Elementos de economía política: 27

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Capítulo VI : Del trabajo (continuación). -De la libertad del trabajo.[editar]

    • I. Estado de la cuestión.
    • II. Ejemplos de los gremios; inconvenientes de este sistema.
    • III. De la división oficial de las profesiones y del aprendizaje; bases de toda organización artificial del trabajo. -De las excepciones que comporta el sistema de libertad.

§. III. De las excepciones que comporta en la producción el sistema de libertad[editar]

193. De lo que precede resulta con evidencia que, si es preciso admitir los reglamentos, es en el menor número de casos posible y solamente siempre que la moral o la salubridad pública, o si se quiere, la política [1] lo exijan, pero prescindiendo de la ciencia de la producción y de la baratura.
Admitimos que se pidan garantías al médico, al boticario, al escribano, al procurador, al agente de cambio, y que en estas profesiones, sobre todo, puede considerarse legítima la acción del gobierno, acción que ciertamente no sería tan fácil de justificar con respecto a las profesiones de abogado, de panadero, de carnicero, de corredor, de ingeniero, de profesor, etc.
El gobierno interviene exigiendo garantías, cierta capacidad, por ejemplo, fijando el número de los productores y reservándose su nombramiento.
Para conciliar todas las ventajas de que tiene derecho a disfrutar el consumidor, parece que el mejor sistema sería el que no pidiese más que garantías de capacidad solamente cuando esto es indispensable, como en los casos del médico y del boticario; que no fijase el número de los cargos para dejar el campo expedito a la competencia, y que nunca hiciese nombrar por el gobierno a los titulares.
La capacidad es indispensable a los boticarios y a los médicos; el público no sabe en estas profesiones elegir con cabal acierto, como en las demás en que él mismo hace justicia de los malos productores. La probidad es necesaria en todas las profesiones, lo mismo en las dos que acabamos de citar que en las de procurador, escribano y agente de cambio; pero ¿cómo probarla? La experiencia demuestra que el gobierno es impotente en este punto; lo que hay que hacer es dejar libre el número de los productores, a fin de que el público pueda escoger; más vale esto que la exclusión por la vía administrativa.
194. Evidentemente no damos a esta proposición, que el trabajo debe ser libre, todo el desarrollo que comporta; pero el lector advertirá que es el colorario de otras muchas proposiciones demostradas en esta obra, y que, en último análisis, la libertad resume las condiciones en las que las fuerzas humanas se ejercen con más poder, no sólo en las artes que se aplican a las cosas, mas también en aquellas que tienen por objeto perfeccionar, ya las facultades afectivas, ya las facultades intelectuales, ya las costumbres, ya los hábitos morales de los hombres.

  1. El economista no hace esta concesión sino muy a duras penas; los partidarios del sistema restrictivo abusan de ella casi siempre.