Historia II:Triunfos de Carlos V en Italia

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Capítulo 2 - Política europea (1498 - 1559)
Triunfos de Carlos V en Italia​
 de Charles Seignobos


Carlos V y Francisco I preveían que pronto se haría la guerra. Ambos trataron de conseguir la alianza del rey de Inglaterra, Enrique VIII, el soberano más poderoso de Europa después de ellos. Era un príncipe joven, alto, vigoroso. Podía, contábase, "montar a caballo mejor que sus escuderos y manejar el arco mejor que los arqueros de su guardia". Como Francisco I, era gran aficionado a los vestidos ricos y a los torneos.

Enrique VIII aceptó primeramente una entrevista con Francisco, en la frontera de sus dominios, cerca de Calais. Los dos jóvenes reyes quisieron rivalizar en riqueza. Mandaron levantar magníficos pabellones de preciosos paños. El de Francisco I, de tisú de oro y seda azul, fué llamado "Campamento del paño de oro".

Los dos reyes pasaron juntos varios días en banquetes, justas y juegos. Pero Enrique VIII no llegó a hacerse aliado de Francisco. Poco después tuvo una entrevista con Carlos V, que acudió sin ningún lujo, acompañado solamente de una pequeña escolta, y se puso de acuerdo con él para hacer un tratado secreto.

Francisco I comenzó pronto la guerra contra Carlos V (1521). Envió a la vez dos ejércitos, uno a España, otro a Italia. Pero los puso a las órdenes de dos favoritos incapaces de dirigir una campaña, y no envió bastante dinero para pagar la soldada de sus tropas. Todos sus ejércitos fueron rechazados.

Francisco I concedía mucha importancia a sus conquistas de Italia, y envió, para la defensa del ducado de Milán, un ejército de infantería suizos. Pero no dió dinero para pagarlos. Un proverbio de la época decía: "No hay dinero, no hay suizos". Los suizos mandaron a decir que, si no se les pagaba, se irían, a menos que no se les llevase a atacar el campamento enemigo. Decían querer "dinero, licencia o lucha". Su general se decidió a atacar al enemigo. Pero el ejército imperial estaba fuertemente atrincherado en el parque de la Bicoque, rodeado de muros y fosos profundos. El ataque fué rechazado y una parte de los asaltantes quedaron muertos. Los suizos volvieron a su país y Francisco perdió el Milanesado (1522).


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El personaje más poderoso de entonces era el duque de Borbón, el más cercano pariente del rey, jefe de la familia más importante de príncipes de la sangre, condestable de Francia, es decir, capitán general de todos los ejércitos. Francisco I le arrebató la herencia de su esposa, y el condestable de Borbón, irritado, se puso de acuerdo secretamente con Carlos V para hacer la guerra en Francia sublevando a los nobles de sus provincias. Francisco I, a quien se advirtió, dió orden de prenderle, y el de Borbón no tuvo tiempo más que para escapar del reino. Pero Francia fué invadida por tres partes: un ejército español entró por el Pirineo, otro alemán por el Mosa, un ejército inglés, desembarcado en Calais, llegó a pocas leguas de Paris (1523). Los tres fueron obligados a retroceder.

Francisco envió otro ejército para recuperar el Milanesado. Aquel ejército, que carecía de municiones y de víveres, perdió muchos caballos y se vió obligado a volver a Francia. El ejército del emperador, mandado por el condestable de Borbón, invadió entonces la Provenza; pero se detuvo para poner sitio a Marsella. Francisco I tuvo tiempo de llevar un ejército a Provenza y el enemigo se retiró (1524).

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