Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala/Texistepeque

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Curato de Texistepeque.[editar]

Parroquia de Texistepeque.[editar]

Dista el Pueblo de Opico de Texistepeque catorce leguas; las siete se caminan de oriente á poniente; las otras de sur á norte. A las primeras siete, se enquentra el Pueblo de Coactepeque anexo de la Parroquia de Santa Anna; se cruzan en este espacio dos Rios de no mucho caudal, que corren de sur á norte; Aunque hay algunos pedazos de camino llano, pero por lo regular es muy malo, de subidas, y vajadas; algunas, largas, violentas, y de piedra; hay muchas varrancas, y vosques por todos los rumbos, en suma es camino malo.

 Al rumbo del norte hay muchos cerros, y montañas elevadas con varios picachos, y en las valles, ó profundidades hay varias haciendas, Trapiches, y Caserios pertenecientes á la Parroquia de Opico. Al rumbo del sur, se descubre el volcan de San Salvador; al mismo rumbo, como á ocho leguas, corren montañas muy elevadas, y escabrosas de oriente á poniente. A la caida del sur de estas montañas, está la mar, que dá con ellas; y a la del norte, algunos Pueblos de las Parroquias de Guaymoco, Ateos, y Opico en pesima situacion para poderse administrar.

 Como á quatro leguas de Opico, se hizo alto en una hazienda llamada la Hoya, y con razon porque para llegar á ella se vaja una cuesta violentissima como de una hora; en lo profundo hay caserío, pero todo rodeado de montes elevados, sin que aparesca para que pueda servir semejante hacienda. Luego que se salió de esta, se emprendio una subida viólentíssima, y tambien como de una hora, y aun mas, con piedras, y gradones, y assi es poco mas ó menos todo el camino, en el que despues de esta subida violentissima, se lleva á la mano yzquierda (pero cercana como media, y por partes una hora) la costa llamada del balzamo, porque lo hay; y es una montaña, ó laverinto de montañas elevadas, escabrosas, y mui vestidas. La ultima legua de estas siete, es tambien una gran vajada para el Pueblo de Coactepeque.

 Desde este Pueblo al de Texistepeque, hay tambien siete leguas, rumbo de sur á norte. Las tres leguas, y media primeras son de camino muy malo, como el antesedente, y se cruza un Rio llamado Ysuate de bastante caudal, que corre de norte á sur. Luego se enquentra una hazienda de ganados llamada del Carmen perteneciente á la Parroquia de Santa Ana; y desde esta á Texistepeque, tambien todo es montes sobre montes, pasage del dicho Rio, y algunos arroyos de algun caudal, y la ultima legua es una vajada violentissima de mucha piedra, y de bastante riesgo.

 Texistepeque está sitiado en hondura, rodeado por todas partes de cerros elevados, y estraños, unos sin un arbol; otros con algunos; pero las varrancas que forman, son espesuras de arboles, y matorrales, que las hace vosques. Los cerros estan imediatos al Pueblo; con lo que aparece un encerramiento de que no se puede salir, lo hacen mui melancolico, y sumamente caloroso.

 Texistepeque es la cavezera de esta Parroquia con dos Pueblos anexos 1º San Pedro Chicumquezal. 2º San Juan Atecpam Mazagua. Yttem tiene una valle de Ladinos llamada santiago, y una hazienda llamada del Rio; cuias situaciones, y distancias, aparecen en el mapa, y tabla siguiente.

[No.] [Nombre] Leguas
1 Pueblo de Texistepeque Cavezera
2 Pueblo de Chicumquezal á 7
3 Pueblo de Atecpan Mazagua á 4
4 Valle de Santiago á 6
5 hazienda del Rio á 4
En hay familias [No.] con [No.] personas
el Pueblo de Texistepeque 119 554
el Pueblo de Chicumquezal 47 235
el Pueblo de Atecpam-Mazagua 15 80
el Valle de Santiago 43 258
la hazienda del Rio 14 80
De que resulta haver en esta Parroquia 238 1207

sin otras muchas, que hay en los Pueblos

 Con el motivo de que el Pueblo de San Pedro Chicumquezal no puede ser administrado por este Cura, sin el perjuicio de morir muchos sin Sacramentos, por no poderse cruzar el Rio Lempa mucha parte del año, y otros, que necesariamente hán de padecer sus vecinos para poder asistir á misa, y conducir sus criaturas para que sean bautizadas; lo separé de esta administracion, y los agregué á la Parroquia de Tejuthla, de cuya cavezera dista cinco leguas, sin el refirido embarazo; aunque no sin el de otro Rio bastante caudaloso, que es el Soyote, de que se habló en la Parroquia de Tonacatepeque.

 Y porque este Curato quedaba pobre sin el refirido pueblo, le agregue diez y seis haziendas, que tiene á dos leguas de la cavezera, que pertenecían al Curato de Santa Ana, bastantemente pingue, y tener otras muchas haziendas en su recinto.

 Toda esta administracion carga sobre un cura, que lo es, há dos años, Don Joseph Miguel Buenvecino como de edad de treinta y seis años, muy humilde, caritativo, y aplicado al cumplimiento de su obligacion, y se ayuda de un Ministro, que lo es Don Joseph Mariano Fernandes Romero como de treinta y tres años, del qual se me informó bien.

 Las cosechas de este territorio son maises, frejoles, y ganado; haora con las haciendas se deverán aumentar tintas, y caña; La gente anda en mucha desnudez.

 Dice el cura en sus respuestas; que la renta de este curato es como de 900 pesos.=Que el idioma, que se habla es el castellano.=Que no há notado espesiales abusos, ni escandalos en la Parroquia; pero que me hace patente la continua repeticion de incestos, que se cometen por todo genero de personas; sin que los remedios, que há aplicado hayan producido efecto, ni aún hayan querido aceptarlos.=Que otro de los vicios dominantes es lascivia, y continua murmuracion con suceso tan desgraciado, como el de los incestos, por lo que respecta á los remedios; pues no se logra enmienda alguna.=Que en el Pueblo de Chicumquezal son descuidados en llamar, para administrar los sacramentos á los enfermos, y cree por esta causa, havian muerto algunos sin recivirlos.=Y que no hay escuela para enceñar á los Niños. Hasta aqui el Cura.

Reflexiones.[editar]

He dicho; que el cura es caritativo, aplicado al cumplimiento de su obligacion, humilde, y bueno ciertamente; con todo vease que imprecion hace el ver las Parroquias inundadas de vicios, sin remedio, y el que mueran algunos sin sacramentos, y esto por descuido; pues respecto á un asunto tan grave, y digno de remediarse no dice, que lo save, sino que lo cree, como que lo duda. De aqui se infiere, ó que tampoco save quando los entierran, ó que al enterrarlos, no inquiere (como deveria con la mayor diligencia) por que no lo llamaron para administrar los Sacramentos. Y en una Parroquia tan torpe, en que son los incestos tan frequentes, é irremediables como dice; como cumplen todos con los preceptos de confesar, y comulgar? Con que dispocision, quedando los vicios dominando, y sin remedio?

 Yo he dicho á varios curas, haciendoles cargo de esto; que les sucede á la letra lo que sucederia á algunos hombres criados en Paises, que todos fueran majicos, y no lo fueran ellos. Verian que en una plasa sacaban de las sepulturas á los muertos con sus encantos, y se divertian con ellos; que con otro conjuro lo transformaban en un vosque havitado de fieras espantosas; que luego aparecia un oceano tempestuoso, en que parece peligravan varios navios, y que se divertian en formar semejantes mutaciones. Los pocos que no lo hicieran tampoco se espantarian; porque havituados desde su niñes á ver estos escollos, aquellas fieras, y aquellos muertos resucitados; no recevirian el menor susto, como sucederia á los que nunca havian visto semejantes encantamientos.

 Esto (les decia á varios curas) me parece á la letra lo que estoy experimentando. Todos los Pueblos me parecen lo mismo para el caso; pero en uno veo á sus vecinos muertos á la razon, por la embriaguez; en otros transformados en brutos por la desonestidad; en otros naufragando por no tomar aún en la tempestad de la muerte la tabla de la penitencia verdadera; en otros inumerables espectros, que me horrorizan; los ven los curas, pero no se espantan; porque aunque no sean ebrios, lascivos, incestuosos, adulteros, plagiarios etcª pero criados desde Niños entre tales monstruos, no se espantan, ni aun se imutan ligeramente; como si dejáran de ser tales, por serlo de costumbre.

 Con este motivo, y por que me horrorizan; tomo las providencias, que entiendo proporcionadas, con el conocimiento de que pueden algunas parecer severas; pero que hé de hacer, quando ni se intereza en su remedio la justicia, ni los curas dejan de mirar tales desordenes tan á sangre fria, que unos las llaman vicios de todo el mundo; Otros conaturales á todos? Que providencia, que decreto puede con razon llamarse severo, á vista de semejante abismo de pecados?