Himno de las ruedas

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Himno de las ruedas


Dilúyense en las auras aromas de violetas
y el Sol pone en la ermita nenúfares de fuego;
desciende de las abras el rústico labriego
y cantan sus estrofas de vida las carretas.

Parece que anunciaran sus triunfos a las metas
del plácido cortijo que es urna de sosiego;
simulan epinicios, o bien un largo ruego
que llevan a otros campos las brisas indiscretas.

Ya bajan de los montes, cantando por los flancos
y tejen con sus notas urdimbre de las arias
que saben las campiñas, las cumbres y barrancos.

Sepulta el Sol su disco detrás del bosque verde,
inciensan a la noche las rosas y las guarias
y el himno de las ruedas prolóngase... y se pierde...