El parto de los montes

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El parto de los montes
de Félix María Samaniego



Con varios ademanes horrorosos
Los montes de parir dieron señales; 
Consintieron los hombres temerosos 
Ver nacer los abortos más fatales. 
Después que con bramidos espantosos 
Infundieron pavor a los mortales,
Estos montes, que al mundo estremecieron, 
Un ratoncillo fue lo que parieron.

Hay autores que en voces misteriosas 
Estilo fanfarrón y campanudo
Nos anuncian ideas portentosas;
Pero suele a menudo
Ser el gran parto de su pensamiento, 
Después de tanto ruido sólo viento.