Gaceta del Salvador/Tomo 4/Número 46

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Gaceta del Gobierno del Salvador en la América Central (1854)
Tomo 4 Número 46

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.

Gaceta
del
Gobierno del Salvador
en la America Central.

 TOM. 4.º NUM. 46.

San Salvador, Febrero 17 de 1854.

Parte Oficial[editar]

Parte Oficial.


Camaras Lejislativas[editar]

Camaras Lejislativas.

Ministerio jeneral del S. G. del Salvador.--El Senador Presidente del Estado del Salvador.--Por cuanto la Asamblea jeneral ha decretado lo que sigue:
 Los Representantes del Pueblo Salvadoreño reunidos en número competente.

Decretan.

 Se ha por instalado solemnemente el Cuerpo Lejislativo del Salvador, y abrirá sus sesiones el lúnes 13 del corriente.
 Comuníquese al Poder Ejecutivo para su publicacion. Dado en San Salvador en el salon de sesiones, á 11 de Febrero de 1854.
 Juan J. Bonilla, P.--Fermin Predes, V. P.--Mariano Hernandez, D.--Juan Lazo, D.--Manuel López, D.--Agustin Chica, D.--Yanuario Blanco, D.--Mariano Payes, S.--Manuel J. Fajardo, D.--M. Santin, D.--J. Miguel Molina, D.--Manuel Rafael Reyes, S.--J. Antonio Peña, D.--Martin Machon, S.--Julian Ruiz, D.--Gregorio Avalos, D.--Ignacio Guevara, S.--Elias Delgado, S.--Juan J. Fajardo, D.--Pedro Rómulo Negrete, D.--Estevan J. Castro, D.--Teodoro Moreno, S.--Clemente Aparicio, D.--Rafael Miranda, Srio.--Ireneo E. Chacon, Srio.
 San Salvador, Febrero 11 de 1854.--Por tanto: EJECUTESE.
 Vicente Gomez.

El Ministro Jeneral
José A. Jimenez.
——

Mensaje[editar]

Mensaje
Pronunciado en el acto solemne de instalarse las Cámaras Lejislativas, por el Senador Presidente del Estado D. Vicente Gomez y contestacion del Presidente de la Asamblea jeneral D. Juan José Bonilla el dia 13 de Febrero de 1854.
——
Señores Representantes.

PERMITIDME que os salude cordialmente en el momento solemne de vuestra congregacion, y que tribute mis respetos al dispensador de todas las gracias por el señalado beneficio que nos hace al concedernos que esta reunion se verifique en medio de la paz, y de una perfecta tranquilidad. Pocas épocas cuenta nuestra historia desde la independencia á esta parte en que se haya visto una paz, tan sólidamente establecida, porque ella está fundada en el corazon de los Salvadoreños, que cansados de guerras fratricidas é inutiles, solo desean el reposo para reparar sus pérdidas, y mejorar su condicion. Tampoco se habia visto una armonía con todos los Estados, tan completa como la que hoi se conserva, ni una administracion tan desembarazada como la presente.
 Ninguna clase de cuestiones tiene el Gobierno ni en el interior, ni en el esterior: todos los embarazos han sido oportunamente removidos, y el campo está espedito para caminar sin estropiezo en la via del progreso.
 Con todos los Estados de Centro-América, (escepto Honduras,) hai tratados de amistad, y alianza, y algunos de ellos serán sometidos á vuestro conocimiento para que acordeis su ratificacion. Los tenemos tambien con algunas potencias estranjeras, y hai nombrados varios cónsules para que nos representen en el esterior. El comercio sigue en aumento, la agricultura se desarrolla con rapidez, las artes mejoran, y por todas partes se presenta al hombre observador una perspectiva bastante halagüeña. Solo necesitamos que los dignos Representantes del pueblo afiancen con oportunas medidas la situacion presente dando impulso al movimiento que ha comenzado.
 La seguridad es la base indispensable para la prosperidad pública, y es necesario que ésta se estienda á las personas y á las propiedades. Conviene meditar mucho sobre los medios de hacer efectivas las leyes y reglamentos que ecsisten sobre la policía para perseguir la vagancia, y dar brazos á los trabajos útiles que por todas partes se emprenden. La hacienda pública necesita de un nuevo arreglo por el cual, sin dejar de pagar la deuda reconocida, se reserve lo necesario al Estado, no solo para cubrir el presupuesto de sus gastos ordinarios sino para hacer tambien las obras públicas de que hai mayor necesidad.
 En los años subsiguientes habrá necesariamente un mayor desahogo en las rentas porque está pagada toda la deuda que habia necesidad de pagar en moneda efectiva: al presente solo queda la que ecsiste en bonos y órdenes: casi todos los gastos de que habia urjencia están hechos y no habiendo mayores erogaciones debe precisamente haber un desahogo en los fondos.
 Sería tambien mui honroso al Cuepro Lejislativo echar una mirada sobre nuestras relaciones esteriores ratificando los tratados que aun no lo han sido, y procurando el mayor ensanche posible á este ramo demasiado interesante en la época presente.
 Sobre todo lo que se ha hecho desde vuestro útlimo recese hasta la fecha, os dará un informe detallado el Ministro en la Memoria que deberá presentar en su oportunidad. Tambien os indicará las medidas, que á juicio del Ejecutivo deben tomarse para la mejora de los diferentes ramos administrativos.
 Por ahora séame permitido ecsitar vuestro patriotismo, para que ajenos de todo otro interes, solo nos ocupe el bien y engrandecimiento de nuestra patria, y que cada uno de nosotros en la parte que le toque hagamos lo posible por llevarla á toda la altura de que es capaz, atendidos nuestros medios y recursos. Mientras tanto, ruego al Ser Supremo, que os dé el acierto necesario á fin de que podais hacer el bien á los pueblos que han puesto sus destinos, y suerte en vuestras manos, y esperan asioso vuestras sábias disposiciones.

He dicho.

Contestacion[editar]

Contestacion
Señor Senador Presidente

 El Cuerpo Lejislativo ha oido con atencion vuestro mensaje y, como vos, reconoce la necesidad de adoptar medidas eficaces para mantener la situacion presente y ensanchar la via de progreso en que ha entrado el pais.
 Esta conviccion está fortificada por la esperiencia adquirida de dos años á esta parte.--Prácticamente hemos visto que desde que el Gobierno, abandonando la senda peligrosa de impracticables teorías, dirijió su marcha por el camino de los practicable y positivo, esta ha sido mas regular, y la sociedad ha ido poco á poco volviendo á sus límites naturales.--Parece pues, forzoso seguir atentamente el programa trazado por la administracion que acaba de espirar, si no queremos recaer en los errores y desaciertos que por tanto tiempo tuvieron al pais en la postracion y la miséria.
 Los Representantes del pueblo comprenden toda la importancia de su mision y abundan en deseos de llenarla dignamente.--Conocen tambien las necesidades mas urjentes del Estado y no dejarán sus asientos sin haber antes acordado las disposiciones que juzguen mas apropósito para remediarlas.--Pero para que sus trabajos den un resultado positivo, es necesario que el Gobierno no teniendo en mira otro interés que el de la patria se muestre inecsorable en la ejecucion de la lei.
 Tales son, Sr. Senador Presidente, los sentimientos que animan á los miembros de esta augusta Asamblea y al trasmitirsoslos en su nombre, me es altamente satisfactorio espresar su gratitud hácia el digno funcionario que con tanto acierto ha rejido los destinos del Estado.

He dicho.
———

Declaración[editar]

Ministerio jeneral del S. G. del Salvador.--El Senador Presidente del Estado del Salvador.--Por cuanto la Asamblea jeneral ha decretado lo que sigue:
 El Senado y la Cámara de Diputados del Salvador, reunidos en Asamblea jeneral.
 Habiendo procedido á la apertura de los pliegos que contienen los sufrajios para Presidente del Salvador en el periodo de 1854 y 1855; verificado el correspondiente escrutinio, resultó electo popularmente el Sr. Senador D. José María San Martin, conforme el artículo 42 de la Constitucion, y practicada la insaculacion que prescribe el 43 de la misma para la designacion del Vice-Presidente, han venido en declarar y

Declaran.

 Art. 1.º--Hase por Presidente del Salvador electo popularmente para el periodo de 1854 y 1855 al Sr. Senador Don Jose María San Martin.
 Art. 2.º--Hase por Vice-Presidente del Salvador, designado por la suerte al Sr. Diputado Don Mariano Hernandez.
 Comuníquese al Poder Ejecutivo para su solemne publicacion.
 Dado en el Salon de sesiones en San Salvador á 14 de Febrero de 1854.--Juan J. Bonilla, S. P.--Rafael Miranda, D. Srio.--Ireneo E. Chacon, D. Srio.
 San Salvador, Febrero 14 de 1854.--Por tanto: EJECUTESE.
 Vicente Gomez.

El Ministro jeneral.
José Antonio Jimenez.
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Comunicación[editar]

Ministerio jeneral del Gobierno Supremo del Estado del Salvador.--Sr. Senador Presidente electo del Estado Don José María San Martin.--San Salvador, Febrero 14 de 1854.
 Acabo de recibir la comunicacion de los señores Secretarios de la Asamblea jeneral en que me dicen lo que sigue:
 „Tenemos el honor de acompañar á U. dos ejemplares del decreto del dia de hoi, en que la Asamblea jeneral declara popularmente electo Presidente del Salvador al Sr. Senador Don José María San Martin; y Vice-Presidente designado por la suerte al Sr. Diputado Don Mariano Hernandez. Sírvase U. ponerlo en conocimiento del Sr. SEnador Presidente para que á la mayor posible brevedad, se digne comunicarlo al Sr. Presidente electo, á efecto de que se presente ante la página 2 Asamblea jeneral á tomar posesion de su alto destino. Al decirlo á U. tenemos el honor de suscribirnos sus atentos servidores.=D. U. L.=Rafael Miranda, D. Srio.=Ireneo Chacon, D. Srio.”
 Con la mas viva satisfaccion me ha ordenado el Sr. Senador Presidente, ponerlo en conocimiento de U., como en ella se previene, esperando se sirva dar la contestacion necesaria para que se efectúe el acto de su posesion.
 Con los mismos sentimientos tengo la honra de ofrecer á U. el aprecio y consideracion con que soi su atento servidor.

José Antonio Jimenez.
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Renuncia[editar]

 Señores Secretarios de la Asamblea jeneral.=San Salvador, Febrero 14 de 1854.
 Una comunicacion oficial del Supremo Gobierno que ha sido puesta en mis manos por la respetable comision de la Asamblea jeneral asociada del Sr. Ministro, que ha informado de haber declarádome hoi el Cuerpo Lejislativo popularmente electo Presidente del Estado para funjir en el periodo de 1854 y 1855. No encuentro señores Secretarios, espresiones capaces de manifestar la grata impresion que me ha causado este suceso por el cual los salvadoreños me dan tan inmerecido honor, puesto que escede en mucho á lo poco que valgo; pero al mismo tiempo que recibo tan natural como halagüeña sensacion, veo con pesar que no me es posible despempeñar aquel destino, tan cumplidamente, cual correspondiera á tan alta confianza.
 Confieso francamente, como le veir, cuan satisfactorio me es ver que el gran pueblo salvadoreño me haya ecsaltado á la primera majistratura, y con la misma franqueza confieso tambien que siento un verdadero dolor al considerar que no puedo ni debo ocupar tan alto como delicado puesto, al que en otras circinstancias habria aspirado quiza; esto es, si me creyese capaz de obrar el bien y corresponder á las esperanzas de mis compatriotas. Pero conozco mi insuficiencia, y esta es una de las poderosas razones que tengo para no aceptar.
 A mis pocas capacidades, para dirijir con acierto los destinos del Estado, se agrega el temer escusas ó impedimentos legales, pues no poseo en bienes raices la propiedad que la lei ecsije para poder desempeñar la Presidencia. Es público y notorio que los que administro pertenecen á mi familia, y traicionaria mi honor y mi conciencia si por elevarme al poder, tratase de ocultar que carezco de una de las cualidades que para servir aquel alto destino ecsije sabiamente nuestra carta fundamental.
 Ademas tengo pendiente una cuenta con la Hacienda pública, y esta es otra lejitima escusa que me asiste para no aceptar el destino que se me ha conferido.
 Esto basta para que se vea que si renuncio es con justicia y no por pura fórmula, ni por una afectada modestia. En consecuencia espero que el Cuepro Lejislativo se servirá admitirme la que formalmente hago de la Presidencia del Estado fundado en las justas causas de que antes he hecho mértio.
 Mi reconocimiento, señores Secretarios, hácia á los pueblos del Salvador que tanto me han honrado con sus sufrajios, será eterno; y por esta confianza sabré ahora mas que nunca estar dispuesto á sacrificarme en cualquier otra clase de servicios que se me demanden como lo he estado en épocas aciagas para el pais, siempre que con mi sacrificio pueda contribuir al bien de mi patria.
 Sírvanse UU., señores Secretarios, poner lo espuesto en conocimiento del Augusto Cuepro Legislativo y aceptar las seguridades de aprecio y estimacion con que soi de UU. obediente servidor.

José María San Martin.
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Asamblea Jeneral[editar]

Asamblea Jeneral.

La comision nombrada especialmente para abrir dictámen en la renuncia del Presidente electo Senador Sr. D. José María San Martin, la ha ecsaminado atenta y escrupulosamente, y si bien la encuentra apoyada en razones, y, en causales que á primera vista han podido inclinar el juicio de la comision en su favor, analizadas con la calma y detenimiento que demanda un asunto de tanta gravedad y trascendencia, va á demostrar que ni tienen fundamento las razones que se han espuesto, ni son legales las causes en que se funda la renuncia.
 La falta de capacidades que alega el Sr. San Martin para no admitir el alto destino á que lo ha elevado el voto público, aun cuando fuera cierta, no es una escusa constitucional.
 La comision conoce sus aptitudes, y dado el supuesto de que estuviese destituido de ellas, basta para gobernar un buen corazon y una recta y decidida intencion de hacer el bien á los pueblos, cuyas cualidades tan necesarias y tan indispensables en el primer Majistrado que va á rejir los destinos de un pueblo libre, caracterizan al Presidente electo.
 Es verdad que el Sr. San Martin tiene cuenta pendiente con la hacienda pública; pero de ella no le resulta ningun cargo, segun los informes que la comision ha recavado privadamente de las oficinas de hacienda.
 El Sr. San Martin rindió su cuetna como Tesorero del ejército que el año de 1844 espedicionó sobre Nicaragua, y resulta en su favor un alcance de 2,262 pesos con ⅜ reales que el mismo Sr. San Martin manifestó pertenecer á la Hacienda pública, en razon de que esta suma puede ser resultiva de haberse aumentado el precio de algunos efectos, que manejó al distribuirlos en pago á los jefes, oficiales, y tropa.
 La circunstancia de estar pendiente su cuenta ó de no estar glosada, no es causa legal absolutamente; ni por ella se suspenden los derechos de ciudadano. Si el Sr. San Martin estuviese requerido de pago, seria cosa distinta, porque entonces segun el artículo 8.º de la Constitucion, no podria tener voto activo ni pasivo, mediante á que no estaba en uso de sus derechos.
 El Sr. San Martin llama la atencion del Cuerpo Lejislativo á la consideracion de que no tiene la base de propiedad que la lei requiere para obtar un destino tan honorífico; pero la comision está informada de que á mas del capital moviliario que jira; posée bienes raíces en mayor cantidad de la que la lei ecsije; y ademas tiene un derecho indispensable á los bienes que dejó su finada madre Doña Joaquina Fugon.
 No enceuntra pues, la comision una casua verdaderamente lejítima para ecsonerar al Sr. San Martin; ni está en la conveniencia, reposo y tranquilidad de los pueblos, saltar sobre la Constitucion para obsequiar sus deseos.
 La comision conoce que la silla del Ejecutivo no tiene alhagos, no tiene atractivos; y que el hombre sacado de los encantos de la vida privada para colocarlo en el Poder, no puede, sino sentir amarguras; pero la patria ecsije de sus hijos este sacrificio, y el Sr. San Martin debe hacerlo ahora que se le ha llamado por el voto de los pueblos.
 Por las razones espuestas, la comision opina: que no se admita la renuncia al Sr. San Martin, y que en consecuencia se le llame inmediatamente á prestar el juramento de lei.
 Asi parece á la comision; pero el Cuerpo Lejislativo resolverá lo que tenga por mas conveniente.
 San Salvador, 15 de Febrero de 1854.  Ruiz.--Castro.--Aparicio.--Negrete.--Manuel Fajardo.
 Puesto á discusion el anterior dictámen fué aprobado por unanimidad en la misma fecha.
Secretaría de la A. J., Febrero 15 de 1854.
 Rafael Miranda.--Ireneo E. Chacon.

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Discursos[editar]

Discursos
que pronunciaron el Presidente electo Sr. D. José María San Martin al prestar el juramento de lei y contestacion dada por el de la Asamblea jeneral el 15 de Febrero de 1854.
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Señores Representantes.

 Por estar convencido de mi insuficencia para desempeñar decididamente la Presidencia del Estado y por carecer de algunas de las cualidades que la lei ecsije, os dirijí mi formal renuncia fundada, á mi juicio, en justas y legales escepciones, y no obstante, vuestra soberanía tuvo á bien resolverla sin lugar.
 Respetuoso pues, á vuestro mandato y con mi conciencia tranquila porque la responsabilidad en la falta del cumplimiento de la lei, debe recaer sobre vosotros, he venido á prestar el juramento prescrito. Al verificarlo, conozco Sres. Representantes la gravedad del compromiso que ha contraido, y protesto que haré un esfuerzo por cumplir estrictamente con las leyes y con los sagrados deberes que ellas me imponen, contando con la proteccion divina, y con la mas franca y eficaz cooperacion de todos los buenos Salvadoreños.
 Persuadido de que la ciencia de gobernar es la mas dificil, principalmente por haber que conciliar una multitud de intereses opuestos: que la posicion del que gobierna es mui falsa, porque los constantes movimientos anárquicos, han impedido el consolidar una justa y recta administracion: que este estado de desórden ha agotado la hacienda y establecido la inmoralidad, cuyas circunstancias, esto es, la hacienda y la moral, con las fuentes primeras y mas necesarias para poder hacer el bien; este estado de cosas son, las que á mas de las fuertes escusas que espuse para no ocupar la silla del Ejecutivo, me obligaban á resistirlo. Mas ya que el voto público me ha colocado, á mi pesar, en tan dificil posicion, haré, como he dicho antes, un esfuerzo sobre lo natural para satisfacer dignametne á la confianza con que se me ha honrado.
 Mi programa administrativo será: conservar á todo trance la paz con todo el mundo; respetar el principio tan justamente proclamado; pero no cumplido, de no intervenir en los asuntos domésticos de los otros Estados; establecer economias racionales en la Hacienda pública: procurar en cuanto lo permitan los recursos del Estado, el progreso en las ciencias, las artes, la agricultura y el comercio: observar una conducta leal y franca en todos mis actos adminstrativos; y colocar en los destinos á los Salvadoreños que lo merezcan, por sus actitudes y honradez, sin atender á los principios politicos que profesen, cualquiera que sean.
 Si por estos medios, logro en parte engrandecer á esta patria tan querida para mi, y por la que me he sacrificado otras veces, descenderé del poder, sufriendo tal vez la indignacion de algunos, preciso es decirlo, porque esta es la recompensa que se da entre nosotros al individuo que por servir la Presidencia del Estado, hace el sacrificio de su quietud y aun de su vida; pero descenderé repito, con una conciencia tranquila, y me retiraré gustoso á disfrutar de los dulces goces, que proporciona la vida privada.
 No concluiré Sres. Representantes, esta sencilla y franca manifestacion, sin escitaros á que dicteis todas las medidas que á vuestro juicio, produzcan de una manera efectiva, las rentas necesarias para el sostén de la administracion pública, consultando en ellas el buen crédito del Gobierno. Es bien notoria la penuria del erario público, y sin este principal elemento, frustran las mejores intenciones del que gobierna. Tampoco concluiré Sres. Representantes sin protestar solemnemente ante vosotros: que si antes de concluirse mi periodo constitucional, mis esfuerzos fuesen inútiles para hacer el bien, que deseo, y para sostener con decoro y dignidad el alto puesto que voi á ocupar, lo entregaré sin demora á mi suplente ó al Senador designado por la lei.

He dicho.
————
El Presidente de la Asamblea jeneral contestó:
Sr. Presidente del Estado.