Divagaciones

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Almanaque del espiritismo (1873)
Divagaciones
 de J. de Huelbes.

Nota: Se ha conservado la ortografía original.

DIVAGACIONES.

Recuerdo, no sé dónde, haber leido una explicacion de nuestra existencia, que honrúndonos, nos anula. Dice o! autor. quo es sólo cl Espiritismo la protesta de algunas almas generosas contra el materialismo contemporáneo: reaccion lógica, pero extremada de las dulces aspiraciones al infinito, contra el egoísmo y el agioteje de nuestros tiempos.

Descaminudo escribe quien tan mol nos conoce; mal juzga tambien los movimientos y las tendencias de le sociedad que noe arrastre; ni el egoísmo, ni el interes bien entendido merecen que contra ellos levantamos protestas. ni el Espiritismo viene á oombatirles, sino á confirmarles.

A. conilrmarles, si: nosotros escribimos por lema en nuestros pendones el origen, el principio de toda verdadera filosofia, el Wanda mw, y no podíamos sin ser estrechos y mczquinos rechazar uno de loa móviles de nuestros actos. Nosotros que queremosjuntar y enlazar las verdades todas que la Humanidad posee, en una verdad superior amplisima, mereceríemos la nota de inconsocuentes visionnríos desconociendo lu Economia Política, la Filosofia del Interés.

Los Hombres al llegar sobre la Tierra, traemos como horizonte para nuestros deseos, la extension de nuestras fincultarles; nadie puede desear lo que no comprende. nadie puede aspirar ú lo que no cabo en su naturaleza. El interés nos enseña lo que nos es útil, y como al mismo tiempo, dentro del organismo de la Ciencia, lo que ee útil es justo y es bueno, la utilidad es natural estimulo dc nuestras acciones: si lo bueno funda la Ético: si lo justo funda el Derecho; Derecho, Ética y Economia han de presentar por diversos caminos soluciones idénticas para aer perfectos, Pam mi“ lizar en los tres sentidos que puede nuestra voluntad aer movida, lo ciencia general, memd°l°‘ gin, en quo se apoyan

Por eso, y prescindiendo de la realidad dc nuestra doctrina; por eso, y prescindiendo de que se apoya en ¡40503, y los hechos pueden ser dio versemcnbe aplicados, pero no negados; por 690: cl Espiritismo no viene i trabar lucha con los intereses materiales, no viene si condenar los ade- lantos y las comodidades de la civilizacion moderna, llega más bien á decir a esn civiliucion ealenturienta: creconócete y sirveme; yo necesito de ti. sin mi tú no tienes razon de existencia.»

El Hombre ha traído nun necesidades para que le impongan el trabajo; el trabajo es santo, porque es el único redentor de los mundos. Así las necesidades son múltiples, como nuestras alturas de progreso: á quienes ya no hieren las incle- mencias de los tiempos, sírveales do lguíjon las pasiones; para quien éstas con sombras perdidos en un posado sin memorin, la ambicion 6 el nfan de saber estallan; para esta: el bien de sus semejantes, para aquellos el bien de la creacion; y todos, hambre, intemperie, placer, orgullo. mano tropio 6 caridad son jalones del sendero que nos conduce al porvenir.

¿Podin el Espiritismo combatirles? ¿Podio alzar bandera contra sus más poderosos, contra sus únicos auxiliares? Bien que ataquemos encamizedos nl interés injusto, a la extrícta justicia inicua, pero al hacerlo les depuremos, les acogcmos entre nosotros, lee pedimos armas para cumplir nuestra mision augusto.

No somos, pues. m protesta contra el materia- lismo contemporáneo. Ni milton J!le mak- n'almar, ni el materialismo es otra cosa que la superficie mal comprendida dc una profunda Ver. dad. No noe mireis como enemigos , secuaces del placer y de le fortuna: el placer está en nuestra naturaleza, le fortuna es medio legítimo de existencia; cuidad tan sólo, y en vuestro propio im- '55 051° Pedimos: de 801" con templanza; pero no secar la fuente de vuesü'os futuros placeres; cuidad de emplear bien vuestras riquezas para que os scan verdaderamente útiles y recundas.

No nos creais tampoco adversarios, magnates del poder y del sabor humanos; enseñnd á los hombres una nuevo fuerza, gobemnciles equitativamenee, y tened por cierto como primer aplauso un aplauso erpirüiata. Nosotros no miremos ol éxito ni lo victoria; muchos olvidados y vencidos conocemos solos nosotros; mbajod, pues, inquirid, conspímd; cercano está el din en que ln Historia os hará justicia. porque seremos nosotros quienes lu escribanme.

Purócemc verte, lector curioso, que sin ser espiritista me has leido; partíceme verte sonreir desdeñoso, por La seguridad con que me profetízo la victoria.

De todos los libros, de los innumerables folletos que arrojan cada diu ú los vientos de lupuin- cided nuestras prensas, ninguno necesito tanta sinceridad, verdad tan llana y desnuda como im Almanaque. Tomaso un diu, léese por azar ó por tédio, y nrrójasele con disgusto, olvidesele sin pene, si por lo viveza de sus impresiones no gnnu un rincon cn nuestra memoria.

Yo así, he dicho la verdad que entiendo; así lu ho dicho limitada, sencillo: on tiempos que la ciencia aspira á ser un sisbenm, la doctrina que presenta. el primer sistema podrá ser incompleta, pero nunca olvidada; tal vez no resuelva lu dificultad supreum, pero ee lu primero que señala e! escollo. Todas las que detrás vinieron habrán de suluderlu con respeto. 0 la Ciencia es mentira, ó el sistema es único.

Ayúdanos, no nos combates; estudie el Espíritismo, no to burlas de lo que no conoces; esto soria indigna de ti. Y si luego quieres para tí solo la gloria, llévutclu en buen hora: el triunfo será siempre del único combatiente, de la Humunidad.

J. de Huelbes.