Gaceta del Salvador/Tomo 1/Número 46

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Gaceta del Gobierno Supremo del Estado del Salvador en la República de Centro-América (1848)
Número 46


PAJINA 181

GACETA

DEL GOBIERNO SUPREMO DEL ESTADO

Del Salvador,

EN LA REPUBLICA DE CENTRO-AMERICA.

T. 1.º}
{N. 46.º
SAN SALVADOR, FEBRERO 11 DE 1848.

EDITORIAL.
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 Instaladas constitucionalmente las Cámaras lejislativas, procedieron en Asamblea jeneral á la apertura de los pliegos, y escrutinio de los votos dados para Presidente del Estado en el periodo prócsimo venidero, y resultó que los ciudadanos sufragantes de todo el Estado ascendieron al número de 19,245, de los cuales 13,222, votaron en el Sr. Doroteo Vasconzelos, y 5,893 en otras diversas personas. Esto, sin computar el Departamento de S. Vicente el mas pequeño de todos, y que no podia sufragar en el Sr. Vasconzelos conforme á la lei porque á la sazon era su Gobernador; de forma que la eleccion en la persona ya dicha no solo fué popular, sino verdaderamente estraordinaria por la inmensa mayoria que concurrió en ella.

 Como se habia observado el pronunciamiento jeneral de todos los pueblos en favor del Sr. Vasconzelos, y que todas las personas de todos los lugares y edades, y aun de los diferentes partidos habian dádole gustosos su voto para la Presidencia, se conoció á no dudarse, que su eleccion era popular.—Sabedor de esto el electo, escribió repetidas veces á diversas personas manifestándoles su resolucion de renunciar y empeñándoles para que se apersonasen á fin de que se le admitiera la renuncia indicada.

 Porque es conveniente que los pueblos vean las escusas propuestas por el Sr. Vasconzelos, y la manera en que no le fueron admitidas se ponen á continuacion.

 La Asamblea jeneral deseando corresponder al voto público que con tanta ansiedad llamaba al Sr. Vasconzelos al ejercicio de la Presidencia, y evitar que hiciese la renuncia indicada, acordó: que su decreto de eleccion lo fuese á presentar al electo una comision compuesta de dos diputados, un senador, un majistrado y un eclesiástico nombrados por el Sr. Presidente de la Asamblea dicha: y con encargo de ésta de partir inmediatamente á San Vicente á persuadir al electo para que viniese á tomar posesion sin pérdida de tiempo para evitar la paralísis de los negocios, puesto que el Sr. Presidente pasado concluia su periodo el 1º de Febrero sin poder funjir una hora mas conforme á la constitucion.

 La comision referida marchó sin demora á San Vicente, y presentó al Sr. Vasconzelos el decreto de su eleccion: tuvo con él largas conferencias, manifestándose siempre renuente el electo porque se conceptuaba incapaz para el primer destino del Estado: entonces se vió con sorpresa que este ilustre ciudadano que impávido ha corrido toda clase de riesgos por la patria, y que en los mayores conflictos ha sabido desplegar mas y mas enerjía y actividad, lloraba ante los comisionados y sus amigos, y les suplicaba que interpusiesen su respetos con la Asamblea jeneral para que lo ecsonerase de tan elevado cargo. Por fin se obtubo que el electo se sujetera á la resolucion de la misma Asamblea: vino la renuncia con el mismo Jeneral que el Gobierno habia mandado comunicándole su eleccion segun se estíla: se resolvió sin lugar dicha renuncia, y un oficial volvió violentamente á San Vicente con el acuerdo de la Asamblea jeneral.

 En tales circunstancias, ya al electo no le cabia otro arbitrio que el de venirse con los comisionados, y luego que lo indicó así, se manifestó un sentimiento jeneral en el pueblo vicentino, lugar de su nacimiento, y que rejía como Gobernador: se le obsequió con músicas y bailes, y fué inmenso el número de vicentinos que salió á encaminarlo el dia de su salida de aquella ciudad.=En los pueblos de Istepeque, Tepetitán, y aldeas del tránsito, se presenciaba un espectáculo que enternecia, por que en todas las calles y caminos estaban adornadas con arcos y flores del campo, y los habitantes de estos se le presentaban al encuentro á darle su tierno adios.

 Las autoridades y vecinos de la ciudad de Cojutepeque recibieron al Presidente con la jenerosidad y lucimiento que siempre han acostumbrado, y en un baile que le dieron, se notó la espresion mas viva del entusiasmo de un pueblo libre, asegurándole que contase con sus brazos para el sosten del Gobierno, espresiones tanto mas persuasivas y satisfactorias, cuanto que Cojutepeque es una de las poblaciones que mas auxilios han prestado al Gobierno en los conflictos de la patria.

 El dia siguiente entró el Presidente en esta capital en medio de una concurrencia lucida y numerosa, y mostrando todo el pueblo en su semblante lo grato que le era ver la persona destinada para la primera majistratura.

 El 7 del que rije tomó posesion de su destino con todas las ceremonias prescritas por el reglamento: el concurso del pueblo fué numeroso, y se percibia el regocijo y confianza de todos los habitantes de la capital por el advenimiento á la silla del Ejecutivo del patriota designado ya have mucho tiempo por la opinion pública.

 Jamás se ha visto en el Salvador una paz mas profunda, una concordia mas sincera, y una confianza en su gobernante mas ilimitada, que el dia de hoi.

 ¡Quiera el Cielo que los salvadoreños continúen dando cada dia mayores pruebas de su patriotismo y prudencia, y de que son tan amigos del gobernante ilustrado, como enemigos del tirano.

Renuncia dirijida por el Sr. Presidente á la Asamblea jeneral.
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ASAMBLEA JENERAL=No es desaire que hago á los pueblos, de los votos con que me han honrado y distinguido elijiéndome Presidente de lEstado: no es el cumplido acostumbrado de la modestia, ni la hipocresiía que me mueven á hacer la renuncia de un destino tan elevado: es un motivo justo y poderoso el que me estrecha y obliga á verificarlo, es por el bien de los mismos pueblos, y no puede darse una causa mas grande.=He visto el decreto que os habeis servido emitir, y se me ha comunicado declarándome popularmente electo; y convencido íntimamente como lo estoi, de mi incapacidad para desempeñar tan grave como delicado encargo, el honor y el deber me compelen á manifestarlo, y presentarme ante vosotros ciudadanos Representantes, suplicandoos rendidamente os digneis admitir mi renuncia.—Seía traicionar las esperanzas que hayan podido formarse al elijirme, y embarazar el bien que otra mano esperta pudiera hacer al Estado, si me encargara de sus caros destinos cuya sola consideracion me hace temblar, me comprime y me aflije.—No me avegüenzo de confesar mi insuficiencia, porque es en obsequio del bien de mi patria.—La ineptitud ó la incapacidad jamás han podido hacer la felicidad y prosperidad de los pueblos, y no quiero que la mia llegue á causarles la mas pequeña desgracia, porque los destinos no se desempeñan con solo buenos deseos=Elevado á un puesto tan delicado y dificil, necesitaba para llenarlo de un conocimiento ecsacto en todos los ramos de la administracion y de un tino particular; y yo no tengo ni este tino, ni este conocimiento.=Sin afinidades ni simpatías con el mando, la ciencia de gobierno me es desconocida y estraña, lo que me pone mui distante del acierto; y un error involuntario podria comprometer los grandes intereses del Estado, y precipitarme con él, en su ruina.=No es tampoco el egoismo el que me retrae del sacrificio que se me ecsije, separándome de la tranquilidad y dulzura de la vida privada para entrar en los cuidados y zozobras del mando, porque sé que todo se debe á la patria: soi Salvadoreño, y en este suelo en que me alumbró por primera vez la luz, he prestado otras veces como funcionario subalterno mis pequeños servicios con gusto y voluntad posponiendo mis cortos intereses, mi reposo y vida=A tan fuertes y poderosas razones, debo agregar el mal estado de mi salud.—Es público, y este me escusa de otro comprobante, que padezco de la vista; y todos los facultativos me han prohibido ejercitarla lo mismo que todo trabajo mental que me afecta el estómago y aumenta la gastritis de que padezco ha muchos años=Os hallais ciudadanos Representantes ejerciendo las augustas funciones de padres de los pueblos, ejercedlas pues, accediendo á mi súplica para que estos depositen sus caros y grandes intereses en manos hábiles y espertas que sepan dirijirlos, que afianzen sus derechos y el bienestar de nuestra patria querida; veámosla grande y feliz bajo su adminstracion, la mia seria débil é incapaz para una obra tan grande como digna y dificil.=Animados del mas vivo reconocimiento y con el dolor de no poder corresponder á la alta confianza con que me veo honrado sin merecerlo, me dirijo á vosotros dignos representantes, suplicandoos con el mayor encarecimiento os sirvais admitir la formal renuncia que hago de la Presidencia del Estado, y con la espresion mas sincera de mi corazon, y el sentimiento mas vivo de mi gratitud, devuelvo los sufrajios honrosos con que los pueblos me han distinguido.=Dignaos igualmente ciudadanos Representantes, aceptar mis mas ardientes votos por el acierto de vuestras deliberaciones por vuestra felicidad y la del Estado que tan dignamente representais.=San Vicente, Enero 31 de 1848.=Asamblea jeneral.=Doroteo Vasconzelos.=Sesion del 1.º de Febrero de 1848=A la Comision especial compuesta del Senador Castro y Diputado Milla.=Hai una rúbrica.

GACETA DEL SALVADOR. 182

ASAMBLEA JENERAL=La comision especial encargada de informaros en la renuncia que el Sr. Dn. Doroteo Vasconzelos hace de la Presidencia del Estado, despues de haber meditado con el detenimiento posible sobre las causales en que la funda, viene á sujetar á vuestra deliberacion su dictámen.=Los Representantes del pueblo salvadoreño, reunidos en esta augusta Asamblea traicionarian los votos de sus comitentes admitiendo la renuncia de la persona llamada á la silla del Poder Ejecutivo por una eleccion eminentemente popular.=Cuando las Cámaras, como ha sucedido otras veces, han hecho la eleccion de Presidente, parece que habia razon para que, con justas causas accediesen á una solicitud semejante; pero cuando ellas no han hecho mas que declarar la voluntad mas decidida del pueblo, pronunciada en el acto de ejercer su soberania, seria mas natural que la Asamblea para admitir la renuncia de un Presidente popular escuchase previamente el consejo juicioso de la opinion pública.=No es de ahora que ésta ha señalado al Sr. Vasconzelos como el ciudadano mas digno para rejir los destinos del Salvador, y esta es la razon mas poderosa en que debe fundarse el Cuerpo Lejislativo para denegarle su renuncia.=No vienen acompañados á ella los comprobantes de la enfermedad que padece en la vista el Sr. Vasconzelos por ser un hecho tan notorio que no necesita justificacion; pero á esta escusa observan los infrascritos que haciendo un sacrificio de su salud ha servido por cuatro años la Gobernacion del Departamento de San Vicente, por deferir á los votos de aquel pueblo de quien mereció sus sufrajios y á la confianza del gobernante que lo rubricó.—Esforzados ciudadanos son los que necesita la patria para encargarlos de los negocios públicos y para que procuren su felicidad; y es preciso que el señor Vasconzelos se resigne á un nuevo sacrificio, aceptando la primera majistratura á que es llamado por el voto mas popular de sus conciudadanos.=No corresponde al electo calificar sus capacidades, porque nadie puede hacerla consigo mismo, los salvadoreños lo han considerado con las suficientes para manejar los negocios de Gobierno, y no sin razon, porque no es la primera vez que va á ensayarse en ellos.=Fundada en las razones espuestas, la comision opina que no se admita la renuncia que hace el Sr. Vasconzelos de la Presidencia del Estado, manifestándole que á la Asamblea le es mui sensible no ser deferente, porque siéndolo traicionaria los votos espontáneos y uniformes de los pueblos sus comitentes; sin embargo, el Cuerpo Lejislativo determinará lo mejor.=San Salvador, Febrero 1º de 1848.=MillaCastro.=Se aprobó en la sesion de 1º de Febrero.=Miranda.

DISCURSO
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pronunciado por el Sr. Presidente del Estado del Salvador Dn. Doroteo Vasconzelos al tomar posesion el dia 7 del corriente.

 CC. RR.—Al recibir la comunicacion en que se me participó la eleccion hecha en mi persona para Presidente en el periodo que comienza, mi primer sentimiento fué el de la mas viva y profunda gratitud, y el deseo de tener las cualidades necesarias para corresponder dignamente á tan honrosa confianza; pero destituido de ellas no me quedó otro medio que renunciar el alto destino á que sin merecimiento alguno me quedó otro medio que renunciar el alto destino á que sin merecimiento alguno me llamaba el voto popular: tal era mi deber y he cumplido dirijiendoos mi renuncia de que no me hizo prescindir ni el honor con que me distinguisteis enviándome vuestro decreto con una respetable comision de vuestro seno.

 Tomasteis en consideracion mi renuncia; las razones en que se funda os han parecido insuficientes y habeis reusado admitirla llenandome de honor aun en los términos en que lo hicisteis. Este hecho que tanto me distingue, no me hace desconocer, que si bien mi amor á la patria me ha dado algun zelo y actividad para el desempeño de los destinos subalternos que he servido, aquel zelo, aquella actividad no son bastante para desempeñar la primera majistratura del Estado: que hai inmenza distancia de recibir el impulso y la direccion á dar el uno y la otra: que no es lo mismo obedecer que mandar; y que del buen servicio de un destino inferior, no puede deducirse que haya idoneidad para otro superior ¡cuántas condiciones no son precisas para llenar cumplidamente los deberes que impone la Presidencia, cuando de ella dependen sus destinos! El Presidente debe saber todo lo que puede ser útil o perjudicial en cada uno de los ramos de la administracion pública, y á mas de los que toca á esta ciencia ó conocimiento, necesita en todos sus trabajos de actividad y de espera, de firmeza y de prudencia, de paciencia y sufrimiento, tanto como dignidad y enerjia, y sobre todo, de ese tacto, ese tino, que como un don del cielo dirije con acierto á algunos gobernantes de la tierra, y que comunmente se llama fortuna, porque muchas veces pende mas de la aceptacion ó crédito de aquellos y de la ocacion en que obran, que de sus propias cualidades

 ¿Qué podria hacer en el mando del Estado careciendo, sino de todas, de la mayor parte de las condiciones que yo mismo juzgo necesarias para gobernarlo con acierto? Nada me prometo de mi mismo; pero la eleccion de los pueblos, Ciudadanos Representantes, me hacen su obra y esta circunstancia tan preciosa para mi debilidad, inspira la confianza en mi corazon. La fundada esperanza de vuestra cooperacion, y de que los pueblos recibirán con benevolencia mis acuerdos administrativos, me han obligado en fin, aceptar la Presidencia, cuyo desempeño acabo de jurar ante vosotros.

 Colocado en este puesto tan honroso como peligroso y dificil, me siento flaquear bajo el peso enorme de los deberes que impone á mis débiles fuerzas: pero he jurado ya mantenerlo cumpliendo la Constitucion y las leyes, y lo haré conservando la integridad del Estado y su seguridad, y respetabilidad esterior, lo mismo que el órden y la tranquilidad interior. La política del Salvador será en mi administracion solícita y fraternal con los estados de la union, justa y amiga para las demas naciones, franca y respetuosa para el mundo todo. Los Salvadoreños hallarán en mí el constante defensor de sus derechos, y el mérito será considerado y atendido dó quiera que se encuentre, porque seré el gobernante del Estado y no un jefe de partido. El propietario honrado, el activo comerciante, el industrioso artesano, y el hombre de bien nada deben temer, serán garantidos en mi administracion y protejidos con el poder del Gobierno que los distinguirá con su confianza.

 Los primeros objetos de mi solicitud serán promober la instruccion pública jeneralizándola cuanto sea posible, y cual corresponde á un pueblo republicano y libre: mejorar las vias de comunicacion y abrir nuevas en todos los puntos que sean útiles, así en el interior como al esterior, pues ellas aproximando á los hombres unos á otros, facilitan y amplian el uso de sus facultades en beneficio comun: fomentar la agricultura, la industria y el comercio en cuanto quepa en mis facultades, como la fuente de la riqueza y prosperidad de las naciones, procurar al culto divino la veneracion que le es debida; y para subvenir á las necesidades públicas, hacer las economias posibles en la administracion, sin perjuicio de que ella llene sus importantes fines.

 Al hablar de lo que conviene hacer en bien del Estado, no puedo omitir la justa esprecion de gratitud que se merece al patriota que ha concluido el periodo de su mando por sus esfuerzos en procurar las mejoras y conservar la paz; y yo protesto ante los pueblos conservar tambien este precioso legado que nos deja.

 Ciudadanos Representantes, y compatriotas que me escuchais, solo yo nada puedo, y sin vuestra cooperacion el poder que habeis depositado en mis manos, no alcanzaria á cumplir los propósitos que os he manifestado. Lejisladores, conoceis las necesidades y ecsijencias del Estado, y se esperan de vuestra sabiduria y patriotismo las leyes convenientes para remediarlas. Respetables sacerdotes, enseñad con vuestro ejemplo y predicacion la moran pura del evanjelio. Depositarios de la justicia, sed próvidos y severamente justos para que la persona y propiedad estén garantidas y la vindicta pública no sea burlada con la impunidad del crímen. Vosotros fieles militares, en quienes el Estado confia su defensa, llenad vuestros deberes, manteniendo con honor esa espada y esas armas que ha puesto en vuestros brazos. Vosotros funcionarios servid á la patria con pureza y esmero, y vosotros ciudadanos no olvideis tampoco: cooperad á su prosperidad y bienestar auxiliando al Gobierno con vuestras luces y con todos vuestros medios. Su felicidad será el eobjeto constante de mis desvelos, y lograrla, la única gloria á que aspiro.—HE DICHO.

Doroteo Vasconzelos.

Contestacion del Presidente de la Asamblea jeneral Sr. Licenciado D. José María Zelaya.
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Sr Presidente.

 La Asamblea ha oido con el mayor agrado la espresion sincera de vuestros patrióticos sentimientos, y los deseos que os animan de procurar por los medios posibles la felicidad de la patria; y concibe las mas lisonjeras esperanzas de que llenareis debidamente vuestras importantes funciones, porque no podreis corresponder de otra manera á la ilimitada confianza del Pueblo Salvadoreño que ha depositado en vos la suerte futura de sus mas caros destinos.

 Hace tiempo que la opinión pública os llamaba con el mayor empeño a ocupar la silla del Poder Ejecutivo, y esta ansiedad no podía fundarse, sino en un convencimiento de que sabreis obrar los mejor para consolidar la confianza que se ha mantenido en las diversas secciones de Centro-América, de tal modo que produzca un buen resultado por la conducta que se adopte en el grande objeto de la rejeneracion del pais.

 Desde la emision de la nueva Carta, es la primera vez que el C. L. ha estado libre de llevar la grave responsabilidad, en hacer la eleccion de Presidente del Estado, porque se ha contraido tan solo, á declarar popular en vos, como una obra directa y propia del Pueblo que os favoreció con una gran mayoría de sus sugrajios: un hecho semejante es un feliz presajio del acierto que debe guiaros en vuestros pasos administrativos, por que no puede esperarse que los Salvadoreños se engañáran al escojer con tanta uniformidad el ilustre ciudadano que debe gobernar.

 No recibis el Estado con elementos necesarios para promover su felicidad; pero vuestro digno antecesor os deja algunas bases ó principios sobre las que habeis de continuar las mejoras públicas, dando un impulso progresivo á todos los ramos de la administracion. Os deja así mismo la paz, que pudo mantener en circunstancias dificiles, y que vos debeis conservar y afianzar del modo mas seguro, porque es el don mas precioso y apetecido de los pueblos que os han colocado en este lugar: la paz es lo que mas os recomienda la Lejislatura al felicitaros, deseando que sea el objeto principal de vuestro programa.

HE DICHO

FELICITACION
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que el Sr. Gobernador del Departamento de esta Capital, dirijió al Sr. Presidente del Estado.

 Me es mui satisfactorio, digno y nuevo Presidente del Estado, felicitaros á nombre

GACETA DEL SALVADOR. 183

del Cuerpo Municipal que tengo la honra de presidir, y del vecindario que se representa, por vuestra elevacion á la silla del Ejecutivo.

 Es plausible para los pueblos que vais á gobernar, tener á su frente un salvadoreño verdadero patriota, cuyos principios liberales, aptitud y amor al orden son tan conocidos: su voto tan libre, espontáneo y jeneralmente proncunciado, es el que os llama á asegurarle sus derechos, á afianzar sus instituciones y á conservarle la paz, este inestimable bien, fruto precioso de las fatigas de vuestro antesesor.

 Quizá los jenios malèficos: quizá aquellos con quienes no vais á coincidir en ideas, porque no tienen las del siglo, os pagarán ingratamente desconociendo los bienes que dejeis al descender del solio; pero el verdadero salvadoreño, el que tenga un corazon para su patria, os prodigará las justas bendiciones que son debidas al que al menos,s se esfuerza en procurar á los pueblos ilustracion, paz y libertad.

 Esta Municipalidad os protesta desde luego ausiliar de cuantas maneras le sean posibles, vuestros trabajos.

 Sr. Presidente: teneis que hacer la felicidad de trescientos mil habitantes; pero trescientos mil habitantes ofrecen para conseguirla, sus capitales, sus brazos y su sangre. En tus manos están nuestros destinos y el honor de la patria: rejid aquellos con acierto y conservad éste ileso, para que bajeis del solio llevando tras sí las bendiciones de los buenos, y no temais la maledicencia ni las calumnias de los malos.

 San Salvador, Febrero 8 de 1848.=Francisco Montalvo.



HACIENDA.
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ESTADO DEL SALVADOR.

RESUMEN de

...

 Como

 También


CONTINUA el Mensaje del presidente, de los Estados—Unidos, comensando en el número anterior.
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(Continuará)

AVISO.
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 El jueves 17 del corriente se rematan en la Intendencia jeneral del Estado las tierras validas de los ejidos del estinguido pueblo de Cuscatlan: su valor es el de seiscientos pesos caballería pagaderos en bonos ó vales; y el que quiera hacerles postura en el todo ó parte, ocurra á la misma Intendencia que se le admitirá si fuese legal.

Manuel Castillo.


IMPRENTA DEL ESTADO.


REIMPRESA EN LA IMPRENTA NACIONAL.
San Salvador, marzo 29 de 1904

Continúa el estado de las causas criminales juzgadas por la C. S. de Justicia.
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DEPARTAMENTO DE SAN VICENTE.—PARTIDO DE SU NOMBRE