Epítome de las Historias filipícas de Pompeyo Trogo: Libro primero

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La primera forma de gobierno en los principios del mundo fue entre todas las gentes y naciones la monarquía: que es imperio y dominio real: donde uno solo manda y todos los otros obedecen. El principio y origen de venir a esta alteza y estado no era por sobornos ni negociaciones: sino por virtud y templanza que algunos señaladamente se conocía. En aquellos tiempos el pueblo no era cubierto a ningunas leyes y derechos, sino que el parecer y albedrío de su príncipe tenían y guardaban por ley. Los reinos se cerraban con los términos de su tierra, a cada uno sin tener más cuidado de extenderlos: porque harto vivían contentos con defenderlos solamente. El primero que en el mundo quebrantó y mudo esta tan loable costumbre antigua fue Nino rey de los asirios: este comenzó a mover guerra contra todos sus comarcanos vecinos: con nueva codicia de señorío. Y como las gentes a la sazón fuesen rudas y no usadas en el arte militar: no sabiendo resistir ni defenderse: fácilmente sojuzgo a todos los pueblos


comarcanos y sucesivamente fue señoreando hasta la raya del África. Verdad es que ya antes de el algunos como Vexores rey de Egipto y Tanais rey de Escitia moviéndose en guerras pasaron con ejércitos el uno en las tierras del otro. Pero estos no con sus vecinos sino lejos de sus tierras peleaban: y no procuraban imperio para si, sino gloria para su nación: y contentos con la victoria dejaban los pueblos en su libertad. Este Nino llevo adelante la procesión de todo lo que había ganado y así sometiendo debajo de su imperio a sus vecinos, siempre cobraba más fuerza para pasar adelante: y cada victoria que alcanzaba era ayuda y camino para pasar a otra: y de esta forma en breve puso en sujeción y servidumbre todos los pueblos orientales. La postrera guerra que tuvo: fue con Zoroastro rey de los bactrianos: que fue el primero que dicen que invento las artes mágicas y la nigromancia y noto los principios del mundo y el movimiento de las estrellas muy sabia y diligentemente. Vencido este rey Zoroastro y muerto: así mismo el rey Nino al poco tiempo murió. Y dejo a su mujer Semíramis con un solo hijo que se llamo Ninias como su padre, al que por ser muy muchacho la madre no le osaba encomendar ni entregar el clavo y gobernar del reino, ni tampoco se atrevía ella abiertamente a tomarlo: pareciéndole que tantos reinos y señoríos aún a un varón no obedecerían de buena gana, cuanto más a una mujer. Por cuya causa uso de una astucia, y fue que secretamente se vistió ella con los atavíos de su hijo, y al hijo


de los suyos: y así fingió ella ser el hijo, y el hijo la madre. Hubo lugar este engaño: porque entre ambos eran de un tamaño y proporción, y en los gestos muy parecidos, y en la voz asimismo, porque el muchacho la tenía flaca como su madre, y ademas de esto para mejor disimular y encubrir, para los brazos y piernas uso ciertos atavíos con que se encubriesen: y puso en la cabeza tiara, y porque no se sospechase que debajo de aquel nuevo habito se encerraba algún engaño: mando que todos le usasen. Y desde allí quedo para siempre entre ellos aquella costumbre. Con esta astucia disimulando al principio su sexo, siendo tenida por el muchacho, y obedecida por rey, gobernó largos días andando en las guerras, y por todos sus señoríos, sin jamas ser conocida: hasta que extendió su fama haciendo grandes y muy maravillosas cosas tanto que por la grandeza de ellas le parecía haber sobrepasado la envidia y el odio que de allí se le pudiera seguir. En este tiempo descubrió a los suyos todo el hecho como había pasado confesándose ser mujer como lo era, y la causa por que lo contrario había simulado y fingido: más no por esto le fue quitada o disminuida la dignidad del imperio, antes se acrecentó junto con la admiración de todos con ver que siendo mujer no solo había excedido en virtud a otras mujeres: pero también a los hombres. Esta fue la que fundo aquella tan grande como noble ciudad de Babilonia, tan nombrada por el mundo: cercándola con muy fuerte y ancho muro de ladrillo cocido, echada juntamente en el mucha arena, pez y betún,


que de estos materiales en aquella región tienen gran copia. Y no se contento con solo esto, que muchas otras señaladas y esclarecidas obras hizo, por que no contenta con defender los términos del reino que su marido le dejo ganado, le aumento mucho más, añadiéndole toda la Etiopía y aun acometió la India, y entro bien dentro de ella, donde nadie hasta hoy llego sino solo Alejandro Magno mucho después. Al fin se encendió en el amor de su hijo Ninias, y como le manifestase su deseo, pidiéndole tuviese por bien dar lugar a que su apetito se cumpliese, el hijo movido a grande ira con la indignación de tal echo: puso en ella las manos, y sin tener respeto a que ella era madre, la mato. Después de haber ella administrado y tenido mando y gobernación del reino, cuarenta y dos años después de la muerte de su marido. Muerta Semíramis por la manera ya dicha: su hijo Ninias contento con el imperio adquirido por el trabajo de sus padres: siempre se dio a placer y deleites, porque dejando los ejercicios militares abrazo las afeminadas delectaciones de mujeres, así como si hubiera trocado el sexo con su madre, cuando trocaron los hábitos. Muy pocas veces fue visto de hombres, sino continuo retraído y encerrado con mujeres: y así se envejeció entre ellas gastando la mayor parte de su vida en ejercicios mujeriles: y otro tanto hicieron muchos de sus sucesores a imitación y ejemplo suyo. Los cuales por no ser vistos respondían a los que venían a negociar con ellos por terceras personas e internuncios.


Estas gentes primero se llamaron asirios y ahora se llaman sirios. Tuvieron el imperio del mundo, mil trescientos años. El postrero que reino acerca de ellos fue Sardanápalo, hombre más corrupto y vicioso que mujer ninguna. Y le sucedió que como un prefecto o virrey suyo que tenia puesto en la provincia de los medos llamado por nombre Arbacto: quisiese comunicar con el cierta cosas, con mucha dificultad sobornados los porteros y guardas alcanzo de entrar a verlo: lo cual antes de el a nadie había sido concebido. Y entrando por esta manera: muy secretamente, le hallo sentado entre una muchedumbre de mujeres, mancebas y concubinas suyas hilando lana, de la que se hace la purpura: con su rueca en la cinta en atavío de mujer, con muy grande afeminación y delicadeza de cuerpo, y lascivia de los ojos en la cual sobrepasaba a todas las mujeres del mundo: y más vio como estaba repartiendo las tareas, entre sus doncellas. Lo cual entendiendo Arbacto: pareciéndole cosa indigna y vergonzosa, que tanta multitud de hombres fuesen sujetos a una mujer, y que era cosa fea y no sufridera de aquellos que vestían armas y ceñían espadas, obedeciesen a hombre tan afeminado que trataba lana. De lo cual muy indignado, salido a donde estaban sus compañeros y puesto en medio de ellos les contó todo lo que había visto: por lo cual el estaba determinado de no querer ser más súbdito suyo, por lo que le parecía imposible poder el jamas obedecer a aquel que tenia en mas ser mujer que hombre.


Y por esta razón, y causa tan justa, se hizo conjuración entre ellos, y comenzaron de apercibir fe para dar guerra al rey Sardanápalo. La cual cosa por el oída, no como varón para defender el reino, pero como mujer para huir la muerte, busco primero donde esconderse, y después con algunos pocos, y mal ordenados, salio a la batalla: en la cual fue muy fácilmente vencido y se hubo de retraer a la ciudad en su casa real y por no venir vivo a manos de sus enemigos, mando hacer en medio de ella una hoguera grande donde se echo a sí y todas sus riquezas: para allí con ellas quemarse: en lo cual solo en toda la vida se mostró ser hombre. Después de la muerte de Sardanápalo fue constituido por rey Arbacto gobernador de los medos, el cual había sido conmovedor e incitador contra el rey y causa principal de todo, según dicho es. Este Arbacto paso la cabeza del imperio de la Asiria a la Media: en cuya sucesión después de otros muchos reyes que precedieron, vino el reino a Astiages, al cual se dice haber acaecido una cosa maravillosa, según ahora se contara. Le pareció en sueños, que la natura de una hija que sola tenia, llamada Mandana, nacía una cepa que con sus sarmientos y pámpanos hacia sombra y cubría toda la Asia. Del cual sueño otro día consultados los adivinos y agoreros: hallaron por sus pareceres, y juicios que de aquella doncella había de nacer un muchacho tan grande en señorío y valor: cuanto la visión significaba. Y añadieron más que Astiages por causa de este había de perder su reino.


Espantado de tal respuesta Astiages, pensando impedir lo que estaba ya determinado por los hados lo procuro. Y para esto acordó de no casar a su hija con un hombre de linaje, ni esclarecido por ningún genero de loable fama o virtudes. Porque el muchacho que naciese no se engrandeciese, ni tomase pensamientos altivos con ver la nobleza entre ambos padres, y así acordó tomar por yerno un hombre común y de oscuro linaje, no de su nación de los medos, sino de los persas que a la sazón eran gente baja, el cual se llamaba Cambises. Aunque por todo esto no se aseguro ni perdió el miedo que había concebido del sueño, pasado antes teniéndolo siempre ante los ojos, como supo que la hija estaba preñada, la hizo llamar, y venida la tuvo en su casa, durante el tiempo de su preñez, para tomar la criatura que naciese y hacerla matar en su presencia. Y así fue que pariendo después un muchacho: el rey le dio a un familiar suyo muy privado con quien el comunicaba todos sus secretos, llamado por nombre Harpago: y mandándolo hiciese ocultamente matar, el Harpago temiéndose que si después de muerto Astiages el señorío viniese a la hija como en la verdad había de ser por no haber hijo varón heredero y que por ventura ella querría tomar venganza de la muerte del hijo y pues del rey su padre no la había podido tomar la tomaría de el: acordó de no matarlo, antes se lo dio a un pastor de los ganados del mismo rey,para que le pusiese en algún lugar solitario de la montaña que a el mejor le pareciese


y le dajase allí a la ventura, o le matase, lo cual se hizo así que no queriéndole matar este pastor acordó dejarle en cierta parte: y sucedió a caso que en el mismo tiempo, la mujer del pastor, había parido otro niño la cual como oyó a su marido todo el suceso de como el nieto del rey había sido echado de aquella manera: le importuno con mucha insistencia y ruegos se le trajese en su presencia para que le pudiese ver. Como el pastor movido de sus ruegos, por contentarla volviese a aquella parte de la montaña donde le había dejado: hallo que una perra lo estaba amamantando, con las tetas en la boca: y guardándole, que ni las aves ni las bestias fieras, le pudiesen hacer mal ni ofensa ninguna. Maravillado de esto fue conmovido a misericordia del niño, con ver que la perra en quien no había la razón la tenia. Tomado el niño y volviéndose a su casa con el, la perra muy ansiosamente y con muchos aullidos le siguió hasta entrar en su casa: donde tomándole la mujer en sus brazos, el niño mostró alegría con ella, y tanto contentamiento como si la conociera. De manera que tales muestras de amor vio en el la mujer y tan agradable y dulce le fue aquella amorosa risa que con mucha importunación rogó a su marido echase su propio hijo en lugar de aquel que la fortuna les había dado, el cual ella quería criar, porque le parecía concebir de muy grandes esperanzas. Y así fue, que trocada la suerte de los muchachos, el nieto del rey se crió debajo del título de hijo del pastor, y el otro fue expuesto a la muerte


por el nieto del rey. Esta ama de este niño y mujer del pastor fue llamada Esparco que en su lengua quiere decir perra: y el muchacho siendo mayor andando entre los pastores fue llamado Ciro.

Procediendo el tiempo adelante siendo ya demás días y disposición del muchacho sucedió, que como el se anduviese en compañía de otros muchachos haciendo muchos juegos, a caso una vez le eligieron por rey entre ellos. Y el usando del oficio y cargo que le habían dado, a algunos pastores porque eran rebeldes y no le obedecían como era razón, aunque su reinado era de burla, los azoto tan reciamente, que las señales de los azotes quedaron impresas en la carne de veras. Los muchachos se fueron llorando a sus casas: y sus padres viéndolos tan maltratados, sabida la causa porque, teniéndolo por cosa de afrenta se quejaron al rey de ello: diciendo cuan grave y fea cosa era, los hijos de hombres libres, ser azotados como esclavos, mayormente por mano siervo. Por lo tanto le suplicaban le mandase castigar, porque otro día el ni otro se atreviese a cosa semejante. El rey mando venir ante si al muchacho: y preguntado por que había hecho tal cosa, respondió con sereno semblante sin mostrar mudanza ninguna en el rostro que lo había hecho como rey que era, y hombre que por entonces tenia poder absoluto sobre ellos, y sobre todos los demás: para poder mandarlos y castigar si lo mereciesen. Astiages maravillado de tan gran constancia de muchacho,


estuvo un rato suspenso puesto los ojos en el: y en este medio tiempo tornase acordar del sueño y de la visión que en los tiempos pasados había visto y de la respuesta y declaración que le fuera dada por los adivinos: y por esta vía hallando por conjeturas y después por las facciones y similitud del gesto y el tiempo que fuera expuesto y por la confesión del pastor que todo concertaba como aquel era ciertamente su nieto, le reconoció por tal con alegre cara y esto porque le parecía a el que su sueño se había ya absuelto y cumplido en el reino que Ciro administro entre los pastores: y por esta causa quebranto allí la ira e indignación que contra el nieto había tenido: aunque todavía guardando grande rencor contra Harpago su amigo y en venganza del mandamiento suyo que había quebrantado, conservando el nieto, contra su voluntad: le mato un hijo y le convido consigo a cenar, se lo dio a comer. De lo cual puesto que mucha pena sintió Harpago: no por eso lo dio a entender, más antes disimulando por entonces muy bien su dolor como hombre cuerdo y de mucha prudencia: dilato el odio y deseo de venganza que tenia contra el rey, hasta ver ocasión y oportunidad para poderlo ejecutar.

Como Ciro ya fue crecido y robusto mancebo: Harpago teniendo en la memoria la injuria que el rey le había hecho porque el dolor de verse privado de tan querido hijo, no le dejaba olvidarse de procurar venganza: le escribió una carta, en que le hacia relación, como su abuelo le había desterrado en aquella provincia de los


Persas, y le había mandado matar al tiempo de su nacimiento: y como por su beneficio había vivido y venido a gozar del ser que al presente tenia: y como el rey Astiages indignado de que no le había obedecido le había privado de su hijo y amonestole allende de esto hiciese apercibir un ejercito si tenia voluntad de enseñorearse de aquel reino, porque en aquella razón había muy buena oportunidad para ello: prometiendole el haría que al tiempo que la batalla se quisiese trabar los Medos se pasasen a el. Y porque esta carta no se podía llevar pública sino muy secreta, a causa de que el rey tenia puestas muchas guardas en todos los pasos para que fuesen más ocultas uso de una industriosa y secreta arte: y fue que tomo una liebre y sacandole las entrañas le metió dentro la carta y mando a un criado suyo de quien el se confió, que llevase aquella liebre a la Persia y la diese a Ciro en sus manos, le dio también sus redes para que socolor de cazador, pudiese mejor ir sin que le sintiesen lo que disimuladamente llevaba. Llegado este mozo a Persia y cumplido el mandamiento de su señor Ciro leyó la carta y acertó en leerla en tiempo que también una noche poco antes había soñado que andaba en aquel mismo camino y emprendía aquel hecho que las letras le amonestaban: y más fue amonestado en el sueño, que el primer hombre que al día siguiente encontrase lo tomase por compañero y siempre tuviese en su compañía, para todas las cosas que hubiese de hacer. Y sucedió que andando el antes que amaneciese por el campo, encontró con un


esclavo llamado Sibaris, al cual como preguntase quien era, o de donde, respondiendo ser natural de Persia y todo lo demás de su fortuna,luego Ciro le quito los grillos y cadenas que tenia, y tomándole por compañero entro en la ciudad de Persépolis: y en ella mandando a juntar todo el pueblo, les hizo su razonamiento: en el cual les rogó que todos con la mayor diligencia que fuese posible, viniesen con sus hachas y azadones. Esto luego fue puesto por obra como se lo había mandado. Tornados a ayudar todos, Ciro les dijo como en aquel día convenía que cortasen un monte que estaba alrededor del camino. Lo cual luego ellos hicieron con mucha diligencia. El día siguiente, por animarlos para mayores cosas, los convido consigo a comer y después que los vio alegres y contentos, sobre la comida les pregunto si les diesen a escoger, cual tenían por mejor suerte, o el trabajo del día pasado, o el placer de aquel convite. Respondieron todos a una voz: ser mucho mayor placer el del convite. Entonces Ciro replico, que toda la vida vivirían en el trabajo pasado, entre tanto fuesen sujetos a los Medos: por lo tanto que si le quisiesen a el seguir, que el los libraría presto de esta servidumbre, y haría que viviesen en placer y descanso. Mostrándose todos contentos de obedecerlo, de consentimiento común, el movió guerra contra los Medos. Astiages su abuelo, sabido de lo que Ciro intentaba: hizo también su ejercito de muy buena gente, para si defender, y olvidado de la mala


obra que a Harpago había hecho le encomendó a el todo el peso y carga de la guerra. El cual tomando el ejercito debajo de su gobierno y mando, venido a vista de los enemigos, luego se paso con los que luego consigo traía a los Persas y los entrego a Ciro como había prometido por vengarse con esta traición, de la crueldad que el rey con el había usado en matarle su hijo.

Astiages entendido esto: no por eso atemorizado, ni desconfiado, animosamente torno a hacer más gentes, favoreciéndose de sus amigos y aliados. Y con esta gente partió el mismo en persona con grande ejercito contra los Persas yendo todos a la batalla de muy buena gana, y no obstante que Astiages conocía esta buena voluntad en los suyos para incitarlos a que con más animo peleasen, así los de flaco corazón como los fuertes: procuro hacer de manera que perdiesen la esperanza de poder salvar las vidas sino venciendo: y esto fue con poner un escuadrón de los suyos a las espaldas de su ejercito mandando que todos los que huyesen los hiciesen volver por fuerza a la batalla: y hizo pregonar que todos trabajasen de ser buenos y vencer: porque donde no, supiesen que no menos fuertes enemigos hallarían a las espaldas que a la delantera. Por tanto que viesen cual querían más o romper la una huyendo o la otra peleando contra sus enemigos. Estas palabras pusieron grande en toda la gente y no menor voluntad de pelear viendo la necesidad en que los había puesto. De esta forma venidos en rompimiento ellos lo hicieron también


que los Persas no pudiéndolos resistir fueron forzados a retirarse: y fueran vencidos, sino que las madres y sus propias mujeres les salieron al camino rogándoles muy ahincadamente volviesen a la batalla: y viendo que algunos de temor acobardados, se detenían algo más de lo que ellas quisieran, hicieron una cosa de muy notar. Y fue que alzando sus faldas les mostraron sus partes vergonzosas, diciendo como por manera de menosprecio y afrenta, si se querían meter a esconder dentro de los vientres donde habían salido o en los de sus mujeres que entrasen. La cual vituperación y afrenta fue de tanta eficacia que corridos de oír tales palabras, con vergüenza refrenados de su huida, volvieron con grande ímpetu a la batalla: y hecha impresión en los enemigos pudieron tanto que muy en breve los hicieron volver las espaldas y forzaron ponerse en huida aquellos de quienes ellos primero huían. En esta batalla fue preso el rey Astiages, al cual Ciro ninguna ofensa hizo más en solo quitarle el reino: porque en todo lo otro siempre se mostró más nieto que vencedor. Y le hizo gobernador de la gente de los Hircanos. Porque el mismo Astiages dijo que no quería volver a la Media: y este fue el fin del imperio de los Medos: los cuales reinaron mil trescientos años.

Ciro en el principio de su imperio hizo gobernador de los Persas a Sibaris que era aquel que por la visión del sueño había soltado de las prisiones y tomado por compañero en todas sus cosas, y así mismo le dio por mujer una hermana suya.


Las ciudades e imperio que habían sido tributarias de los Medos creyendo (según su parecer) que con ser mudado el imperio era mudada también su condición y fortuna. A la hora se rebelaron todas y saliéndose de debajo del señorío de Ciro se alzaron y procuraron por todas las vidas que pudieron, poner en libertad: la cual cosa fue principio y ocasión de muchas guerras. Al fin vencidos y tornados a sujeción, muchos pueblos: comenzó de conquistar la Babilonia y teniendo su cerco sobre ella, Creso rey de Lidia que era el hombre más señalado y poderoso en riquezas que en aquellos tiempos había, vino en favor de los Babilonios, pero no paso mucho tiempo que vencido no diese la vuelta en su reino, ya no con cuidado ni congoja de como tornaría a dar favor y socorro a sus amigos: sino solo de como podría fortificar y defender su reino y propia persona, porque tenia por muy averiguado y cierto que Ciro luego había de convertir la guerra contra el por el socorro que a sus enemigos había hecho: y así fue que después de la victoria: ordenadas y pacificadas las cosas de la Siria y dejadas en pacificación y sosiego. En la hora torno la guerra contra Lidia, en donde como la gente de Creso estaba algo atemorizada por la contraria fortuna y suceso que en la batalla pasada había habido, muy fácilmente, y sin ningún trabajo, le desbarato su ejercito, y desbaratados y vencidos todos los suyos también al mismo rey Creso prendió. Y cuanto menos hubo de peligro en la batalla, tanto fue más mansa la victoria, porque


a Creso luego le mando soltar, y le fue, concedida la vida,con buena parte del patrimonio: y allende de esto la ciudad de Barce: en donde después el vivió vida harto honrosa: porque aunque no fue enteramente vida de rey fue harto cercana y casi igual a la majestad real: y no fue poco provechosa esta piedad y clemencia así para el vencedor como para el vencido: porque no paso después de mucho tiempo, que de toda Grecia, publicado como era movida guerra contra Creso luego se juntaron grandes ejércitos de sus amigos y confederados: con tanta gana y voluntad, como si fueran a matar algún gran incendio, o daño común: y esto causaba el ser Creso como era, muy bien quiso y acepto de todas las ciudades a el comarcanas, en tanto grado que Ciro tuviera harto que hacer y padeciera grave guerra, de parte de la Grecia si hubiera dispuesto o determinado otra cosa más cruel y rigurosa. Pasados algunos días después: Ciro se ocupo en otras guerras,de a donde los Lidios tornaron segunda vez a tomar ocasión para revelarse y de nuevo levantarse: pero tornando sobre ellos, luego los torno a sujetar como antes: y no fue esta victoria tan mansa como la pasada. Porque les fueron quitadas las armas y caballos. Y aun no contento con esto Ciro, les mando más que de allí en adelante anduviesen por los bodegones, y ejercitasen juegos y amores, y generalmente les mando se diesen a todo genero de deleites. De donde después vino, que esta gente era tan poderosa en el arte militar e industria de la guerra: afeminados


con delicadezas y lujurias: muy presto perdió la virtud antigua.