Enigmas, problemas y posiciones curiosas de ajedrez/Prefacio

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Nota: Se respeta la ortografía original de la época



PREFACIO



E

n 1876 publiqué en la ciudad de México una obrita en inglés, denominada Ninety Chess Problems y dedicada á Mr. Samuel Loyd, el elegante y profundo problemista americano, de fama universal. Aquellos problemas, como simples ensayos, carecieron en lo general de verdadera originalidad, pues los autores noveles se dejan guiar en sus primeros pasos por impresiones que reciben de otros compositores más expertos. Posteriormente deseché en lo absoluto algunos de dichos problemas; á varios los modifiqué de un modo radical, y de no pocos hice estratagemas nuevos, aunque conservando la idea típica de la combinación.

Todas esas modificaciones y reformas aparecen en este pequeño volúmen, junto con muchos problemas inéditos, en mi sentir completamente originales, y que llevan ya el voto de la aprobación de eximios maestros que les han dado cabida en periódicos de tan justa nombradía, como The Chess Monthly de Lóndres, The International Chess Magazine, de New York, La Stratégie de París, La Nuova Rivista Degli Scacchi, de Liorna, The Times Democrar' de New Orleans, etc., etc.

Jamás he tenido, ni tampoco tengo ahora, pretensiones como problemista. Creo que mis trabajos en este ramo son fáciles y sencillos, y casi podría titularse el presente compendio: "Introducción al estudio para componer y resolver problemas de ajedréz." Un sólo mérito creo ingénuamente que tienen, y es que afanándome en que sean correctos en todo lo posible, he procurado: que en ellos no aparezca ninguna pieza inútil para el ataque ó para la defensa; 2.°, que en ningún caso haya más de un movimiento por parte de las blancas, para la solución, según la correspondiente respuesta de las negras, y 3.°, que fuera de dos ó tres enigmas muy especiales, en ningún problema existan piezas colocadas en situación imposible según el arte, es decir, contraria á las leyes y prácticas del ajedréz moderno. Bajo ese punto de vista me imagino que mi pequeña obra puede significar un pequeño progreso respecto de las innumerables licencias que los compositores más célebres se toman, ya hacinando piezas en lugares á donde nunca podrían ir, en un juego natural, ya colocando alfiles detrás de peones que no han sido movidos, ya conformándose con que en los problemas de más de tres jugadas, las blancas tengan dobles ó triples recursos para matar en los últimos movimientos, y no jugadas únicas y forzadas como en mi opinión debiera de ser siempre.

En el bastante conocido Ajedréz Crítico apunté sin consideraciones ó reservas de ninguna clase, los errores hallados por mí en problemas —hasta premiados— de profesores famosos. Espero tranquilo la revancha ó retorsión. Me harán señalado favor quienes me indiquen los numerosos defectos que sin duda habrán de tener los míos, pues aunque yo he puesto grandísimo empeño en que no los contengan, sé por experiencia propia que nada es tan difícil en el inextricable juego del ajedréz, como concebir y formar irreprochables problemas. Con gusto tomaré nota de todos esos defectos, para que sí Diós me concede vida suficiente, sean enmendados en una próxima edición. Lo amargo suele ser más benéfico que lo dulce, y no desconozco que con modestia y humildad se aprende y se adelanta más que con ridículas vanidades. Puede creerse que esto no es un estudiado élan literario. Me resignaré á que aquellos autores á los cuales he censurado, me censuren á su vez, y cuando yo vea que la razón no está conmigo, sino en contra de mí, exclamaré con el atildado escritor latino: Fructus bellí.....! — productos de la guerra — ó lo que es lo mismo, en el lenguage vulgar: De la discusión nace la luz.

Habana, Octubre de 1890.
A. C. Vázquez.