Educación primaria y secundaria en la República Argentina

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Educacion primaria y secundaria en la República Argentina (1870) de Bartolomé Mitre
Discurso pronunciado en el Senado de la Nacion en la Sesion del 16 de julio de 1870.

Cámara de Senadores
Sesion del 16 de Julio de 1870.

Orden del día

 Art. 1.º Destinase la suma de cincuenta mil $ fuertes para ayudar á la educacion de los jóvenes pobres que hubiesen terminado sus estudios preparatorios y quisieran continuarlos en las ciudades de Buenos Aires y Cordoba.

 Art. 2.º Será condicion indispensable para recibir la proteccion del Tesoro Nacional: 1.º Vocacion reconocida á las ciencias.—2.º Carencia justificada de recursos.—3.º Vijilancia de la conducta del estudiante por el Ministerio respectivo.

Oroño—Araoz—Granel.







Educacion
Primaria y Secundaria




Antecedentes de la cuestion. — Ideas madres. — Servicios indispensables. — Cifras aterradoras de la estadística. — El censo escolar. — La masa ignorante. — Idea del actual plan de estudíos. Colegios nacionales. — Deberes del Estado respecto de educacion. — Consideraciones morales. — Preferencias en materias de educacion. — Indole de los pueblos democráticos. — Constitucion de los Estados Unidos en sus relaciones con la educacion. La Constitucion Argentina y la instruccion pública. — Los discípulos y los maestros. — El espíritu legista. — Los estudios superiores y las universidades libres. — Los vinculos de la familia. Ideas estériles. — Supresion de las becas. — Abolicion del esternado. — El esternado mendicante.



Discurso.


 El señor Presidente. El señor Senador por Buenos Aires tiene la palabra.

 El señor Mitre [B.] Ignoraba que este asunto se hubiese de considerar en la sesion de hoy, porque recien ál entrar en este recinto he recibido la órden del dia; asi como ignoraba lo que el P. E. pensase á su respecto. Sin embargo, como formé mi juicio acerca del proyecto en discusion desde la vez primera que le oí leer, mi opinion no es improvisada, y estoy por lo tanto preparado á dar mi voto contra él en toda conciencia y con toda independencia por las consideraciones y razones que paso á esponer.

 Este proyecto, señor Presidente, ha venido al mundo rodeado de una aureola de popularidad que se ha reflejado en sus autores, debido sin duda á la idea generosa que á primera vista se desprende de él, cautivando el sentimiento antes que la inteligencia se diese cuenta de su significado, de su alcance y de su conveniencia.

 Meditando sobre este punto he tratado de descubrir cual es la idea madre que ha dado el ser á este proyecto, cual es el propósito á que este proyecto responde, cual el objeto práctico que se propone, cual el resultado que por tal camino se quiere alcanzar, y debo confesar que no he alcanzado ni el principio, ni el medio, ni el fin, aparte del sentimiento caritativo o generoso que lo ha inspirado y que honra á los que le suscriben.

 En efecto, señores, por este medio no se pueden proponer sus autores, ni elevar el nivel intelectual de nuestro país, ni difundir determinados conocimientos útiles que sea conveniente cultivar como fuerzas reproductivas de la inteligencia y de la riqueza, ni impulsar vigorosamente la educacion comun obrando sobre la masa de la ignorancia con todo el poder moral de la ley, con todo el poder material de la autoridad y todo el poder auxiliar del oro distribuido con método y prevision.

 Si algunos de estos objetos hubiesen tenido en vista, otros habrian sido los caminos elegidos para obtener cualquiera de estos resultados, y otros tambien los medios adoptados para obrar con la debida eficacia; porque se habrian dado cuenta primeramente de nuestras mas imperiosas necesidades en materia de instruccion; porque habrian descubierto adonde era conveniente acudir con los recursos necesarios á fin de hacer el bien con inteligencia; porque estudiando nuestro sistema incompleto de educacion primaria y secundaria habrian penetrado como funciona y con que objeto, y por último, porque en posesion de una idea, que llevase en su seno el poder fecundante de la reproduccion, habrían robustecido su conviccion con severas meditaciones apoyadas en las cifras ilustrativas de la estadística.

 Es un principio de buen gobierno que la sociedad debe á los miembros que la componen aquellos servicios indispensables que no pueden obtenerse por la iniciativa individual, ó por lo menos, que siendo de utilidad general, puedan ser mejor atendidos por ella con beneficio para la comunidad.

 Entre estos servicios la educacion ocupa el primer lugar, no solo porque es indispensable para la existencia y el progreso de la misma sociedad, sino porque la accion particular no puede suplir la accion del Estado á fin de propagarla sistemáticamente, con perseverancia y con eficacia al través de los tiempos.

 Y esta activa intervencion del Estado es no solo necesaria é indispensable para difundir el caudal de los conocimientos que complementan la vida social, sino que es conveniente y por lo tanto lejítima, porque como se ha dicho, en este caso la intervencion de la autoridad en vez de circunscribir la actividad humana, la dilata; en vez de oprimir, emancipa al hombre, y lo hace mas apto para la vida social y para la produccion de la riqueza, mejorando su condicion física y moralmente. Y esta conveniencia de la sociedad, es una necesidad política en una democracia, porque la educacion del pueblo es lo que hace que la libertad sea fecunda, que la justicia sea buena, que el gobierno sea poderoso en el sentido del bien y que las conquistas del derecho se hagan ciencia y conciencia pública.

 En paises nuevos como los nuestros en que la educacion constitucional recien se está formando, y solo la instruccion del pueblo puede complementarla y perfeccionarla, educar al pueblo es condicion de vida, de órden y de progreso, porque si la inteligencia no imprime su sello en la cabeza del pueblo, el pueblo será ignorante y en posesion de la soberania hará los gobiernos á imájen y semejanza suya, y el nivel político bajará tanto cuanto baje el nivel intelectual.

 Así, pues, cuando se trata de hacer erogaciones del tesoro comun en favor de la educacion, debemos cerciorarnos primeramente si esos recursos van á aplicarse á lo mas indispensable y mas urjente, y para esto debemos echar una mirada sobre nuestro estado social, interrogando con atencion nuestra estadística escolar, á fin de hacer la aplicacion de nuestros recursos allí donde mas convenga, donde la necesidad sea mas apremiosa y su satisfaccion mas equitativa y benefíca á la vez.

 A este respecto séame permitido poner de manifiesto ante los señores Senadores, números aterradores de nuestra estadística escolar, porque esos números no solo son lecciones que enseñan, sino llamamientos imperiosos al trabajo perseverante que nos está impuesto por las condiciones verdaderamente alarmantes en que nos encontramos en lo concerniente á instruccion popular.

 No hace muchos dias se ha repartido la Memoria del Ministro de Instruccion pública. Ese documento nos suministra el siguiente dato: 77,000 niños asisten á la escuela primaria en toda la República, mientras que hay 350,000 niños que no asisten á la escuela, que no saben leer ni escribir, y que son hijos de otros tantos padres y madres que no sabiendo leer ni escribir, viven en el limbo de la ignorancia, sin haber recibido sobre su cabeza el bautismo de la instruccion que les debemos! Es decir, tenemos tres cuartos de nuestra poblacion sin educar, y se educa apenas la séptima parte de los niños que van á engrosar la masa de la ignorancia, que es una amenaza hoy, que será un peligro mañana, y que será úna desgracia y una ignominia mas tarde, si no cegamos este abismo tenebroso en que podemos hundirnos todos. (Aplausos)

 Tenemos pues, (y debemos repetirlo) 350,000 seres que mañana serán ciudadanos, hijos de doble número de habitantes que como ellos están con las mentes vacias, con sus ojos cerrados á la luz de la razon, con sus facultades limitadas, sin comunicacion con el mundo de las ideas, solos y desnudos como el hombre de la Escritura. Esta cifra pavorosa como la inscripcion fatídica que interrumpia el festín del poderoso, debiera resplandecer en estas paredes, debiera quitar el sueño á los lejisladores arjentinos, velando dia y noche, buscando con afan los medios para borrarla, y no descansando hasta haberlo conseguido. [Aplausos]

 Pero hay otras cifras mas aterradoras y mas vergonzosas aun, y estas nos las suministra el último censo de la Repúb1ica que ha proyectado una luz siniestra sobre nuestro estado social. El censo de que resultaron como término medio un niño por cada 19 habitantes asistiendo á la escuela, habiendo varias Provincias en que solo asiste un niño por cada 27 á 32 habitantes, nos dá un tres por ciento de educandos, ósea 30 mil por cada millon, que corresponde aproximadamente á los 77 mil que acusa la Memoria de Instruccion Pública.

 Es cierto que el mismo censo nos instruye que hay Provincias como la de Buenos Aires donde se educa un niño por cada 11 habitantes, y diez por uno como en San Juan, que es el máximun á que hemos llegado. Y tenemos que contentarnos con este adelanto relativo, cuando la escala ascendente de la ignorancia vá de 18 á 32, y en algunas partes en vez de avanzar retroceden. Pero si pensamos que en Prusia, que en Suecia, que en Estados Unidos, en Suiza, la proporcion de lo que consideramos un adelanto (y lo es relativamente) se computa á la inversa, que de cada trece niños uno cuando mas no vá á la escuela, entonces debemos sentirnos humillados como arjentinos, debemos sentirnos alarmados como patriotas. Entonces debemos pensar sériamente en los medios mas eficaces para conjurar el peligro difundiendo la educacion popular, poniendo al servicio de esta obra benéfica toda la energia de nuestra voluntad, todo el poder de nuestra inteligencia, sin desperdiciar un átomo de fuerzas, sin darnos tregua en la ímproba tarea de luchar con la ignorancia y vencerla, antes que ella nos venza, alentándonos en este trabajo no el sentimiento pusilánime del peligro posible, sino principalmente el anhelo del bien, el amor de nuestros semejantes y el patriotismo ilustrado que acierta con los medios para alcanzar tan nobles fines.

 En presencia de estos horizontes negros que nos rodean, de este mar tenebroso que nos circunda, de esta onda de igrorancia que sube, de esta masa de desheredados de la luz que en cada dia se acrecienta con los hombres que no aprenden á leer siquiera, y con los 350,000 inocentes hay que no aprenden á deletrear, con los cuatrocientos mil dentro de poco, con el medio millon despues que vegetarán en la oscuridad y el abandono, se nos viene á proponer que gastemos cincuenta mil pesos, no ya para ensanchar los estudios superiores, ni siquiera para aumentar el caudal intelectual de los ya educados, sino para dar á estos pan y vestido con menoscabo de los que nada recibieron, de los que nada nos deben y á quienes deberíamos siquiera un recuerdo simpático.

 Y en la misma proporcion en que nuestra poblacion aumente aumentará la ignorancia, que no solo será mayoría, sino tambien fuerza y poder que vencerá y subyugará, aunque mas no sea que por la simple gravitacion de la masa inerte que hará inclinar de su lado la balanza de nuestros destinos. ¿Como vamos á impedir esto? Como dirigiremos esta fuerza, como gobernaremos esta masa mientras la preparamos para concurrir á la armonia del sistema? Será con los cincuenta jóvenes estudiantes que se quiere estiperdiar? Es con esta falanje con la que vamos á luchar contra la barbarie que nos amenaza, y que mañana ocupará tal vez posiciones de que será dificil desalojarla? No, es con medios mas eficaces, con ideas mas trascendentales como debemos apercibirnos á la lucha y al trabajo, porque de lo contrario malgastaremos miserablemente nuestra enerjia y nuestros recursos, y todos seremos vencidos, porque al fin preponderará la ignorancia que todo lo deprime y todo lo oscurece.

 Ya he demostrado con números que la masa de ignorancia q' hay que remover es inmensa, y los medios que tenemos para ello á nuestra disposicion son insuficientes, y lo serán cada dia mas, sino proporcionamos la potencia á la resistencia, sin desperdicio de fuerzas, porque en este caso la distraccion de nuestros recursos morales y pecuniarios puede sernos tan funesta como su mala aplicacion.

 Y no hablo aquí en nombre de la economia, ni pienso que se deba economizar para rescatar á un pueblo del cautiverio de la ignorancia, emancipándolo intelectualmente y habilitándolo para la vida libre y activa de la democracia, cuyo vasto campo de accion debe estar perennemente iluminado por las luces de la inteligencia encendidas en la antorcha del estudio, no.

 Lo que digo es que si podemos disponer de cincuenta mil pesos, echémoslos sin trepidar en el tesoro de la escuela comun, en vez de malgastarlos en una dádiva estéril en obsequio de los que no la necesitan, por mas que el proyecto los llame pobres olvidando á los verdaderos pobres de espíritu, que como los niños del limbo que no recibieron el agua lustral yacen en las tinieblas, mudos y solitarios, sin que háyamos gastado todavia en su obsequio el valor de una cartilla.

 Mientras tanto, se pretende que con preferencia á esos verdaderos pobres desheredados de toda luz, ejercitemos nuestra munificencia con los que se llaman pobres despues de haberse sentado en el banquete de las lenguas muertas, geografia, matemáticas, física, química, mineralogia, filosofia, literatura, dotándolos con todas aquellas nociones que habilitan al hombre para la vida práctica, al ciudadano para la vida pública, al ser inteligente para el desenvolvimiento progresivo de sus facultades, que es lo que constituye la verdadera riqueza, la riqueza intelectual que es mas reproductiva que la del oro y que resplandece como una llama en esas cabezas jóvenes que hemos iluminado con la antorcha de la ciencia. (Aplausos.)

 De estos nos acordamos, y no de los que no recibieron en su cabeza ni una chispa de la lejana hoguera del saber humano que jamás dió calor á su alma; de esos nos olvidamos, prefiriendo emplear cincuenta mil pesos en adornar á unos pocos seres privilegiados que no lo necesitan, cuando con esa cantidad podriamos dar de comer pan intelectual á millares de hambrientos y vestir á muchos desnudos.

 Este desperdicio de fuerzas, esta desigualdad en la distribucion de los dones públicos, esta preferencia en favor del que menos la necesita, en menoscabo del que nada recibió, es injusto, es inmoral, es imprevisor, lo digo y lo repito sin dejar de hacer honor á la sana intencion que inspiró este proyecto á sus autores, los cuales han sido objeto de una ovacion de nuestra juventud estudiosa, que tambien olvidó á sus hermanos desheredados á quienes todavia no han tocado ni las migas del festin que ella ha gozado.

 El Estado debe sin duda la educacion al pueblo en sus diversos grados, no solo por las razones que apunté antes; la debe sobre todo en los paises en que la ignorancia prepondera, de modo que la enseñanza superior ó secundaria, sea como una fuerza concentrada que concurriendo con mas medios á la enseñanza comun mantenga el equilibrio hasta que todas se eduquen. No es otro el secreto de la raza enseñante de los Estados Unidos representada por los descendientes de los peregrinos de la Nueva Inglaterra, que han mantenido puras las tradiciones primitivas de la democracia marcando con su timbre á las multitudes ignorantes y mal preparadas para la vida democrática que venian á derramarse como otros tantos rios turbio; en aquel océano de libertad. Es una minoria enérgica é ilustrada la que ha salvado aquella sociedad hasta levantar á la masa á la altura de su nivel intelectual y moral.

 A este respecto podemos decir que no hemos procedido á ciegas y q' no nos ha faltado ni prevision, ni perseverancia en los trabajos que hemos llevado á cabo para elevar la inteligencia y difundir la instruccion en el pueblo.

 Nuestro plan da educacion pública en sus diversos grados, tan embrionarío é imperfecto como es, obedece á una idea, responde á un propósito, y en la medida de nuestras fuerzas y nuestros recursos, sino llena todos sus objetos, nos habilita por lo menos para adelantar camino, y para vigorizar gradualmente las fuerzas con que hemos de regenerar la sociedad.

 Nuestra instruccion primaria tan atrasada como se halla segun lo revela la estadística, constituye un progreso relativo en un pais en que no hace mucho tiempo no hubo una sola escuela pública, un solo colejio y en que hasta las universidades fueron cerradas por órden de la autoridad que representaba la ignorancia triunfante. Hoy hemos levantado un fanal de salvacion en cada centro de poblacion, hemos llevado el maestro y el libro á las campañas, y tenemos setenta y siete mil niños que se educan, cuando en algunas épocas tal vez no hubo ni siete mil. Esto puede servir para consolarnos; pero no para que malgastemos nuestros pobres recursos en limosnas que no responden á ningun sistema, ni pueden autorizarse en presencia de necesidades mas urgentes y vitales.

 Lo urgente, lo vital, por que tenemos que educar á los ignorantes bajo pena de la vida, es robustecer la accion que ha de obrar sobre la ignorancia que nos invade, velando de dia y de noche, sin perder un momento, sin desperdiciar un solo peso del tesoro cuya gestion nos está encomendada, para aplicarla al mayor progreso y á la mayor felicidad de la sociedad, antes que la masa bruta predomine, y se haga ingobernable y nos falte el aliento para dirigirla por los caminos de la salvacion. (Sensacion.)

 Es por eso que al lado de las escuelas primarias tenemos los colegios nacionales, que dán la educacion secundaria, que habilitan al hombre para la vida social desenvolviendo en mas alta escala sus facultades, elevando asi el nivel intelectual, de modo que el saber condensado en determinado número de individuos obre en la masa de la ignorancia, difunda en ella una luz mas viva y sostenga con armas mejor templadas las posiciones desde las cuales se gobierna á los pueblos enseñandoles á leer y escribir, moralizándolos, dignificándolos hasta igualar la condicíon de todos, que es nuestro objetivo y nuestro ideal.

 Si dada nuestra desproporcion alarmante entre el saber y la ignorancia, no echásemos anualmente á la circulacion en cada Provincia una cantidad de hombres completamente educados para la vida pública, el nivel intelectual descendería rápidamente, y no tendriamos ciudadanos aptos para gobernar, legislar, juzgar, ni enseñar, y hasta la aspiracion hácia lo mejor se perderia, por que desaparecerian de las cabezas de las columnas populares esos directores inteligentes, que con mayor caudal de luces las guian en su camino y procuran mejorar su suerte animados por la pasion consciente del bien.

 A esta necesidad responde la educacion de los colegios nacionales, que en 1858 solo tenian poco mas de 1200 alumnos, que en 1859 tenian ya mas de 1800 y que pronto tendrian mas de 3000. Con 3000 jóvenes poseedores de los conocimientos que hoy se adquieren en esos establecimientos, se puede dar temple moral á una generacion, se puede mejorar el gobierno y obrar con mas eficacia sobre la masa de la ignorancia, educándola por la propaganda y por el ejemplo.

 Se comprenderia que guiados por estas ideas, animados de estas lejítimas aspiraciones, los autores del proyecto en discusion se hubiesen propuesto imponer al pais una erogacion pecuniaria, á fin de promover la difusion de ciertos conocimientos útiles que son como semillas reproductivas en el campo de la labor comun. Se comprenderia que con sentido mas práctico se hubieran propuesto crear una raza intelectual que nos faltase, la del maestro de escuela por ejemplo, lo que justificaria este gasto y otro mayor, porque solo á esta condicion podemos ir adelante con paso firme. Pero amontonar sobre la cabeza de unos pocos la suma de dinero que representan dos años de educacion en la escuela primaria, seis años en los colegios, y en favor de los cuales se costean dos Universidades gratuitas, cuyas puertas les están de par en par abiertas, y todo esto para vestir y alimentar por el espacio de media docena de años mas á los que se destinan para doctores, ni se comprende, ni se puede aceptar.

 Y cuando digo doctores, no es porque se me oculte que la aspiracion de los autores de este singular proyecto es no solo hacer doctores en leyes y en medicina, pues bien me he fijado que ellos dan la preferencia á los estudios fisico-matemáticos; pero hasta en esto han errado, en cuanto al medio de conseguir su objeto, como lo demostraré, pues no es dando una prima de diez ó veinte pesos mas ó menos como se fabrican sabios y se cria el amor austero de la ciencia.

 ¿Cuantos estudiantes podrían atenderse con estos cincuenta mil pesos? Yo supongo que distribuyendo esta cantidad con mucha parsimonia, cada estudiante beneficiado insumiria 800 pesos, desde que hay que proveer á su habitacion, á su vestido, á su alimento y á sus libros. Pero que sean 600 pesos, que es el minimum: en el primer caso se atenderán á 60 jovenes, y en el segundo á 80, de los cuales probablemente ni la mitad concluiria sus estudios.

 Sr. Villafañe. No alcanzará á veinte.

 Sr. Mitre. Mientras tanto, con cincuenta mil pesos se pueden dotar modestamente veinte escuelas, ó si se quiere una docena de escuelas donde se enseñe á leer y escribir á los niños que hoy no asistená ellas, lo que nos daria 1200 seres arrebatados á la ignorancia, y si no educados del todo, por lo menos, dotados con los instrumentos que sirven para aprender y en el espacio de seis años que duraria la subvencion instruirian tres ó cuatro veces 1200 niños, es decir, mas de 4000 contra ochenta!

 Por mucha que sea la simpatia que merezcan esos 60 ú 80 jóvenes pobres y aplicados, en cuyo favor se quiere gastar cincuenta mil pesos por el espacio de seis ú ocho años, para labrarles una carrera lucrativa, despues de haber gastado en cada uno casi otro tanto durante sus cursos preparatorios, ¿son acaso mas acreedores que los 4000 niños que arrebatariamos á esa masa de 350,000 niños que no han recibido educacion alguna? Póngase en balanza el mayor y el menor número, el mas y el menos necesitado, y con la mano puesta en la conciencia diga cada cual en que se emplearia mejor el dinero, si en obras de munificencia o en obras que serian de misericordia si no fueran de obligacion y de justicia?

 No, no es posible que esos pobres desheredados de la luz de la inteligencia, que han estado y están escluidos de la distribucion del pan cotidiano de la instruccion, y sobre cuya cabeza no se ha colocado un solo peso del tesoro comun para rescatarlos del cautiverio de la ignorancia, sean sacrificados en aras de los mas favorecidos ya, y á los que todavia se quiere favorecer mas para llenarles no la cabeza sino el vientre, mientras tantos millares de séres permanecen con la mente vacia y oscura esperando el riego fecundante de la educacion que nunca llego á ellos.

 Varios Senadores. Muy bien!

 Sr. Mitre. Y si se piensa que esos á quienes se quiere constituir un privilegio se han educado en colegios donde hoy se enseña diez. veces mas de lo que ahora pocos años se enseñaba en miestras Universidades, si tomamos en cuenta que la Universidad les es brindada gratuitamente como á todos los que han terminado sus estudios preparatorios, si reflexionamos que este gravámen que se quiere imponernos no es para enriquecer la ciencia, ni para obrar sobre la sociedad, sino para proporcionar carreras lucrativas en provecho personal de unos pocos, que en su mayor parte ni aprovecharán del beneficio, entonces se verá que este proyecto no solo no entraña una idea fecunda, sino que ni siquiera responde á un resultado indirecto que se justifique con alguna apariencia de interés para una porcion de la sociedad.

 No, señores; el Estado debe atender con sus recursos á los servicios mas indispensables, á lo que favorezca al mayor número, á lo que máS influencia tenga en la felicidad general; lo demás es el desperdicio insensato de las fuerzas vitales, el favoritismo que perjudica hasta á los mismos favorecidos. Es precisamente por esto que la difusion de la instruccion es una funcion pública, por esto es que la escuela es una institucion, porque solo el Estado puede obrar sobre la masa, imprimiendoleese movimiento uniforme y continuo que en este punto no es posible esperar de la accion individual.

 Los pueblos libres, que se gobiernan por instituciones republicanas, presentan un fenómeno al parecer contradictorio, y que sin embargo es el último resultado de la lógica.

 En tanto cuanto se agranda la esfera de la accion individual, se vigoriza la potencia del gobierno que funciona en el nombre y en el interés de todos, y es por esto que la difusion de la educacion, mata el antagonismo de las clases, y produce el equilibrio de la sociedad.

 No quiero es tenderme por ahora en otras consideraciones políticas, que nacen de nuestra forma de gobierno democrático y del sufragio universal que es su base, bastándome condensar mis anteriores ideas, diciendo que es necesario que la inteligencia gobierne, que el pueblo se eduque para gobernarse mejor, para que la razon pública se forme, para q' el gobierno sea la imágen y semejanza de la inteligancia, y esto solo se consigue elevando el nivel intelectual y moral de los mas instruidos y educando el mayor número pasible de ignorantes para que la barbarie no nos venza.

 Por ahora voy á terminar esta parte de mi discurso con otro género de reflexiones que corresponden al orden moral y social, y que deben tenersa muy presentes al votarse este proyecto.

 Este proyecto, señores, adolece de un vicio radical. Empieza por degradar moralmente al ser que pretende beneficiar, y tiende á empobrecer la vida local fomentando una mala tendencia, destemplando el resorte poderoso del trabajo.

 No se disfraza en él la limosna, ni á titulo de retribucion, ni bajo la condicion de un servicio futuro, ni siquiera en los objetos á que se aplica, porque esa limosna se dá simplemente para vivir y para comer. No es la inteligencia la que se honra, es la materia que se nutre, enervando en el ser moral la potencia de la voluntad para labrarse su destino. Asi, esta nueva fuerza que se pretende agregar á las fuerzas sociales, empieza por ser inútil para si misma y onerosa y desmoralizadora para los demás.

 Tanto en el órden de los hechos, como en el órden de las ideas incorpóreas, el capital que representa la riqueza, como la inteligencia cultivada que es la riqueza del espíritu, los productos deben ser elaborados, y no hay capital, no hay riqueza, si no es el resultado directo del trabajo y de la economia humana. Asi la primera leccion que recibiria el neófito al penetrar en las regiones superiores de la ciencia, seria una nocion falsa de la produccion de la riqueza y el menosprecio (no digo el desprecio) por el trabajo viril, que nunca es mas noble que cuando nutre el cuerpo con el sudor de su rostro, y cuando enciende la lámpara del estudiante palideciendo en las vigilias que confortan el alma y dignifican al hombre.

 Pero este proyecto tiende tambien á apagar el fuego del hogar: de ello hablaremos despues. Su tendencia mas funesta por lo que respecta á la economía de la sociedad, es que propende el empobrecimiento de la vida local, del espíritu municipal, creando atracciones artificiales, que darian por resultado el vacio por una parte, y la exuberancia inútil y perjudicial por otra.

 La tendencia, sin sospecharlo sus autores, es crear artificialmente dos metrópolis universitarias, en dos grandes centros de poblacion, que obraran como dos máquinas absorventes de la sustancia intelectual de las Provincias por medio de la prima que se ofrece á todo el que abandone su hogar y su municipio. Esta tendencia es corruptora y disolvente: ella por si sola bastaria para condenar el proyecto. Si ella prevaleciese, el resultado seria barbarizar las provincias mas atrasadas y que mas necesitan de las fuerzas intelectuales para gobernarse regularmente y luchar contra la ignorancia, y ¿para que? para concentrar su rica savia en las ramas robustas del árbol que menos la necesitan. Y como el proyecto dice que serán preferidos los jóvenes mas aplicados, mas capaces y que mas esperanzas dén, privariamos asi á las Provincias menos favorecidas por los dones de la inteligencia divina de ese auxciliar poderoso de mejora y de buen gobierno, porque en esos pedazos de su carne, en esa sangre de su sangre, les arrebatariamos sus legisladores, su administradores, sus monitores naturales, trasplantadolos á suelo estraño, perdiendose para· siempre alli donde su accion seria mas benéfica y eficaz, porque de esos emigrados de los modestos lares del municipio, pocos serian los que volverian, y asi la vida local se empobreceria, y esta mala distribucion de la vitalidad refluiria al fin sobre el cuerpo social y politico.

 Yo quiero por el contrario que esas plantas indígenas que prometan flores y frutos para la patria, prosperen en la tierra natal, en medio del aire ambiente que les es mas propicio. Que esas jovenes inteligencias ejerciten sus primeras fuerzas en el campo que han de cultivar mas tarde, en medio de los suyos, en presencia de los objetos de su cariño, estimulados por el aplauso de los propios y el anhelo de hacer el bien en el suelo donde se meció su cuna, en una palabra que sean verdaderos hombres de trabajo y de progreso, verdaderos ciudadanos con enerjia y con virtudes nativas, que cultiven valientemente la tierra que los ha de alimentar por el trabajo reproductivo, y descansen de su fatiga á la sombra del árbol que fecundaron. [Aplausos.]

 El señor Oroño replica, sosteniendo el proyecto.

 El señor Granel replica sosteniendo igualmente el proyecto, diciendo que él tiene por objeto habilitar á los menos favorecidos para luchar con igualdad contra los que tienen el monopolio de la educacion universitaria, tocando con este motivo de paso la cuestion de la educacion secundaria.

 El señor Mitre (continuando). Indudablemente este proyecto tenia mas prestigio antes de ser discutido y sobre todo antes de ser defendido. En el áspero roce del debate se ha deshojado su corona de flores artificiales, su armazon no resiste el análisis, y sus sostenedores tienen que llevar el ataque á otras posiciones para no ser forzados en sus últimos atrincheramientos.

 Traida la cuestion al terreno de los privilegios y de los monopolios, cuando precisamente se pretende establecer una preferencia en favor de unos pocos con daño del mayor número y para objetos mas útiles, es una maniobra falsa que priva á los defensores del proyecto de todo punto de apoyo natural.

 Hay en efecto, señores, en nuestro sistema de educacion pública, sino lo que se llama un monopolio, lo que puede llamarse una preferencia en favor de determinado número de personas, y esta consiste en amontonar mayor cantidad de saber en determinadas cabezas, gastando por consecuencia mayor caudal en cultivarlas. Esto es lo que se llama la educacion superior, que constituye una fuerza concentrada que elevando el nivel intelectual de los pueblos civilizados, estiende su accion mas allá de la esfera individual.

 No es propio de la índole de los pueblos democráticos contrner sus recursos á la educacion superior, descuidando la educacion comun del pueblo, que representa el interés de la mayoria; pero lo que es condicion indispensable de toda democracia, es generalizar la instruccion para formar ciudadanos aptos para el ejercicio de sus derechos y perfeccionamiento del gobierno. Esta intuicion no la tuvieron los autores de la constitucion de los Estados-Unidos en la que nada absolutamente se habla de educacion. Esta revelacion vino mas tarde, cuando al poner en movimiento la máquina constitucional vieron que era necesario proyectar una luz nueva sobre sus complicados resortes para manejarla con acierto, y encendieron la luz perenne de la, instruccion popular, de la instruccion popular en todo el sentido de la palabra, porque allí donde el nivel intelectual estaba á la altura de las necesidades comunes, la necesidad estaba llenada elevándola gradual y uniformemente, enseñando á los niños que crecian y echándolos á la circulacion marcados con el cuño de la instruccion comun.

 La educacion superior fué entregada en los Estados-Unidos á la iniciativa privada, y ella por una série de esfuerzos superiores á los que hubiera podido hacer el Estado, habilitó á las clases mas aptas para gobernar y mantener en toda su pureza las tradiciones republicanas de la union, luchar contra el elemento desmoralizador de la inmigracion europea mal preparada para la vida pública, y conseguir multiplicando sus esfuerzos imprimir á los elementos que la componen el sello de la democracia, obedeciendo á un principio inteligente y superior.

 Pero nosotros que estamos haciendo la república posible, y vamos recíen en marcha hácia la verdadera república; que tenemos que propender á que se aplique la mayor inteligencia al gobierno, haciendo concurrir á él á la ignorancia misma, mientras la disciplinamos y la educamos bajo la regla de las instituciones libres; nosotros que tenemos que combatir y trabajar, para que la barbarie no nos venza y para que la condicion del pueblo se mejore, hemos sido aconsejados por el sentimiento conservador a robustecer las partes mas débiles de la máquina á fin de mantener el equilibrio, y para que las fuerzas intelijentes dirijan sus movimientos en el sentido del bien. De aqui la necesidad y la conveniencia de los colegios nacionales, cuya accion espliqué antes, y que el Estado debió tomar á su cargo porque la iniciativa privada no hubiera tenido poder para fundarlos bajo el plan preconcebido que les dió vida, ni bastante consistencia para conservarlos.

 Nosotros, aleccionados por la esperiencia tuvimos, en nuestra Constitucion la prevision de la instruccion, y el pueblo arjentino en su capacidad de soberano impuso á todas y cada una de las Provincias la obligacion de distribuirla, como una condicion para ser garantidas en el goce y ejercicio de sus instituciones; no como una reserva de las Provincias, como equivocadamente se ha pretendido por algunos, llegando al estremo de escluir al poder general de la Nacíon para concurrir á su fomento, sino como un mandato imperativo de la soberania nacional sobre la soberania provincial.

 Asi, pues, si los que califican de monopolio la educacion universitaria fuésen lójicos, deberian pronunciarse contra el desarrollo de la educaciún superior en los colegios, donde los jóvenes cursan estudios preparatorios si han de optar por una carrera científica, ó se habilitan con mayor suma de conocimientos que la generalidad de sus conciudadanos. Pero decir que es un privilegio oun monopolio mantenerse á su propia costa, mientras se completa la educacion universitaria, que es igualmente gratuita para todos, y que para destruir este privilegio, debe hacerse una erugacion del tesoro á fin de constituir una verdadera clase privilegiada que no trabaje y sobre cuya cabeza se amortice el valor de catorce años de educacion, y además seis años de alimento, casa y vestido, es mas que una contradiccion, una negacion inconsciente del alcance del proyecto que se sostiene y de la influencia de los establecimientos de educacion pública en sus diversos grados.

 Dejemos que existan las Universidades, que prosperen los colegios, llenando los fines á que estan destinados, y apliquemos nuestros mayores esfuerzos al fomento de la instruccion primaria; pero procedamos con método, con inteligencia, empezando por el principio y poniendo en juego los medios adecuados á los fines que tenemos en vista.

 Mejor inspirados estuvieron en este sentido los autores de este mismo proyecto, cuando anteriormente presentaron otro para costear la importacion de un número determinado de profesores especiales de primera clase que difundiesen entre nosotros los conocimientos útiles que nos son mas necesarios, y que conviene popularizar para impulsar vigorosamente el progreso de la comunidad.

 En materia de enseñanza empezar por el discípulo, como se hace en el proyecto en discusion, creyendo que dando á cada uno cincuenta ó sesenta pesos mensuales se va á inocularles la ciencia, que debe bajar como lluvia fecundante desde lo alto de la cátedra, es invertir el órden, es desconocer la accion enseñante que se multiplica por el poder que tiene y por la masa sobre que opera. Es ir de abajo para arriba, en vez de venir de arriba para abajo, es pretender que la limosna se convierta en semilla y prospere sin cultivo, en vez de distribuirla á manos llenas en forma de ciencia, para que germine en 1as cabezas en que se deposite. [Muy bien.]

 Y proceder asi para obtener por todo resultado unas tres ó cuatro docenas de doctores en seis ú ocho años, sin aplicar el poder fecundante al profesorado que es lo único que puede hacer progresar las ciencias fisico-miatemáticas que se desea fomentar, es poner de manifiesto, no solo la ineficacia del sistema, sino que este ni siquiera es un sistema, puesto que no responde á las mismas aspiraciones que se invocan.

 No es malo que haya médicos y abogados, ni está de mas que su número se aumente, principalmente el de los letrados, para que respondan á las necesidades de la justicia y á la practica del derecho, cuyo sentimiento es tan conveniente fortalecer allí donde la fuerza imperó por tanto tiempo. Pero seáme permitido, á mi que no soy doctor, ni soy enemigo de los que lo son, observar que si es necesario venir desde Patagones á buscar justicia en el Cabildo de Buenos Aires, que si la justicia está lejos del ciudadano, que si la gestion de sus propios negocios es un privilegio patentado por el Estado esto se debe al espíritu legista, que ha sido en todas las repúblicas sud-americanas una rémora para el desar­rollo de las instituciones democráticas. Debido á ese espíritu rutinero, que se apoyaba en la letra muerta de la ley, hemos estado privados de la defensa libre ante los tribunales, hemos alejado la justicia del pueblo, hemos obstado al establecimiento del jurado, que habilita á todos los hombres para administrarse su propia justicia con el buen sentido y la buena fé de los rústicos legisladores que proveian á las necesidades de la comunidad á la sombra del árbol historico de Guernica. Por eso dije antes, que no debiamos crear centros de atraccion artificiales, que no debiamos quitar su fuerza propia á las localidades, y que por el contrario, debíamos acercar la instruccion lo mismo que la justicia á los mas remotos confines de la República, distribuyendo así el calor, el movimiento y la vida espontánea, que refluirá á la vez armoniosamente sobre el conjunto del cuerpo político y social, dando ocupacion á todas las facultades y dejando libre el paso á todas las superioridades sin turbar el equilibrio.

 Pero el camino que se pretende abrir por medio de este proyecto, no es el que ha de allanar su marcha á las superioridades intelectuales, ni es por este medio que las universdades han de elevar el nivel intelectual ó científico entre nosotros; porque no es la baratura como se ha dicho, no es la limosna como se quiere, no es el reclutamiento venal de inteligencias como se propone, lo que produce ese saludable movimiento de la savia intelectual, que se hace sentir en paises mas adelantados, y que con razon se desea tambien para nosotros, porque no solo de pan vive el hombre.

 A este respecto me parece que no se ha considerado la cuestion de la educacion universitaria bajo el doble punto de vista á que se presta incidentalmente con motivo del asunto que discutimos.

 La educacion universitaria no tiene entre nosotros por objeto ensanchar los dominios de la ciencia, aun cuando de algun tiempo á esta parte se haya agrandado su programa en el sentido de las necesidades sociales. Ella responde principalmente á la demanda de los que necesitan ser habilitados para practicar las ciencias de aplicacion que son de su dominio, es decir, de las que entre nosotros constituyen una carrera científica, que solo puede ejercerse en virtud de diplomas. Por lo demás, nuestra universidad no es ni un cuerpo docto, y apenas es un cuerpo docente, por cuanto sus facultades no encierran el deposito de los conocimientos humanos, ni lo que en ella se enseña va mas allá de la limitada demanda del discípulo que solo tiene en vista el diploma de la carrera que se propone adoptar. En cuanto á organizacion, podemos decir que estarnos á la altura de la edad media, y que hasta las ideas mas aceptadas á su respecto participan de este atraso, pues no comprendemos que las universidades puedan existir sino á la sombra del privilegio y por la voluntad del Estado.

 Los Estados Unidos que tienen famosas universidades, han entregado este ramo á las asociaciones particulares, concentrando todos sus esfuerzos á la educacion primaria.

 La Bélgica ha adoptado un sistema misto, combinando las universidades del gobierno con las universidades libres de los Estados Unidos fundadas por asociaciones particulares, ó por municipalidades, que espiden títulos tan valederos los unos como los otros.

 La Francia no ha tenido embarazo en aprender de un pequeño pais como la Bélgica, y hoy se agita alli la cuestion de las universidades libres que antes de poco funcionarán por su propia virtud y autoridad al lado de la antigua Sorbona.

 La Alemania, cuyas universidades han citado, son instituciones relativamente libres que tienen vida propia, que tienen la mas amplia libertad del profesorado, y en que la baratura consiste no precisamente en lo mas o menos que se cobre (pues los profesores son costeados por los discípulos) sino en los inmensos medios de enseñanza que poseen en sus vastos locales, poniendo al alcance de todo el mundo aquello de que carecen aun las grandes naciones.

 Asi la Francia esta convencida, que la insuficiencia de sus locales, lo pobre de sus colecciones, lo limitado de sus gabinetes es una de las causas de su inferioridad científica respecto de la Alemania, á lo que se agrega la competencia y las franquicias de sus profesores, que tienen amplia libertad para enseñar todo lo que saben, derecho que la Inglaterra ha reconocido tambien en sus viejas universidades que conservan las tradiciones del pasado.

 Asi pues, si se habla contra el monopolio ó el privilejio en nuestra educacion universitaria, no se diga que esta consista en los que con su propio peculio costean su subsistencia mientras cursan sus aulas, y digan ya la verdad, que el privilegio está en la institucion misma, en su organizacion. Y si quieren ir mas lejos llegarán al punto á que quise traerlos antes, es decir, que primero que subvencionar al discípulo, como si la subvencion pecunaria tuviese la virtud del fiat que hizo la luz, que se crien y se organicen los instrumentos con que se forma el discípulo, es decir, la casa y el maestro en la escuela primaria, el profesor y la libertad de enseñanza en la Universidad; el uso comun de todos los elementos destinados á la propagacion y á la adquisicion del saber humano, que todo esto los alejaria de la senda estrecha y sin luz porque caminan, pretendiendo por medios artificiales fabricar cuarenta ó cincuenta doctores, gastando en ellos seiscientos mil pesos, creyendo que con esto solo ván á elevar al nivel intelectual, aun antes de contar con el artífice de hombres de saber, que es el profesor; aun antes de haber organizado el taller de las ciencias que es el local y el material, que es á la enseñanza lo que las armas son á la guerra.

 Y si citan la A.lemania, deben recordar que allí las universidades están en ciudades pequeñas y tranquilas, donde arde serena y apacible aquella luz de la ciencia que no agita el soplo de las tempestades, lo que no impide que de allí como de la pobre ciudad de Goetinga por ejemplo, salgan sábios como Burmeister que escriben magistralmente la história de la creacion y revelan á los ojos atónitos del mundo los misterios de la fauna anti-diluviana de las pampas argentinas.

 Y este recuerdo me sugiere una reflexion.

 El proyecto que combato arranca no solo al candidato elegido de su localidad, desata ademas, rompe los vinculos de la familia, alejándolo de hogar, trayéndolo á techo estraño, sin guia en medio del torbellino de un gran centro de poblacion, haciendo antes de tiempo una vida libre, en que la mayor parte se estraviarán en los tortuosos senderos de la vida, desde que viviendo de la subvencion pública no tengan en si mismos el contrapeso de la dignidad que dá el tabajo que se basta á si mismo.

 Asi este proyecto, por medio de una limosna degrada la condicion del hombre, invierte el orden, equivoca los medios, empobrece la vida pública, y tiende á la desorganizacion de la familia alli donde su accion alcanzase, y para remediar todo esto, coloca al neófito bajo la vigilancia del Estado! Esto solo es bastante para hacer que el proyecto sea rechazado en su totalidad.

 El señor Granel. Contesta, y termina diciendo que si por esta vez la idea del proyecto no era aceptada, al menos se habria arrojado la semilla.

 El Sr. Mitre. Esta idea como todas las ideas estériles, puede arrojase al viento y caer en la tierra mas fecunda sin que fructifique jamás. No tuvo vida real, no tiene poder reproductor, y por consecuencia, no tiene porvenir. Ella ha dado sin embargo origen á una discusion que puede ser útil, que ha hecho venir al debate otras ideas sugestivas que han servido para diseñar las reformas mas premiosas que demanda nuestro sistema de educacion superior, marcando el naufragio del proyecto el escollo que debemos evitar en lo futuro.

 Pero antes de ocuparme de la mas trascendental de ellas (ya que voy á dejar la palabra) demostraré con la evidencia de los números que este proyecto es totalmente ineficaz, completamente nulo, sino perjudicial, aun para los mimos objetos que sus autores se proponian.

 Con cincuenta mil pesos hemos dicho que podriamos subvenir á la subsistencia y la provision de libros de 60 á 80 jóvenes á lo sumo, de los cuales apenas un tercio completaria sus estudios.

 En el primer año se distribuirian los cincuenta mil pesos entre los 60 favorecidos, y continuarian gozando de la subvencion por el espacio de seis años, segun uno de los autores del proyecto, de doce años segun otro. Aqui empezaria y terminaria la accion gubernativa. Los favorecidos continuarian viviendo á espensas del pueblo, ocuparian desde el primer momento todos los asientos, y no dejarian lugar para que nuevos candidatos participáran del festin. Pero asi como no han de faltar cincuenta ó sesenta candidatos para vivir y comer á costa del público, una vez despertado el apetito, cada año se presentarian nuevos solicitantes á golpear á las puertas de la vida gratuita, y como todos los lugares estarán ocupados, los que primero llegaron obstruirán la entrada, y asi serán muchos los llamados y pocos los escogidos, y esta inmoralidad durará de seis á doce años, aunque la inteligencia argentina hiciese anualmente una nueva emision de capacidades que prometan tal vez mas que los primeros llegados.

 Asi, este proyecto con tanta pretension de llevar sobre sus hombros toda una generacion nueva, no podrá ni con un niño recien nacido, y apenas dé sus primeros pasos caerá agoviado y quedará inmovil bajo el peso de los primeros que se le echen encima. (Hilaridad)

 Y este es el mejor caso, suponiendo que los primeros á quienes les toque esta especie de loteria, merezcan realmente el beneficio y sean verdaderamente pobres. Lo mas probable es que se convertirá esta gracia en favoritismo, que se ejercitará en obsequio de los que menos lo necesiten y quizá de los mas rudos, y que al fin vendrá á malgastarse el dinero público no solo estérilmente, sino de una manera vergonzosa, como sucede actualmente en el colegio West Point en Estados Unidos donde Senadores y Diputados trafican impúdicamente con el derecho de hacer admitir alumnos en aquel famoso establecimiento, que ha dado al Sur sus mejores generales.

 El señor Orono. Y sus mejores ingenieros.

 El señor Mitre. Que hubieron de poner en peligro la integridad de la república americana.

 Pero como dije antes, si la idea en discusion es estéril, el debate no habrá dejado de tener su utilidad, habiendo hecho asomar las reformas posibles de que antes de muchos dias nos hemos de ocupar con mas provecho.

 Ya se ha señalado la abolicion de las becas de jóvenes de unas Provincias en otras. Al principio, cuando no teniamos mas colegios nacionales que los del Uruguay y Buenos. Aires, se comprendia esto, y era una necesidad y una conveniencia, á fin de que el beneficio de la instruccion superior fuese comun á todas las Provincias, como lo fué cuando bajo el mismo plan se organizó el Colegio de Ciencias Morales que educó una generacion que tanta influencia ha ejercido en los destinos de la República Argentina.

 Hoy que el Congreso ha votado un colegio para cada Provincia, que ha establecido cátedras de quimica y mineralogia en las Provincias mineras, que piensa introducir la enseñanza agronomica en las Provincias agrícolas, que ha descentralizado la educacion, llevándola alli donde ella es demandada y con arreglo á sus necesidades, las becas no tienen razon de ser.

 A esta reforma ha de seguir de cerca la de la abolicion del internado, en que cada interno gasta en habitacion, cocina y comida lo que bastaria para alimentar con pan intelectual á seis esternos. Asi cada interno escluye del banquete de la educacion superior á seis jóvenes por lo menos, victimas y tributarios del pan material que se distribuye en el interior de nuestros colegios á la par de las lecciones de la ciencia. Lo mismo pretenden los autores de este proyecto proponiendo gastar en alimentos para unos cincuenta doctores futuros, lo que bastaria para instruir cuatro mil niños en el transcurso de sus estudios.

 Pero al menos el internado no es una limosna, sino un mal sistema, que tuvo su razon de ser, y que se ha considerado como una de tantas cargas del Estado.

 Los autores del proyecto que nos ocupa, en vez de trabajar por correjir este sistema, vienen á introducir la novedad del esternado mendicante que reciba públicamente el pan material a la puerta de las escuelas,privando de alimento intelectual á los que mas la necesitan—He dicho.