cancha. Sin embargo los dos anillos de piedra de los muros, se habían convertido en dos círculos iridiscentes, en donde la energía giraba a grandes velocidades, produciendo una gama indescriptible de colores.

Águila Nocturna primero se dio cuenta que estaba totalmente concentrado en el movimiento de la pelota, pero no con su mente, sino con todo el cuerpo; más bien, con toda la energía que fluía en su cuerpo. Pero después percibió que su Maestro y él, eran dos campos de energía que impulsaban a un objeto menos luminoso que ellos, de un lado a otro de la cancha. Sentía como si las piedras tuvieran vida propia y su energía influyera en el movimiento de la pelota.

Pasaba el tiempo y el alumno sentía que su energía empezaba a menguar. De pronto sucedió el milagro. Águila Nocturna golpeó la pelota con toda la energía que le quedaba, algo que salió de la parte media de su cuerpo y de lo más profundo de su ser, provocó una explosión y un haz de luz violeta salió del muchacho y atravesó por el centro, al anillo de la pared Poniente del juego de pelota, provocando un relámpago y un chasquido de la piedra, que destruyó la descarga. En ese instante Águila Nocturna calló sin sentido de manera violenta al piso.

El destino de Águila Nocturna estaba decidido por "La Fuerza", pero su sabio Maestro no sabía el procedimiento a seguir. En tal circunstancia, un guerrero simplemente espera atento una señal, que es la forma en que los designios de "La Fuerza" se presentan en la vida de todos los seres humanos, lo que sucede es que los hombres del valle, siempre andan absortos y encerrados en sus pensamientos, y no tienen energía para percibir el maravilloso mundo que les rodea.

El Maestro y el alumno empezaron a pasar más tiempo juntos. Tenían que esperar. Águila Nocturna siempre se la pasaba preguntándole al anciano, todas sus dudas, sobre Los Viejos Abuelos Toltecas y sus conocimientos; DAANY BEÉDXE y su propia Guerra Florida, en las largas caminatas que solían hacer por las montañas de la Sierra Norte, que según su Maestro, poseían una conformación energética muy especial, propia para las Batallas Floridas del Guerrero de la Libertad Total.

En cierta ocasión Serpiente de Estrellas le respondió a su alumno; porque éste le preguntó, el por qué, los Guerreros de DAANY BEEDXE evitaban el contacto con las personas de los valles, y el maestro contestó: —Las personas del valle, como no tiene generalmente un propósito abstracto en la vida, resultan peligrosos para el guerrero, ya que se la pasan, por una parte, aferrados a sus ideas y a los objetos materiales que son la pasión de sus debilidades; y por la otra, ensartados en los hechos y malhechos de sus semejantes. Lo que los lleva a estar muy seguido, peleados con ese pobre puñado de ideas, que ellos llaman "el mundo" y ofendidos con las personas, que no actúan y piensan, como ellos piensan que debería de ser. El propósito abstracto de la vida por excelencia es la Guerra Florida, las ideas de lo abstracto están en el Espíritu, son como flores son como cantos. Las ideas de nuestra "personal importancia", es lo que nos impide percibir la luminosa oportunidad que nos da el Águila frente a lo inconmensurable. El problema de los seres humanos es que intuyen de alguna manera sus recursos ocultos, pero no se atreven a explorarlos y su tragedia existencial, deviene de su estupidez y su ignorancia; el lado verdaderamente oscuro del ser humano, es la estupidez y por eso el guerrero los debe evitar, especialmente cuando está trabajando en DAANY BEÉDXE.

¿Existen otros momentos en que si se puede acercar? —preguntó el alumno. Efectivamente y te puedo decir, que llega el momento en la Guerra Florida, que el guerrero tiene que, por decirlo de alguna manera, florecer entre ellos, recuperándose a sí mismo; pero todavía no es el tiempo ni el lugar preciso para hablar de ello, lo que debemos hacer ahora es esperar.

En otra ocasión Águila Nocturna le preguntó a su Maestro si en DAANY BEÉDXE no había mujeres guerreras.

—Por supuesto que existen, y te puedo decir, que tienen mayores posibilidades de manera natural que el varón. Las mujeres son "creadoras" por naturaleza y tienden a vivir en lo abstracto de manera intuitiva.

Desde tiempos remotos Los Viejos Abuelos toltecas nos enseñaron que el hombre y la mujer son un par opuesto y complementario, que forman la unidad. Si en la vida de las comunidades del valle, lo femenino y la mujer ocupan la mitad de la tierra y otro tanto del cielo; ya que está presente en la religión, como en la administración y en la familia, cómo ha de ser diferente entre nosotros. En ese sentido el Águila no se fija en los sexos para ofrecer la mínima oportunidad de lo inconmensurable. Es más, en los equipos de guerreros que se arman para librar la última Batalla Florida sobre la Tierra, el número de mujeres es mayor, que el de los hombres.

En una caminata que hicieron el Maestro y su alumno a la Sierra Norte, llegaron a las orillas de una pequeña laguna, que la conocían como La Laguna Encantada. Después de algún tiempo, el maestro le pidió al alumno que detuviera sus pensamientos y se sentara en una gran piedra que estaba a la orilla del agua, para después, pedirle que se agachara y le dijera qué veía. Águila Nocturna realizó el ejercicio y al agacharse y ver el agua, encontró su imagen, que se movía levemente por efecto del agua. ¿Qué ves? preguntó el maestro. Mi imagen, contestó el muchacho. ¿Pero, qué más ves? insistió el maestro. Águila Nocturna se dejó ir en la imagen. Entonces se empezó a ver desde la imagen hacia la superficie. Se alcanzaba a ver, sentado en la piedra mirando para abajo. Cuando sus ojos miraron a un pino cercano, se vio y se sintió el pino, después fue una nube y después brevemente una ave que cruzó volando la laguna. De pronto estaba de nuevo sobre la piedra mirando el reflejo del agua.

Si tú eres una carga de energía, añadió el maestro. ¿Qué eres en verdad? Un pino, una nube, una ave o eres un puñado de ideas. Como te he dicho, Los Abuelos Toltecas nos enseñaron que el camino a lo inconmensurable, comienza con el movimiento del punto de ensamble de la energía del huevo luminoso. También sabes que este movimiento depende de la energía que tenga disponible el huevo luminoso y que el gasto mayor de energía, lo tenemos al sostener el punto de ensamble; que no es otra cosa que la imagen que tenemos de sí, o lo que llamamos, importancia personal, que su otra cara es la compasión por uno mismo. Un guerrero lo que aprende en DAANY BEÉDXE es a no tener compasión en la vida, que no es ser cruel y despiadado, sino a perder la exaltada idea que tenemos de nosotros mismos. La fatídica importancia personal. Solo así se empieza a mover el punto de ensamble. El desafío del guerrero es llegar a intuir el punto de ensamble y además ¡moverlo a voluntad! Terminó diciendo el Maestro.

Águila Nocturna inició silencioso el camino de regreso a la Montaña Sagrada del Jaguar. Concentró la agudeza de la mirada y la mente, en los talones de su Maestro, que iba por delante en la vereda; y ensanchó el ángulo de su percepción a través de la mirada, que de esta manera se liberaba de las cadenas de los pensamientos. Así concentró su mente en un punto y empezó a percibir el todo que le rodeaba sin ideas. Percibía por el gusto de percibir, sin hacer juicios, ni interpretaciones que se ajustaran a él. Las montañas dejaban de ser montañas como tales, pero seguían estando ahí, más presentes, más vivas, más intensamente que antes, cuando solo eran tan solo montañas. En el trayecto, pasaron por la misma experiencia sensorial y no mental; los árboles, las rocas, el cielo y finalmente pudo llegarse a sentir, él mismo, como una carga energética. Cuando el ser humano y el mundo pasan a ser percibidos como cargas de energía, el mundo se derrumba literalmente y sin embargo, sigue estando ahí, inconmovible.

Para Águila Nocturna, la sensación de que DAANY BEÉDXE estaba totalmente ocupado por otros guerreros, iba en aumento. Desde el inicio, nunca se sintió solo. Sin embargo, ahora era una sensación de certidumbre, presentía que en cualquier momento empezaría a encontrar personas en las plazas y edificios de La Montaña del Jaguar.

Como era costumbre, Águila Nocturna recibió mentalmente el llamado de su Maestro, lo esperaba en el cuarto edificio del lado Oriental, a partir de la puerta Sur. Cuando estuvo frente al edifico su Maestro lo invitó a subir. Serpiente de Estrellas estaba en el interior de una habitación que coronaba al edificio. "Siéntate, quiero decirte algunas cosas. Como sabes, DAANY BEEDXE como otros lugares de poder, es un inmenso y milenario “no hacer” de los Viejos Abuelos toltecas, que permite que los Guerreros de la Muerte Florecida, se preparen para su última Batalla Florida. La montaña sagrada, es el lugar de partida a lo inconmensurable y milagroso de la existencia humana. Las piedras de estos edificios han visto prepararse y partir, a muchos viajeros intrépidos en pos de la eternidad. Estas piedras saben mucho y por ello son piedras de poder, que perciben y sienten. Nosotros como seres comunes, no somos nada ante ellas, acaso solo un instante fugaz, en su maravillosa e increíble existencia, pues no son cualquier piedra, de cualquier parte. Cuando las piedras se cargan de mucha energía a lo largo de varios atados de ciclos solares, es necesario cubrirlas con nuevas piedras, para que se disipen las cargas energéticas absorbidas, de lo contrario, en lugar de ayudar al guerrero lo podrían perjudicar. Por eso, periódicamente los edificios son recubiertos, pero sin alterar en lo posible la planta arquitectónica, ya que tienen dos objetivos específicos cada edificio.

El primero es que en cada uno, el guerrero aprende y afina, una de las técnicas, que Los abuelos toltecas nos dejaron para luchar por la mínima oportunidad, que nos ofrece el Águila, de trascender esta realidad. En segundo lugar, cada construcción es el sitio de poder específico de cada uno, de los diecisiete guerreros que forman el equipo que librará la última batalla de poder, de la Guerra Florida. Así, diecisiete edificios importantes; igual número de guerreros guías y de técnicas para abrir las compuertas del conocimiento silencioso.

Y lo segundo de lo que te quiero hablar, es precisamente del conocimiento silencioso. Que es la fuente del saber humano.

Cada ser humano tiene en sus adentros una semilla, que viene desde el más remoto origen de los tiempos. Esta semilla contiene todos los recuerdos, toda la información que el ser humano, como especie posee a lo largo de su existencia en este planeta. Y así, como la semilla de la flor del desierto, que puede pasar años enteros en estado latente, en espera de las lluvias prometidas, y al primer aguacero, florece inmediatamente. De la misma forma, esta semilla que está depositada en el ser humano, puede pasar generaciones enteras, en espera de esa "agua divina" que le permita florecer su conciencia.

A este valioso potencial, Los Viejos Abuelos toltecas le llaman "el conocimiento silencioso". Por ello, tal vez, habrás notado que dentro de ti, existen dos seres, dos conciencias diferentes; la de afuera y la de adentro. El ser de afuera es nuevo, inseguro, violento y nervioso. El de adentro en cambio, es viejo, sabio, indiferente y tranquilo; el todo lo sabe y cuando se le deja el control, el ser humano resplandece, aunque por cierto, el de afuera casi nunca toma en cuenta al interior y mucho menos le cede el control.

Las personas del valle se adormecen con el barullo de la vida cotidiana, se la pasan prendidos a sus obsesiones y luchando contra ese mundo, que indiferente, no se ajusta a sus pensamientos. Viven en el mundo de sus ideas y lo consideran concreto, han perdido el ángulo abstracto de la vida y el mundo. Todo esto contribuye a que no emerja la parte más antigua de nosotros, que habita en nuestros adentros y nos priva del conocimiento silencioso, en donde está depositada toda la sabiduría humana.

Este es uno de los desafíos del guerrero. Abrir las compuertas de lo abstracto y entrar al mundo del conocimiento silencioso de Los Viejos Abuelos toltecas. Equilibrar, el control entre el de afuera y el de adentro, activar la milenaria sabiduría humana que vive en nuestros profundos adentros, es una de las Batallas Floridas más difíciles que debe librar el Guerrero del Espíritu.

Para el habitante del valle, el mundo es tan solo el conjunto de sus ideas. Este mundo inicia y termina en su mente. Para ellos la razón es el instrumento con el que se percibe el mundo, y la información entra y sale a partir del cerebro. Para el guerrero, la razón es una forma más de percibir e interpretar el mundo. El guerrero sabe de alguna forma, que el cuerpo percibe también el mundo que le rodea y que mantiene otras formas de adquirir el conocimiento, además de la razón. El Guerrero de la Libertad Total, acepta humildemente que el lenguaje y el conocimiento existen independientemente el uno del otro, que podemos saber sin palabras y sobre todo, sin pensamientos. Para nuestros sabios antepasados entrar al mundo del Espíritu, es entrar al terreno de lo abstracto, en donde no existen las palabras y los pensamientos, solo los actos. Porque el guerrero sabe que el mundo de lo abstracto, es un mundo de actos, en donde las palabras y los pensamientos no tienen nada que hacer. En esto reside la parte abstracta del conocimiento de Los Viejos Abuelos toltecas. Cuando el guerrero encara el mundo desde lo abstracto, la idea del "yo" individual se desmorona, así como los sentimientos e intereses personales. Abstraer de esta manera conlleva a entrar al mundo del Espíritu.

Águila Nocturna estaba totalmente absorto en las palabras de su Maestro. Cuando se dio cuenta, que estaba solo en el edificio, su Maestro había desaparecido. Empezó a bajar las escaleras y en la parte media se sentó y suspendió sus ideas, contempló la plaza y los misteriosos edificios del centro, a donde nunca lo había llamado su Maestro. Sentía totalmente a DAANY BEÉDXE con todo su cuerpo, con toda su energía. Entendía que no solo era la razón y que el ser humano en la Montaña Sagrada, estaba a un salto de lo inconmensurable y maravilloso.

Los días pasaban lentamente, Águila Nocturna sentía que el tiempo operaba de diferente forma en la Montaña Sagrada. Era como si los días fueran más largos e intensos.

Una tarde, Águila Nocturna sintió un gran deseo de subir a la pirámide de la parte Sur. El sol apenas había doblado en lo más alto del cielo, que ese día tenía un azul intenso y totalmente transparente. El muchacho subió hasta la parte más elevada, en donde se encontraba una pequeña construcción, en forma de pirámide de un solo cuerpo y con cuatro escaleras a sus costados.

Desde la primera vez que estuvo en este sitio, quedó cautivado por la vista, pero sobre todo por su energía. El muchacho sabía que existía un lazo misterioso con ese lugar, su cuerpo se lo decía. Después de observar los valles que rodean a DAANY BEÉDXE y que a su vez están circundados, por las inmensas montañas, se sentó encarando al Norte. A sus pies estaba la gran plaza, con la armonía de sus edificios y sus espacios, que unían a la tierra con el cielo, al fondo el edificio Norte con sus grandes columnas y su patio interior a desnivel, atrás, como centinelas milenarios, las azules montañas de la Sierra Norte.

Estaba contemplando el panorama, cuando escuchó la voz de su Maestro a sus espaldas —haz escogido un sitio incomparable y lleno de una energía especial. Serpiente de Estrellas, estaba parado atrás de su alumno, por lo que éste, al escuchar la voz se sobresaltó.

—Muchos guerreros, al igual que tú, escogieron este lugar para echar a volar el espíritu. Mira muchacho, el espíritu es como una ave preciosa que viven en nuestro cuerpo, a la que muy seguido hay que invitarla a salir para que vuele por este maravilloso mundo; de lo contrario se pone triste y en ocasiones se nos muere, sin que nos demos cuenta. Siempre que regresa de uno de estos revitalizantes vuelos, se pone a cantar en nuestros adentros y la vida, aunque es igual, se torna diferente, por los sonoros trinos que reverberan y nos hacen que brillen los ojos.

Y mientras tu avecilla anda volando por ahí, quiero aprovechar el momento para decirte algunas cosas.

Como sabes, a Los Viejos y Sabios Abuelos toltecas les debemos todo cuanto sabemos. A "La Fuerza", que es la energía que compone el mundo. Los habitantes del valle le llaman La Divinidad Suprema o “El Señor del Cerca y del Junto", porque siendo el dueño del espacio y la distancia, estando junto a todo, todo está también junto a él; "Noche Viento” porque es invisible como la noche e impalpable como el viento o simplemente “Por quien vivimos”. Pero en un segundo nivel de comprensión, otra forma de nombrar a “La Fuerza” es el de "La Dualidad Divina", que es la misma “Fuerza” pero representada en un par de opuestos complementarios, femenino y masculino. De “La Dualidad Divinal” se desprende, de los dos, el Señor, de los dos la Señora, simboliza que todo en este mundo, está compuesto de dos partes opuestas y complementarias; frio y calor, noche y día, blanco y negro, masculino y femenino. En un tercer nivel de la misma “Fuerza”, se encuentra otro par de opuestos complementarios, ahora como "La Energía Luminosa" simbolizada con el agua, que representa a la vida misma en cualquiera de sus múltiples formas, como energía; y la otra, como "Energía Espiritual", simbolizada a través de “La Divinidad del Viento”, porque representa el soplo divino que le da conciencia a la energía. Esta Divinidad del Viento, también es conocida como "La Serpiente Emplumada" o Ehécatl la cual es representada por un círculo, por eso sus construcciones son circulares, ya que el círculo es una figura geométrica perfecta, la cual no tiene principio ni fin, como la divinidad.

Pues bien, ahora yo te quiero hablar de una poderosa fuerza omnipresente que nos permite percibir. Los seres humanos somos como todo cuanto existe en el mundo, una carga energética. Lo que percibimos como "realidad", es un pequeño campo de energía de "La Fuerza", esta energía es más "fina" que la simple luz, la cual no tiene vida; en cambio "La Fuerza" es una energía que emana conciencia de ser, es por decirlo de algún modo, luz que irradia vida o luz con vida propia. Pues bien, a la capacidad de "percibir" algunas de las emanaciones de "La Fuerza", y traducirlas en lo que conocemos como nuestra realidad, Los Viejos Abuelos toltecas le llamaron "El Intento", que es energía pura que enciende parte de la energía de adentro del capullo, con una parte de la energía de afuera con la que está ensamblada. La percepción normal del mundo, se da gracias al intento y cuando un ser humano logra mover el punto, en donde se ensambla la energía de adentro con la de afuera y a través del intento, se encienden otras energías que hasta ese momento no habían sido encendidas, se obtiene otra percepción del mundo tan válida y verdadera como la normal, diferente en tanto que la desconocemos. El intento en consecuencia es una fuerza que está dentro y fuera de nosotros. Es una energía que el ser humano puede llegar a usar, más no a explicar. Esto es lo verdaderamente mágico del ser humano, aquí radica su verdadero potencial. Cuando el Guerrero de la Muerte Florecida, puede hacer suyo el "Intento", podríamos suponer, que en principio tiene ganada gran parte de la Guerra Florida.

Las tardes ejercían una fascinación muy especial en Águila Nocturna. No sabía sí el valle influía en la Montaña Sagrada o ésta influía en el valle, pero lo cierto era que el sitio resultaba un lugar extraordinario, un lugar de poder.

Cuando el Águila de los dardos de fuego, empezaba su lenta carrera al inframundo para luchar con la oscuridad, los atardeceres se convertían en algo portentoso que conmovían sus sentimientos. La luminosidad era algo maravilloso, que contagiaba al espíritu y lo invitaba a salir de sus profundidades. Por algún misterio que está lejos de las posibilidades del entendimiento humano, DAANY BEÉDXE es un lugar excepcional y asombroso. La luz se vincula con el Espíritu y cobra una dimensión, que está fuera de las posibilidades que ofrece la limitada racionalidad. La misma montaña, el valle, el amplio y transparente espacio que cobija a DAANY BEÉDXE, así como las cadenas montañosas que lo circundan, propician que la conciencia de Ser, despierte de su letargo.

DAANY BEÉDXE con su gran plaza, sus edificios centrales y los que están a sus costados, es una gran maqueta del valle. El cerro donde está construido representa los edificios centrales, la plaza el valle, y las montañas que rodean al valle los edificios que están a los costados. En conjunto, lo que se siente, en la Montaña Sagrada del del Jaguar es “equilibrio”. Equilibrio, entre el mundo exterior y el mundo interior. Este equilibrio permite sentir el contacto entre el cielo y la tierra. Pareciera que en lo más alto de las pirámides, el cielo está al alcance de lo humano. Este impresionante equilibrio entre la materia y el espíritu los siente el cuerpo energético y exalta la conciencia. Las inmensas masas de materia que han sido trabajadas en el conjunto, permiten que el espíritu humano se mantenga atento al milagro de la vida y de la conciencia. El asombro ante lo inconmensurable, permite que el Espíritu se manifieste. Cientos de atados de años y miles de Guerreros de la Muerte Florecida, han hecho de este lugar un monumento a la fuerza del Espíritu humano. Solo la férrea voluntad decantada de los antepasados, la conciencia de sí mismos y el conocimiento ancestral del ser humano, pudieron lograr esta maravilla, que apunta a lo inconmensurable y maravilloso de las posibilidades de la existencia humana.

DAANY BEÉDXE es un mensaje permanente, de que la fuerza del Espíritu del ser humano pude trascender la limitada materia que le contiene por breve tiempo. Ha podido dejar en las piedras el testimonio perenne de que la materia está al servicio del Espíritu y que solo es un medio. Cada piedra que está aquí, fue traída de distancias lejanas, y subida a doscientos cuarenta cuerpos de altura, y tallada y ensamblada en un proyecto, que en conjunto, alienta la lucha por la verdadera libertad del ser humano.

Este maravilloso prodigio que realizaron los sabios toltecas, lo mismo en los desiertos, que en las selvas o en las montañas. Donde afanosamente movieron cantidades increíbles de tierra y tallaron millones de piedras, para construir un puente entre lo humano y lo divino, entre lo inconmensurable y lo terreno.

DAANY BEÉDXE representa un portentoso esfuerzo humano, que es un testimonio de la voluntad de ser y trascender de Los Viejos Abuelos, un símbolo de la aspiración más genuina de la condición humana. La talla de cada una de estas piedras, representa la talla del Espíritu de un pueblo, que ha buscado permanentemente desde remotos tiempos, su aspiración más genuina y profunda, trascender el Ser, el camino hacia la Libertad Total. DAANY BEÉDXE es testimonio del Espíritu del Guerrero a través del tiempo.

Águila Nocturna desde lo más alto de su lugar, en la pirámide Sur, se desprendía de las limitantes de su materia y remontaba el vuelo del Espíritu. Por las tardes, detenía sus pensamientos y dejaba que la luz del atardecer penetrara por sus ojos y se expandiera, inundando sus adentros de luminosidad. Su vuelo era silencioso, subía a lo más alto, hasta convertirse en un pequeñito punto oscuro, en medio del estallido azul del cielo. Bajaba como una flecha en picada y pasaba rozando las esquinas de los edificios. A veces se mantenía inmóvil en el aire, durante horas enteras, disfrutando el maravilloso espectáculo desde las alturas, especialmente cuando el sol estaba en los linderos del horizonte y los rayos de luz llegaban perpendiculares y chocaban contra las montañas que están en la parte Oriente, haciendo rebotar la luz sobre DAANY BEÉDXE, lo que propiciaba una sensación de luminosidad indescriptible, pues la montaña es bañada por los rayos de luz desde sus dos flancos, creando una atmósfera de pureza, bajo un cielo azul intenso, que poco a poco, se torna amarillo para llegar a un naranja encendido, para finalmente naufragar en la oscuro de la noche.

Un tarde, que había estado lloviendo durante todo el día, Águila Nocturna sintió la necesidad de salir a caminar, entre los edificios de la plaza. La hierba estaba húmeda y los edificios parecían saturados de agua; hasta los colores con que estaban decorados los dibujos de los muros, parecían que habían cambiado de tono su color.

En algunas ocasiones especiales DAANY BEÉDXE era iluminado con antorchas toda la noche, por los guardianes de la montaña; pero por lo general el lugar se mantenía a obscuras después de la partida del sol. En aquella ocasión el atardecer fue muy corto y la oscuridad se empezó a adueñar del lugar. Águila Nocturna caminaba por la inmensa plaza. Todo el valle estaba invadido de mantos de nubes bajas. Los tonos de las nubes eran variados, desde el gris oscuro, hasta el blanco azulado. En pequeños grupos recorrían el valle, a veces chocaban con la montaña sagrada, otras, pasaban ligeramente por arriba de los edificios. Sin embargo, entre más obscurecía, las nubes se iban conglomerando en torno a la montaña. El joven guerrero se fue a refugiar a su sitio en la pirámide Sur, no alcanzó a llegar al pie de las escalinatas, cuando un banco muy pesado de obscuras nubes, cruzó vertiginosamente la plaza de Norte a Sur y lo dejó sin ninguna visibilidad. Las nubes parecía que tenían vida propia y acuerdo con los edificios. Águila Nocturna tuvo una sensación muy extraña. Sentía como si la niebla fuera una continuación de los edificios. Sentía como la fuerza, que estaba contenida en las piedras, se filtrara a través de las nubes y tratara de penetrar su cuerpo. Invadía a su cuerpo dos sensaciones opuestas; una era de terror, deseaba salir corriendo. La otra, acaso más fuerte, lo atrapaba dejándolo indefenso y sumamente vulnerable, pero con un oscuro placer indescriptible.

Las nubes pasaban veloces por la plaza, de modo que por momentos los edificios se veían claramente e inmediatamente después desaparecían. Poco a poco, la niebla le dio un sentimiento de equilibrio al guerrero. Detuvo sus pensamientos y solo se entregó a percibir el hecho sin ninguna idea de por medio.

Caminó hacia la parte Norte y antes de llegar a las escalinatas que están abajo de las columnas, se detuvo y volteó hacia el Sur. El espectáculo era verdaderamente impresionante, las nubes habían cubierto a todos los edificios que rodean la plaza, dejando completamente despejado a los edificios del centro, que por el efecto daban una sensación de irrealidad. Los edificios centrales se veían como una inmensa isla de piedra en medio de un mar de nubes.

En pocos minutos las nubes cubrieron el lugar, ahora más obscuras y amenazadoras. Águila Nocturna no veía absolutamente nada. De pronto se escuchó un portentoso trueno y un rayo cayó muy cerca; por un instante, las pesadas nubes se inyectaron de luz. Parecía como si la luminosidad iba recorriendo todos y cada uno de sus recovecos, produciendo diferentes tonos. Reverberaba el eco del trueno, entre las paredes acústicas del recinto, como las ondas que hace el agua en un estanque cuando se le deja caer una piedra en el centro. Pero casi al mismo tiempo, Águila Nocturna escuchó un espeluznante grito, que extrañamente no reverberaba e iba de lo grave, a tonos muy agudos y después descendía. Al principio creyó que era el aullido de algún extraño animal desconocido para él, después supuso que era el grito de una persona, pero finalmente se dio cuenta que no era nada comparable y conocido. Inmediatamente la piel de la espina dorsal se le contrajo, y un sudor frío bajó por la columna hasta la cintura. El aterrador sonido era melodioso y demasiado largo, subía y bajaba en una asombrosa escala tonal.

Águila Nocturna estaba inmóvil, cuando el grito cesó, la niebla despejó la parte superior de DAANY BEÉDXE y se mantuvo a un metro sobre la plaza. El cielo estaba totalmente despejado y una inmensa luna iluminaba la cima de la montaña sagrada. El guerrero empezó a caminar por la plaza, sobre un manto de nubes, que le daba la sensación de navegar en un mar plateado y sereno; abajo, el valle estaba completamente cubierto de nubes.

De pronto vio en el extremo opuesto de la plaza a su Maestro, que se acercaba como deslizándose entre las nubes, pues al caminar no se le veían las piernas por la niebla. Águila Nocturna fue invadido por una sensación de bienestar, confort y sobretodo, de seguridad. Algo adentro de él, había ajustado. La sonrisa en el rostro de su maestro confirmaba su sentimiento.

La señal que esperaban había llegado aquella noche, "La Fuerza" señalaba la partida de Águila Nocturna de DAANY BEÉDXE. La mañana era fresca y limpia, soplaba un viento ligeramente frío de las montañas del Norte. El Maestro y el alumno habían ido a recibir al sol, junto al jaguar de piedra en la pirámide Norte.

—Nos iremos al morir el sol— dijo el Maestro. Tienes todo el día para despedirte de este espléndido lugar, que te cobijó y ayudó en tu Batalla Florida. Despídete de cada piedra, de cada edificio, de cada espacio...acaso nunca los volverás a ver, nunca más en tu vida. Dales las gracias y déjales lo mejor de ti, ese es el estilo de los guerreros. Tendrás que ir en busca de tu destino, te espera una terrible prueba, en la que para aprobarla, deberás usar de todos los conocimientos que has aprendido a lo largo de tu estancia en DAANY BEEDXE, realmente es una prueba de energía.

Durante todo el día, el aprendiz recorrió minuciosamente los cuatro cerros que conforman DAANY BEÉDXE. En cada conjunto de edificios y plazas recordó cada una de las enseñanzas que aprendió en ellos. Fue lenta y detalladamente, recogiendo todos sus sentimientos que habían sido atrapados por las piedras, a cambio dejaba una sonrisa y una profunda exhalación. Finalmente subió a la parte más alta de la pirámide del Sur, su sitio, e inició un discurso, con la voz muy alta pero sin estridencias, habló desde lo más profundo de su ser, parecía que lo escuchaban los edificios, los Cuatrocientos Guerreros y los Guardianes de la Montaña. Se hablaba a sí mismo. Sus palabras eran truenos sin eco; una a una, salían en orden y con ritmo y todas ellas hablaban de la maravillosa experiencia de haber estado en ese sitio de poder. Les agradeció a todas las piedras, a todas las nubes, a todos los amaneceres y atardeceres, a la lluvia, al viento, a la noche y a sus lunas. Para finalizar dijo que en cualquier parte que le tocara morir, él regresaría a DAANY BEÉDXE en el último espasmo de energía, para morir aquí.

La tarde parecía que entendía el discurso de joven guerrero, pues cada vez se iba tornando en un rojo encendido. Un espeso banco de nubes se veía en el horizonte, hacia el Sur. Un aguacero en la distancia, parecía que era la respuesta a las palabras del guerrero.

El sol iniciaba su viaje por debajo de la tierra, cuando empezó a escucharse un canto. Águila Nocturna volteó a su derecha, hacia el centro de la plaza y vio a Los Cuatrocientos Guerreros del Sur, que con un canto de guerra lo despedían. El espectáculo resultaba verdaderamente impresionante. Resonaban en toda la plaza los inmensos tambores y los caracoles, que hacían vibrar a las piedras y a los corazones. Cada guerrero llevaba en la mano una antorcha y un instrumento musical. Cantaban y bailaban, al ritmo de sus pies sonoros, ya que los huesos de fraile que traían atados en las pantorrillas, hacía temblar a la tierra al ritmo de los grandes tambores.

En ese momento Águila Nocturna supo que Los Cuatrocientos Guerreros del Sur, siempre habían estado al lado de él, que fue la energía que ellos producían en conjunto, la que propiciaba sus enseñanzas y aunque jamás habló con ninguno de ellos, sintió que sentían lo mismo que él. Un torrente de energía que le proporcionó un bienestar indescriptible, recorrió todo su cuerpo y lo conectó con Los Cuatrocientos Guerreros del Sur.

Sin saber por qué, se encaminó hacia la salida. Los guerreros seguían cantando y bailando en los 17 edificios que componían el sistema. La oscuridad había llegado, las sombras en movimiento, producidas por la luz de las antorchas y el baile de los guerreros, daba un efecto mágico al recinto. En la puerta lo estaba esperando su Maestro y sin decir una sola palabra, tomaron el camino de descenso de la montaña sagrada. Cuando llegaron a las puertas de La Tierra del Gemelo Precioso, encontraron solamente dos antorchas encendidas y sobre un nicho, dos itacates para el camino. Los Guardianes de la Montaña Sagrada, eficientes y respetuosos, cumplían con su tarea. El anciano y el joven tomaron sus redes y partieron silenciosamente. Cruzaron el pueblo, que estaba totalmente a obscuras y se dirigieron hacia la Sierra Norte.

Caminaron ocho días hasta llegar al corazón de las montañas. El bosque estaba completamente cerrado, iban por una vereda que serpenteaba por la cresta de una cadena montañosa, que iba, de Sur a Norte. De tramo en tramo, encontraban desfiladeros a derecha y a izquierda. Los paisajes eran impresionantes, el bosque mantenía un tejido cerrado en todos los tonos del verde. A lo lejos solo se veían, más y más montañas tupidas de bosque, era evidente que esa región no estaba habitada. El guerrero sintió el poder del bosque, como una fuerza independiente y poderosa. La conciencia del bosque ejercía una presión sobre la energía del joven guerrero. Durante los días de marcha los caminantes mantuvieron un estricto silencio, que lo había recomendado el Maestro, quien le dijo al alumno que era muy difícil y peligroso llegar hasta donde se lo proponían, porque el bosque no estaba acostumbrado a la presencia de los seres humanos. Por lo cual debían caminar en silencio y deteniendo los pensamientos, para tener la posibilidad de ser aceptados por el bosque, de lo contrario estarían perdidos.

Por la tarde del octavo día, apareció en la distancia una montaña muy especial, en forma de una inmensa pirámide. La montaña se desprendía de la cordillera Norte Sur y apuntaba hacia el Oeste. Había un río que serpenteaba en el fondo de la cañada y en seguida, se encontraba otra cordillera, también en dirección Norte Sur. De la cima de uno de los picos de la cordillera, se deslizaba un columpio muy estrecho, que en algunos momentos, solo permitía el paso de un solo hombre. Este columpio hacía la función como de un puente entre la cordillera y la montaña que tenía la forma de una pirámide.

Ese es nuestro destino dijo el Maestro. Como ves, esta montaña fue trabajada por Los Viejos Abuelos toltecas y es el punto de despegue a lo inconmensurable. Los antepasados le llaman El Cerro de las Cenizas, porque ahí los guerreros se consumen en su fuego interno y parten a lo desconocido en busca de su destino. Apuremos la marcha, para llegar antes de que anochezca.

Esa noche los viajeros llegaron a las puertas del columpio que permitía el paso al misterioso lugar.

Antes que amaneciera el Maestro y su alumno, se dirigieron a la punta de un cerro de la cordillera a recibir al sol y cargarse de energía. Cuando llegaron al lugar indicado se sentaron en una inmensa roca que saliendo hacia el precipicio, apuntaba hacia el Oriente.

—Este es un sitio muy especial, es un lugar de poder, que han usado por cientos de atados de años los guerreros que buscan la libertad, es como la antesala a la verdad. Los guerreros necesitan cargarse de energía para enfrentar la prueba que está en puerta. Sí fallas, morirás; sí la apruebas, no sé qué es lo que sucederá, eso depende del designio de "La Fuerza" y de tu destino. Es probable que jamás nos volvamos a ver, ya sea porque mueras o porque nuestros caminos no se vuelvan a cruzar, finalmente eso es intrascendente; lo que importa, es que seas impecable en tu desafío. Dentro de unas horas, tendrás que poner en práctica todo cuanto has aprendido en la Montaña Sagrada del Jaguar, deberás ser intachable. Todos los años de férrea disciplina e intento sostenido; todos los sacrificios y todos los esfuerzos que has realizado, te servirán para vencer en este desafío. Tú ahora eres uno de Los Cuatrocientos Guerreros del Sur. Naciste para la Guerra Florida. Desde que eras un niño te encontré y haz seguido la senda del Guerrero de manera impecable. Los Guerreros como tú viven para la Guerra Florida. Se consagran y se purifican en el sacrificio y la disciplina. Templan su espíritu, fortalecen su cuerpo y dominan sus pasiones. La virtud del guerrero es la impecabilidad de sus actos; su inspiración, la sabiduría de Los Viejos Abuelos; su objetivo: La Libertad Total.

El horizonte comenzaba a clarear, el perfil de las montañas se empezaba a marcar en el azul de la aurora. El anciano y el aprendiz estaban sentados con las piernas cruzadas, de cara al Oriente. De pronto empezó a emerger el sol. Un inmenso disco de oro salía lentamente de las entrañas de la tierra. Victorioso el sol, dejaba los abismos de la oscuridad y la muerte, había vencido nuevamente la inercia de la materia y resucitaba en busca de las deslumbrantes alturas. Al terminar de salir, el sol se veía extremadamente grande y luminoso, el horizonte se incendió primero de un naranja tenue, hasta llegar a un rojo sangre. Águila Nocturna nunca había presenciado un amanecer como este.

—Tienes suerte, el sol te saluda, —dijo el Maestro—, sin quitar los ojos entrecerrados del sol. Acaso sabe que este puede ser el día más importante de tu vida, o el día de tu muerte. Cualquiera que fuere tu destino, tienes que luchar de manera impecable, no porque te importe el resultado, sino porque puede ser tu última batalla en este mundo. Frente a la muerte, el guerrero deja fluir libremente a su espíritu. El Guerrero sabe que no se le pueden poner trancas a la muerte, por ello, la única seguridad que tiene en la vida, es la de su propia muerte y este, por fuerza necesaria se convierte en el momento más importante de su vida. De hecho, el guerrero se prepara toda una vida, a través de múltiples batallas cotidianas, para llegar a la última, con la que cierra su guerra florida. Así que disfruta intensamente este maravilloso regalo que te ha dado "La Fuerza", es todo tuyo.

Cuando la mañana había entrado completamente, el maestro llevó a su alumno a una cueva que estaba cerca del lugar y le dijo: —En el interior de esta cueva, tendrás que esperar la llegada del crepúsculo. Adentro encontrarás todo lo necesario para prepararte como guerrero inmaculado para la batalla que vas a librar, cuando sea el momento vendré por ti.

Águila Nocturna entró sin miedo a la obscura cueva, que en la entrada tenía una boca por donde cabía un hombre de pie, después de diez pasos, el ancho se estrechaba y tomaba una dirección ascendente. El muchacho tuvo que gatear para poder avanzar. Se dio cuenta que la cueva no era natural, era un túnel tallado en una inmensa roca maciza. Avanzó diez cuerpos y subió tres. El túnel desembocaba en una cámara tallada en la roca. La cámara era redonda y tenía un diámetro de cinco cuerpos, en la parte más elevada, alcanzaba una altura de tres cuerpos. En la parte superior, había un orificio como de una caña de maíz de ancho, que subía en forma vertical a través de una distancia de dos cuerpos, hasta la superficie de la inmensa roca. Por la abertura entraba la luz de una manera muy extraña, gracias al diseño de la talla, lo que iluminaba a la cámara de una manera muy especial. La piedra tenía un color naranja, con vetas blancas y rojas, que al contacto con la luz, producían una atmósfera confortable.

Después de un tiempo, las pupilas del guerrero se adaptaron por completo a la intensidad de la luz y pudo ver con detenimiento el interior de la cámara.

En principio lo que vio exactamente abajo del tiro de luz, fue una inmensa serpiente de cascabel, perfectamente tallada en la misma piedra. La serpiente estaba enrollada y en conjunto parecía una pirámide. En torno al perímetro de la cámara, estaba labrada en la misma roca una especie de banca circular, que solo se interrumpía en la entrada de la cámara, que tenía esculpido la cabeza de un jaguar, con las fauces abiertas aprovechando la profundidad del túnel. Sobre la banca circular estaban esculpidas, cuatro águilas en posición de ataque. La pared cóncava de la cámara, estaba completamente muy parecidas a las que vio en los edificios de la Ciudad de los Muertos.

En conjunto, la cámara era una verdadera obra maestra, nunca antes, en toda su vida, había contemplado una proeza humana sobre la materia, como este majestuoso recinto. La cámara estaba construida en el centro de una descomunal roca de extremada dureza, a tal punto que parecía que toda estaba completamente pulida. Todo lo que ahí estaba esculpido, desde la misma oquedad de la cámara, hasta los animales, estaba labrado en la misma roca; los colores de la roca y la luz que entraba por la extraña abertura, a cada momento modificaban la atmósfera del lugar, dando la impresión, que la gigantesca roca estaba viva, que la cámara era sus entrañas y la luz su alimento.

Águila Nocturna se dio cuenta que las garras, los colmillos y los ojos de las águilas, la serpiente y el jaguar, eran incrustaciones en cuarzo, y que emitían o reflejaban la luz de una manera, que daba la sensación de que tenían vida propia.

Al lado de la serpiente, encontró un inciensario, copal y madera para hacer fuego; unos recipientes con pintura de diferentes colores. Sin pensarlo quemo copal y se sentó frente a las pinturas y se puso a entonar una canción en tono grave, que habla de un guerrero que se prepara para la última batalla de su vida. Al mismo tiempo, inició con mucho cuidado, el decorado de todo su cuerpo. Los diseños estaban inspirados en las grecas de la cámara. Él sabía que las grecas tenían poder y su cuerpo debía estar protegido para la batalla de poder que iba a librar. Cuando terminó, se acostó en frente de la serpiente y se quedó dormido.

Cuando despertó se dio cuenta que ya no entraba la luz con intensidad por el tiro que llegaba a la superficie, pero que sin embargo la cámara estaba mejor iluminada. Observó entonces que en la luz había partículas diminutas, como pequeñitos filamentos que tenían luz y conciencia propia. Asombrosamente podía diferenciar a la luz de estos filamentos luminosos, que exudaban conciencia; y cuando vio su propio cuerpo, percibió que era un conglomerado de energía que despedía luz.

Supo entonces que había llegado el momento y que su Maestro lo estaba esperando a las puertas de esa maravillosa cueva. Cuando salió, vio que su Maestro era otro conglomerado de energía que resplandecía, todavía de manera más intensa y por momentos despedía chispazos de energía, como pequeños relámpagos adentro de sí mismo.

Su Maestro se acercó y lo abrazó. Águila Nocturna sintió una descarga eléctrica sobre todo su cuerpo, que lo recorrió varias veces en todas las direcciones. Supo que en ese gesto su Maestro, le estaba trasmitiendo toneladas de información y de afecto; de alguna manera supo a través de la energía de su Maestro, que inundaba todo su cuerpo, lo que le esperaba y lo que tenía que hacer.

Sin decir una sola palabra, el Maestro condujo al guerrero al cerro en forma de pirámide. Cruzaron el columpio y empezaron a subir a la pirámide, por unas escaleras escarbadas en la tierra. El cerro tenía como cincuenta cuerpos de altura, sobre la base del columpio, que lo unía a la cordillera. Pero hacia el Este, en algunos de los vértices que caían a plomo, hasta casi las profundidades de la cañada, llegaban a alcanzar más de doscientos cuerpos de altura.

La tarde era espléndida, el cielo estaba completamente azul, despejado y transparente. El sol se empezaba a ocultar tras las montañas del Poniente. Águila Nocturna estaba vibrando, su cuerpo por momentos se sacudía por unos espasmos involuntarios. Más que su mente, su cuerpo estaba totalmente emocionado. El cuerpo intuía que algo trascendente estaba por pasar, el olor a la muerte salía por cada poro del guerrero y empapado lamía la piel del muchacho.

El sol ya había entrado a los dominios del Señor de la Muerte, algunos rayos de luz intentaban vanamente contener a los Señores de la Noche, que casi habían cubierto todo el cielo. Cuando Águila Nocturna vio a la estrella de la tarde resplandecer, la calma vino a su cuerpo. La serpiente emplumada estaba en el firmamento y supo que lo protegería de los implacables Señores de la Noche.

Entonces su Maestro empezó a hablarle:

—Haz llegado al final de este camino. Las enseñanzas de los Viejos Abuelos toltecas, que se te dieron desde La Casa de los Jóvenes hasta DAANY BEÉDXE, te han preparado para este momento. Lo que pronto vivirás, no tiene paralelo, porque es al mismo tiempo aterrador y maravilloso. El Poder te ha reservado un camino diferente, no sabemos por qué y cómo será este camino. Vivirás una experiencia total y de ella esperamos que regreses con nosotros a DAANY BEÉDXE, para que juntos, partamos al lugar en donde nunca se muere. Para llegar de nuevo a nosotros tendrás que recuperar todas las enseñanzas que aprendiste en DAANY BEÉDXE, tanto las del lado del Tonal, como las del Nagual. Tendrás que recuperarte a ti mismo y ensamblar el conocimiento de la parte derecha, con el de la parte izquierda.

Esto representa la parte más difícil de este camino, pues estarás solo y deberás sacar de tus profundidades el conocimiento. Ya sabes que un Guerrero de la Libertad Total elige un camino con corazón y se funde con él, porque has aprendido a tener conciencia de la maravilla de estar vivo y disfruta intensamente de él. Pero al mismo tiempo, también has aprendido que la vida se puede acabar en cualquier momento. Sabe que tú, así como todos los demás, no van a ninguna parte, que la muerte es la permanente compañera que pone en su justo lugar todo cuanto les rodea, que no hay vencedores ni vencidos y que los panteones están repletos de aquellos que no entendieron ni el valor, ni el significado de la vida. Un guerrero es un ser humano, que ha logrado templar su espíritu y decantado su materia; que la disciplina, la sobriedad y la austeridad, son la fuerza que le permiten no tener apegos mundanos a la vida. Un guerrero sabe que la vida es un medio para lograr La Libertad Total. De esta manera el guerrero escoge cualquier actividad, estando consiente que ella en sí misma, no tiene relevancia, que tan solo importa en tanto, en ella afina su voluntad y perfecciona su intento inflexible. Si en tu destino esta regresar al mundo de los seres humanos después de esta prueba, tendrás que recuperar estos conocimientos, para llegar de nuevo a DAANY BEÉDXE. Deberás recordar que la necesidad, es el origen de la debilidad y la desdicha. El guerrero aprende permanentemente a reducir a nada sus necesidades, es responsable, disciplinado, se mantiene atento y es humilde con su destino.

Serpiente de Fuego calló un momento. La noche se había adueñado completamente de la bóveda celeste. La inmensidad de aquellas montañas y lo majestuoso del firmamento, acentuaban la pequeñez de la existencia humana.

Este cerro ha sido trabajado por Los Viejos Abuelos toltecas, continuó hablando el maestro , para que los Guerreros de la Muerte Florecida inicien su viaje sin retorno. Aquí es el lugar en que el guerrero, después de una vida de impecabilidad y entrega, ha logrado aprender las prácticas de nuestros antepasados para por sí solo, mover el punto de ensamble de su capullo luminoso, y con ello, atestiguar otros mundos que se perciben cuando se mueve el punto de ensamble, a lugares en donde antes no se han encendido la energía de adentro con la de afuera.

En esta ocasión tendrás que usar el intento, por tu propia cuenta. Tendrás que saltar desde este acantilado y cuando estés en el aire, intentarás el movimiento del punto de ensamble. Sí lo logras, podrás estar en dos lugares al mismo tiempo, es decir, tendrás la percepción de que estas aquí arriba y al mismo tiempo allá abajo, lo tendrás que hacer 17 veces seguidas y si lo logras, sobrevivirás, pero aparecerás en algún remoto lugar de este mundo.

En donde aparezcas, no recordarás absolutamente nada de lo que te ha sucedido hasta ahora, todos tus recuerdos se borrarán de tu mente y tendrás que recordarlo todo. Tal vez te lleve toda una vida y no lo lograrás, por lo que perderás la posibilidad de recibir la pequeña oportunidad que nos brinda el Águila, para trascender el ser, y morirás como cualquier hombre común y toda tu vida de lucha se perderá inútilmente. Esa es la regla para todos los guerreros.

Pero sí logras recordarte a ti mismo, sí logras recuperar tu rostro propio y tu corazón verdadero, sí logras vencer la perdida de tu memoria, deberás regresar a DAANY BEÉDXE. Ahí, Los Cuatrocientos Guerreros del Sur y yo, te estaremos esperando. Por experiencia propia, sé que no es nada fácil y muy doloroso, pero no existe otro camino. Todos los Guerreros de la Libertad Total, tienen que recorrer el mismo camino; la diferencia contigo, es que lo tendrás que hacer solo, eso es todo y en nada modifica el desafío.

Así que no esperemos más, tienes una cita con tu destino, ¡corre y salta!

La obscuridad era casi total. Águila Nocturna sintió que su cuerpo iba a explotar, por lo que instintivamente corrió por la superficie plana de la rampa que conducía al acantilado. En sus oídos se escuchaba un sonido muy agudo. Sus piernas se impulsaban con fuerza; con grandes zancadas parecía que iba a dar un gran brinco hacía lo desconocido, hacia la eternidad.

En su mente no había ideas, porque lo que estaba haciendo atentaba contra su vida, era totalmente ilógico. Él sabía que resultaría mortal que la mente tomara el control; de modo que cuando llegó al borde del precipicio, tomó el último impulso en tierra y saltó al vacío, con la profunda convicción de que movería por sí mismo su punto de ensamble a través del uso del intento.

En la obscuridad de la noche se escuchó un pavoroso grito, que resonaba en las profundidades de la cañada y se alcanzó a percibir, pequeños relámpagos que iluminaron las escarpadas paredes del cerro convertido en pirámide. Una bola de fuego subía y bajaba velozmente, desde lo más profundo de la cañada hasta la cumbre de la montaña. Águila Nocturna antes de llegar al fondo, logró encender todos los campos de energía, que encerraba su capullo luminoso y milagrosamente, se consumió en el fuego interior.