Ensayo de una historia de Orizaba: Primera parte: Capítulo V

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Ensayo de una historia de Orizaba (1867) de Joaquín Arróniz
Cap. V
Cap. VI
Nota: Se respeta la ortografía original de la época



V.


Calidades geológicas de las montanas y del valle de Orizaba.




Según las nociones muy superficiales que tenemos y hemos procurado acopiar para escribir esta parte de nuestra obra, pasamos á hacer una sucinta descripción de las formaciones que constituyen la masa de las montañas y terrenos del valle de Orizaba[1].

Por lo general, las vertientes de las cordilleras de México parecen estar formadas de terrenos sedimentarios [2].

A primera vista, todos los terrenos del valle son jurásicos; clasificación que ocupa el quinto lugar en la série de las superposiciones que forman la costra sólida de la tierra. Ese terreno se compone, por lo general, de calizas, alternadas con marga y arcillas, y en no pocos lugares aparece cubierto de una capa de tierra vegetal que á medida que es mas ó menos gruesa, presenta calidades ventajosas para el cultivo.

Aunque tal sea el carácter general de estos terrenos, los hay mas ó menos fecundos; lo cual confirma perentoriamente que, así las modificaciones atmosféricas como los abonos que producen los restos de las siembras esparcidos en los campos, al esperimentar su descomposición fertilizan el lugar donde permanecen. En resúmen, todas las tierras del valle tienen en su superficie cierta cantidad de terreno detrítico[3], formado de los restos vegetales mezclados con las rocas que le sirven de base.

No puede, pues, asegurarse que en ellas las haya infecundas, propiamente dichas. Siempre las ménos productivas tienen una capa, aunque ligera, de detritus. La llanura de Escamela, por ejemplo, que acaso es la ménos rica en vegetación, compuesta, compuesta de feldspato ú arcilla, en ciertas épocas del año ofrece bastante exuberancia en las gramas que produce, debido en mucha parte á aquella ventaja.

Lo mismo puede decirse de otros lugares del valle y de las montañas vecinas. Hemos observado, en muchos de ellos, que la capa vegetal es tan delgada, que apenas seria suficiente para sustentar á las plantas menos vigorosas.

Por esto decia el Sr. de Quiroga: "En todo el circuito del valle de Orizaba la tierra superficial es arenisca de esquisto ó pizarra secundaria, arcillosa, creta y alguna arena vitrificable, y la tierra vegetal escasa: en todo lo que comprende la jurisdiccion de Córdoba, entre las grandes sierras, esta última clase de tierra está mejor formada y el humus en un perfecto estado. La vegetacion es mas vigorosa, mas feraz y mas pronta que en las cercanías de Orizaba, aunque la temperatura del aire es igual en uno y otro parage, escepto en el de Venta Parada hácia abajo, en que el calor es mayor tres ó cuatro grados del termómetro de Reaumur"[4].

El siguiente resúmen dará una idea mas circunstanciada de las calidades geológicas de estos terrenos.





montañas

La Sierra-Madre, cuyo núcleo parece formado de un granito de cuarzo y esquisto con cuarzo y cimiento de silíceo, según se ha observado en los fragmentos arrastrados por los rios que nacen en sus faldas, es de primera formacion: está rodeada de muchos cerros, mas ó menos altos, cuya estructura puede creerse secundaria, procedente de sedimentos calizos y acumulados por la acción y corriente de las aguas, que contienen sustancias de granito secundario, formado de fragmentos de roca primitiva y de un gluten y argamasa caliza, que se petrifica con el tiempo[5].

De la misma naturaleza son las rocas esparcidas en sus faldas, formadas de rocas areniscas cuyo origen es posterior: hoy dia puede observarse la formación que nace del agua infiltrada en la primera capa del terreno, en que abunda la marga y la greda, por los depósitos de gault que en ella se encuentran, sobre algunos bancos de arcilla del segundo suelo.

Los cerros próximos á Orizaba, como el Tlachichilco (Borrego), San Cristóbal, los de San Juan del Rio, Cuautlapa y Escamela , parecen de segunda formacion de esquisto secundario, ó pizarra de varios colores, en que domina, por lo general, el gris, mas ó ménos oscuro. Están formados de capas paralelas, que se descubren en los ángulos salientes, al ser arrastrada, por las aguas pluviales, la tierra que los cubre: en Escamela tienen una dirección vertical los bancos de piedra; en Tlachichilco una inclinación de 75°, y en Cuautlapa, guardan también igual paralelismo, á causa, sin duda, de algún movimiento de la tierra. En esta última montaña, así como en la de San Cristóbal, se ven esquistos mezclados con piedras calizas ycuarzosas: las aguas que nacen en la de Cuautlapa, arrastran cristales, de que hablan los habitantes de ese lugar.

En Tlachichilco se observa también el esquisto, cortado por algunas venas de cuarzo; de manera que, dominando una y otra piedra, sobresale en la pizarra el color blanquizco: la estructura de estas piedras es de mayor dureza que la pardusca y azulada oscura.

La sierra de Matlaquialiuitl parece de formacion primitiva; pero los cerros contiguos son secundarios, de esquisto en partes, y en otras, que casi forman el todo, de bancos de piedra caliza, semejantes á la marga endurecida, colocados horizontalmente, á grandes distancias; aunque á veces se miran trastornados por los movimientos de tierra [6]. Parecen formadas estas piedras de fragmentos de granito secundario y cuarzo, unido uno y otro á la arcilla desleida por un gluten, cuyo color es vario, pero uniforme en cada masa de por sí, gris, rojo, etc.

Fórmanse también bancos de una piedra semejante á pulzolona[7], y no es otra cosa que alúmina y greda, imidas con alguna magnesia endurecida. Esta es la piedra que conocemos con el nombre de Escamela, muy útil para construir, aunque porosa y ligera. Las aguas filtradas, forman depósitos de gault, con las gredas desleidas: así llegan á crearse esas estaláctitas, que muchos toman como petrificaciones de vegetales ú otras materias, y que en realidad no son mas que sustancias calizas que paulatinamente se adhieren y amoldan á los cuerpos que caen en sus depósitos[8]. Los cerros de Zongolica y su prolongación, que forma los de Mazatiopa, son de granito en que dominan algunos elementos micáceos, según lo prueban las arenas negras y brillantes que arrastran las aguas de esos rumbos. Sus tierras, por lo demás, son escelentes, gracias á su configuracion dispuesta para recibir y guardar los vegetales que han llevado las aguas. Por desgracia, en su mayor parte esos terrenos no están cultivados: al contrario, cubiertos de inmensos bosques, presentan esos lugares una riqueza de vegetación salvage que, como ya hemos dicho, impide, hasta cierto punto, las exploraciones y el simple tránsito por ellos.





llanuras.

Hablemos ahora del valle de Orizaba, procurando, en lo posible, darle á conocer. Por lo que tenemos dicho de las montañas vecinas á Orizaba, se comprende que las tierras llevadas por las aguas á los llanos, en forma de arena, mas ó menos gruesa, no son las mas á propósito para la vegetación. A pesar de que abundan en ellas los esquistos secundarios en que se reconocen principios vegetales, éstos necesitan de mucho tiempo para descomponerse, si como acontece aquí, abundan también las arenas cuarzosas.

Los terrenos en que está la ciudad son aluminosos, con mezcla, en algunas partes, de potasa y silíceo; por lo cual aparece de tal manera endurecido, que es casi infecundo. Mas por lo común y principalmente en la Angostura, esa alúmina, se presenta en un estado de pureza, esto es, blanquizca y pulverizada, apta para producir. La tierra de los solares tiene ya una capa de terreno detrítico, creada por los abonos y los despojos vegetales. Así se explica su fertilidad relativa con otros lugares. Las llanuras mas cercanas ofrecen los caractéres generales señalados aquí, sin las modificaciones ventajosas que acabamos de señalar. De allí proviene la poca exuberancia de su vegetación, compuesta de gramas en su mayor parte.

Los terrenos de la cañada de Aculcingo y Maltrata, están formados de alúmina, mas ó menos combinada: abonados por las continuas labranzas y las corrientes de aguas que bajan de los montes vecinos, tienen una capa de tierra vegetal, bastante para favorecer el desarrollo de la vegetación.

El llano del Ingenio y el Carrizal, que se estiende de la garita de la Angostura, está compuesto de alúmina, combinada también con detritus. Aquí podemos hacer una curiosa observacion. Esos terrenos, que llevan muchos años de ser cultivados, en el dia dan aún muestras de un gran vigor. Ese resultado no puede atribuirse mas que á dos causas: á la alúmina disuelta que contienen y á la modificacion superficial operada por los despojos vegetales de las siembras que llegan á formar una capa detrítica. Además, las corrientes del Rio-Blanco, influyen poderosamente para fecundizar los terrenos que cruzan, con las modificaciones que sus evaporaciones causan en la atmósfera.

 En Rincón-Grande y Jalapilla[9]. los terrenos tienen las mismas condiciones geológicas que las del Ingenio y el Carrizal, aunque en el primero varía algo.

 Los llanos de Escamela, los Cerritos y el Jazmin, abundan en alúmina y greda. Gracias á esa combinacion, aunque su capa detrítica ó vegetal es muy sencilla, todos esos terrenos son muy productivos, excep- tuando algunos lugares de Escamela y los Cerritos, que por falta de aquel elemento, presentan una vegetación pobre y mezquina. Esto comprueba la teoría de que el cultivo de estos terrenos, los hace mas proios para la produccion.

 El Ojo-de-Agua y el Sumidero, el primero sobre todo, está en las condiciones de los anteriores; pero favorablemente mejorado por los abonos que cubren sus tierras. El Sumidero contiene una tierra arcillosa ó aluminosa, algo endurecida y mezclada con greda. Tiene alguna tierra vegetal que lleva siglos de estar produciendo.

 En las lomas y laderas de Muyuapa y Tocuila, hay una gran capa de tierra vegetal, debida á su misma situación topográfica. "En efecto, dice el Sr. de Quiroga, —se observa que en los repechos donde han podido acumularse los principios de pizarra, la parte caliza ó eflorescente, á causa de la concurrencia del agua y del ácido carbónico, está ya mas atenuada y propia para la vegetacion, y cubierta de variedad de plantas que sucesivamente se han ido descomponiendo y combinando con ella."

 Para explicar esta diferencia, concluirémos apuntando lo que el mismo autor asienta con referencia á los llanos: "En estos—dice—no ha podido acaecer lo mismo que en aquellos lugares, porque en ellos el impulso de las aguas del cielo no ha podido causar la atenuación que el movimiento y choque facilita en las faldas de las montañas. La esperiencia, prescindiendo de esta teoría, acredita que semejantes tierras, si no son del todo inútiles para el cultivo del maiz y las legumbres, lo son, sin duda, para coger buenos tabacos, como pueden deponer, á pesar suyo, los que lo siembran con mal suceso[10].


  1. El Sr. D. Agustin de Quiroga, que fué Factor de la Renta del tabaco, en Veracruz, escribió en 1797 un importante Tratado sobre la cultura y preparación del tabaco, precedido de curiosas observaciones geológicas de los terrenos de Orizaba y Córdooa, que ningún estudio posterior ha modificado. De esta preciosa obra, que existe manuscrita en 1 tomo en 4 mayor, en el Archivo del I. Ayuntamiento de esta ciudad, se sirvió el Sr. Segura, en su apreciable Estadística del Departamento de Orizaba, formada en 1826. Escribo aquí gustoso el nombre del Sr. de Quiroga, que por la ciencia que poseyó, de que su obra es una prueba patente, merece ser conocido tanto cuanto ha sido ignorado hasta hoy.
  2. Observations géologiques faites dans le trajet de la Vera-Cruz à Méxique, por los señores Dollfus y Montserrat. Archives de la Commission scientifique du Méxique. Tomo 2.°
  3. Como esta obra debe estar al alcance de todos, juzgo á propósito anotar estas voces, desconocidas de la generalidad de sus lectores.— Detrítico, de detritus, esto es, compuesto de residuos de rocas y vegetales.
  4. Tratado sobre la cultura y preparacion del tabaco. MS.
  5. El Sr. D. J. Acosta, de la América del Sur, ha traducido unas curiosas Memorias de los Sres. Boussingault y Roulin, y publicado con el título de Viages á los Andes Ecuatoriales. Como antes he dicho que la cordillera de México es un ramificacion de esas montañas, creo oportuno decir, que el Sr. Acosta afirma que la masa de los Andes está formada de rocas traquilicas, así como la mayor parte de los volcanes conocidos. —El Sr. de Humboldt, Ensayo politico sobre Nueva-España, tomo 5.°, hace también esa clasificacion genérica de las montañas de México, y juzga traquilico al Orizaba y el Popocatepetl. Esta conformidad de opiniones entre esos autores con la del Sr. de Quiroga, manifestada terminantemente en una obra inédita hasta el dia, es de gran peso para apreciar y estimar en lo que valen, sus observaciones geológicas.
  6. En estas montañas pueden formarse algunas canterías. La blancura de estas piedras es inmejorable para edificios: hasta ahora no han sido exploradas, y cuando mas, se han aprovechado algunas piedras de gran magnitud, desprendidas de los cerros. Fácilmente pueden formarse con ellas columnas de 5 y 6 piés de altura, y de 6 á 9 pulgadas de diámetro.
  7. La puzolona ó puzolita, resultado de la descomposición de escorias volcánicas, pertenece á las rocas pirógenas de los períodos cretáceos y supercretáceos. Esta roca, que se emplea de tiempjo inmemorial en Pouzzole, cerca de Nápoles, es donde quiera que se encuentra, de grande utilidad para la fabricación.
  8. Creo un deber mío, poner aquí testualmente la opinión del Sr. de Quiroga, sobre la bondad proverbial de las aguas de Tehuacán. "En Tehuacán, dice, abundando estos principios térreos, se hallan sumas de yeso que contienen mucho ácido sulfúrico, y creo que las incrustaciones formadas por aquellas aguas famosas por su virtud lithontríptica ó para curar el cálculo de la vejiga, no son otra cosa qoe un verdadero agárico mineral, formado de la atenuación de materias calizas, como magnesia y alúmina, que arrastran las aguas. Verdaderamente debían, por bien de la humanidad, analizarse esas aguas, supuesto que 'a presencia del ácido carbónico anunciaria la virtud lithontríptica.
  9. Entiendo que este nombre proviene de la voz mexicana Xalpan, arenal, así como el de la ciudad de Jalapa.
  10. Tratado sobre del Tabaco en Orizaba y Córdoba. Introduccion. MS.

    Las partes del Perfil iluminadas de carmin, representan las aglomeraciones traquiticas. (Véase el Apéndice.)